Escriben: Diego Martínez y Graciela Calderón (dirigentes nacionales de Izquierda Socialista)
El 9/12 finalizó el mandato de una parte de las y los concejales de La Matanza, entre ellas las del Frente de Izquierda- Unidad, incluyendo la que ocupó durante el último año nuestra compañera dirigente docente y de Izquierda Socialista, Olga Ortigoza. En las elecciones provinciales del pasado 7 de septiembre el FITU hizo una gran elección en el distrito obteniendo casi el 8% de los votos pero no le alcanzó para renovar sus bancas en el concejo deliberante, quedando a tan solo 4000 votos de ese objetivo.
El apoyo a las luchas
En estos 12 meses (de los cuales Ortigoza compartió los primeros 4 meses de su mandato con Leonardo Portorreal también de Izquierda Socialista y los 8 meses restantes con Ana Paredes Landman, compañera del MST) nuestras bancas se han destacado por el apoyo a todas y cada una de las luchas que atravesaron el distrito.
A principios de año Ortigoza junto con Portorreal apoyaron fuertemente la lucha de las y los trabajadores de CEMEFIR, único centro de rehabilitación público de La Matanza que el municipio amenazó con cerrar dejando más de 70 profesionales en la calle y a los vecinos sin posibilidad de contar con un centro de rehabilitación pública. Gracias a la gran lucha de sus trabajadores y de la comunidad se logró evitar que por el momento ese cierre se concrete.
Una constante del año fue la pelea de los trabajadores municipales y de salud del municipio quienes denuncian el vaciamiento del sistema de salud municipal de parte del intendente peronista Espinoza y reclaman una verdadera recomposición salarial que les permita salir de la línea de indigencia en las que muchos de ellos se encuentran hoy en día y pasen a cobrar salarios dignos.
La concejala Ortigoza se hizo presente en cada una de las acciones que los municipales llevaron adelante, además de llevar su lucha al recinto, mediante sus intervenciones y presentación de proyectos que exigen la inmediata recomposición salarial para los trabajadores, y la concreción de obras y cargos que le brinden al pueblo trabajador matancero una atención sanitaria acorde a sus necesidades, contrariamente a lo que sucede hoy en día.
Tampoco estuvieron ausentes las luchas barriales. Nuestra concejala se hizo presente en numerosos barrios como el 17 de Octubre de Rafael Castillo, el barrio Lasalle de González Catán y el 22 de Enero de Ciudad Evita. También presentamos proyectos para que se lleven adelantes las obras pública y que los urgentes reclamos de los vecinos se hagan realidad.
Asimismo apoyamos luchas ambientales como la de los vecinos autoconvocados contra Klaukol, quienes con Susana Aranda a la cabeza vienen dando hace muchos años pelea contra esta multinacional contaminante que ya se llevó la vida de más de un centenar de vecinos. Y las luchas de las mujeres y disidencias. Manteniendo en alto el recuerdo de esa gran dirigente trans que fue Diana Sacayán y denunciando el triple femicidio que se llevó la vida de Lara, Brenda y Morena en La Tablada, acompañando la movilización de los familiares de las víctimas.
Las del Frente de Izquierda Unidad fueron las únicas bancas que llevaron la solidaridad con la heroica lucha palestina y la flotilla Global Sumud, la mayor flotilla solidaria con el pueblo palestino en la historia, que fue interceptada por el ejercito israelí, de la que participaron nuestros compañeros de IS Giordano y Peressini, quien estuvo preso en las cárceles sionistas. Y por quien reclamamos por su libertad en el concejo sin contar con el apoyo de las bancadas peronistas, de LLA y del PRO.
Contra la motosierra de Milei. El peronismo no va más. Fortalezcamos al FITU y a Izquierda Socialista
En las peleas que dimos desde la banca nos enfrentamos en primer lugar a la política de brutal ajuste del gobierno ultraderechista de Milei, que ataca la salud, la educación, el salario y las condiciones de vida de los trabajadores, lo que tiene un fuerte impacto en un distrito populoso y muy empobrecido como es el de La Matanza. Hemos denunciado con fuerza este feroz ataque en toda y cada una de las intervenciones que tuvimos en el concejo deliberante.
