Mariano Barba
En Nueva York se sumó José Luis Manzano a la comitiva de Axel Kicillof. Participó en la reunión con las multinacionales en el hotel Michelangelo y el gobernador lo distinguió sentándose casi en la cabecera. Manzano, al igual que muchos empresarios, es muy ambicioso para hacer plata; y se ha caracterizado por su acercamiento a cuanto mandatario pasó por la Casa Rosada. Presidentes que siempre le permitieron negocios muy lucrativos en connivencia con funcionarios del estado. En los ‘80, como diputado por la renovación peronista, fue el primero en pasarse de bando cuando Carlos Menem derrotó a Antonio Cafiero en la carrera presidencial. Su frase recordada “robo para la corona” reconocía su cercanía extrema con el riojano. Luego se transformó en operador de Sergio Massa, hizo grandes negocios con Alberto Fernández, y rápidamente saltó hacia el mileismo a través de acuerdos con Karina Milei, vía Santiago Viola, apoderado de La Libertad Avanza.
Con Milei ingresó a empresas de medios de comunicación como Telefé y América Noticias. Junto a YPF se hizo del 70% de Metrogas y ya apunta a quedarse con la privatización de Aysa (servicio de agua y saneamiento). También entró en el negocio de las estaciones de servicio quedándose con más de 900 Shell. Con la presidencia de Alberto y junto a grupos de inversión, ingresó a la minera Aguilar en Jujuy y se quedó con 163 mil hectáreas con potencial de explotación de litio en Catamarca y otras para producir uranio en Río Negro. También compró Edenor, la distribución de luz para millones en Buenos Aires.
Esta trayectoria como empresario, amigo y prácticamente “socio” de los presidentes, muestra que su progreso como capitalista se hizo con operaciones especulativas, repudiables y corruptas que no significaron un progreso ni mejora para millones de usuarios, ya que sus servicios son deficientes y lo único que cuentan son las superganancias. Kicillof se arrima a Manzano y Manzano se arrima a Kicillof en el camino de seguir facilitando desde el poder el crecimiento de estos empresarios parásitos e inescrupulosos. Justamente tenemos que sacar la conclusión que el peronismo, en sus distintas facciones, priorizan el desarrollo de estas grandes patronales que se enriquecen con el pueblo trabajador en lugar de estatizar todas las empresas de servicios públicos, ponerlas bajo control de sus trabajadores y usuarios, y terminar con los tarifazos que no paran de generar más pobreza en las familias trabajadoras.










