Entre los días 3 y 6 de octubre, la diputada provincial Angélica Lagunas, dirigente de Izquierda Socialista/FIT, participó del 4° Congreso Nacional de la CSP-Conlutas, central sindical brasilera integrada por organizaciones y dirigentes clasistas y combativos.
Al participar de la mesa de invitados internacionales, Angélica expresó: “El imperialismo no consigue aplicar los ajustes como quisiera porque la clase trabajadora lucha en el mundo entero” y rescató como ejemplos las luchas representadas en la mesa, como la de los pueblos palestino y la de Hong Kong. Y continuó: “El pueblo argentino ha estado en las calles contra las condiciones de vida, los altos impuestos, la inflación, los recortes en la salud y la educación, la reforma jubilatoria y otros ataques” y agregó: “Macri no estuvo solo en este proceso. Tuvo la compañía de los dirigentes peronistas que no se movilizaron contra estos ataques… el peronismo seguirá aplicando este modelo, pagando la deuda al FMI”.
Terminó diciendo que en Argentina, el FIT-Unidad ha sido una importante herramienta de lucha, una alternativa.
Entre las resoluciones, el Congreso votó un plan de lucha para derrotar los ataques promovidos por el gobierno de Jair Bolsonaro y los patrones, denunciando las actitudes conciliadoras y de colaboración de clase de la direcciones mayoritarias del movimiento, que pactan y frenan las luchas priorizando los procesos electorales. Finalmente, merece un destaque la resolución aprobada por los delegados al 4° Congreso, apoyando al FIT-Unidad en las próximas elecciones de Argentina.
No es de hoy que científicos y expertos en clima denuncian los cambios climáticos y sus graves consecuencias sobre la vida de la población mundial. Pero esa importante lucha ha ganado un nuevo impulso. En los últimos días, millones de personas, fundamentalmente jóvenes estudiantes de todo el mundo, inspirados en la convocatoria de la joven activista sueca Greta Thunberg, de 16 años, han adherido a esta causa.
El viernes 20, se movilizaron en más de 5000 ciudades de 150 países exigiendo de los gobiernos políticas que reduzcan los efectos de esta tragedia anunciada.
Esta semana, las jornadas de movilización, que para el viernes 27 convocan a una “huelga mundial por el clima”, centraron fuego en la cumbre de acción climática convocada por la ONU. Excelente escenario. Allí estuvieron reunidos los representantes de las potencias industriales, los que toman las decisiones políticas y económicas que causan estos desastres ambientales que colocan en riesgo la vida del planeta para favorecer sus lucros.
Es una lucha sin cuartel contra la falta de alternativas energéticas sustentables a los combustibles fósiles, contra la desforestación indiscriminada y los incendios intencionales producidos por el agronegocio para ampliar las áreas de cultivo de soja y la cría de ganado, contra la contaminación de los ríos producida por los desechos industriales. Son esas acciones, entre otras, las causantes de fenómenos climáticos desbastadores, de inundaciones, de mortandad de peces y animales silvestres, del cambio de comportamiento de algunas especies o del desplazamiento de poblaciones humanas con graves consecuencias para la estabilidad de los ecosistemas.
El discurso de la joven Greta Thunberg, en la Cumbre de Acción Climática, fue contundente: “[…] No tendría que estar aquí, tendría que estar en el colegio del otro lado del océano. Me han robado mis sueños, mi infancia con sus palabras vacías. De lo único que nos hablan es de dinero y de cuentos de hadas sobre el crecimiento económico contínuo” [...] “Los ojos de las futuras generaciones están sobre ustedes. Nunca los perdonaremos ¿Cómo se atreven a pretender que esto se resuelva con los negocios, como de costumbre? El mundo se está despertando, el cambio va a venir, les guste o no”.
