
Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
El índice de diciembre mostró que la inflación sigue en alza. Pasó del 1,5% en mayo al 2,8% actual. La tendencia es claramente ascendente. La interanual del año pasado llegó al 31%. Sin embargo, los precios de los bienes y servicios en los que gastan sus ingresos las familias trabajadoras aumentaron mucho más. La carne acumuló un alza del 49,6% en 2024, las frutas del 47,4% y los alquileres del 37%. Un informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet señala que los servicios y el transporte aumentaron 525% entre diciembre de 2023 y noviembre de 2025 (Página/12, 15/01).
Javier Milei brindó por Luis Caputo. “Toto, el más grande”, dijo. Un gobierno mentiroso: en el Presupuesto 2026 afirmó que la inflación sería del 10%.
La suba se da en un contexto de caída del consumo popular, despidos masivos (400 por día, 272.607 formales), cierres de empresas y pérdida sostenida del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. ¿A qué se debe? Al gran negocio de los grandes empresarios y monopolios formadores de precios. “Las empresas están intentando recomponer los márgenes de ganancia y por eso se ven subas mayores como en carne y combustibles, el producto principal y el segundo más importante de la canasta de consumo del hogar” (EcoGo, Clarín, 14/01).
Este aumento castiga aún más a salarios y jubilaciones. Las y los trabajadores registrados perdieron casi cinco puntos en 2025. La pérdida es mucho mayor desde que asumió Milei, período en el que la inflación acumulada trepa al 259%. Mientras tanto, la burocracia sindical firmó paritarias del 1% o 1,5% mensual, junto con sumas fijas insignificantes y no remunerativas. Por eso, gran parte de las familias trabajadoras se endeuda para comer y pagar servicios, o se ve obligada a trabajar en dos empleos y en changas sobreexplotadoras.
El gobierno sostiene que hay 12 millones de pobres menos. “Milei dice que bajó la pobreza y a mí me entra cada vez más gente a los comedores”, relató el ex boxeador Jorge “Roña” Castro, quien asiste a los sectores más humildes. La canasta de pobreza para una familia tipo ascendió a 1.308.713 pesos, un monto al que gran parte de la clase trabajadora no llega. La canasta de indigencia trepó a 589.510 pesos, y solo mide alimentos y bebidas, sin contemplar vivienda, salud, educación ni transporte. Con estos valores, la jubilación mínima y el salario mínimo, vital y móvil quedan por debajo de la línea de indigencia.
La conclusión es clara: con Milei se benefician los de arriba y pierde el pueblo trabajador. Es necesario un aumento salarial y jubilatorio de emergencia, junto con paritarias libres y sin techo. La CGT debe unificar este reclamo urgente con la lucha contra la reforma laboral esclavista, a través de un plan de lucha nacional que prepare un paro general.










