
Escribe José Castillo
Flybondi nació en 2016 durante el gobierno de Macri, cuando se vendía que la “modernización” aerocomercial vendría de la mano de las low cost. Durante varios años fue, junto con Jet Smart, quien intentó competir contra Aerolíneas Argentinas, nuestra empresa de bandera. Su propietario actual es COC Global Enterprise, un fondo de inversión privado con base en Estados Unidos, liderado por el argentino Leonardo Scatturice.
El discurso de que “lo privado funciona mejor que lo público” tuvo un claro y rotundo mentís. Flybondi se fue convirtiendo en un paradigma de ineficiencia: jamás llegaba a horario, miles de vuelos cancelados, hasta hacer popular el dicho: “si no querés llegar nunca, sacá un pasaje por Flybondi”. En los últimos meses, funcionaba con un solo avión, dejando un tendal de pasajeros varados.
Por si todo esto fuera poco, ofreció un plan de retiros voluntarios a sus trabajadoras y trabajadores, y quienes lo aceptaron nunca cobraron. Ahora llegó el final anunciado: con su último avión roto, terminó cancelando la totalidad de sus vuelos. Hay cientos de pasajes vendidos que nadie sabe quién va a pagar. Del mismo modo, todo el personal de la empresa no sabe qué pasará con sus salarios.
Así termina otra aventura “privada”. ¿Cómo justificará Milei este desfalco?

Escribe Pilar Barbas, dirigenta nacional de la Juventud de Izquierda Socialista y secretaria de la Federación Universitaria Argentina (FUA)
La Corte Suprema dejó firme la medida cautelar dictada en el marco del proceso impulsado por las autoridades universitarias. La resolución ordena al Poder Ejecutivo Nacional garantizar la recomposición salarial del personal docente y no docente, así como la actualización de las becas estudiantiles y de las demás partidas contempladas en la Ley de Financiamiento Universitario, en los términos allí previstos.
Durante estos casi tres años de gobierno de Javier Milei y su plan motosierra contra las universidades, fueron las movilizaciones masivas, como las cuatro Marchas Federales en defensa de la educación pública, las actividades de visibilización, los paros, las asambleas y las ocupaciones, las que lograron que hoy estemos ganando una nueva pulseada.
Mientras el gobierno atraviesa una crisis política, ahora con la renuncia de Manuel Adorni ante las causas de corrupción, las conducciones sindicales y un sector de los rectores del Consejo Interuniversitario Nacional apostaron a un acuerdo con el gobierno. Firmaron un acta que significó una traición a todo el movimiento universitario. Salvaron al gobierno de Milei por un acuerdo menor en salarios y becas, cuando podíamos conquistarlo todo.
Quienes peleamos por la universidad pública debemos sostener esta lucha hasta que se cumpla efectivamente la Ley de Financiamiento Universitario. Esta ley incluye el aumento retroactivo de lo perdido en salarios y la convocatoria a paritarias para negociar de forma permanente los salarios y las condiciones de trabajo. También contempla el aumento de los gastos de funcionamiento para obras de infraestructura, servicios y mantenimiento, la actualización de las becas de estudio y las partidas presupuestarias para proyectos de investigación y desarrollo tecnológico.
La defensa de la educación pública está en nuestras manos. Por eso es clave la participación activa en asambleas, exigiendo continuar con el no inicio, los paros y un plan de lucha si el gobierno sigue sin cumplir la Ley de Financiamiento Universitario conquistada en las calles. Exigimos a las conducciones sindicales y estudiantiles que convoquen a medidas de lucha.
Mientras tanto, seguimos impulsando las autoconvocatorias que se fueron realizando, junto con iniciativas de petitorios y distintas medidas de lucha. En ese camino se ubica el ejemplo del Conicet, que viene reclamando por la defensa del sistema científico nacional, y el de los gremios combativos que rechazaron los acuerdos con el gobierno.
Toda esa fuerza debe avanzar hacia una mayor organización independiente de todas las variantes patronales del radicalismo y del peronismo. La lucha sigue y le podemos ganar al gobierno ultraderechista de Milei.
Escribe Graciela Calderón, directiva de Suteba La Matanza
El miércoles 24 de junio se presentó la lista Multicolor para las próximas elecciones de Ctera, que se realizarán el 2 de septiembre. Habrá tres listas, la Multicolor, la Celeste-Violeta y la Azul y Blanca (PCR).
