
Juan Carlos Giordano, diputado nacional Izquierda Socialista/FIT Unidad
Javier Milei usó la cadena nacional para decir que va a defender la soberanía de Malvinas. Trata de frenar con anuncios rimbombantes su creciente rechazo popular. Y encubrir una nueva entrega.
Milei dio un giro en el discurso, no político. Su política va a seguir siendo la misma: entrega a las multinacionales, al imperialismo norteamericano y al FMI, y miseria planificada para millones que sufren su plan motosierra.
¡Hasta dónde llegó el ultraderechista Milei en su discurso mentiroso! Después de decir durante años que ama a la pirata Margaret Thatcher, sorprendió diciendo cosas tales como: “Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho. En 1833 el Reino Unido ocupó las Malvinas, expulsó a las autoridades argentinas e instaló una situación colonial que se perpetúa hasta nuestros días. Esto implica que los isleños son una población implantada en un territorio usurpado”. No parece ser el mismo que criticó a los jugadores de la selección por el delito de mostrar la bandera de Malvinas en el Mundial.
Muchos recordaron cuando el general Galtieri intentó desviar el repudio contra su dictadura genocida ocupando las islas en 1982, creyendo que Estados Unidos lo iba a apoyar, pero los yanquis apoyaron a los ingleses. Milei quizá pretenda lo mismo ¿pero con ese antecedente?
Milei en su discurso leído dijo: “Recientemente el presidente Trump declaró que los Estados Unidos están revaluando su posición histórica con relación a Malvinas. Los Estados Unidos evalúan ese cambio de posición porque saben que en la Argentina tiene un socio confiable, alineado con los valores occidentales, en una posición de relevancia estratégica, que puede ser un aliado valioso en las décadas por venir”. Es decir, Milei quiere entregarles a los yanquis lo que se vienen llevando los ingleses.
Cuando dijo que “Argentina es un país con recursos naturales en una posición de importancia estratégica a nivel geográfico”, se refiere a que va a seguir poniendo a nuestro territorio para que los de afuera se queden con el agua, el petróleo, el gas, el litio, como lo hizo con la reforma a la Ley de Glaciares, el RIGI y lo quiere profundizar con el súper RIGI. ¿Acaso el gobierno no quiso extranjerizar millones de hectáreas y se lo frenó la contundente marcha del jueves 6 de agosto?
En otra parte dijo que va a “aplicar medidas sancionatorias previstas en la ley 26.659” que data de 2011 “contra quienes participan de iniciativas de extracción de petróleo en territorio argentino bajo ocupación británica” al “determinar que el proyecto Sea Lion, operado por Navitas Petroleum (israelí) y Rockhopper Exploration (inglesa) tiene fecha para iniciar la explotación petrolera offshore en algún momento de los próximos meses”. ¿Pero por qué no aplicó ninguna sanción en sus casi tres años de gobierno? Milei, por el contrario, vino siendo cómplice de estas multinacionales, una inglesa y otra israelí, esta última con un exfuncionario de Netanyahu en su directorio.
¿Cuál sería su política? ¿Romper relaciones con Inglaterra? ¿Tomar medidas contra los capitales británicos radicados en el país? Nada de eso aparece en el horizonte. Lo que quiere Milei es persuadir a esas empresas para que al saqueo no lo hagan en Malvinas sino en Argentina. Tienta a ello cuando dice: “Quienes operan en nuestras Islas a espaldas del gobierno argentino tendrán que elegir entre una puesta ilegal, en un territorio disputado, y una operación rentable y segura en un país soberano con reglas claras y previsibilidad”, como sería nuestro país.
Dijo también que va a “construir una base naval en Tierra del Fuego y un Consejo de Seguridad Nacional” porque “un país pobre y sin Fuerzas Armadas difícilmente puede avanzar”. Es decir, quiere reforzar el aparato del Estado para seguir poniéndolo en función del saqueo y la entrega transnacional, además de reforzar el aparato represivo y de inteligencia que irá contra el pueblo trabajador.
Otra frase elocuente en el mismo sentido fue: “Las grandes naciones saben que en el futuro deberán competir por los recursos necesarios para alimentar el crecimiento que traerá la era de la Inteligencia Artificial. En esa disputa la Antártida será uno de los principales focos de interés y competencia”. Milei quisiera, en definitiva, que las Malvinas y la Antártida sean entregadas “a las grandes naciones”, es decir, a las potencias imperialistas, no para ningún desarrollo nacional. ¿Quiénes serían? Lo describe de esta manera: “Durante estos tres años hemos entablado lazos estrechos con países afines, con los cuales tenemos una convergencia de intereses”, léase Estados Unidos con el ultraderechista Donald Trump a la cabeza y el Estado genocida de Israel con el asesino Netanyahu, que hace con el pueblo Palestino lo mismo que los ingleses con nuestras Malvinas.
Milei llamó finalmente a rubricar un “frente unido ante el mundo, como nación, y como sociedad” para defender Malvinas y la soberanía nacional. Una mentira total como parte de su habitual cinismo. Rechazamos de plano sus mentiras y llamamos, en cambio, a la más amplia unidad para derrotar su política de hambre, entrega y sometimiento. Le contestamos como lo hizo el actor George Clooney con el gobierno de Donald Trump tildándolo de “kakistocracia”, para identificar a los “gobiernos de los peores” como parte de un sistema en que el poder está en manos de inescrupulosos, incompetentes e ignorantes.
Milei no va más. Solo un gobierno de la izquierda y de la clase trabajadora podrá hacer realidad una Segunda y Definitiva Independencia, liberándonos del FMI, expulsando a las multinacionales y recuperando lo que es nuestro. Por eso luchamos para hacer realidad estas consignas: Fuera ingleses de Malvinas. Fuera FMI de Argentina. Fuera yanquis de América Latina. Llamando para todo esto a preparar e impulsar desde ahora la gran marcha de la bronca convocada para el próximo 19 de septiembre.