Pero también denunciamos al peronismo que gobierna en forma ininterrumpida el distrito desde hace 42 años, habiendo gobernado también la gran mayoría de esos años la provincia y durante varios años el país, manteniendo a La Matanza en un estado calamitoso.
Es por eso que la mayoría de los reclamos de trabajadores y vecinos tienen como destinatario a Espinoza y las autoridades del municipio. En la gran mayoría de los proyectos que presentamos en el concejo, que reflejaban estas problemáticas proponiendo a la vez salidas políticas de fondo, nos hemos encontrado con la automática negativa de parte de las autoridades peronistas no solo a acompañar los proyectos sino directamente a que se traten, en muchos casos recurriendo a métodos autoritarios y antidemocráticos.
Todo esto demuestra que el peronismo no ofrece realmente una solución a los grandes problemas sociales que tenemos las y los trabajadores del país.
Frente a la inacción y complicidad del peronismo, para enfrentar realmente el brutal ajuste de Milei tenemos que seguir avanzando como lo venimos haciendo estos años a nivel distrital en la construcción de la única herramienta política al servicio de los trabajadores, el Frente de Izquierda-Unidad y nuestro partido Izquierda Socialista. Te invitamos a sumarte.
Este viernes 5 de diciembre, en una sala colmada de la Cámara de Diputados de la Nación, se realizó la audiencia pública contra la reforma laboral esclavista convocada por las y los diputados del Frente de Izquierda Unidad a iniciativa de la diputada nacional Mercedes de Mendieta y el diputado nacional Juan Carlos Giordano de Izquierda Socialista. Estuvieron presentes e hicieron uso de la palabra, a su vez, las y los diputados nacionales Christian Castillo (PTS); Néstor Pitrola (PO) y Vilma Ripoll (MST) y la flamante diputada por Provincia de Buenos Aires y delegada ferroviaria, Mónica Schlotthauer (Izquierda Socialista).
Giordano y de Mendieta llamaron a la mayor unidad para derrotar la reforma laboral, exigieron que la CGT rompa el pacto con el gobierno y convoque a un paro y plan de lucha nacional y llamaron a participar de la marcha que se está preparando para el 19 y 20 de diciembre (ver videos con las principales intervenciones).
Estuvieron presentes en la audiencia importantes referentes nacionales del sindicalismo combativo y de distintos sectores en lucha con importantes delegaciones de cada lugar de trabajo, sindicato, cuerpo de delegados y del activismo que lucha, destacándose Rubén “Pollo” Sobrero (Secretario General de la Unión Ferroviaria Seccional Oeste y dirigente de la Corriente Sindical A Luchar); Soledad Mosquera (flamante Secretaria General del sindicato docente Ademys de CABA); Pablo Almeida, delegado general ATE Ministerio de Economía y miembro de la Mesa Nacional del Plenario del Sindicalismo Combativo, entre otras compañeras y compañeros.
Brindaron importantes testimonios, el secretario general del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, Pesca y Cabotaje Marítimo, Mariano Moreno; Enrique Gandolfo, secretario general CTA Bahía Blanca; Jorgelina Matusevicius (Marabunta-Vientos del Sur); Cristian Canay, trabajador de la fábrica ocupada Morvillo; Sergio Villalba, chofer de la línea 46; Laura Soria, trabajadora despedida del Ministerio de Capital Humano; Noemí (mamá de familiares “Soy Garrahan”); Ana Valverde (Unidad de Trabajadores Jubilados en Lucha); Ingrid Urrutia, ATE INCAA; Alberto Bertis (Jubilados Trabajadores Portuarios); Olga Ortigoza, concejala de La Matanza por Izquierda Socialista; Mónica Méndez (Cicop y Salud en Marcha), , entre otras valiosas exposiciones.
