Escribe Miguel Angel Hernández, dirigente del PSL de Venezuela y de la UIT-CI
Se consumó el triunfo de Gustavo Petro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. Con 50,44% (11.115.965 votos), contra 47,33% (10.381.504), del empresario derechista Rodolfo Hernández. Algunos encuestadores aseguraban que podía ganar el “trumpista” Rodolfo Hernández. Este triunfo electoral ha provocado un impacto en Latinoamérica y el mundo.
El triunfo de Petro y de la alianza del Pacto Histórico es un hecho inédito y de una gran significación política, en la medida que es alguien que se reivindica de izquierda y que fue guerrillero en el pasado; llegue a la presidencia. En un país que ha sido gobernado históricamente por la derecha conservadora y liberal proimperialista, y durante los últimos 20 años por el uribismo. Otro aspecto importante e impensable en un país como Colombia es que por primera vez una mujer afroamericana, Francia Márquez es la nueva vicepresidenta.
Como dijéramos en una nota previa, el triunfo de Gustavo Petro es reflejo de la rebelión del pueblo colombiano contra Iván Duque, que surcó al país el pasado año desde el mes de abril. También expresa el deseo de cambio del pueblo colombiano en sus condiciones de vida, así como la disposición de derrotar al uribismo, que es visto por el pueblo colombiano como un régimen represivo, de los falsos positivos, de la violencia paramilitar, y entregado al imperialismo norteamericano.
Lo destacable es que con el voto masivo a Gustavo Petro, la clase trabajadora, los jóvenes, las mujeres, los indígenas, todos aquellos que se movilizaron el pasado año en Colombia, buscan una salida por la izquierda a su grave situación social.
En Colombia se abre un período de grandes expectativas en el nuevo gobierno. De esperanza en que se puedan resolver los graves problemas sociales en uno de los países más desiguales de América Latina, con 70% de pobreza y 12,2% de los colombianos en pobreza extrema. El pueblo colombiano ve el triunfo de Petro como positivo, tal como sucedió en Perú con Pedro Castillo o con Gabriel Boric en Chile.
Sin embargo, en su primer discurso como presidente electo, Petro fue muy claro: “nosotros vamos a desarrollar el capitalismo”. Y lo edulcoró hablando de un supuesto capitalismo democrático, productivo y no especulativo. Ratificó lo que ya había dicho durante la campaña, que protegerá la propiedad privada de los medios de producción. Asimismo, planteó dialogar con el gobierno imperialista de Biden.
Es decir que Petro mantendrá la economía en manos de los terratenientes, de los grandes grupos capitalistas y financieros, de las grandes transnacionales, reproduciendo la explotación en Colombia.
Siendo así, no habrá solución para el pueblo, los trabajadores, trabajadoras, campesinos y jóvenes colombianos. Por ello, más allá de las expectativas que existan en el gobierno de Petro, decimos que el pueblo colombiano debe prepararse para seguir luchando, tal como se hizo el año pasado. Seguir peleando por los principales reclamos obreros y populares.
Comprendemos las esperanzas alrededor del nuevo gobierno de Petro, pero debemos ser muy claros con el pueblo trabajador colombiano, lamentablemente el de Petro será un nuevo gobierno de conciliación de clases, como el de Boric en Chile, Castillo en Perú o un eventual gobierno de Lula en Brasil. Gobiernos de doble discurso, que mientras hacen referencia a lo “popular”, pactan con la burguesía y las transnacionales, y continúan aplicando ajustes económicos a los pueblos.
Comprendemos las expectativas y esperanzas de los jóvenes, de los indígenas, trabajadoras y trabajadores que salieron a protestar en abril del pasado año. A todos ellos y ellas les decimos que hay que seguir movilizados y no esperar que del gobierno vengan las soluciones.
Hay que preparar la movilización del pueblo trabajador exigiendo los reclamos que inspiraron la rebelión del pasado año, la reforma agraria, la ruptura con las transnacionales y el FMI, por salarios, educación y salud, por la libertad de las detenidas y detenidos de la rebelión del año pasado, por la eliminación del Esmad, el tenebroso escuadrón antidisturbios de la policía nacional, y el cese a la violencia paramilitar.
Como socialistas revolucionarios creemos en la lucha por un verdadero cambio estructural y de fondo en Colombia, que no es otra cosa que un Gobierno de los Trabajadores y Trabajadoras. En esa perspectiva decimos que el pueblo colombiano debe seguir movilizado sin albergar confianza en el gobierno de Petro.
El martes 21 de junio, la legisladora electa Mercedes Trimarchi, el diputado nacional electo Giordano y el legislador electo Pablo Almeida, junto a dirigentes del FIT-U, se hicieron presente en la Embajada de México en apoyo a la huelga de la agencia de noticias estatal NOTIMEX
El diputado Giordano declaró: "Nos hicimos presente en la embajada de México en Argentina-CABA, para entregar a la señora embajadora Lilia Eugenia Rossbach Suárez una nota con pronunciamientos en apoyo a la huelga de Notimex (Agencia de Noticias del Estado Mexicano), la cual cumple 28 meses".
