La imagen de la Argentina de Javier Milei es clara: colas interminables de miles de trabajadoras y trabajadores en el AMBA, que al miedo al despido y a la preocupación por salarios que no alcanzan para llegar a fin de mes, ahora deben sumar la reducción al mínimo de las frecuencias de colectivos, e incluso amenazas de que dejen de circular. La simple pregunta sobre cómo va a estar el clima mañana tampoco tiene respuesta: las y los trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional están de paro ante la amenaza de 200 despidos en el organismo.
Aunque el presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, intentan ocultarlo, la recesión continúa. El consumo popular cae, aumentan las empresas en riesgo de cierre y la inflación no se detiene. En marzo, los combustibles subieron un 20%, con fuerte incertidumbre hacia adelante, en función de los ataques imperialistas de Donald Trump contra Irán, que impactan directamente en el bolsillo de las y los trabajadores.
Por supuesto, el principal motor de la bronca son los salarios que no alcanzan, la continuidad de la motosierra y el crecimiento de la miseria y la marginación social. Pero al gobierno de Milei se le suman los escándalos de corrupción. No es algo nuevo, pero ahora dio un salto. Se conocieron nuevas revelaciones del caso $LIBRA, que comprometen aún más al propio Milei. Sin embargo, lo que ocupó los principales titulares fueron las revelaciones, casi cotidianas, sobre la corrupción del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Hace casi un mes que el gobierno intenta, sin éxito, cerrar ese tema. Por el contrario, cada día surgen nuevos hechos que agrandan el escándalo y la indignación popular.
El gobierno está claramente sumido en una crisis política, atravesado por la crisis económica y los casos de corrupción, con Adorni a la cabeza.
Recapitulemos: Milei había terminado febrero con una victoria, la sanción de la reforma laboral. Amenazaba con lanzar un paquete de 70 leyes al inicio de las sesiones, profundizando los ataques contra el pueblo trabajador. Pero estalló el escándalo Adorni, los datos económicos empeoraron y la bronca popular creció. El gobierno de La Libertad Avanza entró en crisis y su ofensiva se frenó.
Esto tuvo impacto incluso en las encuestas, que muestran, sin excepción, un fuerte retroceso de la imagen del gobierno: la del presidente, la de su hermana y la de todos sus ministros. En algunos casos, como el de Adorni, el reclamo de renuncia es casi unánime. También hubo respuestas en el Poder Judicial, donde algunos jueces, “olfateando” el debilitamiento, comenzaron a fallar contra medidas del gobierno. Se suspendieron artículos centrales de la reforma laboral y se ratificó en segunda instancia la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.
Un momento clave en este proceso fue la masiva movilización del 24 de Marzo, que frenó cualquier intento del gobierno de avanzar con su política negacionista.
Crece la bronca y cada vez más sectores rompen con el gobierno. Entonces surge una pregunta: ¿de dónde sale una alternativa política frente a Milei?
Muchos miran al peronismo, principal fuerza patronal opositora. Pero no logra resolver su crisis con su propia base ni aparece como alternativa para el pueblo trabajador. Fue el gobierno de Alberto Fernández, Cristina Fernández y Sergio Massa el que abrió el camino para el triunfo de Milei. Además, en estos dos años y medio, no han sido una oposición consecuente, dejando pasar leyes clave para el ajuste, habiendo incluso legisladores peronistas que votaron a favor del ajuste. A la cabeza de esta política está la CGT, que mantiene un pacto con el gobierno, aislando las luchas y negándose a convocar paros generales o un plan de lucha.
El peronismo propone esperar a 2027, mientras discute cargos y plantea la “unidad” en un frente que incluye desde Miguel Ángel Pichetto hasta distintos sectores del PJ, convocando también a radicales, sectores del PRO y ex integrantes de La Libertad Avanza. Es obvio que el “programa” de este hipotético frente no resolverá ninguna de las necesidades populares.
Por todo esto, se abre espacio para otra alternativa. Las encuestas que muestran la caída del gobierno también señalan el crecimiento del Frente de Izquierda Unidad, ubicando a Myriam Bregman en tercer lugar, con un 11% de intención de voto.
No es casual. El FIT-Unidad está presente apoyando todas las luchas contra el ajuste. Se opuso de manera clara y unificada a todas las iniciativas y vetos del gobierno, tanto en el Congreso como en las calles. Además, es la única fuerza que plantea un programa alternativo, obrero y popular, que comienza por dejar de pagar la deuda externa y romper con el FMI, para destinar los recursos a salarios y jubilaciones dignas, trabajo genuino, salud, educación y vivienda.
Por eso, desde Izquierda Socialista consideramos que un paso importante para fortalecer esta alternativa es convocar a un gran acto del FIT Unidad el 1° de Mayo, Día Internacional de las y los Trabajadores, en Plaza de Mayo. Allí deben confluir las luchas, el sindicalismo combativo, los activistas ambientales, los jóvenes que defienden la universidad pública, los trabajadores de FATE, el movimiento de mujeres y disidencias y todos los conflictos en curso. Tenemos que ser miles, convocando en cada lugar de trabajo, estudio y en los barrios populares. ¡Manos a la obra!










