Jun 27, 2026 Last Updated 9:05 PM, Jun 26, 2026

Izquierda Socialista

¡Abajo el estado de excepción!

¡Continuar y masificar la movilización campesina, obrera y popular!

¡Fuera Rodrigo Paz!

¡Por un gobierno encabezado por las organizaciones en lucha!

 

Declaración del Partido de los Trabajadores

El 19 de junio se cumplieron 50 días de una valerosa y masiva movilización nacional, campesina, obrera y popular, que mediante el bloqueo de caminos logró paralizar gran parte del aparato productivo del país y arrinconar al gobierno derechista de Rodrigo Paz. Y la lucha continúa.

La traición de la dirigencia de la COB

En esa fecha, la dirección de la Central Obrera Boliviana (COB) traicionó la lucha al llegar a un acuerdo con el gobierno, sin consultar con las bases movilizadas, y en el cual solo se estipulan compromisos que Paz demostró que no cumple y la instalación de las mesas de trabajo, donde ni siquiera se dio garantías para la libertad y desprocesamiento de todos los compañeros y compañeras detenidos ilegalmente por el gobierno. Argollo, máximo dirigente de la COB, afirmó que llegaban a este acuerdo para evitar un estado de excepción y el derramamiento de sangre. Este acuerdo fue rápidamente rechazado y denunciado por la mayoría de puntos de bloqueos y las organizaciones campesinas y populares que los mantienen.

La traición. El saludo de Rodrigo Paz y Argollo, máximo dirigente de la COB, en la firma del acuerdo contra el pueblo boliviano

 

Estado de excepción

Sin embargo, una vez obtenida la capitulación de la dirigencia de la COB y a pocas horas de firmado el acuerdo, Rodrigo Paz y su gabinete, de la forma más vil y traicionera, decreta el estado de excepción, burlándose del acuerdo con la COB y apuntando a una brutal represión contra el pueblo trabajador que sigue movilizado. Esto demuestra una vez más que en un gobierno patronal no se puede confiar.

Seis meses de ajuste antipopular

Este constante actuar embustero y farsante de Rodrigo Paz, es una de las razones que llevó a que el pueblo trabajador boliviano se levante a exigir su renuncia a solo 6 meses de iniciado su mandato. Pues mientras prometía bonos, créditos y mejorar la situación económica popular, en los hechos aplica una política de ajuste antipopular que se destaca por el gasolinazo luego del cual vendió gasolina basura (de pésima calidad); subida indiscriminada de precios; endeudamiento récord; congelamiento salarial; decretos y leyes represivas; ley de usurpación de tierras a las comunidades campesinas e indígenas; proyecto de ley para generalizar la precarización laboral; y una política orientada a la privatización y la entrega de los recursos naturales, entre otras medidas. Mientras que, por el otro lado, aumentó los salarios para los funcionarios del Estado, eliminó el impuesto a las grandes fortunas y en general dio una serie de beneficios a los grandes empresarios y las transnacionales en el país.

¿Qué hacer?

Lo destacado es que las principales organizaciones campesinas como la Federación Tupac Katari, la Confederación Bartolina Sisa, los Ponchos Rojos, entre otras, así como el Distrito 8 de El Alto, es decir las bases campesinas y populares en los bloqueos, desconocieron el pacto de la COB con el gobierno y ratificaron que seguirá la movilización y los bloqueos por sus reivindicaciones y contra el régimen de Rodrigo Paz.

Frente a esta situación, es importante fortalecer y continuar la lucha para derrotar el plan de ajuste completo y lograr la salida del gobierno, pedido central de la lucha, y se debe derrotar el estado de excepción, masificando la movilización popular.

Para esto es necesario que las organizaciones en lucha también se perfilen como alternativa de poder y prepararse para encabezar un gobierno campesino, obrero y popular, salido de la movilización victoriosa. De esa forma se da claridad a todo el país, en particular a quienes temen que vendrá después de Rodrigo Paz.

