Escribe Ezequiel Peressini, dirigente de Izquierda Socialista y la UIT-CI
Luego de que Israel interceptara y secuestrara al conjunto de las y los participantes de la Flotilla Global Sumud, en un acto criminal y totalmente ilegal en aguas del Mediterráneo, diez compañeras y compañeros del convoy terrestre que se dirigía con ayuda humanitaria hacia Gaza para exigir la apertura del paso de Rafah fueron detenidos en Libia.
El 24 de mayo, una delegación de diez representantes del convoy fue detenida por el Ejército Nacional Libio, comandado por el militar Jalifa Hafter, en el puesto de control llamado “5+5”, cerca de la localidad de Sirte, en el este de Libia. Las y los compañeros buscaban negociar con las autoridades de la balcanizada Libia con el objetivo de abrir un corredor humanitario.
Fueron trasladados hacia la ciudad de Bengasi y, desde ese momento, no se entregaron pruebas de vida. Se desconoce su paradero y su estado de salud. Solo circuló un video informal que muestra a las y los detenidos, del que se desconoce el lugar y la fecha.
Entre las personas secuestradas se encuentran María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera, ambos miembros de la agencia de prensa Nodal, de Argentina. Estaban acompañados por otras ocho personas provenientes de España, Italia, Polonia, Estados Unidos, Portugal, Uruguay y Túnez. Todos fueron privados de la libertad bajo la absurda acusación de violar las leyes migratorias.
Esta gravísima situación demuestra el alineamiento de distintos gobiernos con el Estado genocida de Israel y su participación activa para impedir la llegada a Gaza de la Flotilla y el Convoy Global Sumud, por tierra y por mar. También expresa la sistemática violación de los derechos humanos contra quienes impulsan la solidaridad activa con la lucha del pueblo palestino.
Desde que las y los compañeros fueron detenidos, se realizaron diversas actividades de solidaridad para exigir su libertad. En Argentina, el martes 26 de mayo se hizo una conferencia de prensa en la que, luego de ser liberados, las y los participantes de la delegación argentina denunciaron la violencia sistemática y las torturas que sufrieron en el barco militar donde fueron secuestrados y en la cárcel de Ketziot, donde fueron encarcelados ilegalmente.
El viernes 29 se realizó una concentración frente a la Cancillería argentina para exigir a las autoridades que tomen acciones inmediatas para garantizar la integridad de María Paula Giménez y Lucas Ezequiel Aguilera.
De la actividad participó el diputado nacional electo Juan Carlos Giordano, quien llevó la solidaridad de Izquierda Socialista para sumarse al reclamo mundial por la inmediata liberación de los 19 compañeros y compañeras detenidos en Libia. También se exigió que se entregue una fe de vida fehaciente, se garantice la comunicación, el acceso consular y la integridad física y psicológica de las y los detenidos, así como su retorno seguro al país.