Al final, además de reivindicarse la importancia de tener diputadas y diputados del Frente de Izquierda que tengan estas importantes iniciativas, hubo coincidencia en que todas y todos salimos fortalecidos para llevar las conclusiones a los lugares de trabajo, barrios e instancias de coordinación de los distintos sectores en lucha, llamando a fortalecer la pelea para derrotar la nefasta reforma laboral esclavista de Milei, los gobernadores y el FMI. Felicitaciones a todas y todos por hacer posible esta importante convocatoria.
Diputado Juan Carlos Giordano
Diputada Mercedes De Mendieta
Sec. Gral. Unión Ferroviaria Oeste - Rubén "Pollo" Sobrero
Diputada Mónica Schlotthauer
Sec. Gral. de Ademys - Soledad Mosquera
Toda la audiencia
Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
Según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), desde el comienzo del gobierno de Milei hasta agosto pasado habían cerrado 19.164 empresas, con la destrucción de 276.624 puestos de trabajo. Este simple dato ya es terrorífico, pero no contabilizada lo que ha pasado desde agosto a hoy.
Ahí no está aún el cierre de la autopartista DANA en San Luis, ni el de la planta de YPF y de la avícola Granja Tres Arroyos en Concepción del Uruguay. Tampoco el de la textil Sueño Fueguino. Yendo al conurbano bonaerense, en estas últimas semanas también nos enteramos del cierre de la planta autopartista SKF en Tortuguitas, la fábrica de muebles Color Living en Pacheco, y de la presentación de quiebra de Acerías Berisso.
En los últimos días tomó estado público el escandaloso cierre de la planta de Whirlpool abierta en 2022 en Pilar, echando a sus trabajadoras y trabajadores, para destinarse exclusivamente a importar. Unos días antes nos habíamos enterado que había tomado la misma decisión la emblemática empresa de ollas y sartenes Essen.
La lista de las últimas semanas es terrorífica: quiebra de la Suipachense, concurso preventivo en Bodegas Norton, cierre del local de Temperley de Frávega, de la sucursal Bahía Blanca del supermercado Yaguar, despidos en Newsan de Tierra del Fuego, entre tantos otros casos. Textiles, metalúrgicos, lácteas, avícolas, comercio minorista, sector industrial o comercial que se mire, tiene ejemplos de despidos o suspensiones. En muchos casos, las empresas lo hacen para transformarse en importadoras. También hay múltiples ejemplos en que se adelantan vacaciones, pre anunciando cierre de turnos, retiros “voluntarios” o nuevas cesantías.
Sigue la motosierra en el Estado
Como si todo esto fuera bien, el gobierno ha anunciado reducir en un 10% más la planta de estatales. Son 30.000 empleados. Esto se suma a los 58.000 despidos que ya se han producido en el sector público en la era Milei. En la mira ahora están los organismos descentralizados como Arca, Amnat, Conicet, Inta, Inti, Enacom, Televisión Pública y Radio Nacional y otros.
¿Quién debe pagar la crisis?
Las y los trabajadores no podemos seguir siendo el pato de la boda de esta crisis autoinfligida por el gobierno ultraderechista de Milei, que, mientras hunde salarios y jubilaciones, aumenta también el flagelo del desempleo. Y que tiene como contrapartida los miles de millones de dólares que se embolsa el capital financiero, las grandes patronales, los especuladores y los buitres de la deuda. ¡Que la crisis no la paguen las y los trabajadores, sino los que la generaron y se benefician con ella! Hay que prohibir inmediatamente los despidos y suspensiones, expropiando y poniendo a funcionar bajo gestión de sus trabajadoras y trabajadores a toda empresa que cierre, despida o suspenda. Por supuesto esto incluye detener inmediatamente la motosierra en el Estado y la reincorporación de los despedidos. Al mismo tiempo, hay que poner en marcha un programa de creación de empleo de emergencia, un gran plan de obras públicas, centrado en la construcción de viviendas populares, que genere trabajo genuino y, al mismo tiempo, resuelva el déficit habitacional, otro de los flagelos que sufre nuestro pueblo. Todo financiado con dinero proveniente de la suspensión del pago de la deuda externa.