Para este fin, además de prepararse para derrotar la represión estatal, con tácticas, estrategia y logística, es necesario establecer una coordinación unificada de los distintos puntos de lucha a nivel nacional. Las organizaciones sindicales, movimientos sociales y los comités de movilización, deben constituir una coordinadora nacional que puede llamarse comité de movilización nacional, asamblea popular u otro nombre, pero cuya función es unificar todas las organizaciones en lucha y sumar a las bases de las organizaciones cuyas direcciones traicionaron. Así como sumar a otros sectores que no se integraron plenamente en la lucha aún, a partir de integrar sus necesidades y propias reivindicaciones, en un pliego, programa o agenda nacional de lucha. También es muy imprescindible que toda decisión importante se resuelva consultando a las bases en ampliados, asambleas y cabildos.

Una Agenda Nacional de lucha

Además de las justas reivindicaciones sectoriales, esta agenda nacional debe tener como horizonte el poner fin al saqueo de riquezas del país, expulsando a las transnacionales e impulsando una revolución agraria que expropie a la oligarquía terrateniente. También debe instaurarse el control de divisas para impedir la abismal fuga de capital; garantizar el abastecimiento de combustible de calidad; detener la destrucción del medio ambiente que se da a través de incendios, minería contaminante y proyectos extractivistas; generar un plan masivo de empleos y elevar los salarios; aumentar el presupuesto a salud y educación, entre otros puntos.

Una perspectiva internacional de la lucha

Es muy fundamental que la Federación Tupac Katari y las organizaciones en lucha sigan convocando a la solidaridad internacional de los pueblos y a su vez establecer una coordinación con nuestros hermanos de la región que combaten también a gobiernos de extrema derecha que aplican terribles planes de ajuste y empobrecimiento al servicio del imperialismo y las transnacionales. Nuestros hermanos de Ecuador se encuentran en este momento también siendo reprimidos por un estado de excepción. En Perú, el pueblo trabajador ya comienza a movilizarse contra el fraude electoral fujimorista. En Chile la juventud se moviliza masivamente contra los ajustes de Kast. Y en Argentina, además de las importantes acciones en apoyo al pueblo boliviano, hay movilizaciones contra Milei.

Por otra parte, el imperialismo estadounidense, que respalda a Paz, viene de una derrota militar frente a Irán, lo que debilita su capacidad de acción en el mundo y en la región, pese a las declaraciones incendiarias en contra del pueblo boliviano.

¡Por un gobierno encabezado por las organizaciones en lucha!

Las organizaciones en pie de lucha han resuelto, pese al pacto traidor de la COB, seguir las movilizaciones y los bloqueos por las reivindicaciones sociales, populares, obreras y campesinas. Con una perspectiva clara de un gobierno del pueblo trabajador en Bolivia, sumando y unificando a la base de más sectores, la lucha podrá sostenerse, masificarse y triunfar, derrotando el estado de excepción y a todo el régimen encabezado por Rodrigo Paz. 

Partido de los Trabajadores

20 de junio de 2026


Escribe Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista, de Argentina, y de la UIT-CI

18 de junio de 2026

Trump ha anunciado al mundo que finalmente se firmó el “memorandum de acuerdo” con Irán para terminar la guerra iniciada el 28 de febrero. Luego de haberlo anunciaro 39 veces sin que se cumpliera, el miércoles 17 se concretó.

En un acto simbólico realizado en el palacio de Versalles, Francia, y que contó con la presencia del presidente francés, Emmanuel Macron, el encargado de firmar el pacto por el lado de Estados Unidos fue Trump. Por su parte, Shehbaz Sharif, primer Ministro de Pakistan, lo firmó como mediador y Masud Pezeshkián, el presidente de Iran, firmó el acuerdo en nombre de Iran en forma digital.

El acuerdo de 14 puntos establece un “cese permanente e inmediato de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano”. También contempla la liberación de miles de millones de dólares en activos iraníes congelados en un plazo de 60 días, al mismo tiempo empezará la siguiente fase de negociación. La mitad de ese monto debería liberarse antes del inicio de las conversaciones.

El memorandun incluye la suspensión de las sanciones sobre la venta de petróleo iraní, de productos petroquímicos y sus derivados y el levantamiento del bloqueo naval impuesto por EE.UU. De parte de Irán debe abrir el estrecho de Ormuz, aunque trascendió que estará bajo su control. La cuestión nuclear se seguirá discutiendo.

