María Meza, dirigenta de Izquierda Socialista Tierra del Fuego
El viernes 11 de septiembre, llegan a Ushuaia el canciller Pablo Quirno y el ministro de defensa Carlos Presti. Vienen a continuar la perfomance electoralista del gobierno entreguista de Milei, ese que nunca ocultó su postura sobre Malvinas. Sostiene que las islas “serían de los usurpadores que las ocupan” y que, al final, serían ellos mismos quienes deciden qué hacer con el destino de las Islas (¿autodeterminación de los isleños?). No esperábamos otra cosa del admirador de Margaret Thatcher.
Mientras el gobierno se cae a pedazos y el pueblo trabajador solo recibe hambre y dolor, estas figuras llegan a mostrarnos espejitos de colores. Porque, en paralelo a esa puesta en escena, avanza una Base Naval Integrada, y NO OLVIDAR QUE ES CON EEUU: un plan para fortalecer la presencia y la capacidad militar en un espacio geopolítico clave, donde se juega el control del Atlántico Sur y el ingreso a la Antártida.
La pregunta es inevitable: ¿qué lugar queda para el pueblo fueguino cuando el objetivo real es otro?
Porque la plata, además, no aparece para resolver las necesidades urgentes: les niegan a jubilados, a las personas con discapacidad, a las universidades, a la educación, a la salud y a la obra pública. Y sin embargo, anuncian una “inversión” de 500 millones de dólares, prometiendo que sería para “favorecer a las y los fueguinos”. La respuesta es contundente: mienten. Siempre mienten.
La contradicción se vuelve aún más grave cuando hablan de “defender la soberanía” mientras impulsan un atroz industricidio. En ese sentido, el gobierno nacional oficializó la Resolución 351/2026, que modifica los procesos productivos para la fabricación de aires acondicionados en Tierra del Fuego, y podría dejar sin trabajo a más de 3000 personas desde el 15 de diciembre.
Desde Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda, no nos dejamos engañar y denunciamos el acompañamiento a esa supuesta defensa de la soberanía que dejan entrever Melella y Vuoto. Malvinas no es una causa de un gobierno que pretende despoblar la Isla Grande para entregársela a la rapiña extractivista y a los intereses geopolíticos