La Multicolor y la docencia combativa, en estos cuatro años, hemos logrado grandes conquistas. Recuperamos sindicatos provinciales como Adosac Santa Cruz y Unter Río Negro, y seccionales muy importantes como UEPC Córdoba Capital. Hicimos una muy buena votación en las elecciones provinciales de ATEN Neuquén, renovando el mandato en Capital y otras seccionales, y recientemente recuperamos Suteba La Matanza, además de ganar en las seccionales que ya se dirigían, entre otras.
Son provincias y seccionales donde la docencia viene peleando, con sus sindicatos a la cabeza, contra el ajuste educativo de todos los gobernadores, y donde el rol de Ctera y de sus sindicatos de base ha sido vergonzoso. Ctera, además de no haber llamado a organizar consecuentemente ningún plan de lucha contra la motosierra de Milei y el FMI, ha dejado aisladas a las provincias que pelean contra sus gobernadores, que además atacan a los gremios docentes combativos. Y donde la Multicolor dirige seccionales, los sindicatos de base de Ctera son sostén político de los gobiernos y sus ajustes educativos. Debido a esta entrega, el salario docente a nivel nacional es pésimo. En ninguna provincia siquiera se acerca al valor de la canasta familiar.
Por eso, la unidad de la docencia combativa es fundamental, y la lista Multicolor a Ctera lo refleja.
Se lograron presentar más de catorce mil avales para presentar la lista, que será encabezada por César Alegre, Secretario General de Adosac; Laura Ortiz, Secretaria General de Unter; Romina Del Plá, Secretaria General de Suteba La Matanza; con decenas de dirigentas y dirigentes de distintos sindicatos. Desde Docentes En Marcha, aportamos a la lista candidaturas muy importantes: Olga Ortigoza, Secretaria Adjunta de La Matanza y candidata a la Sec. Administrativa, y compañeras y compañeros dirigentes de ATEN Capital, UEPC Córdoba, Adosac Santa Cruz, Suteba Tigre y Amsafe.
La lista Multicolor refleja el avance del sindicalismo combativo a nivel nacional, y tendremos la responsabilidad de armar una gran campaña denunciando la entrega de Ctera ante el brutal ajuste de Milei y el ajuste educativo de los gobernadores, y para fortalecer la Coordinación Nacional Docente de oposición y las peleas en defensa de nuestros salarios y de la escuela pública.

Escribe Mercedes Trimarchi, diputada electa CABA por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Jorge Macri intenta vender una Ciudad “ordenada” con operativos represivos, desalojos y una campaña millonaria bajo la consigna reaccionaria de “Ley y Orden”. Detrás de esa puesta en escena crecen la pobreza, la crisis habitacional y la cantidad de personas en situación de calle, a quienes el gobierno porteño criminaliza y estigmatiza.
La Ciudad más rica del país lleva casi dos décadas gobernada por el PRO. Sin embargo, lejos de garantizar los derechos elementales a la vivienda, la salud, la educación y el trabajo, el Ejecutivo local profundiza un modelo diseñado exclusivamente para los negocios inmobiliarios. Mientras se rematan tierras públicas y se favorece la especulación de los grandes constructores, cientos de familias trabajadoras son desalojadas.
El informe elaborado por la Defensoría del Pueblo y el Ministerio Público de la Defensa muestra que entre diciembre de 2023 y los primeros meses de 2026 se llevaron adelante 621 desalojos que afectaron a 4.482 personas, entre ellas 1.409 niñas, niños y adolescentes.
El propio gobierno de la Ciudad tuvo que reconocer, el año pasado, que las personas en situación de calle aumentaron un 23,2%, pasando de 3.286 a 4.049. Sin embargo, el Tercer Censo Popular, realizado por más de treinta organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos, relevó a 11.892 personas, casi el triple de la cifra oficial. Esta enorme brecha no es un error técnico. Expresa la decisión política de invisibilizar una emergencia social aberrante.
La respuesta de Jorge Macri frente a esta catástrofe no es ampliar los paradores ni fortalecer la asistencia, sino profundizar la lógica punitiva. Incluso la ONU cuestionó estas medidas, advirtiendo sobre la existencia de un “patrón de criminalización” en la Ciudad.