El acuerdo es una derrota política y militar para EE.UU.

Aunque Trump ha querido presentar este acuerdo “de paz” como un triunfo personal y de los EE.UU. se trata de lo opuesto.

Trump inició esta guerra de agresión, junto con el estado genocida de Israel, el 28/2 anunciando que en pocas semanas estaba terminada, con el fin del régimen iraní, con la destrucción de sus fuerzas armadas, sus misiles y su energía nuclear. Trump llegó a amenazar a Irán con el “fin de su civilización” y que volverían a la "Edad de Piedra" si no se rendían y abrían el ya famoso estrecho de Ormuz. Puso como fecha límite el 7 de abril. Irán se mantuvo firme y ninguna de las amenazas del presidente estadounidense se cumplieron. El estrecho de Ormuz nunca se abrió y, desde entonces, el mandatario yanqui no se atrevió a un tirar un solo cañonazo sobre territorio iraní. Y, más de dos meses después, el mismo Trump tiene que firmar un acuerdo con Irán que, todo indica, no le es favorable.

Esta definición de derrota política y militar no las decimos solo nosotros, desde la UIT-CI y como izquierda trotskista. La dijo nada más y nada menos que el The New York Times, uno de los principales, sino el más importante, diario capitalista de los EE.UU. En su edición del 16 de junio de 2026 titulo, en una nota firmada por su Comité Editorial, “El presidente Trump perdió esta guerra”. Vale la pena reproducir su descripción del significado de esa derrota de Trump:

“Estados Unidos sale debilitado —militar, diplomática y económicamente— y pagará un alto precio estratégico en los próximos años (…) Es una humillante degradación para él y para el país que dirige. Desde que empezó la guerra, dijo que Estados Unidos lograría una 'victoria total y completa' y que Irán debía aceptar una 'rendición incondicional'. Insinuó que se produciría un cambio de régimen. Dijo que a Irán no se le permitiría 'ningún enriquecimiento' de uranio y que 'Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterraría y retiraría todo el material nuclear de grado casi militar' que ya posee y que está bajo tierra. Nada de esto parece ser cierto. El gobierno de línea dura de Irán sigue en el poder”.

Tres son las razones que explican esta nueva derrota del imperialismo yanqui: 1) la inesperada dura resistencia que ofreció Irán, 2) la guerra de agresión provocó un salto en la crisis de la economía capitalista mundial ante el cierre del estrecho de Ormuz y 3) hubo un masivo rechazo popular a la guerra en los EE.UU. incluso en la base republicana. El rechazo llegó a  más del 60 por ciento en las encuestas de opinión. Solo el 27 por ciento la apoyaba. En marzo hubo marchas en más de 3 mil ciudades de los EE.UU, que llegaron a 8 millones de personas en las calles con las consignas “No kings (No reyes) y No a la guerra. Decimos nueva derrota política y militar porque la última fue la retirada militar de Afganistán, en 2022, luego de 20 años de fallida ocupación del país.

El rechazo de Israel y la crisis del sionismo pone todo en duda

Otra expresión de la derrota de Trump y EE.UU. es el obligado distanciamiento político, aunque sea declarativo, con Netanyahu e Israel.

El estado sionista de Israel, más allá de sus crímenes de lesa humanidad en Líbano, Irán y Palestina, también sale derrotado. Al punto que no fueron parte de la negociación y Trump estuvo forzado a salir públicamente a criticar a Netanyahu por su accionar en el Líbano. Estuvo obligado por las exigencias de Irán y porque necesitaba firmar el acuerdo para salir cuanto antes de su empantamiento político y militar. Por esta vía intenta recuperar algo de aire político para las elecciones legislativas de noviembre en EE.UU. que puede perder.

El grado de la derrota de Trump y Netanyahu se evidencia al producirse un choque inédito entre el imperialismo yanqui e Israel. El fracaso de ambos en Irán profundiza la crisis interna del sionismo y pone en evidencia el crecimiento del aislamiento político de Israel en el mundo.

