Escribe Mariano Barba
Si hubo algo pintoresco, por lo desubicado y obsecuente, fue la presencia del Nuevo Mas (NMAS) en la misa de la CGT el jueves 30. Conmemoraron el 1° de Mayo escuchando a los máximos burócratas sindicales que se enrolaban en la interna del peronismo y se negaban a convocar siquiera a un paro.
Encabezados por Manuela Castiñeira el NMas participó con una columna en el acto, y lo justificó con un posteo diciendo “Ahora marchamos a Plaza de Mayo de manera independiente y exigiendo un paro general activo para derrotar el ajuste y la reforma laboral esclavista de Milei […] hace falta una salida anticapitalista”. Es lamentable que fueran con esta propuesta a la misa de la burocracia, la iglesia y el peronismo. Fueron a un acto donde se debatía lo opuesto de lo que reclamaban, donde la burocracia sindical retó por micrófono a aquellos que reclamaban un paro. La posición política del NMAS y su ubicación en este 1° de Mayo fue muy equivocada, no ayudó en nada a enfrentar a la burocracia sindical ni a fortalecer a la vanguardia que lucha por una nueva dirección combativa y democrática para enfrentar la motosierra del gobierno ultraderechista. Fueron a meterse en la boca del lobo, en vez de enfrentarlo.