Juan Carlos Giordano, agregó: “Está en manos del gobierno de López Obrador resolver favorablemente el conflicto, atendiendo a las justas demandas de las y los trabajadores de Notimex y postular una propuesta para el Sindicato Único de Trabajadores de Notimex (SutNotimex), el cual ha reiterado innumerables veces su disposición al diálogo. Desde Argentina nos hacemos eco de esta campaña internacionalista que tiene expresión en embajadas mexicanas de distintas partes del mundo".
Este miércoles 22 de junio se realiza una concentración de la Coordinadora de Resistencia Ecuatoriana en Argentina, a la que nos sumamos desde Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad y la UIT-CI. Participará el diputado Juan Carlos Giordano llevando la solidaridad de nuestro partido y la internacional.
Como propone nuestro compañero y dirigente de la UIT-CI, Miguel Lamas: "Para vencer y lograr cambios de fondo es urgente unificar y coordinar esta poderosa movilización del pueblo trabajador, la unidad de las organizaciones en lucha y elaborar un programa común de demandas obreras, populares, indígenas y estudiantiles, y un plan económico que permita lograrlas. En ese sentido Ecuador cuenta con la importante tradición de la Asamblea Nacional de los Pueblos, que con representantes de las organizaciones indígenas, populares y obreras, se ha reunido en los momentos de crisis política como en el 2005 y 2019. Hay que impulsar desde las bases, de la CONAIE, el FUT y demás organizaciones en lucha, reclamando a los dirigentes esta unidad y convoquen la Asamblea Nacional de los Pueblos que pueda concretarla y formular un programa para echar al gobierno de Lasso y el FMI, y gobernar Ecuador con el pueblo trabajador". (Ecuador / Masiva movilización del pueblo trabajador e indígena)
Todo nuestro apoyo a la lucha del pueblo ecuatoriano.
Escribe Miguel Angel Hernández, dirigente del PSL de Venezuela y de la UIT-CI
Se consumó el triunfo de Gustavo Petro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. Con 50,44% (11.115.965 votos), contra 47,33% (10.381.504), del empresario derechista Rodolfo Hernández. Algunos encuestadores aseguraban que podía ganar el “trumpista” Rodolfo Hernández. Este triunfo electoral ha provocado un impacto en Latinoamérica y el mundo.
El triunfo de Petro y de la alianza del Pacto Histórico es un hecho inédito y de una gran significación política, en la medida que es alguien que se reivindica de izquierda y que fue guerrillero en el pasado; llegue a la presidencia. En un país que ha sido gobernado históricamente por la derecha conservadora y liberal proimperialista, y durante los últimos 20 años por el uribismo. Otro aspecto importante e impensable en un país como Colombia es que por primera vez una mujer afroamericana, Francia Márquez es la nueva vicepresidenta.
Como dijéramos en una nota previa, el triunfo de Gustavo Petro es reflejo de la rebelión del pueblo colombiano contra Iván Duque, que surcó al país el pasado año desde el mes de abril. También expresa el deseo de cambio del pueblo colombiano en sus condiciones de vida, así como la disposición de derrotar al uribismo, que es visto por el pueblo colombiano como un régimen represivo, de los falsos positivos, de la violencia paramilitar, y entregado al imperialismo norteamericano.
Lo destacable es que con el voto masivo a Gustavo Petro, la clase trabajadora, los jóvenes, las mujeres, los indígenas, todos aquellos que se movilizaron el pasado año en Colombia, buscan una salida por la izquierda a su grave situación social.
En Colombia se abre un período de grandes expectativas en el nuevo gobierno. De esperanza en que se puedan resolver los graves problemas sociales en uno de los países más desiguales de América Latina, con 70% de pobreza y 12,2% de los colombianos en pobreza extrema. El pueblo colombiano ve el triunfo de Petro como positivo, tal como sucedió en Perú con Pedro Castillo o con Gabriel Boric en Chile.
Sin embargo, en su primer discurso como presidente electo, Petro fue muy claro: “nosotros vamos a desarrollar el capitalismo”. Y lo edulcoró hablando de un supuesto capitalismo democrático, productivo y no especulativo. Ratificó lo que ya había dicho durante la campaña, que protegerá la propiedad privada de los medios de producción. Asimismo, planteó dialogar con el gobierno imperialista de Biden.
Es decir que Petro mantendrá la economía en manos de los terratenientes, de los grandes grupos capitalistas y financieros, de las grandes transnacionales, reproduciendo la explotación en Colombia.
Siendo así, no habrá solución para el pueblo, los trabajadores, trabajadoras, campesinos y jóvenes colombianos. Por ello, más allá de las expectativas que existan en el gobierno de Petro, decimos que el pueblo colombiano debe prepararse para seguir luchando, tal como se hizo el año pasado. Seguir peleando por los principales reclamos obreros y populares.