Netanyahu y sus aliados de ultraderecha sionista, como los ministros Ben Gvir y Katz, no pueden aceptar que se cuestione la invasión al Líbano y su política de colonización de Isarel en Palestina y Medio Oriente. Ya han anunciado que ellos pretenden seguir en Líbano. Pero el anuncio del acuerdo y el evidente fortalecimiento de Irán profundiza la división del sionismo. El acuerdo hace que parte importante de la base popular sionista y los dirigentes políticos opositores al gobierno salgan a denunciar y repudiar a Netanyahu. Esta división y cuestionamientos se van a expresar también en las elecciones de octubre de Israel.

El ex primer ministro Ehud Barak afirmó: "Israel está pagando el precio de la soberbia y la ceguera de Netanyahu. Irán ha salido fortalecido y Israel debilitado, esa es la responsabilidad estratégica de Netanyahu. Fracasó". (Clarin, Argentina, 16/6/2026)

El colmo de la crisis son las declaraciones que viene haciendo Trump contra Netanyahu. “Estás completamente loco. Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Todo el mundo odia a Israel por esto” (Clarin de Argentina. 2/06/2026). Y ya ante la confirmación del acuerdo, señaló que: “Sin nosotros, sin EE.UU., no existiría Israel” (…) “Ahora Bibi (por Netanyahu) tiene que ser más responsable con respecto al Líbano” (idem, 17/6/2026).

La firma del acuerdo no asegura su cumplimiento y la crisis seguirá abierta.

El memorandum firmado entre EE.UU. e Irán nace sin bases sólidas. Solo es un intento precario de Trump de salir de su fracasada agresión imperialista. El factor Israel y su intento de mantener su invasión criminal al Líbano puede ser el primer y principal obstáculo. La endeblez del acuerdo firmado puede hacer que se retomen nuevas agresiones militares de Trump y los EE.UU. sobre Irán y el Medio Oriente. Desde la UIT-CI seremos parte de la movilización unitaria de los pueblos del mundo contra nuevas agresiones a Irán. Seguiremos estando con la causa justa del pueblo iraní sin dar apoyo político ni despertar confianza en su régimen capitalista dictatorial y teocrático.

Desde la UIT-CI, consideramos que la derrota política y militar sufrida por Trump e Israel en Irán es un triunfo para el movimiento de masas en el mundo. Muestra que el imperialismo no es invencible, Que su poderío militar y económico no basta para derrotar a los pueblos. Este paso atrás de Trump es también una derrota para la ultraderecha mundial, en especial para los Milei de Argentina, Bukele de El Salvador o Kast de Chile que vienen respaldando sus crímenes y los de Israel.  Fortalece la pelea por derrotar la contraofensiva imperialista, a la ultraderecha, y a los gobiernos del ajuste y los recortes sociales. Fortalece también la continuidad de la lucha en apoyo al pueblo palestino, del Líbano, para terminar con el genocidio del estado sionista de Israel y lograr una Palestina libre del rio al mar. En Bolivia también la clase trabajadora y las y los campesinos salieron a enfrentar al gobierno de derecha de Rodrigo Paz que había asumido hace solo seis meses. Ese es el camino, el de la movilización de las masas, para derrotar a Trump y los planes de dominación del imperialismo yanqui.

 

Presentación

Esta es una edición especial de Correspondencia Internacional dedicada al IX° Congreso Mundial de la UIT-CI que se realizará en noviembre en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. La mayor parte de los artículos, salvo los que están firmados, son partes sustanciales del Proyecto de Documento
Mundial que está en estudio y debate en las secciones. De esta forma también queremos compartir su contenido con las luchadoras y luchadores de los diversos países con los que estamos relacionados. Aspiramos a que sean parte de la elaboración colectiva mientras actuamos juntos en las luchas obreras, juveniles y populares.

Camino al IX° Congreso se va confirmado que las luchas de los pueblos están cuestionando y debilitando la contraofensiva imperialista del ultraderechista Donald Trump y sus aliados en el mundo. Al cierre de esta edición seguía la gran rebelión de la clase obrera, los campesinos y sectores populares de Bolivia, que reclaman la renuncia del derechista presidente Rodrigo Paz, que asumió solo seis meses antes. 

