Apr 12, 2026 Last Updated 8:05 PM, Apr 10, 2026

Izquierda Socialista

Escribe Adolfo Santos, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad

Bajo la consigna del título, este lunes 22, gran parte de Italia se plegó a una huelga general para repudiar el genocidio en Gaza, apoyar a la Flotilla Global Sumud y exigir al gobierno de Giorgia Meloni que rompa relaciones con Israel y reconozca al Estado Palestino. Este gesto de solidaridad con Gaza consolida una movilización mundial que crece de manera ininterrumpida, hoy habrá decenas de ciudades con manifestaciones alrededor del planeta.

La lucha ha conseguido que en estos días cuatro nuevos países han reconocido al Estado Palestino, Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal. Una de esas expresiones es la flotilla que navega rumbo a Gaza para intentar abrir un corredor humanitario que alivie la hambruna generada por los ataques del Estado terrorista de Israel.

El paro, convocado por la Unión de Sindicatos de Base (USB), fue acatado por miles de personas en gran parte de Italia y recibió un fuerte apoyo de colectivos estudiantiles de diferentes niveles y de docentes que suspendieron las clases para sumarse masivamente a las movilizaciones. La huelga afectó a puertos, transporte terrestre, educación, sanidad, logística y bomberos. Esta acción le dio continuidad a otro paro de cuatro horas, también en defensa de Gaza, organizado el viernes 19 por la Confederazione Generale Italiana del Lavoro (CGIL), uno de los sindicatos más importantes del país. Según la USB, “los principales puertos de Italia, el 90% del transporte público y el 50% de los ferrocarriles quedaron bloqueados”.

En la estación central de Milán se produjeron enfrentamientos con la policía cuando grupos de manifestantes intentaron acceder al interior de la terminal para interrumpir la circulación de trenes. En Roma, se concentraron 100 mil personas que bloquearon los accesos a la estación Termini, la principal de ferrocarril de Roma y de Italia, lo que originó un gran caos con una multitud de viajeros y turistas que pretendían acceder a ese transporte. Algo similar sucedió en la estación Porta Nuova de Turín. En Bolonia, se manifestaron 50 mil personas y se interrumpió el tránsito en la autopista A-1. En Nápoles, se calculan 40 mil manifestantes, mientras que en la región de Toscana grupos de personas cortaron la autopista Florencia-Pisa-Livorno.

El bloqueo en los puertos tuvo un gran impacto. La Unión de Sindicatos de Base, que participa en la organización de la flotilla rumbo a Gaza, cumplió su promesa de paralizar estas terminales en defensa de Gaza y de la Flotilla Global Sumud. El puerto de Génova quedó bloqueado, lugar desde donde partieron las embarcaciones italianas que se unieron a las salidas desde Barcelona, con 200 toneladas de víveres donadas por ciudadanos. También se bloqueó el puerto de Marghera, en Venecia. Las protestas se extendieron a Livorno, Trieste, Ancona y Civitavecchia (cerca de Roma y principal puerto de cruceros y ferris del centro del país). En Ravenna, los trabajadores portuarios detuvieron días atrás dos contenedores que se dirigían a Israel.

La solidaridad con Gaza, con el pueblo palestino y con la flotilla humanitaria que intenta romper el bloqueo sionista se extiende con fuerza creciente. Frenar los crímenes del sionismo, apoyado por el imperialismo mundial, y exigir la ruptura de relaciones comerciales, diplomáticas y militares con el Estado de Israel es una tarea urgente para las masas del mundo. Si las potencias pensaron que al transmitir un genocidio televisado lograrían intimidar a los pueblos, están provocando el efecto contrario: la mayor muestra de solidaridad mundial de la historia. Las movilizaciones, las huelgas y la Flotilla Global Sumud (de la que somos parte con el Diputado Nacional Juan Carlos Giordano y Ezequiel Peressini, dirigente de la UIT-CI) con ayuda humanitaria, entre otras acciones, multiplican las voces que exigen: basta de genocidio. Por una Palestina única, libre, democrática y no racista, del río al mar.

Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad

Milei y su ministro Caputo viven su peor momento. Un gobierno en crisis, ve como vuelan el dólar y se le diluyen las reservas. Una vez más, está sobre la mesa quién pagará la crisis: si el pueblo trabajador o los que se están beneficiando con ella

No alcanzan los adjetivos. Desastre, caos económico, corrida cambiaria. “Esquema cambiario bajo estrés” titulaba el viernes 19 a la tarde, tras el cierre de los mercados, el hasta ayer oficialista La Nación+. La periodista Cristina Pérez, que conducía el programa arrancó  diciendo: “este título se queda corto”. 