Comprendemos las esperanzas alrededor del nuevo gobierno de Petro, pero debemos ser muy claros con el pueblo trabajador colombiano, lamentablemente el de Petro será un nuevo gobierno de conciliación de clases, como el de Boric en Chile, Castillo en Perú o un eventual gobierno de Lula en Brasil. Gobiernos de doble discurso, que mientras hacen referencia a lo “popular”, pactan con la burguesía y las transnacionales, y continúan aplicando ajustes económicos a los pueblos.
Comprendemos las expectativas y esperanzas de los jóvenes, de los indígenas, trabajadoras y trabajadores que salieron a protestar en abril del pasado año. A todos ellos y ellas les decimos que hay que seguir movilizados y no esperar que del gobierno vengan las soluciones.
Hay que preparar la movilización del pueblo trabajador exigiendo los reclamos que inspiraron la rebelión del pasado año, la reforma agraria, la ruptura con las transnacionales y el FMI, por salarios, educación y salud, por la libertad de las detenidas y detenidos de la rebelión del año pasado, por la eliminación del Esmad, el tenebroso escuadrón antidisturbios de la policía nacional, y el cese a la violencia paramilitar.
Como socialistas revolucionarios creemos en la lucha por un verdadero cambio estructural y de fondo en Colombia, que no es otra cosa que un Gobierno de los Trabajadores y Trabajadoras. En esa perspectiva decimos que el pueblo colombiano debe seguir movilizado sin albergar confianza en el gobierno de Petro.
Escribe Miguel Lamas, dirigente de la UIT-CI
La CONAIE (Organización Nacional Indígena de Ecuador), organizaciones de estudiantes, barriales y el (FUT) Frente Unido de Trabajadores ganan las calles contra gobierno neoliberal proimperialista de Lasso, contra sus medidas económicas y represivas.
Desde el lunes 13 se inició el paro indefinido con bloqueo de rutas convocado por la CONAIE. Organizaciones estudiantiles universitarias salieron a manifestar en Quito. Por su parte la Unión Nacional de Educadores, el Frente Popular y el Frente Unido de Trabajadores anunciaron movilizaciones los próximos días. También la organización política Somos Agua, encabezada por Yaku Pérez, manifestó su apoyo a la protesta popular y participó en las marchas.
El hecho que desató las protestas fue, como en la rebelión popular indígena del 2019, el aumento de los combustibles de más del 50%. Los precios internos de los combustibles están “liberados” por orden del FMI, siendo Ecuador un país productor y exportador de combustibles. El país vive una crisis económica, aumento de productos de primera necesidad, minería extractiva que está destruyendo bosques y fuentes de agua, aumento de pobreza, desocupación, flexibilización laboral e informalidad laboral, salarios míseros. Y también una crisis con mafias que controlan narcotráfico, violencia en las cárceles con centenares de muertos.
El gobierno neoliberal del banquero Lasso, acata órdenes del FMI para pago deuda externa, preservar ganancias de multinacionales y banqueros, y descargar la crisis sobre los trabajadores. También con medidas represivas, como una reciente “Ley de Uso legítimo de la Violencia” que fue incluso apoyada por la oposición correista, y que autoriza la represión militar e incluso el uso de armas de fuego para reprimir protestas populares denominadas “terrorismo”. También fueron detenidos hace dos semanas 8 militantes del Movimiento Guevarista Tierra y Libertad acusados de terroristas. Y este lunes 13 fue detenido y procesado Leónidas Issa, máximo dirigente de la CONAIE por “interrumpir servicios públicos”. Otros 20 estudiantes y campesinos fueron detenidos en las protestas.
Las marchas y bloqueos exigen que baje el precio de los combustibles. Otro reclamos reducir los precios de los alimentos, que se han elevado de forma desmesurada y control eficaz a los especuladores, no a la minería extractivista lesiva que destruye la naturaleza, no a la privatización de empresas estatales, Moratoria de 1 año en el sistema financiero para que las familias paguen sus deudas; precios justos en los productos del campo; empleo y derechos laborales; no a la minería en territorios indígenas ni fuentes de agua; no a la privatización de los sectores estratégicos, aumento presupuesto urgente para salud y educación, libre ingreso a universidades públicas, no más endeudamiento, no al pago de la deuda externa. También se reclama contra las leyes represivas y por la libertad de los presos por luchar. En las protestas callejeras se escucha la consigna “¡que se vayan todos!” y "¡Fuera Lasso, fuera!".
Para vencer y lograr cambios de fondo es urgente unificar y coordinar esta poderosa movilización del pueblo trabajador, la unidad de las organizaciones en lucha y elaborar un programa común de demandas obreras, populares, indígenas y estudiantiles, y un plan económico que permita lograrlas. En ese sentido Ecuador cuenta con la importante tradición de la Asamblea Nacional de los Pueblos, que con representantes de las organizaciones indígenas, populares y obreras, se ha reunido en los momentos de crisis política como en el 2005 y 2019. Hay que impulsar desde las bases, de la CONAIE, el FUT y demás organizaciones en lucha, reclamando a los dirigentes esta unidad y convoquen la Asamblea Nacional de los Pueblos que pueda concretarla y formular un programa para echar al gobierno de Lasso y el FMI, y gobernar Ecuador con el pueblo trabajador.