Pero por sobre todas las cosas, hay que luchar y enfrentar la motosierra de Milei, los gobernadores y el FMI. A los despidos y suspensiones, los salarios y jubilaciones de hambre y el ajuste sobre salud, educación y todos y cada uno de nuestros derechos, tenemos que darle pelea. Por eso, como venimos sosteniendo desde Izquierda Socialista y el sindicalismo combativo, hay que organizarse por estas propuestas, apoyar las luchas, y al mismo tiempo, exigirle a la CGT que rompa su pacto con el gobierno y llame a un paro nacional y un plan de lucha.
Javier Milei, sus ministros, el establishment financiero internacional y las grandes patronales siguen en “modo festejo”. Mientras tanto, toman ganancias por las subas de bonos y acciones en las semanas posteriores a las elecciones y esperan que se consumen las tan esperadas (para ellos) “reformas estructurales”, comenzando por lo que denominan cínicamente modernización laboral (léase flexibilización laboral esclavista). Los peces gordos de Wall Street, empezando por el J.P. Morgan, mientras aplauden y exigen más medidas para profundizar el saqueo, vuelven a lo que hacen desde que asumió Milei: elogiar el ajuste, pedir aún más y, al mismo tiempo, no poner un dólar hasta que el gobierno de LLA les garantice la aprobación de las leyes que reclaman.
La semana pasada, a la reforma laboral esclavista y al acuerdo de coloniaje con los Estados Unidos se le sumó la nueva “reforma educativa”: un ataque en toda la línea contra 150 años de educación laica, gratuita y obligatoria en nuestro país.
Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, se pasean celebrando supuestos “logros económicos”. El gobierno aprovecha ese envión para avanzar escandalosamente en otros terrenos, como el nombramiento (por primera vez desde la dictadura genocida) de un militar en actividad como ministro de Defensa: Carlos Presti, hijo del renombrado genocida Héctor Luis Presti, reivindicado por su propio hijo, también militar y ahora ministro.
Los medios oficialistas, apoyándose en parte de quienes votaron a Milei y particularmente en un sector de la clase media, hablan de una recuperación de la “confianza” en el gobierno. Sin embargo, todas las encuestas muestran lo contrario: una mayoría abrumadora dice que “se está mal”, mientras mantiene expectativas en mejorar salarios y empleo. Las y los periodistas que publican esas encuestas se preguntan qué pasará si el gobierno de Milei no cumple en el corto plazo con esas expectativas.
Quienes no necesitan encuestas para saber cómo están son las y los trabajadores. Ven cómo se pulverizan salarios y jubilaciones al ritmo de la suba del precio de la carne y de los nuevos tarifazos. Se multiplican los casos de personas con doble o triple empleo, muchas veces sobreexplotadas por aplicaciones después de jornadas formales agotadoras. El endeudamiento popular bate récords: el 9% de los préstamos personales ya está en mora por la imposibilidad de pagarlos.
A esto se suma el drama del desempleo. Durante el gobierno de Milei desaparecieron 14 mil empresas, dejando a 270 mil trabajadoras y trabajadores sin sustento. Esta semana cerraron dos firmas emblemáticas: Essen (ollas y cocina) y Whirlpool (heladeras y lavarropas). Entre la caída del consumo y la invasión de importaciones, otras tantas seguirán en los próximos meses.
Con la amenaza inmediata de la reforma laboral (que destruirá derechos conquistados en décadas de lucha) crecen los cuestionamientos en los lugares de trabajo, estudio, en los barrios populares y hasta en las charlas familiares.
¿Qué se opone a esta motosierra envalentonada y recargada de Javier Milei, La Libertad Avanza, Donald Trump y el FMI?