Trump ha fracasado con su guerra de agresión a Irán, aliado al genocida estado de Israel, y ha tenido que retroceder. Las encuestas en los EE.UU. dan que el 58,3% de las y los estadounidenses desaprueban actualmente la gestión del gobierno de Trump. Ocho millones de personas se movilizaron a fines de marzo con las consignas “No Kings” (No Reyes) y No a la guerra. Y en Hungría fue derrotado electoralmente, Viktor Orbán, figura central de la ultraderecha europea y mundial.
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El año 2026 en Santa Cruz arrancó con dos intentos fallidos de hacer pasar una ley de emergencia económica que implicaba congelamiento salarial de doce meses con posibilidad de ampliarse doce meses más. Los trabajadores estatales nos movilizamos en ambas oportunidades contra esta ley con paros y un plan de lucha que continua porque es inaceptable que el gobierno ajustador de Vidal nos quiera hacer pagar la crisis.

Ahora nuevamente el gobierno se jugó a hacer pasar una ley que le permite endeudarse en 600 millones de dólares. Esta ley fue rechazada por los trabajadores y el pueblo en la calle. En la Cámara de Diputados el peronismo y el resto de la oposición también se oponen, por lo menos por ahora. El proyecto pasó a comisiones y por los argumentos en el debate hay final abierto sobre el futuro de esta ley.

Las trabajadoras y trabajadores tenemos que seguir movilizados hasta conseguir el aumento salarial

El Frente Sindical (sindicatos estatales) sigue sosteniendo movilizaciones y acciones de lucha luego de una primera ronda de paritarias dónde no hubo oferta para ningún sector en conflicto, Docentes (Adosac y Amet) Ate Vialidad, Salud (Aprosa) y a los judiciales no les pagan el aumento salarial de su convenio. A esta crisis social se suman los policías que también se movilizan por aumento salarial y que ya rechazaron cinco veces la oferta insuficiente que les hizo el gobierno. La semana próxima es la segunda ronda de paritarias que estaba sujeta al resultado del tratamiento en la Cámara de Diputados de la ley de Financiamiento. Por eso es probable que no haya avances en las mismas.

Ante esta situación las trabajadoras y trabajadores tenemos que seguir movilizados en toda la provincia, haciendo asambleas para discutir las acciones a seguir y decirle claramente al gobierno que no vamos a pagar la crisis con un mayor congelamiento salarial. Plata hay y tiene que ser utilizada para resolver el problema salarial, la educación y la salud. Estas son las prioridades y desde Izquierda Socialista y el FIT-U llamamos a seguir la lucha. Con unidad podemos ganar.

Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad

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En el mundo entero, y no solamente en la Argentina, el capitalismo se halla inmerso en una época de crisis profunda y multifactorial. Nos hallamos en medio de una transición, pero nadie sabe a ciencia cierta hacia dónde. Es probable, de hecho, que haya varios destinos posibles. Para la izquierda revolucionaria ello entraña la posibilidad que, de los actuales fuegos, resurja como el ave Fénix el horizonte del socialismo. A escala global, sin embargo, no parece ésta la opción más a la mano. Pero en los momentos de crisis las cosas se aceleran y posibilidades inverosímiles hasta poco tiempo atrás se vuelven atractivas e incuso factibles. Y siempre hay circunstancias peculiares. Que la dirigente trotskista Myriam Bregman se encuentre en Argentina entre las figuras políticas con mejor imagen y el FIT-U con una creciente intención de voto es un fenómeno que no se puede ignorar. La crisis del gobierno y la parálisis, las disputas intestinas y el giro a la derecha del peronismo parecen no tener fin. Dese hace varias semanas en el conjunto de la izquierda de nuestro país se debate cómo intervenir sobre este fenómeno político. Los autores de este texto hemos participado en estos intercambios con dos Cartas Abiertas. Aquí quisiéramos desarrollar algunos aspectos de nuestro análisis de la situación y lo que nos parece una vía de acción posible y fructífera.

