Escribe Mariano Barba
Participamos de la conferencia de prensa realizada en repudio a la arremetida de la justicia, por orden del gobierno de Milei, contra las organizaciones piqueteras, que llegó al allanamiento del local del Partido Obrero (PO). Es muy grave este accionar, porque se dirigieron directamente contra el local central de uno de los partidos integrantes del Frente de Izquierda. Con el argumento que buscaban a la editorial Rumbos, que no existe en ese lugar, se revisaron las instalaciones del local y secuestraron material e hicieron filmaciones propias del espionaje. Hoy los compañeros del PO están denunciando que hubo una investigación previa de la policía, que identificó a su local central previo allanamiento, lo que tira por tierra el argumento de la editorial.
Junto a decenas de organizaciones repudiamos absolutamente el allanamiento perpetrado. Fuimos a la sede del PO a llevar la solidaridad de Izquierda Socialista y lo hicimos con una delegación integrada por nuestros dirigentes Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo, la legisladora Mercedes Trimarchi, Pablo Almeida delegado general del ministerio de Economía, Jorge Adaro, secretario gremial de Ademys y Fernanda López, dirigenta de Unión y Lucha Barrial.
A medida que crece la lucha contra el plan motosierra de Milei se va profundizando el ataque a las organizaciones sociales-piqueteras y a la izquierda porque en las calles enfrentamos diariamente el ajustazo del gobierno. Repudiar este accionar represivo es una de las principales tareas que tenemos por delante la clase trabajadora, las organizaciones políticas y los organismos de derechos humanos para que no crezca ni se repitan estos atropellos antidemocráticos.
Escribe Atilio Salusso
Sangría paranoica
La sangría en el ministerio de Pettovello es brutal. “La calesita de funcionarios es moneda corriente en esa mega cartera”, dice La Nación. Ya volaron 38.
El viernes pasado renunció Fernando Szereszevsky, el jefe de asesores. Dijo que fue por “temas familiares” (fue menemista y manager de Charly García). “Desde que asumí sabía que en mayo tenía que trabajar en la gira de Ratones Paranoicos. Los viajes y compromisos privados son incompatibles con la gestión”. ¡Qué equipo!
20.000 dólares
La senadora por Neuquén, Lucila Crexell, fue denunciada por votar a favor de la Ley Bases a cambió del cargo de embajadora ante la Unesco, en París. La senadora, que viene diciendo que le gustaría desde hace años ocupar ese cargo, lo va a hacer de la mano del gobierno ultraderechista de Milei, percibiendo 20.000 billetes verdes por mes, un equivalente a 200 jubilaciones. Hasta el periodista oficialista Jonatan Viale dijo: “¡no era que este gobierno no tenía nada que ver con los manejos de la casta!”
Almacenero
Apuntalar a Pettovello no es fácil. Milei tuvo que hacerlo varias veces. Ahora se sumaron dos. Una, “Pato” Bullrich. Tildó de “almacenero” al juez Casanello por intimar al gobierno a que entregue los alimentos encanutados. Dos, Guillermo Francos, quién dijo: “¿Pero qué se cree la justicia? Acá hay separación de poderes”. Sin embargo, deberían agradecerle a Casanello, el mismo que lleva las causas penales que criminalizan a las organizaciones piqueteras. ¡Que se entreguen ya los alimentos a los comedores populares!
Ñoquis OEI
“Un pelotón de ñoquis, sobresueldos, prestanombres y rugbiers beneficiados”. Otro de los escándalos de Pettovello. La ministra firmó 32 convenios con la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) por 20.000 millones de pesos para la compra de 5 millones de unidades de alimentos. Y desde la secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de su cartera, tercerizaron la contratación de personal donde se detectaron sobresueldos, incluso con rugbiers que cobran y no trabajan del club La Salle. Pesos que eran cambiados a dólares para la “caja” política libertaria. La corrupción ultraderechista a full.
Conferencia de Prensa Lunes 10 a las 16hs en la Plaza Congreso. El miércoles 12 movilicemos todos a la Plaza de los dos Congreso.
Abajo la ley Bases
POR UN PLAN DE LUCHA PARA DERROTAR TODO EL PLAN DE MILEI
Este miércoles 12, el día que se tratará la denominada “Ley Bases” en el Senado debemos ser miles en el Congreso para evitar que se sancione ya que se trata de una norma que ataca en forma directa a los intereses populares, de los trabajadores y jubilados, al movimiento estudiantil, etc, y profundiza a niveles inauditos el saqueo a los bienes comunes naturales y la dependencia nacional. Pese a la declaración de guerra contra los trabajadores que implica el proyecto de Milei, la CGT y las CTA no convocan a parar y solo llaman a marchar un sector de los sindicatos cegetistas. Es por eso que reclamamos que las centrales sindicales convoquen a un paro general durante esa jornada para que puedan participar masivamente todos los y los mayores contingentes del movimiento obrero.
