Desde El Socialista entrevistamos a Inés Krohling, secretaria de Acción Social y Asuntos Jubilatorios de la UEPC Capital, para hablar sobre los comités y la necesidad de fortalecer estos espacios de lucha y unidad. Destacó la importancia de la presencia en las calles y planteó que todas las fuerzas del FIT Unidad deberían integrarlos.
El Socialista: ¿Cómo viviste el último Comité y qué te deja el cierre de este encuentro?
Inés Krohling: Vine con muchas expectativas, con muchas dudas también, pero me dejó sumamente satisfecha, sobre todo porque el Comité está enmarcado en una profunda lucha que no solamente se plantea como objetivo conseguir representación en el Congreso, sino que tiene su tribuna permanentemente en la calle, en el sindicato, en una escuela y en cada espacio. Lo que rescato es la posibilidad de profundizar y elevar la lucha a través de estos comités. Es algo que voy a impulsar y trabajar junto a las y los compañeros.
ES: ¿Qué le dirías a quienes todavía dudan en sumarse? IK: Yo creo que lo que pasa es que la gente piensa, en este momento, que esto es meramente eleccionario, y esto es mucho más profundo.
Vamos contra una política a nivel nacional y provincial, y en todo el país, para derrocar este sistema vil y cruel que nos está matando, no solamente a las y los jubilados, sino también a la clase trabajadora, desocupados y a la sociedad en su conjunto. Esto es ir contra el Fondo Monetario Internacional, los capitales financieros, y derrotar esto para construir una sociedad distinta.
ES: ¿Por qué son importante estos Comités unitarios?
IK: Valoro profundamente este Comité en función de la lucha que se puede establecer a partir de ese espacio. Creo que la lucha de clases y la presencia en la calle son lo que verdaderamente despierta la conciencia, más allá del debate teórico, que también es fundamental. Creo que toda la izquierda y las fuerzas del FIT Unidad deberían formar parte de este espacio. Más allá de lo electoral, estos comités pueden fortalecer la unidad y la lucha por un gobierno de las y los trabajadores

Escribe Pilar Barbás, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista (JIS)
A punto de cumplirse 300 días de la aprobación de la Ley de Presupuesto Universitario, votada en septiembre de 2025, el gobierno ultraderechista de Javier Milei sigue sin aplicarla. El primer cuatrimestre terminó con el fallo de la Justicia que ratificó una resolución a favor de las universidades, pero también con la traición del Consejo Interuniversitario Nacional y las burocracias sindicales y estudiantiles, que acordaron con el gobierno un aumento en salarios y becas que no llega ni a la mitad de lo que habíamos conquistado en estos dos años de lucha.
Esta semana, con el comienzo del segundo cuatrimestre en muchas universidades nacionales, se ratificó un paro docente y no docente para el miércoles 12 de agosto y una movilización en conjunto con los sectores de Ciencia y Técnica en todo el país, contra los despidos y el recorte de las becas posdoctorales. Conadu H llamó a continuar con los paros docentes durante la semana del 18, a los que adhieren sectores combativos como AGD, en perspectiva de un no inicio hasta el cumplimiento de la ley.
El gobierno, mediante un comunicado del Ministerio de Capital Humano, ratificó que no pagará y que llamará a nuevas paritarias el 1° de septiembre.
Ante esta situación, creemos que no podemos seguir esperando. Los rectores y las burocracias ya traicionaron la lucha. Tenemos que exigir que se convoquen asambleas en todas las facultades para seguir desarrollando la pelea, ahora en conjunto con todas las luchas que se den contra el gobierno.
La siguiente parada será junto a la pelea contra la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que tenemos que tirar abajo con una gran movilización. Por un segundo cuatrimestre en el que peleemos para derrotar el plan de saqueo y ajuste de este gobierno.
Escribe Jorge Adaro
El 3 de agosto se llevó a cabo en todo el país el paro nacional de la docencia, convocado por Ctera exactamente cinco meses después de la última medida realizada al inicio del ciclo lectivo 2026.
El paro nacional del 3 de agosto tuvo una adhesión muy importante, con picos elevados en Buenos Aires, Jujuy, Misiones y Neuquén, entre otras provincias. En CABA hubo una movilización hacia el Ministerio de Economía, en conjunto con ATE y Docentes Universitarios, donde las columnas del sindicalismo combativo docente, con Ademys, Suteba La Matanza y la Multicolor bonaerense a la cabeza, tuvieron una presencia muy importante.
¿Por qué, luego de cinco meses de parálisis de Ctera, esta medida fue tomada contundentemente por la base y asestó un golpe al gobierno de Javier Milei y sus planes de ajuste salarial y educativo? Sin dudas, por el crecimiento de la bronca y el hartazgo de las y los trabajadores en general, que no aguantan más los salarios cada vez más depreciados, las deudas crecientes en la economía doméstica para solventar los servicios y la comida, y las condiciones laborales cada vez más precarias, que exigen jornadas cada día más extensas que aún así no permiten llegar a fin de mes.
El gobierno nacional, consciente de este malhumor social creciente, intentó amedrentar a la docencia apenas dos días antes del paro, imponiendo la obligación de garantizar el 75% de asistencia en las escuelas para asegurar su funcionamiento. En otras palabras, buscó “inaugurar” la esencialidad prevista en la reforma laboral esclavista y allanar el camino para futuros avances contra las y los docentes y la escuela pública a través del disciplinamiento. Sin embargo, resultó un duro revés para Javier Milei y Sandra Pettovello. El derecho a huelga y la bronca prevalecieron frente a las presiones y los aprietes.
