Daniel Vera, docente e integrante de la Red de Sobrevivientes de Abusos Eclesiásticos de Argentina
La visita del Papa a la Argentina no solo no despierta ninguna expectativa a les sobrevivientes de abusos eclesiásticos, sino que, por el contrario, representa un eslabón más en la política de revictimización y encubrimiento que la Iglesia hace de esa mancha imborrable e inocultable que es su pederastia intrínseca. Esta institución es una de las que más pederastas cuenta entre sus miembros jerárquicos, que, por su misoginia explícita, son todos varones. En su visita a España, el Papa no tuvo la valentía de ni siquiera nombrar el delito de abuso: no pronunció la palabra. Y como aprendimos con las compañeras feministas, lo que no se nombra no existe.
“La Red de Sobrevivientes de Argentina ha enviado un informe denominado ´La deuda histórica institucional´ a la Comisión Pontificia para la Protección de Menores (Tutela Minorum) en diciembre de 2025, y hasta la fecha no hubo respuesta sobre el mismo. Entonces es lógico pensar que no hay un verdadero interés en tratar el tema, y que continúan con el negacionismo ante los abusos que los caracteriza desde hace siglos”, decimos en nuestra declaración pública.
No debemos olvidar que, en su rol político, Prevost es el jefe de estado de la Ciudad del Vaticano y el soberano de la Santa Sede. Ejerce el mando en una monarquía absoluta. La Iglesia Católica es la única institución religiosa del mundo que posee un Estado soberano e independiente reconocido internacionalmente. Por lo tanto, su visita no es solo “pastoral”. Y esto queda reflejado en la “importancia histórica” de la visita que proclaman tanto el gobierno nacional de Milei como los gobernadores de las provincias donde estará el Papa, Martín Llaryora y Axel Kicillof.
El dogmatismo religioso es la base de todo gobierno con pretensiones totalitarias, por lo tanto, es la base ideológica del avance del imperialismo de ultraderecha contra el que les trabajadores del mundo nos enfrentamos hoy. El abuso sexual eclesiástico es un delito penal y civil, no un “pecado religioso”. Exigimos la inmediata separación de la Iglesia del Estado.