Marchemos Todos a la plaza de los dos Congresos
Aunque con crisis y negociaciones de trastienda de todo tipo, el oficialismo con los partidos “colaboracionistas” pretenden votar la ley en el Senado con pleno acuerdo en imponer una Reforma Laboral, jubilatoria, nuevas privatizaciones (Aerolíneas, Correo Aysa, entre otras), exuberantes premios impositivos y el aval de saqueo por 30 años de las multinacionales con el RIGI. Pretenden la extensión de los períodos de prueba a los trabajadores, la eliminación de multas a las empresas por trabajo no registrado (las empresas podrían mantener el trabajo no registrado sin ningún tipo de consecuencias), la eliminación de la posibilidad del trabajador de ser reinstalado por la justicia frente a un despido discriminatorio por actividad sindical (o cualquier tipo de discriminación) y terminar con el régimen de indemnizaciones, la criminalización de las medidas de lucha como los bloqueos de empresas, la posibilidad de las patronales de contratar trabajadores “colaboradores” fuera de convenio y sin ningún derecho, eximir de responsabilidad de las empresas que contratan tercerizadas como “solidarias” frente a un reclamo de un trabajador, y el fin de la estabilidad en el empleo público. Pretenden impedir las moratorias previsionales condenando a 9 de cada 10 mujeres a no poder jubilarse, cobrando una prestación de miseria a los 65 años. También, están de acuerdo en votar mayores facilidades para propiciar la mega minería contaminante, el fracking y el extractivismo, dejando una destrucción ambiental mucho mayor a la actual en favor de las multinacionales. Con la “Ley Bases” Milei pretende tener plenos poderes delegados por el Congreso para eliminar organismos estatales a sola firma o desfinanciarlos totalmente, entre otros desastres.
Tenemos que derrotar este intento de imponer la represión, la persecución y los allanamientos al movimiento piquetero independiente, organizaciones sindicales y organizaciones políticas de izquierda. No vamos a permitir darle a Milei un cheque en blanco, a un gobierno enemigo de los trabajadores y sus organizaciones recuperadas, de los jubilados, del movimiento piquetero independiente, de las fábricas recuperadas bajo control de sus trabajadores, de las mujeres, las diversidades, las personas con discapacidad, el arte, la cultura, la ciencia, la educación y la salud pública y gratuita, la libertad de expresión y pensamiento.
Convocamos a todo el pueblo a manifestarse el miércoles 12 a partir de las 9 hs de la mañana por:
Coordinación Independiente

Escribe Fernanda López, dirigente de Unión y Lucha Barrial e integrante de Izquierda Socialista/FIT Unidad
Hace unos días nos enteramos que el gobierno ultraderechista de Milei tiene incautado hace seis meses más de 5 millones kilos de comida en dos depósitos, uno en Villa Martelli en la zona norte del conurbano bonaerense y otro en Tafi Viejo, Tucumán. ¡Es indignante! Mientras la pobreza crece al 55% y 25 millones de argentinos estamos bajo la línea de pobreza, se guardan la comida que le falta a miles de vecinos en los barrios de todo el país.
Esto generó la indignación de millones de trabajadores, incluidos varios que votaron a Milei. El gobierno ultraderechista tuvo que salir a buscar un chivo expiatorio para desviar la atención y por eso denunció a Pablo De la Torre, el segundo de Pettovello en el ministerio de Capital Humano, por contrataciones laborales “truchas” en la secretaria de Niñez que estaba a su cargo. Un hecho entre otros, que demuestra que, con Milei en el poder también hay corrupción.
Este gobierno desprecia a los pobres. Por eso se había encanutado la comida y tenía la decisión de no repartir la mercadería, incluso a riesgo de que el alimento se descomponga. Tal es así que recientemente el juez Casanello dictó un fallo obligando al ministerio de Capital Humano a repartir la mercadería y la ministra Pettovello apeló el fallo.
Supuestamente no repartían la comida porque encontraron “irregularidades”, en 1.000 comedores pero en el país hay 40.000 comedores y merenderos y otros miles no registrados. Si están tan preocupados por los supuestos malos manejos, ¿Por qué no le repartió la mercadería en la enorme mayoría de establecimientos restantes o lo hizo por su cuenta sin los “intermediarios” a los que tanto basurea?
