Escribe Adolfo Santos
En Italia, el viernes 3 de octubre, cumpliendo la promesa de los portuarios de Génova, las organizaciones sindicales Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) y la Unión Sindical de Base (USB) convocaron una huelga general por Palestina y en solidaridad con la Flotilla Global Sumud. La medida tuvo un altísimo acatamiento, especialmente en los puertos, el transporte y entre docentes y estudiantes universitarios y secundarios.
Un día antes, miles de personas se congregaron frente al Coliseo Romano y en ciudades como Milán, Turín, Florencia, Bolonia y Nápoles para denunciar a la primera ministra Giorgia Meloni por su complicidad con Benjamin Netanyahu. Allí anunciaron que iban a “bloquear todo” hasta que se rompan las relaciones con Israel, se libere a los prisioneros de la Flotilla y, sobre todo, se ponga fin al genocidio en Palestina.
Cientos de trenes fueron cancelados o retrasados, al igual que varios vuelos nacionales. Muchas escuelas, tanto privadas como públicas, cerraron sus puertas y decenas de miles de personas se concentraron en Roma, Milán, Génova, Nápoles y otras importantes ciudades italianas. Las organizaciones sindicales italianas, con los portuarios a la vanguardia, protagonizaron una de las mayores acciones concretas de solidaridad con la lucha del pueblo palestino.

Escribe Miguel Lamas
Con el apoyo unánime de varios gobiernos europeos y de regímenes árabes y de Turquía, el pasado 29 de septiembre Donald Trump y Benjamín Netanyahu lanzaron un ultimátum exigiendo el desarme de Hamas. Con el hambre y la destrucción como crimen de guerra, buscan la rendición incondicional de la resistencia palestina. Dicen que es un plan de paz: implicaría una retirada parcial de las tropas israelíes, pero con el control de Gaza por tropas extranjeras, aparentemente incluyendo fuerzas de países árabes aliados de Estados Unidos. Ese plan (al que ellos llaman de “paz”) surge en un momento de creciente aislamiento de Israel por la presión de la movilización popular mundial y porque, pese a los bombardeos, la heroica resistencia palestina impidió que Netanyahu tomara la ciudad de Gaza.
Por otra parte, gobiernos imperialistas de Europa como los de Gran Bretaña y Francia dicen ahora reconocer al Estado palestino; China hizo lo mismo, y la propuesta obtuvo una amplia mayoría en la Asamblea de la ONU. Pero esto también es tramposo, porque vuelve a poner en el centro la teoría de los “dos Estados”, dejando al Estado sionista de Israel con la mayor parte del territorio de la antigua Palestina y con las armas que posibilitan el genocidio.
Por eso denunciamos este falso plan de paz que, aún si cesara temporalmente el fuego (y eso sería, por supuesto, un alivio para el pueblo de Gaza sometido a bombardeos y hambre por los bloqueos israelíes) pretende mantener al Estado genocida de Israel que, desde su fundación en 1948, viene asesinando palestinos y a pueblos árabes para asegurar un control imperialista en Medio Oriente. Israel no es un país en sentido igualitario, sino un enclave imperialista creado desde 1948 por colonos venidos de distintas partes del mundo para colonizar a los países árabes y apropiarse de sus riquezas, en primer lugar los hidrocarburos.
Este lunes 6 de octubre se iniciaron negociaciones en Egipto entre delegaciones de Hamas, Israel y Estados Unidos, en base a esa propuesta de Trump. Pero, más allá de algún acuerdo temporario que podría concretarse, la lucha del pueblo palestino va a continuar contra el Estado genocida de Israel, como sucede desde hace 77 años. La lucha de hoy por derrotar a Israel sionista, por recuperar la Palestina histórica, como es la consigna por “Palestina libre del río hasta el mar”, es la lucha histórica del pueblo palestino y es hoy una lucha central de la humanidad oprimida.
Una masiva columna cruzó el centro porteño este último martes 7 para reclamar el fin del genocidio en Palestina y exigir la libertad de las y los detenidos de la Flotilla Global Sumud. La convocatoria, efectuada por el Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino, se realizó a dos años del comienzo de la criminal ofensiva sionista sobre la población de la Franja de Gaza.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada en CABA por Izquierda Socialista y candidata a senadora por el FIT-Unidad
Brenda, Morena y Lara fueron torturadas y asesinadas en Florencio Varela. Tenían veinte y quince años y eran de La Matanza. Sus nombres quedarán en nuestra memoria como víctimas de un triple narcofemicidio, donde el cuerpo de las mujeres se convierte en territorio de disputa y castigo en las guerras del narcotráfico.
Mientras el gobierno nacional y el provincial se tiran la pelota de un lado al otro de la General Paz, hay tres familias destrozadas que, junto al movimiento feminista, exigimos justicia. Hay detenidos. Hay sospechosos. Pero no alcanza.
De ellas sabemos todo: cómo vivían, qué hacían, qué publicaban. De ellos (los presos y los prófugos) apenas conocemos los apodos, el país de origen y que formaban parte de una banda narco. No son perejiles, pero tampoco los capos. Por eso, tampoco alcanza.
