El pasado 26 de enero se llevaron a cabo las elecciones a congresales en Perú en medio de una crisis política aguda del régimen y del gobierno patronal de Vizcarra.
Enrique Fernández Chacón, dirigente de UNIOS, en el Frente Amplio (FA), y Arlette Contreras, luchadora Feminista referente de Ni Una Menos y que hizo campaña junto a Isadora Perú y Uníos, entraron como diputados nacionales del Frente Amplio. El FA logró el 6,1% nacional, superando la valla electoral, y un total estimado de más de 10 diputados. Triplicando los resultados de hace un año y medio en Lima. Estos resultados se enmarcan en la gran dispersión del voto, derrumbe de los partidos tradicionales por la corrupción y por gobernar para las multinacionales explotando al pueblo trabajador del Perú. Un claro ejemplo de ese derrumbe es que el partido (que más votos, Acción Popular, del que era parte el ex presidente Belaunde Terry, logró el 11.5%. Y el fujimorismo solo llegó al 8% bajando de 73 diputados a 12. El viejo APRA, del suicidado ex presidente Alan García acusado de corrupción, solo llegó al 2,8% y queda fuera del Congreso luego de 60 años.
Como correctamente lo señala el programa de campaña de Uníos: “El hartazgo del pueblo chileno y la resistencia al paquetazo del pueblo ecuatoriano, muestran que el agotamiento del modelo es a escala continental. Sin lugar a dudas esas luchas son el telón de fondo, sumado al cierre del Congreso, de estas elecciones en Perú.
Nuestras demandas van en el sentido de atacar el modelo y sus consecuencias, para reemplazarlo por uno al servicio de los trabajadores y los pueblos, contra la corrupción y por una Asamblea Constituyente. Solo un gobierno de los trabajadores y los pueblos puede garantizar su realización. Nuestros candidatos Enrique Fernández Chacón (N° 1) y Carlos Portillas (N° 15) plantean sobre el capítulo económico: “Hay que cambiar todo lo haya que cambiar, para satisfacer las necesidades de los trabajadores, el pueblo y las grandes mayorías”.
Pedimos el voto para candidatos que proponen cambiar el país y construir una alternativa política desde la izquierda con el Frente Amplio opuesta al fujiaprismo, sus comparsas como Acción Popular, Alianza Para el Progreso y al gobierno liberal de Vizcarra.
Desde Uníos en el Frente Amplio peleamos por una izquierda al servicio de las luchas y que se postule para dirigir el país. Apelando siempre a que la garantía es la gente en la calle y no solo una bancada consecuente. Afirmamos esto último, una y otra vez, porque es un elemento de diferenciación con la vieja izquierda de Juntos por el Perú y Perú Libre y todos los sectores oportunistas”.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI), saludamos la campaña a pulmón y el esfuerzo militante de las y los compañeros de UNIOS, sección peruana de la UIT-CI, y la conquista de estas nuevas bancas al servicio de los trabajadores, las mujeres y los sectores más postergados de Perú. Saludamos, también, al compañero Enrique Fernández Chacón, quién con su trayectoria y coherencia política, demostró ser una referencia para las y los trabajadores y los sectores populares de Lima que lo acompañaron con su voto.
Los trabajadores franceses están protagonizando una de las mayores luchas de su historia. Con más de 50 días, el paro de los transportes ferroviarios, uno de los principales sectores donde se apoya el enfrentamiento a las políticas de ajuste del gobierno, es el más largo desde la creación de la empresa de ferrocarriles, SNCF, en 1938. Pero no son solo los ferroviarios, también los trabajadores del transporte público de Paris (RATP), docentes, energía y decenas de miles de trabajadores de diferentes sectores, organizados en las principales centrales sindicales, como CGT y CFDT, han obligado a sus direcciones burocráticas a sumarse a la lucha.
Escribe Adolfo Santos
Ni las festividades de Navidad y Año Nuevo consiguieron frenar las movilizaciones, huelgas y manifestaciones contra el proyecto del gobierno de reforma previsional. Una lucha justa, ya que la propuesta de Macron apuesta a quitar derechos con la intención de ajustar a jubilados y pensionados. Es inaceptable la medida de unificar los 42 regímenes existentes de pensión, que expresan las particularidades de los diferentes tipos de trabajo en un régimen único para reducir gastos, mientras Macron suprime el impuesto a las grandes fortunas. Un verdadero ajuste que la clase trabajadora francesa no está dispuesta a aceptar.