No a la criminalización de las organizaciones sociales. ¡Nadie con hambre!
Las supuestas “denuncias” del gobierno contra las organizaciones sociales, hechas en base a una red de espionaje ilegal, son una pantalla para esconder que su verdadera intención es desligarse paulatinamente de la asistencia alimentaria a los sectores sociales vulnerables y dejarlos librados a su suerte como hace con otros sectores. Mientras le dan beneficios de todo tipo a las patronales, recortan partidas sociales hundiendo al pueblo trabajador en la miseria. Es por eso que se redujo en un 46% el presupuesto para comedores y merenderos y no se reparte la comida. Igual situación sufrimos en la Provincia de Buenos Aires donde el gobernador peronista Kicillof tampoco nos hace entrega de la mercadería.
En este contexto los comedores solo sobreviven con mercadería entregada por algunos municipios, con las donaciones solidarias de vecinos a los que no les sobra nada y con el esfuerzo de miles de compañeros de las organizaciones sociales que militan para poner en pie los comedores. Muchos de ellos son tildados de “vagos” por la prensa adepta a Milei, pero la gran mayoría de ellos trabaja de forma precarizada, porque ninguna familia sobrevive con un plan social de 80 mil pesos. Son estas compañeras y compañeros los que ponen el hombro en su tiempo libre para que los merenderos puedan funcionar.
Lo que busca hacer este gobierno ultraderechista, con la ayuda de sus “periodistas” amigos es demonizar a las organizaciones sociales para debilitar la lucha de los barrios. Buscan lograr por esta vía lo que no pudieron conseguir con su fracasado protocolo “anti piquetes”. Quieren que nadie reclame por comida, por las necesidades sociales que cada vez son más grandes y menos aún por trabajo genuino. Por todo esto atacan al movimiento piquetero combativo criminalizando a sus dirigentes, como lo hacen con el compañero Belliboni y el Polo Obrero, mediante vergonzosos allanamientos entre ellos al local central del Partido Obrero, hecho que repudiamos como un acto de persecución política.
Llamamos al conjunto de las organizaciones sociales a seguir en pie de lucha contra el plan motosierra hambreador del ultra derechista de Milei como así también a organizarnos para reclamarle a Kicillof en Buenos Aires que se retome la entrega de alimentos de inmediato.
No puede ser que un país que produce alimentos para 400 millones de personas haya gente que no coma. Exigimos que se incrementen las partidas de comedores y merenderos para que ningún compañero o compañera pase hambre y trabajo genuino. Plata para comida, salud, educación vivienda, no para el FMI, los usureros internacionales y los empresarios amigos del presidente, que disfrutan de subsidios millonarios otorgados por este gobierno y los anteriores mientras los sectores más vulnerables pasan hambre.
Mientras Milei viaja por cuarta vez a los Estados Unidos, esta vez para reunirse con empresarios yanquis del sector tecnológico y luego asistir a la asunción del segundo mandato del ultraderechista Nayib Bukele en El Salvador, dejó al pie del avión abierta una fuerte crisis en su propio equipo de gobierno, con la renuncia del jefe de gabinete Nicolás Posse y su reemplazo por el hasta ahora ministro del Interior, Guillermo Francos. Esta anécdota no es más que otra expresión de la debilidad de un gobierno que sigue acumulando bronca popular. Es que más allá de los esfuerzos por parte de periodistas amigos de resaltar encuestas en donde se muestra la “buena imagen” que todavía conservaría el presidente, las escenografías de la última semana no le fueron favorables. El miércoles 22 se realizó el publicitado acto de lanzamiento del libro de Milei “Capitalismo, Socialismo y la trampa neoclásica”. Más allá de las payasadas del propio presidente cantando junto con la banda del diputado nacional Benegas Lynch y del delirio de su discurso, la realidad es que La Libertad Avanza no pudo llenar los 5.000 lugares del estadio Luna Park, pese a que recurrió a colectivos y gente llevada por punteros mileístas del conurbano bonaerense. Era visible la cantidad de personas que se retiraron promediando el acto, mientras hablaba el propio Milei, acrecentando los claros en el estadio. Unos días más tarde, el sábado 25, el presidente hizo un nuevo papelón, esta vez desde el Cabildo de Córdoba, frente a una plaza semivacía con apenas unos pocos miles de seguidores, mientras en el resto de la ciudad crecía el repudio (y la represión) a su presencia con el llamado “culiadazo”.