El principal partido patronal de oposición, el peronismo, sigue encerrado en su interna. Sus gobernadores negocian, uno por uno, con el gobierno nacional a cambio de alguna migaja. Crecen las deserciones en sus bancadas hasta el punto de que La Libertad Avanza podría transformarse en la primera minoría en Diputados.
Cuando algún dirigente peronista plantea debatir “programáticamente”, es para ver cómo adaptarse a la agenda de la ultraderecha: justificar la “necesidad” de la reforma laboral, apoyar acuerdos con Estados Unidos o cumplir a rajatabla con las exigencias del FMI y los acreedores. A esto se suma el avance de causas de corrupción, con Cuadernos a la cabeza. El gobierno de Milei aprovecha los escándalos del peronismo kirchnerista para ocultar los propios, como los casos $Libra y la megacausa de corrupción en la Administración Nacional de Discapacidad (Andis).
La conducción de la CGT, recientemente “renovada”, no pasa de tibios pedidos de “diálogo” sobre la reforma laboral. Más que defender derechos, busca preservar sus privilegios como burocracia.
¿Quién se opone total y absolutamente a todas las reformas de Milei? ¿Quién dice que hay que salir a pelear siguiendo el ejemplo victorioso de las y los trabajadores del Hospital Garrahan? ¿Quién plantea un programa alternativo al desastre de Milei, Trump y el FMI?
La respuesta es clara: el Frente de Izquierda Unidad y el sindicalismo combativo. En los sindicatos, en las comisiones internas, en los cuerpos de delegados, en el movimiento estudiantil y en el movimiento de Mujeres y Disidencias (como se vio el fin de semana en Corrientes) está la orientación de qué hacer.
Hay que salir a pelear unitariamente y exigirle a la CGT que rompa su pacto con el gobierno y convoque a un paro nacional y a un plan de lucha. Y hay que rechazar con todas las fuerzas, votando en contra y denunciando, todas las leyes que Milei quiere imponer: el presupuesto de ajuste, la modernización laboral, la reforma educativa y cada una de sus medidas de saqueo.
A la vez, hay que impulsar un programa distinto, obrero y popular, que empiece con el no pago de la deuda externa y la ruptura total con Donald Trump y el FMI, para poner todos los recursos del país al servicio de resolver las necesidades urgentes del pueblo trabajador: salarios, jubilaciones, trabajo, salud, educación y vivienda.
Vení a Izquierda Socialista para fortalecer al Frente de Izquierda Unidad y dar las luchas que se vienen.

Escribe Rubén “Pollo” Sobrero, secretario general Unión Ferroviaria Oeste
El gobierno presenta su reforma como “modernización”, pero es un ataque que desmantela derechos históricos y busca imponer un modelo de trabajo esclavista.
Javier Milei, el FMI y las patronales ya definieron este proyecto como su eje estratégico, con el aval más o menos explícito de los gobernadores y de los bloques parlamentarios de los partidos patronales. Lo llaman “modernización” laboral para esconder una ofensiva superexplotadora que roza el esclavismo.
No modernizará nada. Por el contrario, el proyecto del gobierno busca hacernos retroceder cien años en los derechos conquistados por el pueblo trabajador. Flexibiliza hasta el esclavismo las condiciones laborales. Pretende eliminar la jornada de 8 horas para legalizar jornadas de 12. Busca que las horas y días de descanso queden a criterio de la patronal, desorganizando por completo la vida de la familia trabajadora, que ya no podrá estudiar, compartir tiempo con las y los hijos o siquiera garantizar retirarlos de la escuela a horario.
Todo esto por un salario “dinámico”, donde a partir de un básico miserable el resto quedaría atado a una “productividad” definida unilateralmente por la empresa. Y, por supuesto, transformando a cada trabajador o trabajadora en material descartable: aún con 20 o 30 años de antigüedad se podrá despedirlo por una suma miserable, abonada encima en cuotas.
