Escribe Mercedes Trimarchi, Dirigente de Isadora y diputada provincial electa Izquierda Socialista/FIT
Como cada año desde 1986, en nuestro país se realizan los Encuentros Nacionales de Mujeres, en los que decenas de miles nos reunimos para debatir cómo nos organizamos mejor para conquistar nuestros derechos. El primer encuentro fue hace 32 años en el teatro San Martín de la ciudad de Buenos Aires; en aquel entonces se peleaba por la ley de divorcio y la patria potestad compartida. Pasadas tres décadas, con la lucha conquistamos algunos derechos, sin embargo nos queda mucho por hacer.
El Encuentro cambia de sede todos los años. El anterior fue en Chaco y reunió a unas 30.000 mujeres; en Rosario, en 2016, fuimos alrededor de 60.000, y se espera que lleguemos unas 50.000 a Trelew. El corazón del Encuentro son los talleres, que están divididos por temas muy variados: política, salud, deuda externa y las diferentes violencias que sufrimos las mujeres. En cada uno de estos espacios las mujeres debatimos pero, fundamentalmente, nos organizamos para dar mejor las peleas para conquistar nuestros derechos.
Este año el eje central es cómo seguimos la pelea por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Este 2018 quedará marcado para siempre como el año en que irrumpió la marea verde. Por eso los talleres de estrategias para la legalización del aborto en el Encuentro serán los más concurridos. Allí debemos debatir cómo hacemos para conquistar este derecho que ya existe en la mayoría de los países del mundo y que aún nos falta en la Argentina y la mayor parte de Latinoamérica. Nuestra estrategia para conseguirlo es el camino de la movilización. Algunas corrientes difieren de este planteo y proponen esperar hasta 2020 a que cambie la composición del Senado, pero la lucha es ahora. Otras agrupaciones plantean un plebiscito o consulta popular que involucre a los partidos patronales y a la Iglesia, que son enemigos de las mujeres. Desde Isadora e Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda insistimos en que nuestros derechos no se plebiscitan sino que se conquistan en la calle. No confiamos en este gobierno ni en el parlamento, solo confiamos en la fuerza imparable de la movilización de las mujeres.
A su vez, la enorme marea verde puso en evidencia que aunque existe una ley de educación sexual integral (ESI) desde hace doce años, no se cumple. Las propias evaluaciones del Operativo Aprender establecieron que solo ocho de cada diez estudiantes recibieron alguna clase de educación sexual. Y si la ley no se cumple es por responsabilidad de los gobiernos (kirchnerismo y macrismo) que pactaron con la Iglesia Católica para que no se aplique. En estos meses de debate logramos que salga un dictamen de modificación de la ESI para que sea laica, científica y con perspectiva de género. Como los sectores reaccionarios, antiderechos y conservadores pretenden frenarla debemos impulsar una masiva movilización al Congreso el día que se vote para que salga la ley.
A estos sectores antiderechos el gobierno los premia con privilegios económicos y subsidios, como fueron los 130 millones de pesos que recibió la Iglesia Católica durante este año para pagarles los sueldos a los obispos, que no trabajan. El rechazo a esta institución milenaria crece día a día y se organizan apostasías colectivas en las plazas de todo el país. La campaña de separación inmediata de la Iglesia del Estado va tomando fuerza porque son miles de fieles los que rompen con el dogma, el autoritarismo y el poder de la Iglesia Católica.
Estos son los principales debates que en el 33º ENM vamos a dar desde Isadora e Izquierda Socialista, convencidas de que debemos potenciar este evento, único en el mundo, como un verdadero espacio de coordinación de las luchas que las mujeres damos todos los días contra la opresión. Ese es el desafío que tenemos las mujeres para enfrentar a los políticos patronales que sostienen los acuerdos con la reaccionaria Iglesia Católica, enemiga declarada de las mujeres, y con el FMI que ajusta al conjunto de la clase trabajadora y perjudica aún más a las mujeres. Sumate a Isadora y demos juntas esta pelea.