Sobrevivir en la marginalidad y la crisis social
En los márgenes no hay libertad para elegir. La falta de trabajo, la violencia económica y el abandono estatal empujan a miles de jóvenes a circuitos en donde la prostitución, las drogas o las apuestas online aparecen como salidas rápidas a la pobreza pero no lo son.
La ausencia de políticas públicas es responsabilidad de los gobiernos. La avanzada punitivista de Javier Milei y Patricia Bullrich, que ahora buscan reformar el Código Penal aumentando las penas y bajando la edad de punibilidad, va camino al fracaso.
Milei estafó con la criptomoneda $Libra, Karina Milei cobraba coimas en la Andis y el PAMI, y José Luis Espert aparece vinculado a dinero narco. Un gobierno que ajusta al pueblo trabajador mientras se hunde en su propia corrupción. ¿También para ellos vale el “El que las hace las paga”?
Narcotráfico y Estado: una sociedad que mata
El narcotráfico no es exclusivo de nuestro país ni de este gobierno. A nivel mundial se lo considera uno de los tres negocios ilegales más rentables, junto con la trata de personas y la venta de armas. Argentina hace tiempo dejó de ser un país de tránsito para convertirse en un país de producción.
El triple crimen de la efedrina, en 2008, lo mostró con crudeza. En 2022, la cocaína adulterada con fentanilo mató a 24 personas en Tres de Febrero. Ahora, el triple femicidio de Florencio Varela vuelve a exponer la trama del negocio con una nueva sustancia: la tusi, la llamada “cocaína rosa”, que no es cocaína sino una mezcla de ketamina, MDMA y cafeína. Es una droga sintética que llegó desde Colombia en 2013 y hoy circula en las fiestas de Buenos Aires.
Un dato para analizar: según un editorial de Clarín del 2 de octubre de 2025, las avionetas con cocaína bajaban hace veinte años en Salta; hace diez, en Santiago del Estero; hace cinco, en Entre Ríos; y hoy lo hacen en la provincia de Buenos Aires. Nada de eso sería posible sin la complicidad de políticos patronales, jueces y policías. El narcotráfico no avanza solo: lo hace con el aval del Estado.
Legalizar para terminar con el negocio narco
El prohibicionismo fracasó: el consumo crece en los barrios y el comercio ilegal se fortalece. Milei eliminó 32 Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario, dispositivos fundamentales de la Sedronar para atender consumos problemáticos, condenando a miles de personas en contextos vulnerables a vivir sin apoyo.
La justicia hipócrita llena las cárceles de perejiles pobres (en su mayoría mujeres, trans y travestis) mientras protege a los verdaderos narcos. Por eso sostenemos que la salida no es represiva, sino la legalización de todas las drogas.
Solo así se puede golpear el negocio narco, terminar con la corrupción que une a policías, jueces y políticos patronales, e impulsar campañas públicas de información y reducción de daños desde una perspectiva de salud pública y comunitaria.
El Frente de Izquierda Unidad es la única fuerza política que no tiene vínculos con el narcotráfico y, a la vez, la única que plantea una salida de fondo. El 26 de octubre, votá para que en el Congreso haya más bancas del FIT-U.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada en CABA por Izquierda Socialista y candidata a senadora por el FIT-Unidad
Alexandra Sabio tuvo que viajar a Buenos Aires desde Neuquén para romper el cerco mediático que le impuso el secretario de Prensa de la provincia, Claude Staicos, quien ahora se tomó una licencia como funcionario del gobierno de Rolando Figueroa.
Tras una reunión con diputadas, asesoras parlamentarias y diversas organizaciones de derechos humanos, sindicales, estudiantiles y feministas, se lanzó una campaña nacional amplia para que el niño “M” este con su mamá. En el comunicado se explica: “Las organizaciones participantes coincidieron en que este caso no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un patrón de decisiones judiciales y operativos estatales que revictimizan a las madres protectoras y a sus hijos e hijas, constituyendo una forma de violencia institucional que el Congreso de la Nación no puede soslayar.”
Recordemos que el niño “M” fue arrancado de los brazos de su madre el 21 de agosto de 2025, en la puerta del Jardín N.º 65 de Neuquén, durante un operativo violento e irregular que involucró a policías armados dentro de una institución educativa. Toda esa violencia fue desplegada para secuestrar a “M” y entregarlo a su progenitor, Staicos, quien goza de total impunidad, amparado por el poder político, judicial y mediático de la provincia. Desde aquel día, Alexandra no sabe dónde está su hijo ni bajo qué condiciones de cuidado se encuentra. “M” no volvió a su jardín y tampoco fue inscripto en otra institución educativa, por lo que actualmente es un niño desescolarizado.
Desde Isadora te invitamos a seguir fortaleciendo esta lucha y con ella, la defensa de los derechos de las niñeces y de las madres protectoras. Debemos lograr que el niño “M” vuelva con Alexandra y ponerle fin a tanta impunidad.