El viernes 19 por la tarde, el dólar cerró a 1.575 pesos, bien por encima de la banda cambiaria establecida en su momento con el FMI. Recapitulemos, en los días previos el gobierno ya venía vendiendo dólares “de callado” y haciendo todo tipo de maniobras. La semana pasada reconoció que estaba entregando dólares del tesoro. Pero desde el miércoles 17, ya abiertamente, el Banco Central empezó a liquidar públicamente los dólares de las reservas, los mismos que había entregado el FMI con el compromiso de que no se usarían para esto, ya que tenían como destino el pago de los próximos vencimientos de deuda externa, en particular el de enero próximo, de 4.600 millones de dólares. La progresión fue geométrica, el jueves 18 vendió 379 millones, pero el viernes 19 tuvo que hacerlo por el doble: 678 millones. En sólo tres días se desprendieron más de 1.100 millones de dólares. Y así y todo no están pudiendo contener la corrida especulativa. Mientras tanto, el riesgo país voló por encima de los 1.500 puntos, el Merval (índice de la Bolsa de Valores de Buenos Aires) se fue a pique, tanto en acciones como en bonos. Por supuesto, hierven las especulaciones financieras, con algunos buitres que ya se acomodan ganando millones. 

El ministro Luis “Toto” Caputo volvió a decir en su medio favorito (el canal de streaming Carajo, del Gordo Dan, lo que ya es todo un símbolo de la seriedad del propio funcionario): “Vamos a vender hasta el último dólar”. Los buitres especuladores y las consultoras que asesoran a las grandes empresas lo escuchan y se preguntan: “¿y después qué?”, o “¿cuánto tiempo se pueden seguir vendiendo reservas de esta manera?”.

Scott Bessent: la nueva carta de Milei

Decenas de economistas del establishment hacen cola en los medios para pegarle al gobierno, al ministro Luis “Toto” Caputo en particular. La ola de rumores, que salían del seno de las propias patronales y sus cámaras empresarias, iban y venían, incluyendo supuestas “salidas” del ministro.

El viernes 19 por la tarde en Córdoba, Milei buscó calmar la situación diciendo “estamos muy avanzados”, refiriéndose a un hipotético préstamo de emergencia por parte del gobierno de los Estados Unidos. Algunos hablan de un swap de monedas (parecido al préstamo de China). Préstamo que ni siquiera está confirmado, ya que había sido mencionado como posible por el secretario del Tesoro yanqui, Scott Bessent, en abril pasado. Pero, por ahora, nadie más volvió a hablar del tema en los Estados Unidos. Recordemos que Milei en casi dos años ni siquiera logró una reunión formal con Trump. 

¿Quién va a pagar este estropicio? 

Milei lleva casi dos años ajustando salvajemente al pueblo trabajador. Pulverizaron salarios y jubilaciones, se perdieron centenares de puestos de trabajo, se está reventando la educación y la salud pública, se cerraron decenas de organismos públicos, se dejó en la intemperie a más de cien mil personas con discapacidad, se está produciendo una virtual liquidación de la investigación en Ciencia y Técnica. Es la famosa “motosierra” de la que se jacta el presidente. Acompañado por la más fenomenal corrupción, enquistada en el propio corazón del gobierno con Karina Milei. Todo con el objetivo de cumplir con las exigencias del FMI y garantizar los pagos a los buitres acreedores. 

Ahora, aquel a quien Milei llamaba “el mejor ministro de Economía de la historia argentina”, junto con el propio presidente, que se auto postuló para el premio Nobel de Economía, chocaron la calesita. En medio de sus derrotas políticas, la de las elecciones de provincia de Buenos Aires, y la caída de los vetos, de las multitudinarias movilizaciones y de la bronca popular creciente, están vendiendo los mismísimos dólares que deberían estar reservados para los buitres acreedores. Algo insostenible, que hace que muchos especuladores hoy los abandonen.

Por supuesto, más allá de cómo sea el desenlace de esta crisis aguda, es obvio que las patronales, el establishment financiero y el FMI tratarán de que la pague, una vez más, el pueblo trabajador, con más ajuste, miseria, hambre y marginación. 