En los regímenes políticos capitalistas democráticos liberales parece haberse producido, en los últimos años, un cambio significativo. Durante décadas estos regímenes sirvieron como un poderoso dique de contención para todo tipo de radicalización política, consolidando bolsones enormes de electorados estables que daban solidez al sistema y hacían poco probable tanto los cambios repentinos de las preferencias políticas o electorales cuanto las rebeliones por abajo. Los levantamientos tenían lugar característicamente en países no democráticos (ejemplo típico: la “primavera árabe”). Hubo excepciones (como la Argentina de 2001), pero el panorama general era que las democracias liberales constituían un puntal de estabilidad. Eso se ha ido desmoronando en la última década, en la que han proliferado levantamientos y protestas callejeras de diferente tipo que incluso han tumbado gobiernos constitucionales (como el de Napal hace pocos meses), como así también se ha visto  virajes electorales rápidos y profundos o la aparición recurrente de outsiders como Bukele en El salvador, Castillo en Perú o de la Spriella en Colombia. Milei es un caso extremo de esta tendencia. Sin embargo, en ningún caso, hasta ahora, se ha roto de manera inequívoca con los parámetros neoliberales consolidados durante el último medio siglo, ni mucho menos con las bases capitalistas de la economía (aún más antiguas). La fuerte inestabilidad de los gobiernos no da necesariamente lugar a una inestabilidad equivalente del sistema político en sí mismo, y hasta ahora no ha amenazado a las relaciones de propiedad. El descontento es casi universal, pero la emergencia de alternativas es la gran ausencia. Los virajes políticos de las últimas décadas no han alterado las dinámicas sociales y económicas capitalistas más profundas. Las políticas focalizadas no han podido contrarrestar la precariedad, la “informalización” y la miseria universales. Las compensaciones simbólicas de la política posmoderna se tornan crecientemente vacuas ante las duras realidades de la vida material en lo que hace a empleo, ingresos, vivienda, salud, educación o degradación ambiental. Las tibias estatizaciones (allí donde la hubo) no han podido frenar los vendavales de la economía global. Los derechos tantas veces proclamados –“con la democracia se come, se cura y se educa”- se vuelven cada vez más papel mojado. La falta de una alternativa al capitalismo liberal que resulte creíble y atractiva para las grandes mayorías es el gran vacío que, en buena medida, caracteriza la política actual en nuestros países.

El interrogante es: ¿cómo transitar del descontento que se palpa y la inestabilidad que se acrecienta hacia un cambio político y social verdaderamente estructural y significativo?

La inestabilidad política en nuestras sociedades se da sobre un trasfondo que no se puede ignorar ni minimizar, y que es mucho lo que debe a los cambios tecnológicos, culturales y sociales operados en las últimas décadas. Las “redes sociales” y los nuevos dispositivos tecnológicos permiten una difusión masiva de ideas a bajo costo, de manera descentralizada y no fácilmente controlada por los Estados y las corporaciones privadas. Esto puede ser aprovechado por la izquierda, que siempre tuvo dificultades para acceder a los grandes medios de comunicación. Pero, en contrapartida, el anegamiento de la arena pública con basura digital, noticias falsas, exceso de emoción y minimización de los argumentos y de la razón no favorece en lo más mínimo a la izquierda socialista. La ultraderecha siempre se basó en una radicalización discursiva y emocional que ocultaba un conservadurismo social destinado a mantener e incluso acrecentar el poder y la riqueza de los ricos y poderosos. La emocionalización y la virtualización de la vida social generan inestabilidad política, fenómenos virales y cambios súbitos en las preferencias electorales o simpatías momentáneas. Pero, paralelamente, tienden a socavar el alcance y la solidez de las fuerzas políticas (fenómeno reforzado por la mercantilización acelerada de los últimos años y la importancia creciente concedida a los aspectos más privados de la vida personal). El desafío para la izquierda argentina en la hora actual es aprovechar un vaivén favorable que se registra en el estado de ánimo de grandes sectores sociales para propiciar una politización más consciente, consistente y organizada, que haga posible un cambio revolucionario. Un cambio que, para ser genuino, demanda una participación tan masiva como auto consciente.