Cada procedimiento que el gobierno exhibe en sus redes sociales como un triunfo es, en realidad, un ataque con toda la violencia estatal contra los sectores más vulnerables. Los trabajadores de la venta ambulante y los feriantes sufren el decomiso diario de su mercadería, multas y persecución policial.
A esto se suma una fuerte impronta xenófoba. La persecución golpea con saña a las comunidades migrantes en los barrios populares. Los discursos oficiales asocian deliberadamente pobreza, migración e inseguridad para justificar el hostigamiento cotidiano y el control de la Policía de la Ciudad, instalando el discurso racista de que “migrante es igual a delincuente”.
Desde Izquierda Socialista en el FIT Unidad denunciamos esta política de hambre, persecución y exclusión. Exigimos el cese inmediato de los operativos represivos contra los que menos tienen.
Frente a la crisis habitacional, planteamos un vuelco total de los recursos de la Ciudad. Plan urgente de construcción de viviendas populares, urbanización real de las villas, impuesto progresivo a las miles de viviendas ociosas que se usan para especular y créditos a tasa cero para las familias trabajadoras.
Te invitamos a organizarte con nosotres para enfrentar este modelo de ciudad para pocos.
Escribe Federico Novo Foti
La lucha por terminar con la dominación española había comenzado en 1810. Seis años después, en Tucumán, se declaró la independencia. Sin embargo, a 210 años, el país volvió a caer bajo el dominio de las potencias imperialistas y aún tenemos por delante la enorme tarea de lograr una segunda y definitiva Independencia.
El 24 de marzo de 1816 comenzaron las sesiones del Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas de Sudamérica en San Miguel de Tucumán. Cada provincia participante había elegido a un diputado cada 15 mil habitantes.1 El 9 de julio, los diputados firmaron el Acta de Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas.
El acta original afirmaba la voluntad de ser “una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli”. Uno de los que presionaba para adoptar esa decisión era José de San Martín. Pero como aún existían sectores que entendían el futuro del país como el cambio de la dependencia de una potencia europea por otra, diez días después, se completó el acta con el agregado “y de toda dominación extranjera”.2
De la revolución a la guerra
La invasión del ejército francés de Napoleón Bonaparte a España y Portugal en 1808 tuvo enormes consecuencias políticas. La corona portuguesa emigró con toda su corte y se instaló en Río de Janeiro. En cambio, la monarquía de España cedió el trono al hermano de Napoleón, José Bonaparte, y el rey Fernando VII permaneció cautivo hasta finales de 1813.
En el inmenso imperio español en América esto produjo un vacío de poder que derivó en una crisis revolucionaria. En la península europea había comenzado una “guerra de independencia” contra la ocupación francesa y para organizarla se formaron juntas locales de gobierno. Los pueblos americanos también instalaron sus juntas. En 1808 y 1809 el grito libertario se oyó en Montevideo, Quito, Charcas y La Paz. En 1810, terminó por abarcar a todo el continente, desde Buenos Aires en el sur hasta México.
Los pueblos americanos plantearon que ante la falta del rey la soberanía debía volver a los pueblos. Diversos cabildos asumieron así el gobierno y formaron sus “Primeras Juntas”, como la que presidió Cornelio Saavedra en Buenos Aires desde el 25 de mayo de 1810. Gobernaban “en nombre de Fernando VII” ya que, en principio, estas revoluciones no cuestionaban a la monarquía española, aunque lo hacían de hecho, derrocando a los virreyes y desmantelando progresivamente el antiguo régimen burocrático-colonial.
El proyecto de una nación independiente estaba encabezado por Manuel Belgrano, Mariano Moreno y Juan José Castelli, a los que luego se sumaron José de San Martín y muchos otros. Se inspiraban en los pensadores más avanzados de las revoluciones burguesas de Inglaterra en 1688 y de Francia en 1789. Unían la lucha por la independencia política de España a un proyecto de igualdad y libertad para toda la población y la unidad latinoamericana. La influencia de Jean Jacques Rousseau se sumaba a la reivindicación de la insurrección derrotada de Tupac Amaru (1780) y a la integración y respeto de los pueblos originarios. Para ellos, una herramienta imprescindible para el desarrollo de la nueva nación era la educación pública para todos.
