Estamos por arrancar un marzo en el que todo el país debe verse desbordado por la reivindicación de compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos.
El reclamo de cárcel común a los genocidas y sus cómplices tiene que llegar a cada barrio, aula y lugar de trabajo, no hay medias tintas contra el negacionismo libertario. Además, entre las y los diputados que votaron la reforma laboral esclavista y la baja de la edad de punibilidad están quienes fueron a tomar el té con los genocidas.
El negacionismo libertario no es inocente ni una simple “batalla ideológica”. No solo instala un discurso que justifica el genocidio y estigmatiza a “los zurdos”, también pretende legitimar a las fuerzas represivas para ampliar su intervención cotidiana contra las luchas obreras y populares.
En ese camino, Javier Milei acaba de designar al frente del Ministerio de Defensa a Carlos Alberto Presti, hijo del genocida Roque Presti, muerto en la impunidad y denunciado por su participación en múltiples desapariciones durante la dictadura. Una orientación que, para decirlo con claridad: no empezó ahora. Ya había sido inaugurada por los gobiernos peronistas kirchneristas que colocaron a César Milani, acusado por la desaparición de Alberto Agapito Ledo, al frente del Ejército.
Por todo esto, el 50 aniversario del golpe genocida también debe ser una fecha para reivindicar la militancia del histórico movimiento de derechos humanos, que conquistó la cárcel a los genocidas sobre la base de la lucha independiente de todos los gobiernos. Esa perspectiva se expresa desde hace más de 30 años en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVyJ), que integramos desde Izquierda Socialista y FADHUS junto a decenas de organizaciones. No solo sostuvimos las movilizaciones del 24 de marzo, sino también la lucha permanente contra la impunidad de ayer y de hoy, y contra la represión aplicada por todos los gobiernos nacionales y provinciales, por eso desde FADHUS integramos la guardia jurídica de la Red Federal por los Derechos Humanos en defensa de las y los presos por luchar.
Es un hecho que desde 2007, producto de la decisión del kirchnerismo de dividir al movimiento de derechos humanos, existen dos actos en Plaza de Mayo cada 24 de marzo. El año pasado, algunas organizaciones del EMVyJ resolvieron sumarse a un acto junto a la Mesa de Organismos vinculada al peronismo, aceptando la condición de no denunciar a los gobernadores cómplices de la motosierra y la represión, los mismos que hoy pusieron sus votos para la reforma laboral.
Desde nuestro lugar sostenemos que hace falta una convocatoria y un acto unitario. Existen consignas comunes que pueden permitir una Plaza de Mayo masiva, que sea un mensaje contundente al gobierno y también a los millones que hoy buscan animarse a salir a enfrentarlo. Sin sectarismo, pero también sin imposiciones, respetando el recorrido con el que cada cual llega a estos 50 años de lucha contra el genocidio cívico-militar, construyamos un 24 de marzo que honre a nuestras y nuestros compañeros caídos reforzando la lucha contra la ultraderecha libertaria.
¡Contra la impunidad de ayer y hoy!