Por supuesto que, ante este escenario, hoy más que nunca, hay que seguir en la calle, siguiendo el ejemplo de la multitudinaria Marcha Federal del miércoles 17. Y redoblar la lucha, exigiendo a la burocracia de la CGT que rompa su ya escandaloso pacto con el gobierno y llame a un nuevo paro general, de 36 horas y un plan de lucha para derrotar el plan motosierra de Milei y el FMI.

A nadie se le escapa que una parte importante de esta coyuntura se define políticamente el 26 de octubre. Por eso la pelea es en las calles, pero también en las elecciones. 

Es fundamental debatir cuál es la salida. El peronismo no es solución. El propio Axel Kicillof dijo en estos días que considera “infantil” romper con el FMI. ¡Cuándo de eso se trata, justamente! Por eso hay que apoyar, fortalecer y votar en octubre al Frente de Izquierda Unidad, para que haya más diputadas y diputados de la única fuerza que plantea un auténtico programa alternativo obrero y popular que empieza por romper con el FMI y dejar de pagar la deuda externa, para que esa plata vaya a las urgentes necesidades populares.

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Escribe Mercedes De Mendieta, diputada nacional de Izquierda Socialista (FIT-Unidad)

Muy por arriba de los dos tercios, por cómodas mayorías de 181 y 174 votos respectivamente, la Cámara de Diputados rechazó los vetos de Milei contra el Garrahan y las universidades públicas. Hay que continuar la movilización, para lograr no sólo tirar abajo el veto definitivamente en Senadores, sino para derrotar la motosierra de Milei y el FMI, haciendo realidad el anhelo popular que ya se palpa en las calles: ¡Basta de Milei!

Fue una jornada emocionante, una multitudinaria Marcha Federal donde lo que primó fueron las impresionantes movilizaciones, no sólo en la Plaza del Congreso, sino a lo largo y ancho de todo el país. Desbordó el Congreso, pero también fueron gigantescas las manifestaciones desde Jujuy a Ushuaia, con decenas de miles en Córdoba, Rosario y otras ciudades. Estudiantes, docentes y no docentes universitarios, pero también las comunidades educativas de los niveles inicial, medio y secundario, con centros de estudiantes, sindicatos, sectores del peronismo, del radicalismo y la izquierda se unieron a las y los trabajadores del Garrahan, junto a miles y miles de trabajadoras y trabajadores de otros gremios, jubiladas y jubilados y jóvenes. Fue importante la participación del sindicalismo combativo, con Ademys, la Unión Ferroviaria Seccional Oeste, la multicolor del Suteba, AGD UBA y miles de compañeras y compañeros de cuerpos de delegados y listas opositoras a la burocracia. Muchos iban preparados para “acampar” esperando un largo debate. La crisis del gobierno tras la elección bonaerense del 7 de septiembre, la bronca creciente y el peso de la movilización, que hasta obligó a la CGT a salir de su letargo y anunciar que estaría presente en la marcha, hicieron que todo se resolviera relativamente rápido, en pocas horas de debate y con una votación casi simultánea contra el veto al Garrahan y a las universidades. Las explosiones de algarabía cuando se conocieron cada uno de los dos resultados de las votaciones y la alegría y el festejo que reinaba en la desconcentración posterior, mostraban el nuevo “clima de época”: el pueblo trabajador se siente cada vez más fuerte para derrotar el super ajuste de Milei.

“¡Hay que ser miserable para vetar al Garrahan y a las universidades!”

Así comencé mi intervención en el Congreso. Porque había que marcar a fuego lo que pretende hacer este gobierno ultraderechista. Afuera comenzaba la concentración de la Tercera Marcha Federal y miles y miles ya estaban confluyendo en la Plaza Congreso: eso era lo fundamental, que iba a obligar a las y los diputados votar contra el veto. Por eso reivindiqué a las y los trabajadores docentes y no docentes, al movimiento estudiantil, señalando mi orgullo de ser parte como profesora y como egresada de la universidad pública: “si hoy cae el veto va a ser gracias a la movilización, a la Tercera Marcha Educativa que veníamos reclamando desde los sectores combativos, gracias al apoyo popular que se viene pronunciando en defensa de la salud y la educación públicas. Esos miles hoy lograron algo muy importante: que aparecieran los que estaban transando con el gobierno, el regreso de los muertos vivos, lograron que hoy hasta convoque la CGT. Pero le quiero decir a la CGT que hoy tendría que haber llamado a un paro nacional contra los vetos. Porque necesitamos un plan de lucha y un paro nacional para seguir derrotando la política de este gobierno que viene siendo repudiado en las urnas y en las calles. Porque cada vez son más los que dicen que este es un gobierno ajustador, que es un gobierno represor y además que es un gobierno coimero, que tiene a Karina Milei a la cabeza de una red de corrupción”. 