Acorralado por la fuerza de la movilización y el desgaste que le impone un amplio apoyo popular a la lucha de los trabajadores, el gobierno comenzó a hacer pequeñas concesiones, como permitir que personal policial y militar, así como los pilotos y controladores aéreos continúen jubilándose de forma anticipada. El sábado 11 de enero, en medio de grandes protestas y movilizaciones, se vio obligado a retirar, aunque de forma provisoria, el aumento de la edad mínima de 64 años, volviendo a los 62. Este avance parcial el gobierno lo viene utilizando con el objetivo de dividir al movimiento y los agentes de Macron ejercen fuerte presión para que se levante el paro, ya que “no hay razón para que este conflicto continue”.
Justamente, Laurent Berger, secretario general de la burocrática Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), que sólo entró en la lucha, por presión de los trabajadores después que el gobierno incluyó en el proyecto de reforma el aumento de la edad mínima, ahora está dispuesto a sentarse a negociar, contra la voluntad de sus bases. Justamente los cheminots (ferroviarios) organizados en la CFDT, se sumaron al movimiento de huelga mucho antes que su propia Confederación lo decidiera y ven a Berger, como un colaborador directo del gobierno de Macron. Para repudiar esta traición al movimiento por parte de Berger, este lunes 20, los trabajadores de la electricidad organizados en CGT Energía, cortaron la luz del edificio donde funciona la cúpula da la CFDT y dejaron un mensaje: “la colaboración de clases sumió en la oscuridad”.
Es solo un mensaje para avisarles que la lucha continua. En ese sentido será fundamental el papel que desempeñen los trabajadores organizados en la CGT, que tras el anuncio de reducción de la edad por parte del primer ministro Edouard Philippe, advirtieron que seguirían “más resueltos que nunca” batallando para lograr la retirada total del proyecto del gobierno. Lo mismo que han expresado otros sindicatos de centrales menores. Es evidente que la retirada de la edad mínima, de forma provisoria, es una maniobra, ya que mantiene el eje central del proyecto, que es la fusión de los 42 regímenes de pensiones actuales en uno solo, con el objetivo de igualar para abajo a partir de reducir derechos. O sea, un proyecto que apunta a sacrificar a los trabajadores para resolver los problemas financieros creados por los gobiernos capitalistas.
En Francia hay una lucha abierta que todavía no se ha definido. De un lado Macron y su gobierno de los ricos, apostando al desgaste del conflicto, tratando de mostrar a la opinión pública, donde los huelguistas cuentan con amplia simpatía, que el gobierno tiene buena voluntad y que los trabajadores sin intransigentes y no quieren negociar. Por el otro los trabajadores, muchos de ellos contra la voluntad de sus propias direcciones burocráticas, dispuestos a resistir hasta que se retire totalmente el proyecto, como lo consiguieron en 1995, cuando obligaron al entonces primer ministro Alain Juppé, a deponer su propuesta de reforma.
Las protestas de 2019/20 ya han superado las de 1995, por tanto hay condiciones de derrotar al gobierno. Las bases vienen demostrando una inmensa capacidad de lucha y si no han avanzado más es por la actitud conciliadora de las direcciones burocráticas, esencialmente la CFDT, la mayor central, que se niegan a ir a fondo contra el plan de ajuste del gobierno y acaba aceptando negociar que sean los trabajadores los que paguen por los “desequilibrios financieros” producidos por los gobiernos patronales. Por su parte, la CGT y otros sindicatos opositores volvieron a convocar nuevas manifestaciones. Desde Izquierda Socialista/FIT-Unidad y la UIT-CI, apoyamos a los trabajadores franceses en defensa de sus regímenes de jubilaciones y continuaremos difundiendo y llevando solidaridad a esta importante lucha para que consiga vencer.
Reproducimos una síntesis de la carta que nos enviaron desde la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios.
Los abajo firmantes declaramos:
Luego del boicot a la Prueba de Selección Universitaria (PSU) liderado por un conjunto de secundarios, entre ellos, la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) y los efectos que tuvo esta movilización estudiantil sobre este proceso de ingreso a las universidades chilenas, el gobierno a través del Presidente Sebastián Piñera anunció la aplicación de la Ley de Seguridad del Estado contra los voceros de las ACES, Ayelén Salgado y Víctor Chanfreau, acusándolos de instigadores de la campaña contra la PSU […].
[…] La PSU es el instrumento que mejor refleja que el poder del dinero garantiza acceso a las mejores universidades a los más ricos y a la elite, mientras posterga a la gran mayoría de los jóvenes que no recibió una educación de calidad en su etapa de formación a estudiar donde el sistema y puntaje se los permita a costa incluso de un alto endeudamiento familiar […].
La movilización secundaria es parte del estallido social que vive el país. […] Los estudiantes exigen cambios profundos al sistema de acceso a la educación superior, pero también han sido opositores a la educación de mercado que concibe como un negocio el derecho a educarse. A la vez, los secundarios han sido la primera línea en la defensa de la educación pública que hoy yace moribunda y que es la expresión más nítida del fracaso rotundo de las políticas educacionales de los últimos 30 años.