No hay dudas, para defender el clima debemos enfrentar los ataques perpetrados por el propio sistema capitalista imperialista, sus transnacionales y representantes. Desde Izquierda Socialista nos sumamos a esta lucha reforzando las movilizaciones como las producidas en los últimos días. Desde ya, seremos parte de la movilización del viernes 27 a las 15 desde Plaza de Mayo al Congreso. Somos optimistas, nuevos vientos están soplando en defensa del clima y de nuestro planeta.
Escribe Gabriel Massa
La huelga de los casi 50.000 obreros de General Motors entró en su segunda semana. Es la primera huelga de la industria automotriz en los últimos 12 años y la más prolongada desde 1970. La lucha reivindica un ajuste salarial, la reapertura de plantas cerradas, la efectivización de los contratados y temporarios y el rechazo al aumento por el servicio médico, entre otros.
La huelga, que fue impuesta por la bronca de la base, es un verdadero desafío a las políticas ultraconservadoras del gobierno Trump que intenta flexibilizar los derechos laborales. A pesar de eso, fueron otras luchas exitosas las que alentaron esta huelga, como los empleados de cadenas de comidas rápidas, los de hoteles y los docentes de varios estados que obtuvieron importantes aumentos salariales y más fondos para la educación pública.
El paro ha recibido el apoyo de los trabajadores de Ford y Fiat-Chrysler, que suman más de 100.000 trabajadores, y de trabajadores autopartistas de proveedoras de la GM en México. La burocracia sindical de UAW, sin embargo, se niega a incorporar al paro a los trabajadores de las demás empresas del gremio bajo el pretexto que el acuerdo con la General Motors servirá de referencia para cerrar los acuerdos con las demás empresas.
Según el estatuto del gremio, a partir del 15avo día de paro, cada trabajador debe cobrar un “salario” de 250 dólares semanales del fondo de huelga del sindicato. Desde la base ha surgido la exigencia de que el sindicato aumente esa ayuda a 750 dólares semanales. Y desconfiados con la dirección sindical, avisaron que se rechazará cualquier intento de la burocracia de acordar por menos de lo que se reclama.
Sin duda estamos ante un conflicto de grandes proporciones. De un lado una de las mayores empresas multinacionales del mundo, amparada por las políticas anti obreras de un gobierno ultra reaccionario, de otro, la fuerza de los trabajadores tratando de superar las trabas impuestas por una dirección sindical burocrática. Un triunfo de los trabajadores, servirá de aliento para amplios sectores de trabajadores. Por eso, comprometemos toda nuestra solidaridad con esta importante lucha.
Escribe Guido Poletti
Ecuador ha firmado recientemente un nuevo pacto con el FMI. A cambio de recibir 4.200 millones de dólares, el gobierno ecuatoriano se compromete a una serie de ajustes y reformas estructurales, en línea con las que siempre exige el organismo.
De ellas, la más importante es la reforma laboral. Consiste en la incorporación de nuevos tipos de “contrataciones” de trabajo, hiperflexibilizados. De la eliminación de la indemnización por despidos (al ser contratados, los trabajadores podrán “voluntariamente” renunciar a este beneficio, dice cínicamente el proyecto). Y de la incorporación de un sistema de “pasantías”, que no serían reconocidas formalmente como trabajo. Un auténtico “paraíso” para que las patronales amplíen la superexplotación.
Escribe Miguel Lamas
El pasado viernes una gran huelga del transporte público paralizó Paris. Pararon subtes, autobuses y buena parte de los trenes de cercanías. El motivo es un intento del gobierno de Macrón de reformar el sistema jubilatorio, que exigirá más años de trabajo (se dice hasta los 64) obligatorio y jubilaciones más bajas. La huelga de este viernes fue llamada por los sindicatos y provocó atascos de más de 300 kilómetros en las carreteras y autopistas.
Y se vienen más huelgas contra este intento de reforma. En las próximas semanas está previsto que salgan a la calle abogados, médicos y enfermeros, pilotos y asistentes de vuelo, policías… y por si esto fuera poco anuncian que vuelven los chalecos amarillos. El Gobierno comienza a retroceder y dice que las reformas serán con diálogo y a largo plazo… que no entrará en vigor hasta 2025.