Camila Urquiza
El fenómeno de El Niño se fortalece y los organismos científicos advierten que puede alcanzar una intensidad excepcional hacia fin de año. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) estima un 75% de probabilidades de que entre octubre y diciembre de 2026 supere la fuerza de los episodios registrados desde 1950. La Organización Meteorológica Mundial también prevé que continúe intensificándose y que persista, prácticamente con certeza, hasta comienzos de 2027.
El dato llega después de otro récord climático. Copernicus informó que agosto de 2026 fue el agosto más cálido desde que existen registros y, junto con julio de 2023, el mes más caluroso registrado a escala global. La temperatura media mundial llegó a 16,96 °C, 1,65 °C por encima del promedio estimado para la era preindustrial. También la temperatura de la superficie del mar alcanzó niveles récord. Samantha Burgess, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio, señaló que probablemente la humanidad no haya experimentado temperaturas tan altas en al menos los últimos 100 mil años.
La combinación es explosiva. El Niño es una variación natural del clima provocada por el calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Cuando alcanza gran intensidad puede modificar los patrones de lluvias y temperaturas en distintas regiones del planeta y elevar el riesgo de inundaciones, sequías, incendios y otros fenómenos extremos. El calentamiento global multiplica esa amenaza. La quema de carbón, petróleo y gas ya elevó la temperatura del planeta alrededor de 1,4 °C desde la era preindustrial y las emisiones de gases de efecto invernadero continúan en niveles históricos.
Hablar de una responsabilidad de “la humanidad” en abstracto borra quiénes concentran las principales decisiones económicas y energéticas. Para Izquierda Socialista, el centro del problema está en el sistema capitalista e imperialista, las grandes potencias y las multinacionales petroleras, gasíferas y carboníferas que sostienen sus ganancias sobre la explotación de los combustibles fósiles. Las responsabilidades tampoco están repartidas por igual. Estados Unidos concentra cerca del 24% de las emisiones históricas de CO₂ provenientes de combustibles fósiles e industria, mientras China representa alrededor del 15% y actualmente es el principal emisor anual.
Los récords de temperatura y un El Niño que amenaza con alcanzar una magnitud histórica vuelven a poner sobre la mesa la gravedad de la crisis climática. Dentro de este sistema capitalista, todos los gobiernos sostienen políticas que siguen profundizando la devastación ambiental. En Argentina aún peor teniendo de presidente incluso a un negacionista de esta crisis climática que quiere seguir impulsando políticas extractivistas para que todos los recursos comunes terminen en manos de las multinacionales. Por eso, desde Izquierda Socialista, sostenemos que hay que pelear contra Milei y sus intereses de seguir beneficiando a las grandes multinacionales, avanzar hacia una transición energética y organizar la producción y los bienes comunes en función de las necesidades sociales y ambientales junto a las comunidades.