[…] Ellos iniciaron el estallido social que cambió el escenario político y han pagado con muertos, torturados, heridos y mutilados el derecho a rebelarse contra un país injusto y desigual. Es el momento que exista una solidaridad activa de la sociedad para frenar todo tipo de represión contra los jóvenes movilizados y a su vez, impida una “pasada de cuentas” a los dirigentes estudiantiles desde quienes se aferran a un modelo que los chilenos queremos cambiar en todas sus expresiones. Chile Despertó.
• Todos somos Ayelén Salgado. Todos somos Víctor Chanfreau.
• Todos somos secundarios. Nunca los dejaremos solos.
• No a la criminalización de la protesta social
Mandar comunicados de apoyo a: asambleacoordinadora.aces@gmail.com
Ver versión completa en:
www.izquierdasocialista.org.ar
“Esto es lo que tratamos de advertirle al primer ministro en abril o mayo. Y no nos escuchó” (El País, 5/1/20). La frase corresponde a uno de los jefes de los equipos de bomberos de Nueva Gales del Sur, el estado que alberga a Sídney y uno de los más golpeados por los incendios que están azotando el país más grande de Oceanía hace semanas. Más de 10 millones de hectáreas fueron devoradas por las llamas de incendios que las poblaciones locales y la comunidad científica habían previsto fruto de observar las consecuencias del cambio climático en la región.
Hasta el momento, 28 personas murieron desde el comienzo de los incendios. Ese número desde sectores de la prensa se intenta minimizar diciendo que aún está lejos de los 173 fallecidos en el Estado de Victoria en el “Sábado Negro”, un incendio anterior en el verano de 2009. Pero hay otro “saldo” de esta catástrofe: un billón de animales muertos, incluyendo entre ellos decenas de miles de koalas que estarían poniendo a esta especie al borde de la extinción. La cifra sería provisoria y una estimación conservadora.
Las causas de los incendios
La advertencia del equipo de bomberos cayó en saco roto frente al primer ministro Scott Morrison. Se trata de un evangélico de 51 años, negacionista del cambio climático que garantizó la continuidad de una política firme por parte de Australia: negarse a asumir compromisos concretos de reducción en la emisión de gases de efecto invernadero y el uso de combustibles fósiles. Para los gobernantes de Australia el camino viene siendo darle sin parar a la máquina del calentamiento global, sin importar que su país registra dos grados en promedio por encima de la temperatura de la época preindustrial y un grado y medio respecto del período 1961-1990. 2019 fue el año más seco desde que hay registro, y alcanzó temperaturas máximas históricas de 40,9° y 41,9° los días 17 y 18 de diciembre.
A ese combo incendiario le faltaba aún otro ingrediente: la sobreproducción de eucalipto. Extremadamente rentable para las patronales bajo esquemas de monocultivo, pero poseedores de aceites altamente inflamables en sus hojas. Los riesgos eran sabidos, pero la ganancia capitalista siempre está por delante. El gobierno de Morrison es responsable.
La catástrofe que nos amenaza
A la tragedia australiana habrá que sumarle las consecuencias de este incendio aún curso. También los recientes incendios en el Amazonas y California. Y las cada vez más crudas temporadas de huracanes en Centro América, como el que azotó Puerto Rico recientemente. Las olas de calor extremas cada vez más recurrentes. Las inundaciones masivas, o las sequías devastadoras. El mundo hoy tiene según la ONU más refugiados por causas climáticas que por guerras. A todo eso resta agregarle que la ciencia anuncia que lo peor está por venir.
Las evidencias están a la vista. Las noticias que llegan por estos días del Foro Económico en Davos, informan que Donald Trump, portavoz de las multinacionales y responsable de una de las economías que más aportan al calentamiento global, salió al cruce de la activista Greta Thunberg diciendo: “tenemos que rechazar a los eternos catastrofistas y sus predicciones”.
Australia, como antes el Amazonas, desnuda a los gobiernos patronales de ambos países que de la mano de las políticas del imperialismo norteamericano con Trump prepararon el terreno para estos incendios devastadores. Y nos convoca a desarrollar la más amplia movilización, en solidaridad con todos los afectados y para exigir medidas de fondo para combatir el cambio climático.
Desde nuestro lugar, y como parte entusiasta de este nuevo movimiento que se está despertando en el mundo con la juventud a la cabeza, sostenemos que la salida de fondo para terminar con la destrucción ambiental capitalista va de la mano de la pelea por que sean quienes nunca gobernaron quienes se hagan cargo de esta dramática situación: solo gobiernos de la clase trabajadora, basados en la planificación democrática, y en alianza con los sectores populares, van a poder reorganizar la sociedad al servicio de las mayorías explotadas y de acuerdo a un plan de acción y transición ecológica que tire al basurero de la historia las amenazas de extinción que amedrentan al planeta.