Lo que se decía adentro del Congreso ya tenía su correlato afuera, donde uno de los cánticos era: "Diputados, diputados, no se lo decimos más, si no tiran ese veto, qué quilombo se va a armar".

¿Cómo la seguimos?

El crecimiento de la bronca popular hizo que hoy aparezcan votando contra el veto muchos de los que el año pasado fueron cómplices del gobierno, votando leyes o permitiendo que pasaran los vetos anteriores.

Por eso es muy importante remarcar, mientras festejamos este abrumador voto mayoritario, quienes fuimos, somos y seremos los que siempre estamos del mismo lado, las y los diputados del Frente de Izquierda Unidad. Denunciado adentro y afuera del Congreso, acompañando, organizando y siendo parte de todas las luchas contra el plan motosierra de Milei y el FMI. Exigiendo a la CGT que rompa el pacto y llame a un nuevo paro nacional de 36 horas y un plan de lucha. 

Así hoy pudimos gritar dentro del recinto del Congreso lo que cantamos miles de veces en las calles, en cada movilización: “al Garrahan se lo defiende” y “Universidad de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode”.

 



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​Los Ministros de Asuntos Exteriores de España, Turquía, Bangladesh, Brasil, Colombia, Eslovenia, Indonesia, Irlanda, Libia, Malasia, Maldivas, México, Omán, Pakistán, Qatar, y Sudáfrica expresamos nuestra preocupación por la seguridad de la Flotilla Global “Sumud”, una iniciativa de la sociedad civil en la que participan ciudadanos de nuestros países.

La Flotilla Global del Sumud ha informado sobre su objetivo de entregar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza y de concienciar sobre las necesidades humanitarias urgentes del pueblo palestino y sobre la necesidad de detener la guerra en Gaza. Estos dos objetivos, la paz y la prestación de ayuda humanitaria, junto con el respeto del derecho internacional, incluido el derecho humanitario, son compartidos por nuestros Gobiernos.

Hacemos por tanto un llamamiento a la abstención de todo acto ilegal o violento contra la Flotilla, y a que se respeten el derecho internacional y el derecho internacional humanitario.

Recordamos que cualquier violación del derecho internacional y de los derechos humanos de los participantes en la Flotilla, incluidos los ataques contra los buques en aguas internacionales o detenciones ilegales, darán lugar a la rendición de cuentas.

COMUNICADO 094
16-09-2025

Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad

El único “cambio” que hubo fue el tono monocorde, casi asustado, de un Milei debilitado que ni siquiera se animó a terminar con su clásico “viva la libertad, carajo”. Fueron 15 minutos donde, en concreto, se limitó a presentar un presupuesto a la medida de las exigencias del FMI. Justamente el Fondo fue otro de los grandes ausentes en su disertación. 

¿Qué dijo el presidente ultraderechista, en su primera aparición tras el discurso de la noche en que reconoció su derrota electoral? Lo repetido, un montón de veces, con distintas metáforas, es lo que llamó eufemísticamente “el equilibrio fiscal”. O sea, el ajuste. Lo llamó “el ancla”, “la piedra angular”, “el principio innegociable”. 

Después de repetir, con menos énfasis que en otros discursos (en que lo hacía a los gritos), los supuestos “logros” de su gestión, donde habrían “bajado la inflación y la pobreza”, Milei afirmó que el problema era que “las cosas no siempre se entienden” o que “hay personas que no perciben las mejoras”. Desconociendo que millones “sí que entienden”  y “sí que perciben” el hambre y la marginación a que los viene sometiendo la motosierra en estos casi dos años.

Milei usó una expresión repetida. Que ya la había dicho hace un año, que también la había repetido hace varios meses su ministro de Economía Luis “Toto” Caputo. Los más memoriosos recordaban que era la misma que utilizó Mauricio Macri cuando, siendo presidente, abrió las sesiones legislativas en marzo de 2018: “lo peor ya pasó”. Menos de un mes después vino el desbarranque, el salir corriendo al FMI y el principio del fin de su mandato.