Escribe Mercedes Trimarchi, Dirigente de Isadora y diputada provincial electa Izquierda Socialista/FIT
El pasado 4 de septiembre se firmó con dictamen de mayoría en el Congreso un proyecto para reformar la ley 26.150 de educación sexual integral. Sectores ligados a la Iglesia Católica y a las evangélicas, preparan movilizaciones contra las reformas y ya lanzaron una campaña por redes sociales contra lo que ellos denominan “ideología de género”. La necesidad de reformar la ley se evidenció luego del debate por el derecho al aborto que movilizó a millones de personas, especialmente a jóvenes secundarias que denunciaron la falta de ESI en las escuelas.
Aunque fue sancionada en 2006, hace ya doce años, la ley no se aplica. Como dice el refrán, hecha la ley hecha la trampa. De acuerdo con el texto vigente, las provincias no están obligadas a adherir a la ley, a su vez, tampoco se realizan las capacitaciones necesarias al personal docente y además las instituciones deciden qué contenidos dar de acuerdo con sus creencias. Ejemplo de ello, son las escuelas confesionales católicas y evangélicas que no aplican la ley y, si lo hacen, es con materiales sin ningún tipo de validez científica.
Pero no es solamente un problema de redacción de la norma sino que tiene que ver con la voluntad política de los gobiernos que permiten que estas instituciones incumplan la ley, dejando a millones de estudiantes sin el derecho a recibir un conocimiento fundamental para su desarrollo. Las cifras en nuestro país son escalofriantes. Según un informe de la Unicef, cada año en Argentina hay tres mil niñas menores de 15 años que se convierten en madres, y en el 83,4% de los casos fueron embarazos no planificados. Por ejemplo, la Argentina es el país de la región con mayor cantidad de nuevos casos de VIH por año y 9 de cada diez personas que contrajeron esta enfermedad no utilizaron preservativo.
Pero no se trata solamente de evitar enfermedades, desde el movimiento feminista venimos planteando que la enseñanza de la educación sexual no debe estar restringida solamente a brindar información acerca de los cuidados del cuerpo para evitar contagios vinculados con la transmisión sexual. Es importante también que podamos avanzar en una ESI sobre la base del respeto y la no discriminación. Por eso, exigimos que la ESI además de laica y científica tenga perspectiva de género. ¿Y qué significa? De manera sencilla, que en la ESI no se reproduzcan los estereotipos y roles de género tradicionales de mujer/varón. Tampoco que solamente se hable de parejas heterosexuales, como si no existieran otras relaciones. Lo mismo, en relación con la sexualidad que solo queda restringida a lo genital y a lo reproductivo.
Al calor de las movilizaciones por el derecho al aborto logramos visibilizar estos reclamos por los que llevamos años peleando. Y ahora no solamente discutimos que se aplique la ESI sino también qué ESI queremos. Tiene que ser laica, científica y con perspectiva de género. Lo opuesto a lo que pretenden los sectores antiderechos, oscurantistas y conservadores ligados a las iglesias que están a favor del aborto clandestino y de cientos de muertes de mujeres pobres al año por esta causa.
Desde Isadora e Izquierda Socialista, como parte de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto seguimos exigiendo educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir. ¡Inmediata separación de la Iglesia del Estado! Y ¡Basta de subsidiar a la Iglesia Católica!
Escribe Daniela Cooper
El pasado sábado 22 de septiembre se desarrolló el primer Preencuentro Feminista de la Zona Oeste organizado por la Asamblea Feminista de Mujeres, Lesbianas, Trans y Travestis de Luján. Isadora Mujeres en Lucha integra dicha asamblea y fue parte de la organización de este evento que convocó a más de 300 mujeres de Luján y alrededores. La presencia de nuestra agrupación fue destacada por su número y la calidad de las intervenciones en los distintos talleres en los que participamos.
También estuvo presente nuestra diputada nacional electa Mónica Schlotthauer, quien fue invitada especialmente para participar del Taller de Mujer, Trabajo y Sindicalismo. En su intervención comentó la actividad que se viene haciendo desde la agrupación Mujer Bonita dentro del ferrocarril Sarmiento para combatir el flagelo de la violencia de género en el ámbito laboral, uno de los ejes que se trabajó en el taller, pero también sobre la importancia de organizarnos y seguir el impulso que nos dio este año el movimiento de mujeres en la lucha por el aborto legal para enfrentarnos al ajuste de Macri, los gobernadores y el FMI, ya que las mujeres somos especialmente perjudicadas por la explotación y opresión que se descarga sobre nosotras.