Pero otros sectores pretendían retrasar o no declarar la independencia. Unos, buscaban mantener la relación de sumisión al trono español. Otros, pretendían el “protectorado” de otra potencia europea por entonces en ascenso como Inglaterra.
Pero entre tanto desde Lima, capital continental de los realistas, se organizaba la contrarrevolución. Esto obligó a los revolucionarios a lanzar expediciones militares para expandir el grito libertario. Así la revolución se convirtió en guerra. Una situación que se agudizó en 1814 cuando Napoleón, en retroceso, liberó a Fernando VII y éste regresó al poder decidido recuperar sus territorios americanos.
Por la segunda y definitiva independencia
En 1816, en medio de la lucha militar contra las tropas españolas y los choques políticos entre los distintos sectores criollos, comenzó a sesionar el Congreso de Tucumán. La situación no era nada fácil. Los patriotas estaban siendo derrotados en casi toda América del Sur, salvo en el Río de la Plata. Serían decisivas las gestas libertadoras de San Martín hacia Chile y el norte por la costa del Pacífico hasta Guayaquil, y la de Martín Miguel de Güemes y sus fuerzas guerrilleras en Salta y Jujuy.
La independencia política fue declarada finalmente el 9 de julio de 1816. San Martín presionó por ella desde Cuyo, donde preparaba el cruce de Los Andes: “¡Hasta cuándo esperamos declarar nuestra independencia! ¿No le parece a usted una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el pabellón y cucarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quién en el día se cree dependemos? ¿Qué nos falta más que decirlo? Por otra parte, ¿qué relaciones podremos emprender, cuando estamos a pupilo? […] Esté usted seguro que nadie nos auxiliará en tal situación. Ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas”.3
Tras la declaración de la independencia, lamentablemente, en pocos años se frustró la oportunidad de lograr una América latina unida, como pretendían San Martín y Simón Bolívar. Fueron primando los intereses económicos de los sectores más ricos en cada una las regiones, que a través de importantes luchas intestinas se fueron adueñando del poder político. El Virreinato del Río de la Plata se fragmentó en cuatro países: Argentina, Paraguay, Bolivia y Uruguay.
En la Argentina, los grandes estancieros, fundamentalmente de la provincia de Buenos Aires, se entronizaron como los dueños del país. Frustraron el desarrollo del mercado interno que permitiera un progreso armónico utilizando las grandes riquezas naturales disponibles. Una oligarquía riquísima fue depositando cada vez más sus expectativas de poder en sus relaciones con el imperialismo inglés. Finalmente, en la década de 1930, esa clase parasitaria transformó a la Argentina en una semicolonia directa. Luego, ante la decadencia británica, fueron los intereses imperialistas yanquis los que comenzaron a dominar el país desde los años cincuenta.4
La burguesía argentina con sus partidos patronales se fue transformado en la socia local y correa de transmisión de los intereses imperialistas. Hoy una segunda independencia solo la puede encabezar la clase trabajadora y los sectores populares. La segunda y definitiva independencia se va a lograr con un gobierno de las y de los trabajadores y una Argentina y Latinoamérica socialistas. Hace falta para ello una nueva conducción política que con un programa obrero y popular que lleve esta pelea hasta el final. De eso se trata. Es por lo que luchamos desde Izquierda Socialista en el FIT Unidad y nuestra organización internacional, la UIT-CI.
1. El Congreso tuvo la presencia de 33 diputados. Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe no participaron porque estaban enfrentadas con Buenos Aires y en ese entonces integraban la Liga de los Pueblos Libres junto con la Banda Oriental, bajo el mando de José Artigas.
2. “El Redactor del Congreso Nacional” Nº 6, 23 de septiembre de 1816, en Ravignani Emilio. Asambleas Constituyentes Argentinas, Tomo I, Buenos Aires, 1937. Disponible en la web.
3. Carta de San Martín al diputado Godoy Cruz de Mendoza en Ricardo Levene. El genio político de San Martín Editorial Kraft, Buenos Aires, 1950.
4. Ver Nahuel Moreno. Método de interpretación de la historia Argentina. (1965) Ediciones El Socialista, Buenos Aires, 2012. Disponible en nahuelmoreno.org