Lo que no dijo Milei es que el presupuesto que estaba presentando desmiente rotundamente que “lo peor, ya pasó”. Al contrario, propone un mayor y más duro ajuste, tal cual lo acordado en abril pasado con el FMI. El superávit fiscal, pasará del 1,2% al 2,2% del PBI en 2026 y luego al 2,5% en 2027. ¡Casi el doble!

Según el presidente, el proyecto de presupuesto contiene una serie de “aumentos”, que claramente no son tales. Así, promete incrementar el presupuesto para universidades. Apenas minutos después de terminado su discurso, el propio Consejo Universitario Nacional salió a desmentirlo: “los 4,8 billones de pesos anunciados no son más que anualizar para el 2026 lo percibido a diciembre de 2025, queda muy lejos de los 7,3 billones necesarios para que pueda funcionar normalmente el sistema” (declaración del CIN: “Un proyecto para consolidar el ajuste universitario”).

Milei también revoleó supuestos números de incrementos para jubilados, personas con discapacidad, salud y educación. Todos confusos y mentirosos. La trampa es que vendrán atados a una “regla fiscal” que ya conocemos: el “déficit cero” (que en realidad es peor: el superávit obligatorio del 2,2%, como exige el Fondo). Si no se lo alcanza, se recortan los gastos. ¡La mismísima regla que inventaron Caputo y Patricia Bullrich en 2001, cuando, meses antes de volar por los aires en el Argentinazo, le recortaron un 13% a las y los jubilados y empleados estatales!

Milei ya directamente delira cuando habla de un crecimiento de entre 7 y 8% anual sostenido durante 20 años que nos colocaría “entre los países más ricos del mundo”. Está en la misma línea de cuando se presentaba como “el mejor economista del mundo” y reclamaba que le dieran el premio Nobel.

Vamos a la realidad. 

Con los supuestos de base que presenta la ley de presupuesto de Milei no se alcanzará ningún “crecimiento” de esos con que sueña el gobierno. Miremos los números (que el propio presidente se cuidó de no mencionar en su discurso): dicen que el año próximo la economía argentina crecerá un 4,5%, cuando su política la está sumiendo en una mayor recesión, reconocida por todos los economistas, incluso los del establishment. Afirma que la inflación del año que viene estará entre el 7 y el 12% (otro supuesto difícil de cumplir) y, lo más ridículo de todo, habla de un 2025 que terminará con un dólar a 1.325 pesos (cuando hoy ya está por encima de los 1.450) y un dólar a diciembre de 2026 de 1.423. Cómo obviamente, todo esto es incumplible, el presidente tendrá las manos libres para “no cumplir sus promesas” de esos supuestos aumentos a las y los jubilados, personas con discapacidad, salud y educación. 

Otra cosa que no dijo Milei, y que también desmiente que “lo peor ya pasó”, es que el año que viene le prometió al Fondo que presentará sus leyes de flexibilización laboral, reforma jubilatoria y fiscal, los tres ejes estructurales con que pretende dar el mazazo final a los derechos del pueblo trabajador.

Demostrando la extrema debilidad en que quedó su gobierno después de la paliza que sufrió en la elección bonaerense, el presidente, casi en tono de súplica, dijo que está dispuesto a trabajar con los gobernadores y los legisladores, tirando un cable a la oposición patronal.

En síntesis, ¿para qué y para quién habló Milei? Los únicos que escucharon atentamente su mensaje fueron el FMI y el establishment financiero internacional, encabezados por los acreedores de deuda externa, que ya dudan de la capacidad del gobierno de poder avanzar con su super-ajuste y así garantizar los próximos pagos de deuda externa.  Para ellos es este presupuesto que se presentó ayer. Queda muy en duda si podrá aprobarse. Y que el gobierno deba conformarse con seguir ajustando sin presupuesto, como lo hizo desde el comienzo de su mandato. Mientras tanto, la continuidad de la motosierra se expresó en lo concreto la semana pasada, con los vetos al Garrahan, a las universidades y a las provincias. El repudio popular, que ayer mismo se expresó en varios cacerolazos mientras hablaba Milei, se multiplicará por centenares de miles en todo el país este miércoles, cuando se traté en el Congreso el rechazo a dichos vetos. Desde Izquierda Socialista y el FIT Unidad seguiremos impulsando la movilización para derrotar la motosierra de Milei, los gobernadores y el FMI.

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