La burocracia Celeste dejó en claro que nuevamente va a dejar pasar esta oportunidad de profundizar el enfrentamiento con el gobierno nacional y los gobernadores. En su intervención frente al Ministerio de Economía, la secretaria general de Ctera, Sonia Alesso, planteó que enfrentarán la esencialidad y las reformas educativas con la “continuidad del plan de lucha”, pero con medidas que no sean paros, cediéndole al gobierno en la disputa por el derecho a huelga de las y los docentes.
También reivindicó la Carpa Blanca, donde la base docente permaneció en las escuelas en lugar de ganar las calles, y elogió la “creatividad” docente para luchar sin paros. Está a la vista que el paro fue convocado por la presión de su propia base, por su participación en la interna del PJ y para reposicionarse de cara a las elecciones internas del próximo 2 de septiembre. Pero está lejos de plantear instancias deliberativas, con asambleas generales, para llevar adelante un verdadero plan de lucha que permita recuperar el salario y enfrentar el proyecto de Libertad Educativa y todas las reformas antieducativas que atentan contra la educación pública.
Por eso son importantes los desafíos que el sindicalismo docente combativo tiene por delante para fortalecer la lucha contra Milei y los gobernadores. Debemos fortalecer la coordinación nacional de la docencia que lucha, con Adosac, Ademys, ATEN Capital, UEPC Capital y Suteba La Matanza, recientemente recuperada para la lucha, junto con las demás seccionales Multicolor de Buenos Aires. Hay que encabezar un proceso con instancias democráticas para que sea la base la que decida las medidas de fuerza y su continuidad.
También llamamos a la docencia de todo el país a apoyar la Lista Multicolor en las elecciones de Ctera, para dar la pelea por una nueva dirección combativa y democrática del sindicato, independiente de los gobiernos.
Escribe Graciela Calderón
El 3 y 4 de agosto, la docencia bonaerense fue protagonista de un no inicio post receso. El 3, en el marco del paro nacional de Ctera, y el 4, convocado por la Multicolor luego de instancias democráticas para definirlo, con importantes acciones distritales. El paro de 48 horas fue contundente y masivo, respondiendo a las amenazas tanto del gobierno de Javier Milei como de los funcionarios de la provincia de Buenos Aires, que intentaron boicotear el paro Multicolor. La respuesta de la docencia ante los pésimos salarios y las condiciones laborales cada vez peores se hizo sentir.
Además, el 6 de agosto la docencia bonaerense movilizó fuertemente al Congreso contra el proyecto de ley de Extranjerización de la Tierra impulsado por Milei y sus cómplices. Solo desde Suteba La Matanza se movilizaron 1.500 docentes, demostrando la necesidad de salir a pelear contra la política de total entrega del gobierno nacional. Esta acción también fue un canal para expresar la bronca y el malestar crecientes.
La docencia pelea contra el ajuste de Kicillof y sus descuentos
El viernes 7, día de cobro, cuando debía percibirse el aumento miserable acordado por el FUDB, la docencia recibió un mazazo con descuentos compulsivos y aleatorios por los paros. Los descuentos van desde uno hasta cuatro días, incluyendo medidas realizadas desde febrero, convocadas por Ctera contra la reforma laboral esclavista, hasta las de junio, una llamada por Suteba y otra por la Multicolor.
La docencia estalló de bronca ante el intento de disciplinamiento de Axel Kicillof. Además, quedó al descubierto que, aunque hayamos cobrado con “aumento”, el salario no alcanza siquiera para llegar a mitad de mes.
Por eso, desde las seccionales Multicolor se están impulsando mandatos para debatir en las escuelas con la docencia y resolver la continuidad del plan de lucha en la tercera semana de agosto, con un paro de 48 horas y movilización a La Plata.
Debemos impulsar los mandatos y la deliberación en las escuelas para definir cuál es la mejor manera de pelear, torcerle el brazo a Kicillof y pasar por arriba a la burocracia entreguista de Suteba y el FUDB.
Vamos por un salario igual a la canasta familiar, por todas nuestras demandas y en defensa de la escuela pública
Escribe Camila Urquiza
Nuestra compañera, delegada ferroviaria y diputada bonaerense por Izquierda Socialista en el FIT Unidad, Mónica Schlotthauer, presentó un proyecto de ley para declarar la emergencia educativa en la provincia de Buenos Aires por dos años, con posibilidad de prorrogarla por otros dos. La iniciativa busca dar una respuesta urgente al deterioro de la educación pública, los bajos salarios, los problemas de infraestructura y la crisis de los comedores escolares.
El proyecto exige que se ejecuten las partidas destinadas a la Dirección General de Cultura y Educación en el presupuesto 2026 y plantea reasignar recursos mediante la suspensión de pagos de compromisos financieros en moneda extranjera. El texto recuerda que la educación es una responsabilidad indelegable de la Provincia y que cerca de 3 millones de niños y jóvenes estudian en el sistema estatal bonaerense, sostenido por aproximadamente 482 mil docentes.
La situación salarial es uno de los puntos centrales. Según los fundamentos, un docente de primaria cobra alrededor de 850 mil pesos, mientras la pérdida salarial acumulada desde el inicio de la gestión provincial alcanza el 34%. A esto se suman escuelas con grietas, humedad, problemas eléctricos y de gas, sanitarios deteriorados, falta de aulas y obras paralizadas. También se denuncia que las partidas destinadas al Servicio Alimentario Escolar resultan insuficientes frente a la inflación.
El proyecto cuestiona el ajuste del gobierno nacional de Javier Milei, en particular el recorte del Fonid, pero también marca la responsabilidad del gobierno de Axel Kicillof, que debe garantizar salarios, infraestructura y alimentación escolar. Frente al ajuste de ambos gobiernos, planteamos que la plata tiene que ir a la educación pública y no al pago de la deuda.