
José Castillo
La semana oficial del gobierno en Francia fue un nuevo capítulo del saqueo. Con el RIGI como bandera y la entrega de los recursos como destino, la “atracción de inversiones” revela su verdadera naturaleza: el remate a precio de saldo de nuestros bienes comunes.
El viaje de Javier Milei a París para encabezar la denominada Argentine Week representa un nuevo capítulo dramático, indignante y profundamente nefasto en el proceso de desmantelamiento de la soberanía nacional y entrega de nuestros recursos. Bajo el perverso ropaje de la “atracción de inversiones”, el gobierno de La Libertad Avanza (LLA) desarrolló un auténtico tour marcado por el entreguismo más crudo, mientras ofrecía sin disimulo ni vergüenza nuestras riquezas a cuanto pulpo transnacional que hubo delante.
Funcionó, al igual que la versión yanqui de febrero en Nueva York, como la escenificación de la subordinación más absoluta del país ante las exigencias de las multinacionales francesas y las grandes patronales argentinas que aprovecharon para “subirse” al viaje y a los negocios. La Argentine Week no fue más que una feria de remate, una verdadera subasta pública del patrimonio nacional donde se pusieron a disposición el subsuelo, la energía y el esfuerzo de la clase trabajadora. Milei acudió en calidad de capataz del enclave a ofrecer beneficios fiscales exclusivos, desregulación ambiental salvaje y garantías de impunidad mediante el nefasto Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).
Los pulpos franceses al acecho
Las reuniones mantenidas con las cúpulas de las transnacionales francesas, revelan de manera transparente la naturaleza del evento. En el sector hidrocarburífero, la petrolera Total Energies frota sus manos ante la perspectiva de ampliar su participación, al asegurarse la remisión irrestricta de utilidades mientras deja en el territorio el pasivo ambiental. En la minería estratégica, el grupo Eramet afianza su garra sobre el litio del norte argentino, con la intención de ampliar su presencia en la planta Centenario-Ratones de la provincia de Salta, y al garantizarse la extracción de mineral a cambio de regalías miserables y de la contaminación de las cuencas hídricas de las de los pueblos vecinos y las comunidades originarias.
El desfile continuó con representantes de la agroalimentaria Louis Dreyfus Company (LDC), uno de los gigantes que monopoliza el comercio exterior de granos. Asimismo, la presencia de firmas históricamente asentadas en el país y caracterizadas por la precarización y la fuga, como las automotrices Renault, el monopolio de la comercialización minorista Carrefour, la farmacéutica Sanofi y el conglomerado de lujo LVMH del magnate Bernard Arnault, evidencia la complicidad de las élites internacionales con el modelo de motosierra de Milei.
Las promesas de anuncios de inversión presentadas por la propaganda oficialista como un “éxito histórico” no son más que la consolidación del saqueo sistemático, en el marco de una gran mentira, ya que la mayoría de los “anuncios” no fueron más que proyectos de inversión ya definidos anteriormente.
La diplomacia del sometimiento: la cumbre con Macron
La reunión bilateral con Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo terminó de ratificar el carácter entreguista y semicolonial presente en toda salida de Mieli al exterior. Detrás del barniz republicano y del discurso hipócrita sobre la libertad, la democracia y la modernización, Milei expuso su orgullo por su ajuste fiscal salvaje y represivo, ejecutado con saña a costa del hambre del pueblo trabajador.
Macron, perfecto representante del capital imperialista europeo, hoy acorralado por la protesta en las calles de la juventud que lucha contra el ajuste en educación, escuchó complacido las garantías ofrecidas por el gobierno argentino. En un gesto de sometimiento geopolítico grotesco, la diplomacia de LLA dejó abierta la puerta a la compra de armamento y equipamiento militar a empresas del complejo industrial-militar francés (como las conversaciones de evaluación con Naval Group para la adquisición de submarinos). Es decir, mientras el gobierno argentino destruye la investigación científica, ahoga a las universidades nacionales y hunde en la pobreza a las y los trabajadores, promete destinar presupuesto a financiar la industria de la guerra de las potencias de la OTAN.
Adjetivar estos anuncios e intercambios como “inversiones para el desarrollo” es un ejercicio de puro cinismo discursivo. Lo ocurrido en la Argentine Week de París no es más que una flagrante entrega de nuestros recursos. Una puesta en escena a la que también se prestaron con complicidad los 13 gobernadores que acompañaron al presidente: Gustavo Sáenz (Salta), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Carlos Sadir (Jujuy), Raúl Jalil (Catamarca), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Marcelo Orrego (San Juan), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco), Ignacio Torres (Chubut), Jorge Macri (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y la vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto.