Escribe Mercedes Trimarchi Diputada provincial electa Izquierda Socialista/ FIT
El 28 de septiembre de 1871 se declaró en Brasil la libertad de vientres y desde esa fecha los hijos de esclavas fueron personas libres. Tomándolo como referencia, el V Encuentro Feminista de América Latina y el Caribe instauró en 1990 al 28S como día de lucha por la legalización del aborto en la región que luego se expandió por todo el planeta. Ese día, el grito de las mujeres debe sentirse con fuerza en todo el mundo para que se escuche la voz de quienes peleamos por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito contra todos los sectores que se oponen a que decidamos libremente sobre nuestro cuerpo y nuestra vida.
Si miramos el mapa global sobre el derecho al aborto vemos que en la mayoría de los países del mundo es legal. Sin embargo, más de 1.400 millones de mujeres todavía están sometidas a la clandestinidad de esta práctica, con la consecuente criminalización y secuelas graves de salud. Cada año, en el mundo mueren 47.000 mil mujeres por abortos clandestinos y eso representa del 8% al 11% de la mortalidad de mujeres gestantes. Son las mujeres trabajadoras, pobres, jóvenes y migrantes las que terminan pagando con sus vidas el haber nacido en países donde aún no es legal interrumpir voluntariamente un embarazo.
A su vez, las políticas de ajuste de los gobiernos y la presión de los sectores conservadores encabezados por la Iglesia Católica atacan y pretenden arrebatar este derecho en los países en los que ya fue conquistado hace décadas, como en Estados Unidos con el gobierno reaccionario y machista de Trump. Lo mismo ocurre en Europa en el Estado Español o en Polonia a través de la objeción de conciencia o recortes en el sistema de salud. Por eso, la jornada del 28S será tomada por las mujeres del mundo entero, incluso en los países en los que ya se conquistó este derecho pero que permanentemente está puesto en jaque.
En 2018, con las movilizaciones logramos instalar que cuando hablamos de aborto estamos hablando de un derecho humano. Impusimos que no es un tema religioso ni moral sino de salud pública. Lo hicimos debatiendo en las escuelas, en los lugares de trabajo y en los medios de comunicación, pero fundamentalmente con las históricas jornadas del 13J y del 8 A en las que fuimos dos millones en las calles. Pese a esta enorme marea verde, el gobierno de Macri y los partidos patronales (PRO, UCR, PJ, FpV) nos dieron la espalda, cediendo a las presiones de la reaccionaria Iglesia Católica. Por eso, una de las conclusiones fundamentales que sacamos es que no podemos confiar en el Parlamento, sino solamente en la fuerza de la movilización para conquistar nuestros derechos.
Este 28S nos encontrará nuevamente en las calles y tenemos que ser otra vez miles para responderles a los cuarenta senadores “dinosaurios” que votaron en contra. Por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo que niegan los que cortan nuestra libertad y también nuestro deseo. También saldremos a las calles a gritar por las que ya no tienen voz: las mujeres pobres muertas por abortos clandestinos. Nos sobran los motivos para seguir luchando y nos sobra fuerza para imponernos en las calles. Desde la agrupación de mujeres Isadora e Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda, estaremos presentes, siendo parte de este grito global. Exigiendo, como siempre, educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.
Gracias a la movilización histórica del movimiento de mujeres durante los meses que duró el debate en el Congreso por el derecho al aborto, se puso en evidencia que la Ley de Educación Sexual integral (ESI) que fue sancionada hace diez años, hoy no se aplica en la mayoría de los establecimientos educativos. Por esta razón, es que el pasado 4 de septiembre salió de un plenario de comisiones en el Congreso Nacional una reforma a esa ley para que se aplique de manera obligatoria en todo el país. Si bien todavía no tiene fecha de votación, lo cierto es que los sectores conservadores y reaccionarios de las iglesias católica y evangélicas pusieron el grito en el cielo y lanzaron una campaña #ConMisHijosNoTeMetas, cuestionando lo que ellos llaman “ideología de género”.
Estos sectores se sacaron la careta: no solo están en contra del derecho al aborto para las mujeres, sino también a la educación sexual en las escuelas para niñas, niños y adolescentes negándoles el derecho al conocimiento, a la información, a la educación y a la salud. Por eso, seguimos exigiendo la implementación de la ley y una educación sexual laica, científica y con perspectiva de género en todos los establecimientos educativos.
M.T.