En nuestra primer Carta Abierta propusimos que, a partir de la creciente simpatía en torno a Myriam Bregman, se conformaran “Comités de base por un gobierno de trabajadores”. La propuesta fue tomada parcialmente por el PTS, la organización que Myriam integra, en una convocatoria que acompañamos con nuestras firmas. Sin embargo, la implementación concreta de los comités parece haber sido encaminada en una dirección bastante diferente a la que proponíamos y a lo que daba a entender la convocatoria “Vos hacés falta”. El llamado a conformar los comités se ha concentrado casi exclusivamente en la construcción de “un partido de la nueva clase trabajadora”, y los comités han estado integrados en la mayoría de los casos por militantes del PTS y activistas independientes, con exclusión no sólo de los otros partidos que integran el FIT-U, sino de muchas otras organizaciones sociales y políticas que, en principio, son favorables a un “gobierno de trabajadores”. No podemos dejar de señalar que esta vía de actuación puede mantener a miles de personas alejadas de los comités, socaba la unidad del FIT-U (un activo que la mayor parte de sus simpatizantes valoran positivamente), pone trabas a su posible desarrollo como un genuino movimiento de masas y cierra casi por completo las puertas a una posibilidad inédita: que la izquierda pueda influir sobre trabajadores y jóvenes peronistas disconformes con la orientación cada vez más derechista del PJ y la burocracia sindical, traccionando a una parte significativa de ellos hacia posiciones revolucionarias. La construcción del partido revolucionario (tarea cuya importancia no desmerecemos) puede (y debe) desarrollarse fortaleciendo y consolidando un movimiento de masas, necesariamente más amplio y plural.

No tenemos una posición rígida sobre las formas de organización política revolucionaria más conveniente en el presente. Pero a la luz de la configuración actual de la izquierda política, del movimiento sindical y del variopinto espectro de muy disímiles movimientos sociales, consideramos que los “comités de base” (y en esto consistía nuestra propuesta inicial) deberían ser un espacio democrático de masas capaz de concentrar a todas las fuerzas en principio favorables a la idea genérica de un “gobierno de trabajadores”, para emprender conjuntamente aquellas tareas en las que estamos de acuerdo: enfrentar al gobierno de Milei; apoyar a las luchas sociales y sindicales en curso; difundir el ideario socialista y la perspectiva revolucionaria; debatir a partir del programa del FIT-U un programa de gobierno de emergencia mucho más detallado. Paralelamente a estas tareas de lucha y propaganda conjuntas, pensamos que el espacio de los comités (o instancias paralelas relacionadas o no con los mismos, como foros, paneles, mesas redondas, talleres, etc.) podría servir para estudiar, conversar o debatir el amplio espectro de cuestiones tácticas, estratégicas organizativas e intelectuales que atañen a un cambio revolucionario.

Insistimos entonces con nuestro planteo inicial: debemos asumir con audacia la posibilidad de debatir con miles de personas para avanzar en la construcción de una alternativa gubernamental de los trabajadores que haga posible una salida a la crisis opuesta a la que nos proponen Milei, el PJ y todas las variantes del sistema.

Los comités de base pueden ser la gran herramienta para esta tarea, a condición de que sirvan para desarrollar y coordinar las luchas de resistencia a las políticas oficiales y den un marco político y organizativo a la creciente bronca popular.

La apuesta es inmensa. Ningún colectivo, por pequeño que sea, y hasta ningún militante individual que quiera sumarse puede quedar afuera. Necesitamos grandeza, firmeza y unidad. De nuestra parte no tenemos dudas: si rodeada de las principales figuras públicas del FIT-U y de referentes de los distintos movimientos sociales y/o sindicales que en los últimos años han estado dando la pelea, Myriam Bregman diera una conferencia de prensa convocando a la conformación de comités de base podríamos aglutinar a decenas de miles de personas dispuestas a militar por una alternativa revolucionaria.

12 de junio de 2026

Aldo Casas

Ariel Petruccelli

Eduardo Lucita

Juan Pablo Casiello

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