Reproducimos la declaración de la UIT-CI (Unidad Internacional de los Trabajadores y las Trabajadoras, Cuarta Internacional), organización mundial de la que Izquierda Socialista es parte, ante el asesinato del dirigente iraní Qasem Soleimani, perpetrado por el gobierno de Donal Trump en Bagdad.
El asesinato del comandante de la Guardia Revolucionaria de Irán, general Qasem Soleimani y de varios líderes chiitas iraquíes en el Aeropuerto de Bagdad, mediante misiles disparados desde drones, que Estados Unidos denominó hipócritamente de “medidas defensivas”, es parte de la intervención militar permanente de Estados Unidos en Medio Oriente, sea en forma directa, o mediante su principal agente en la región: Israel.
Para el imperialismo en general y el yanqui en particular, el dominio de Medio Oriente es clave por su inmensa riqueza petrolera, que aporta una parte sustancial de la energía mundial. Recordemos que Estados Unidos invadió Irak en el 2003, bajo la presidencia de George Bush, argumentando que tenía armas que amenazaban a Estados Unidos. Finalmente tuvo que retirar sus tropas en el 2011, pero dejando bases militares con 5.000 soldados. Desde entonces el gobierno de Irak es relativamente dependiente de Irán, y hay una disputa permanente por el control del poder. En los últimos meses hubo una rebelión popular contra el gobierno, su corrupción y política económica antipopular.
Irán es, desde la revolución de 1979 que derribó la monarquía pronorteamericana, un país relativamente independiente del imperialismo, con una conducción burguesa islámica, de la rama chiita, que trata de afianzarse como potencia regional, chocando permanentemente con Estados Unidos y sus aliados Israel y Arabia Saudita. Su aspiración de desarrollar la energía nuclear fue uno de los puntos de discordia y que llevó a sanciones comerciales que bloquearon sus ventas de petróleo. Con Obama llegó a un acuerdo de limitar el desarrollo nuclear a cambio de eliminar las sanciones. Para debilitar Irán y fortalecer su alianza con Israel, Trump rompió ese acuerdo, aunque no fue apoyado por la Unión Europea.
En Irán también hay un movimiento de protestas populares cuestionando el régimen dictatorial islámico y los problemas económicos que se descargan sobre los trabajadores.
Por su parte el imperialismo, bajo Donald Trump, cada vez más resistido dentro de Estados Unidos y con un proceso de impeachment en curso, afronta su propia crisis política y todo indica que busca algún “éxito” internacional para fortalecer su base votante para ganar las elecciones de noviembre de este año.
El contexto regional de Medio Oriente es de guerras permanentes y rebeliones populares en los últimos años. Entre ellos la rebelión popular y guerra civil siria (en la que Irán intervino junto a Rusia en apoyo directo al dictador Al Assad). La guerra civil y la intervención genocida de Arabia Saudita con apoyo yanqui en Yemen, mientras que los rebeldes son apoyados por Irán. También el surgimiento del Estado Islámico dentro de Irak, que luego se extendió a Siria, aunque hoy está derrotado.
En ese contexto explosivo se produjeron varios hechos en la últimas semanas: un ataque con misiles a una base norteamericana en Irak, con la muerte de un soldado yanqui, y el ataque de manifestaciones populares a la embajada yanqui en Bagdad, la capital de Irak. Estos hechos llevaron, según el comunicado del Pentágono de Estados Unidos, al bombardeo al aeropuerto:“Bajo la dirección del Presidente, el ejército de los EE.UU. ha tomado medidas defensivas decisivas para proteger al personal, al matar a Qasem Soleimani”.
Repudiamos el asesinato del general Qasem Soleimani y esta hipócrita declaración del ultra reaccionario Trump. Nadie fue a atacar a Estados Unidos. Es Estados Unidos el que continúa la ocupación militar parcial de Irak y se atribuye el “derecho” de bombardear su principal aeropuerto y producir una masacre. En estos momentos acabamos de recibir la noticia de que un nuevo ataque perpetrado por el ejército yanqui en Bagdad habría dejado varios muertos y heridos.
Sin tener ninguna coincidencia ni apoyo a la política de la República Islámica de Irán, ni del gobierno de Irak, repudiamos estos criminales ataques y los consideramos parte de la acción militar imperialista por someter a Medio Oriente a su dominio total. Llamamos a los trabajadores y pueblos del mundo a repudiar estos atentados y a luchar por el inmediato retiro de todas las tropas yanquis de Irak y de Medio Oriente, ya que sólo han traído genocidio y destrucción.
¡Fuera las tropas yanquis de Irak y Medio Oriente!
¡Repudiamos esta acción criminal determinada por el derechista Trump!
Unidad Internacional de los Trabajadores y las Trabajadoras (Cuarta Internacional)
Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda
04/01/2020
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