Ezequiel Peressini
Luego de las masivas acampadas en la Plaza del Sol en Madrid, la movilización en reclamo de una vivienda digna y en rechazo al negocio inmobiliario llegó a Portugal. Las acampadas comenzaron en la ciudad de Porto y rápidamente llegaron a la capital, cuando la Plaza Rossio, en Lisboa, se vio desbordada de carpas y movilizaciones.
La policía reprimió la acampada durante la madrugada del 20 de octubre bajo un argumento inaudito. Las carpas no pueden permanecer más allá de las 00:30 de la noche por un viejo decreto de 1974. Indignada por la ilegalidad de la represión y en defensa del derecho a la protesta, la compañera Renata Cambra, profesora y dirigenta del partido Trabajadores Unidos, sección de la UIT-CI en aquel país, realizó una presentación judicial muy clara. “las acampadas son una forma de protesta, no pueden ser ilegales, están protegidas por el derecho constitucional y por lo tanto, el gobierno y la policía no puede desalojarlas”.
El domingo 1º de noviembre, el Tribunal Administrativo de Lisboa aceptó la argumentación expuesta y determinó que el toque de queda impuesto a las 00:30 horas no puede aplicarse por el derecho de Renata a acampar en la Plaza Rossio hasta que se trate el presupuesto del gobierno el 24 de noviembre. Además, el Tribunal instó a la Policía de Seguridad Pública (PSP) a que se abstenga de desalojar o impedir el derecho a la protesta. Un triunfo que descolocó al gobierno, al alcalde y al jefe de policía.
“¿Cuál es la carpa de Renata?”, memes de este tipo se viralizaron por las redes
La sentencia judicial abrió un debate nacional y se combinó con la creatividad juvenil y popular. El Tribunal Administrativo solo aplicaba el derecho a la persona de Renata, pero los acampantes son cientos de personas. Rápidamente, las redes sociales, los canales de televisión y las calles aledañas a Rossio comenzaron a preguntarse ¿Y si Renata fuese dueña de mil carpas? ¿Y si su carpa fuese una gran tienda de circo, tendría derecho a instalarla? Sí, afirmaron abogados y juristas, dejando en ridículo al gobierno y sus secuaces. Los memes no se hicieron esperar y la consigna “100 carpas para Renata Cambra” ganó las redes sociales como una expresión de lucha.
Los cientos de luchadoras y luchadores de Portugal celebraron la definición del Tribunal como un triunfo. La Asamblea del Acampe, organismo que discute democráticamente el plan de lucha, resolvió volver a las acampadas, exigiendo que el derecho a la protesta no sea individual, sino colectivo. Durante la noche del 2 de noviembre, las carpas volvieron a la Plaza Rossio. Varias de ellas tenían stickers con la leyenda “Esta carpa pertenece a Renata Cambra”, ratificando así su derecho colectivo a acampar y protestar.
El gobierno, asustado por la creciente movilización y el gran apoyo popular a los reclamos, impulsó una apelación a la resolución del Tribunal que autoriza la instalación de carpas en la Plaza Rossio y le ata las manos para reprimir y desalojar. Además, utiliza la pronta instalación de las ferias navideñas como una presión para enfrentar a las y los trabajadores con las luchadoras y luchadores, buscando revocar la resolución, desactivar el reclamo y poder reprimir con la mayor legalidad y legitimidad posible. Hasta ahora, no puede hacerlo.
El gobierno de Luis Montenegro está en aprietos, pero se niega a reconocer el derecho a la vivienda y sigue entregando las habitaciones al negocio inmobiliario y a la renta temporal para turistas, mientras se niega a prohibir los desalojos. Las y los compañeros de Trabajadores Unidos están a la cabeza de la lucha, coordinando las acciones, y exigen a las centrales obreras la convocatoria a la huelga general para salir a la pelea junto al conjunto de la clase trabajadora y el pueblo de Portugal.