Todo esto no surge de la nada. Es la consecuencia necesaria del ajuste salvaje, el plan motosierra que viene pulverizando salarios, jubilaciones, planes sociales y partidas como las destinadas a salud y educación. Que se expresa en números oficiales, como la caída del 8,4% del PBI respecto a marzo de 2023, la baja del 13,8% del consumo en abril, los 100.000 puestos de trabajo perdidos sólo en la construcción y una indigencia que, según datos del Observatorio de la deuda social de la UCA, subió al 18%, el doble que hace un año. Mientras, escandalosamente, 5.000 toneladas de alimentos permanecen almacenadas sin repartir en los galpones del ministerio de Capital Humano de Sandra Pettovello. Al mismo tiempo que crece el hambre en los barrios populares, el gobierno se niega a que llegue a sus destinatarios, incluso con el riesgo cierto de que esa mercadería venza y haya que tirarla. Todo esto mientras, al mismo tiempo, el centro de la política “social” de Milei, Pettovello y Bullrich consiste en atacar, perseguir y judicializar a los movimientos sociales.
Otro telón de fondo de lo que está pasando en el país es la auténtica rebelión popular que se produjo y continúa en la provincia de Misiones, con decenas de miles que protestan en las calles, sin que ni el gobierno nacional ni el provincial le den solución hasta el momento.
Lo que se definirá en los próximos días es el destino de la Ley Bases. Hacemos Coalición Federal y los radicales hacen lo imposible por acompañar al PRO (que ya juega virtualmente como un bloque oficialista, de alianza permanente con La Libertad Avanza) y con mil malabares retóricos, llegar a un dictámen en el Senado que les permita votarlo a favor. En toda una puesta en escena, estos bloques de partidos de la oposición patronal apuestan a votar a favor en general y luego oponerse a algunos artículos en particular (para así simular mantener su perfil “opositor”) sabiendo que luego el proyecto volverá a Diputados donde se reafirmará el texto original. ¿A quién le importa realmente la aprobación de la ley? Un medio periodístico dió la mejor definición: “Ni a Milei ni a Caputo le importa demasiado el contenido de la Ley Bases. Sólo aspiran a que sea sancionada, porque eso es lo que piden el FMI y los inversores”. (El Cronista, 27/5).
Es evidente que la Ley Bases es apenas un pequeño resumen de aquella gigantesca Ley Ómnibus redactada por Sturzenegger en diciembre pasado. Este personaje, que ahora suena para ocupar algún ministerio en el futuro inmediato, lo dejó claro: “ahora tratemos que se apruebe lo que se pueda. Después vamos por el resto”.
Tengámoslo claro: que salga la Ley Bases es el paso que exigen el FMI, las patronales y los grandes especuladores extranjeros. Ni uno sólo de los más de 200 artículos favorece al pueblo trabajador. Ahí están los privilegios para las transnacionales con el RIGI, para los especuladores y fugadores de capitales con el blanqueo, para las patronales negreras con la flexibilización laboral, la vía libre para el saqueo de nuestros recursos, para la privatización de empresas públicas como Aerolíneas, para el cierre de organismos y para más despidos en el Estado. Además de las facultades delegadas para que el presidente Milei pueda hacer lo que quiera y llevar a fondo su proyecto de motosierra.
Por todo esto, un capítulo importante de la pelea contra el ajuste en curso se dará el día que la ley se trate en el Senado. Tenemos que movilizarnos para oponernos a su aprobación, siendo miles manifestando nuestro repudio cuando se discuta, tal como acaba de votar el Encuentro Nacional de sectores combativos y la izquierda. Al mismo tiempo que le seguimos exigiendo a la CGT y a las CTA el paro general de 36 horas en el marco de un plan de lucha para enfrentar todo el plan económico de Milei.
Si el ajuste en curso y la Ley Bases son el programa económico de Milei, los grandes empresarios y el FMI, nosotros tenemos que oponerle otra salida. Explicar que es mentira que no existe otro camino. Que, por supuesto, no puede ser volver al pasado del gobierno peronista de Alberto, Cristina y Massa, con sus dobles discursos mientras en la práctica ajustaba para cumplir con las exigencias del FMI.
Nosotros afirmamos, en cambio, que hay un plan alternativo, obrero y popular: el que postulamos desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad. Que comienza por dejar de pagar la deuda externa y romper con el FMI, por imponer fuertes impuestos a las grandes fortunas, nacionalizar la banca y el comercio exterior y reestatizar las privatizadas. Para, con todos esos recursos, ponerlos al servicio de resolver las más urgentes necesidades populares de salarios y jubilaciones dignas, trabajo genuino, salud, educación y vivienda. Un programa que sólo podrá llevar adelante otro gobierno, en manos de las y los trabajadores y la izquierda, en camino a una Argentina socialista.