Se trata de un proyecto profundamente antiobrero, que ataca cualquier forma de organización de la clase trabajadora. Virtualmente elimina el derecho de huelga al catalogar como “esenciales” a la mayoría de las actividades y criminaliza medidas de lucha como tomas, bloqueos o incluso la realización de asambleas. En síntesis, busca dividir a la clase trabajadora para dejar a cada uno o una sólo, sin derechos, frente a la patronal.
Un proyecto que no generará empleo ni blanqueará a los no registrados
El gobierno se apoya en el dato real de que una parte enorme de la clase trabajadora está no registrada y ya profundamente flexibilizada. Pero es una mentira que esta ley traerá más inversiones y empleo, y mucho menos que mejorará la vida de quienes hoy están en la informalidad.
En casi dos años de gestión, Milei aplicó medidas totalmente favorables a los empresarios. Les perdonaron hasta el 90% de las deudas por aportes patronales no pagados, les condonaron multas y les habilitaron un vergonzoso blanqueo de capitales, siempre con la excusa de que así “se generaría empleo”. La informalidad no bajó: aumentó. Y no sólo no se generaron nuevos puestos de trabajo, sino que el súper ajuste de Milei viene provocando el cierre de 30 empresas por día y 250 mil despidos en empleos registrados.
El objetivo real es que toda la clase trabajadora adopte el modelo ya impuesto en las aplicaciones. Un estudio reciente de la Fundación Encuentro sobre Rappi y Pedidos Ya muestra que para superar la línea de pobreza un repartidor debe completar 461 pedidos al mes, a un promedio de 2.553,60 pesos por pedido. Para lograrlo hay que trabajar 10 horas diarias, seis días a la semana, sin contar tiempos de espera, desperfectos de la bicicleta o moto ni enfermedad u otros inconvenientes, todos a cargo del trabajador o trabajadora. Sin obra social, sin aportes jubilatorios, sin seguro por accidentes y sin reconocimiento de relación laboral por parte de la empresa. No es casualidad que uno de los redactores del proyecto de Milei sea Julián de Diego, abogado de Rappi, una de estas empresas negreras.
¿Y la CGT?
La nueva conducción de la CGT mantiene vergonzosamente su pacto con el gobierno. Uno de sus secretarios generales, Jorge Sola, afirmó que están esperando “el llamado para una reunión”, esquivando pronunciar un rechazo abierto al proyecto del oficialismo: “vamos a ser estratégicos en la discusión parlamentaria” (Página/12, 11/11). Mientras tanto, Gerardo Martínez continúa avalando el “pacto de mayo”, el acuerdo entre gobernadores y patronales que legitima todo. El secretario general de la Unión Ferroviaria, Sergio Sasia, también aportó lo suyo al declarar: “apostamos a que es necesaria en la Argentina una modernización del sistema laboral”. En concreto, la CGT apuesta a negociar para salvar sus privilegios en vez de pelear por los derechos conquistados por el pueblo trabajador en décadas de lucha.
Organicemos una gran campaña y exijamos paro nacional y plan de lucha
La reforma laboral esclavista puede derrotarse. El camino es la lucha, como lo demostraron las y los trabajadores del Garrahan. Tenemos que organizarnos: realizar reuniones de delegados, sacar pronunciamientos y convocar asambleas en cada lugar de trabajo. Debemos oponer al proyecto antiderechos del gobierno un programa inverso: registro de toda la fuerza laboral, prohibición de suspensiones y despidos, y reconocimiento pleno de derechos para las y los trabajadores flexibilizados. Esto es lo que plantea, por ejemplo, el proyecto presentado por el Frente de Izquierda Unidad.
Pero, sobre todo, tenemos que movilizarnos con la más amplia unidad de acción, como propone el sindicalismo combativo, mientras seguimos exigiendo a la CGT que rompa su pacto con el gobierno y convoque a un paro general y un plan de lucha contra esta reforma esclavista y contra la motosierra de Milei, Trump y los gobernadores.