A continuación reproducimos reflexiones de Ángel Cappa (conocido DT, exfutbolista, coautor del libro "Fútbol y política" y exiliado durante la última dictadura militar en Argentina), publicada en La Izquierda Diario, sobre la profunda crisis del peronismo y la simpatía por Myriam Bregman y el Frente de Izquierda Unidad.
16 de agosto
“El coraje siempre es mejor, la esperanza nunca es vana”. Borges
Lo peor para la vida de un pueblo es no tener esperanza. Por eso lo peor que hizo el gobierno de Alberto y Cristina Fernández, entre las muchas medidas antipopulares, fue destruir la esperanza de las mayorías después del desastre macrista.
Ahora, que a partir del respeto y las adhesiones que generan Myriam Bregman y la coherencia de sus militantes, el Frente de Izquierda ocupa un lugar en las expectativas políticas de los sectores más castigados del pueblo, que nunca antes había ocupado. Ahora que el llamado peronismo ha perdido definitivamente el rumbo, la ideología que le daba cierta identidad y está enredado en sus propias contradicciones y enfrentamientos internos, es cuando busca la unión con la izquierda, tal vez solo la incorporación de Myriam Bregman, para encontrar los votos que lo sostenga.
No piensa, el llamado peronismo, en otra cosa que en los votos, en las próximas elecciones, para desplazar a Milei y volver al gobierno. No está en otra lucha que no sea la mediática. Y recurre otra vez a Massa, como el as en la manga para disputarle los votos a Milei. Y justamente Massa, que tiene un montón de camisetas en su armario y se va poniendo (desde hace mucho tiempo) la adecuada según venga la mano, no encuentra un partido mejor donde depositar sus ambiciones personales (como siempre).
Ajeno a las luchas en la calle, en las fábricas, en las escuelas, en la universidad, el llamado peronismo estira la mano para agarrarse de algo que lo salve del desastre total, tipo UCR.
El dolor de ya no ser
Lo cierto es que el peronismo, ya no existe como tal. Quiero decir con lo que significaba para la clase obrera, aun con las objeciones que se le podían (y pueden) hacer. Murió con la vuelta de Perón, en 1974, cuando el mismo Perón lideró, sin disimulo ni pudor alguno, a la burocracia sindical que lo traicionó durante su exilio y a los sectores más reaccionarios de la derecha política, empresarial y represora.
En ese tiempo y con su consentimiento, fue creada la Triple A, que encabezaba su ex mayordomo López Rega y contaba con la participación de bandas parapoliciales y militares. La Triple A se encargó de asesinar a los militantes más combativos, peronistas o no.
Y de amenazar a decenas de intelectuales y actores que tuvieron que dejar el país.
En otras palabras y para no extenderme demasiado, la presencia de Perón en el gobierno, en aquella época, sirvió para sofocar el avance de las clases populares hacia una sociedad más justa y democrática. O sea, Perón le dio el tiro de gracia al peronismo.
“Peronistas somos todos”
Esta frase, que se la dijo Perón en el exilio a un periodista, con doble sentido, algo de ironía y picardía, apropiada para el momento político que vivía Argentina, fue tomada al pie de la letra por los muchos oportunistas desde entonces hasta hoy. Hasta el mismo Macri, junto con Moyano, por cierto, descubrió un busto de Perón en una plaza porteña a modo de homenaje.
Desde Menem a Massa, pasando por Pichetto, Scioli, Alberto Fernández, inclusive, en algún momento de su arrebatada juventud, Patricia Bullrich,( también coleccionista de camisetas políticas y adicta a la represión) se consideraron, consideran y considerarán peronistas, de acuerdo a cómo sople el viento electoral.
Hoy solo queda el recuerdo
Y el balcón de Cristina, que sufre el odio irracional de la oligarquía y la arbitrariedad de su encarcelamiento y proscripción. Todavía la palabra “peronista” genera ese odio de clase que caracteriza al poder.
Digo odio irracional, porque Cristina sin adherir a esa ideología dominante, al menos en su totalidad, se autodefine capitalista. No solo, sino que, en cierta ocasión, desafió a Macri a ver quién era mejor capitalista. Legalizó la deuda con el FMI al favorecer su aprobación en el Congreso, muy de acuerdo con el poder económico y sus ilusiones no van más allá de adecentar el capitalismo. Como ella misma dijo, “hacer un capitalismo serio”. Una pasión inútil, que diría Sartre.
¿Por qué la izquierda renueva la esperanza?
Son muchas las razones por las cuales la izquierda argentina ocupa, en la actualidad, o empieza a ocupar, un espacio importante en las preferencias políticas de las clases empobrecidas.
Yo creo que entre las más importantes está el acompañamiento permanente de las luchas del pueblo en la calle. La coherencia entre lo que dicen y hacen.
También en partir de las necesidades básicas y urgentes de las mayorías, para llegar a la construcción de una sociedad verdaderamente democrática y justa. Una sociedad que tendremos que hacer entre todos los que nos oponemos al capitalismo, a partir de principios básicos.
La izquierda no dice cómo hay que hacerla, tampoco que ellos la harán para que la disfrutemos. Es decir, el Frente de Izquierda no milita PARA sino CON nosotros, al contrario de todos los demás partidos, incluido el cristinismo.
A veces los periodistas confundidos o mal intencionados y algunos políticos desconcertados, preguntan cuál es el modelo a seguir por la izquierda. No saben o no quieren saber que no hay modelos previos. Es una sociedad que iremos haciendo, según, como digo, algunos principios básicos. No somos, decía Paulo Freire, estamos siendo.
Hay un largo compromiso militante de la izquierda, no es solo Myriam Bregman a pesar de su ejemplo e importancia, sino de todos los militantes, dirigentes o de base, con las causas populares.
Con desesperación, la clase opresora con los periodistas a su servicio, inició la urgente tarea de combatir a la izquierda por todos los medios, incluido el bombardeo de mentiras cotidianas.
Empezaron a ladrar. Buen síntoma.
El camino no será fácil ni rápido. Como cantaba Zitarrosa, “no hay adivino ni rey” que se lo pueda marcar. Con la izquierda acompañando, las clases populares lo irán recorriendo.
No es Milei, a pesar de su cruel idiotez y su servilismo a los poderosos, el enemigo principal. Es el sistema, es el capitalismo. En eso -sobre todo- se diferencia el planteo esperanzador del Frente de Izquierda, de las estrechas aspiraciones del llamado peronismo.










