Foto de portada: La bronca contra el gobierno entreguista se expresó en una masiva movilización en el Congreso
Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional Izquierda Socialista/FIT Unidad
El gran repudio popular contra la extranjerización de la tierra hizo retroceder al gobierno mostrando que se pueden derrotar sus políticas de saqueo y motosierra con decisión y lucha. Javier Milei, Patricia Bullrich y el “coloso” con pies de barro Federico Sturzenegger sufrieron un verdadero cachetazo.
“Semana trágica para el gobierno”. Así graficaron algunos medios lo sucedido. El duro revés arrancó el lunes con un paro nacional de la docencia, la siguió con el triunfo de los prácticos portuarios con un paro que inmovilizó a 140 buques de carga archivando el proyecto de desregulación antiobrero, y terminó con la caída del capítulo de extranjerización de la tierra y la modificación de la Ley de Manejo al Fuego que pretendía fomentar los incendios para cambiar el uso de la tierra. Un traspié importante en momentos en que el gobierno quería recuperar la iniciativa tras la renuncia de Adorni en vistas a su reelección.
Ya Milei mostró su debilidad adelantando su viaje al exterior para reunirse con los derechistas Noboa de Ecuador y Abelardo de la Espriella de Colombia con el fin de que su vice Villarruel quede al mando del Poder Ejecutivo y no del Senado, para evitar que vote contra la ley en caso de empate.
El pase de facturas ante la derrota es total. Bullrich dijo que habían fracasado porque a la ley la tendrían que haber votado antes del Mundial, otros porque no explicaron bien el proyecto. ¿Pero qué van a explicar bien el proyecto si su objetivo era lo que reconoció el canciller Pablo Quirno cuando dijo que era para que un extranjero pueda comprar un pueblo o una provincia si así lo desea? Una confesión de sumisión imperialista que seguramente quiso vender para mostrar que este gobierno puede hacer lo que quiere, ambición que quedó hecha trizas.
Quedan de la ley disposiciones muy perjudiciales, como los desalojos exprés tanto urbanos como rurales que afectarán a miles de inquilinos y a pueblos originarios y la que dificulta la posibilidad de expropiación por parte del Estado al poner más exigencias para declarar de utilidad pública a empresas privatizadas, por ejemplo, entre otras. Por eso dijimos “Cayó la extranjerización, que ahora caiga toda la ley”. Una pelea que tendrá nuevos rounds como el que se prepara cuando el proyecto se trate en Diputados, si es que el gobierno insiste.
La tremenda presión popular obligó a que las y los senadores de gobernadores que vienen acompañando al gobierno, entre ellos muchos peronistas, en esta oportunidad no lo hagan, como Jaldo (Tucumán), Sáenz (Salta), Jalil (Catamarca), Vidal (Santa Cruz), Figueroa (Neuquén)y Passalacqua (Misiones), recordando a la marea verde que conquistó el aborto legal, seguro y gratuito. Al gobierno que le gusta “acelerar en las curvas”, como dice, esta vez derrapó y mal.
¿Cómo se gestó el repudio popular?
Hay que partir inevitablemente del valiente y digno gesto de los jugadores de la selección mostrando al mundo el trapo de Malvinas. Desde allí se desató un genuino sentimiento de que hay que defender lo nuestro, la soberanía (la llamada “fiebre nacionalista”) que asoció el despojo histórico de nuestras islas con el actual saqueo de las tierras por capitales foráneos.
Las encuestas muestran que el 93% avala la frase “Las Malvinas son argentinas”, el 82% aprueba que se haya desplegado la bandera en la cancha y el 66% cree que Milei no es patriota. Contundente.
La lluvia y el viento, como diría una vieja canción del cantante Donald, no impidieron la masiva concentración frente al Congreso para gritar que la tierra no se vende, ni se incendia, ni se desaloja. Fue una convocatoria unitaria que decenas de miles la tomaron en sus manos. Se dio una gesta que recuerda a la que se vivió en apoyo al Garrahan o en defensa de las universidades, entre otras.
Se destacó la participación y organización de la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones, el Plenario del Sindicalismo Combativo, el Frente de Izquierda Unidad y el resto de la izquierda, La Cámpora y sectores del peronismo, las CTA y miles que fueron con sus centros de estudiantes y gremios, como la docencia, donde se destacó la masiva columna del recién recuperado Suteba La Matanza, las y los ferroviarios del Sarmiento, el Sutna, Ademys, entre un gran conglomerado obrero, popular y juvenil, además de miles que fueron por su cuenta.
Lali Espósito estuvo presente, convocaron el “Licha” Martínez, apoyó Antonella Roccuzzo y se fueron sumando voces de artistas, deportistas, intelectuales, dirigentes políticos, culturales, sociales, entre tantos otros sectores. Repudio que se alimentó de un hartazgo más general contra el gobierno que, cuando se puede expresar, genera estas cosas. Esto contrastó con el rol vergonzoso de la CGT. A la mañana difundió un comunicado diciendo que ante la retirada de parte del proyecto se iba a limitar a una “presencia testimonial”.
Plan de lucha hasta derrotar la ley y toda la motosierra de Milei
Se demostró que el gobierno no es imbatible y que se le puede torcer el brazo. Milei perdió varios rounds de esta pelea porque crece el repudio popular contra su gobierno y la lucha logró quebrar la complicidad que le viene brindando la oposición patronal. A pesar de la feroz represión (ver recuadro) y la detención de decenas de manifestantes, no pudieron frenarnos. La lucha continúa.
La caída de parte del proyecto fue un gran paso. La CGT tiene que dejar de hacer acciones testimoniales y convocar a un paro general y a un plan de lucha nacional para unir al conjunto del pueblo trabajador que permita derrotar el plan motosierra de Milei, los gobernadores y el FMI, exigencia que tiene que crecer desde abajo hasta imponerlo. Ahora es cuándo, no el 2027. Mientras tanto, la lucha continúa, con el ejemplo de la gran jornada del pasado 6 de agosto.










