Escribe Rosario Kairuz, dirigenta de la Juventud de Izquierda Socialista UBA
Del 20 al 24 de abril se realizaron las elecciones en las 13 facultades de la UBA, que tuvieron una baja histórica en la participación estudiantil y se desarrollaron en medio del paro, lo que favoreció a las agrupaciones ligadas a Emiliano Yacobitti.
Desde que el Consejo Superior, con acuerdo de radicales y peronistas, fijó la fecha de las elecciones a principios del cuatrimestre y en medio del conflicto universitario, denunciamos que esta era una maniobra para favorecer a las agrupaciones ligadas al Rectorado. Lejos de poner el foco en el conflicto que afecta sobre todo a los salarios de docentes y nodocentes, buscan mantener sus conducciones para elegir a Emiliano Yacobitti como próximo rector de la UBA.
El resultado fueron unas elecciones vaciadas de participación, donde primó el discurso de centro de servicios. En un contexto en el que la crisis económica golpea de lleno a lxs estudiantes universitarios, y donde la mayoría de las agrupaciones, tanto radicales como peronistas, giraron su campaña en torno a esos puntos, se explica que gran parte del estudiantado haya elegido esas opciones. La realidad nacional, marcada por el gobierno de Javier Milei, la crisis económica y el escándalo de Manuel Adorni, no pudo verse reflejada en opciones de real oposición al gobierno. De igual manera, queremos alertar que, aunque se hayan elegido estas conducciones burocráticas, esto no significa un cheque en blanco por parte del movimiento estudiantil.
Los radicales mantuvieron las conducciones de los siete centros de estudiantes que ya dirigían y también la de su aliado, el MLI, en Ingeniería. Además, La UES, sus aliados en la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), le ganó el Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales (CECSo) a La 15, frente compuesto por La Mella, La Cámpora y el Movimiento Evita, entre otras variantes peronistas. Otro triunfo del radicalismo fue en Veterinaria, donde su agrupación aliada, AFV, ganó el centro de estudiantes que dirigía el Partido Obrero desde hacía casi 26 años.
Por su parte, el peronismo sostuvo tres de sus cuatro conducciones en Filosofía y Letras, FADU y Exactas. También avanzó en Ingeniería, donde obtuvo la minoría en el Consejo Directivo, y en Derecho y Psicología, donde quedó más cerca de las conducciones radicales. Con un discurso centrado principalmente en los centros de servicios y, en facultades como Filosofía y Letras, más corrido hacia posiciones favorables a la lucha, crecieron como oposición a los radicales. En Sociales, la crisis del peronismo, las listas divididas en carreras y el acuerdo de La Mella con los radicales en el Consejo Superior le costaron la conducción del centro de estudiantes.
Un dato relevante es que en todas las facultades hubo menor participación que en 2024, por lo que el caudal de votos en todas las instancias fue mucho menor.
La agrupación de Javier Milei no logra hacer pie en la UBA
Otro dato significativo fue que los libertarios no hicieron buenas elecciones. En Ingeniería, donde en 2024 estuvieron cerca de conquistar la minoría del Consejo Directivo, este año quedaron muy por debajo. En Económicas y Medicina, donde sus agrupaciones tienen años de inserción, obtuvieron el 7 y el 5 por ciento respectivamente. En Sociales, donde se presentaron por primera vez, quedaron en el 3 por ciento. Es un buen signo que no puedan hacer pie las agrupaciones que defienden abiertamente la privatización de la UBA y se oponen al paro docente.
Cuál fue el rol de la izquierda en estas elecciones: PASO del FITU que no ayuda a la organización del movimiento estudiantil
Desde el primer día en que se conoció el calendario electoral, dejamos en claro la importancia de conformar listas unitarias de la izquierda y los sectores combativos para postularnos como una referencia del activismo en defensa de la universidad pública. Era una oportunidad para mostrarnos como una oposición coherente e independiente del Rectorado y los decanatos, y conquistar nuevamente centros de estudiantes y consejeres al servicio de la pelea por el presupuesto.
Lamentablemente, el PO, PTS y el MST persiguieron objetivos opuestos. En plena crisis presupuestaria, priorizaron medirse por separado y ver qué podía conquistar cada agrupación sin un frente, en lugar de construir una alternativa de conducción frente a radicales y peronistas en medio del conflicto universitario.
El resultado de esta división está a la vista: el PO perdió el centro de estudiantes de Veterinaria y retrocedió en Farmacia, donde el PTS se presentó por primera vez en una lista distinta. En Medicina también se retrocedió debido a la división de la izquierda en dos listas.
Asimismo, incluso en facultades donde la izquierda creció, el divisionismo impidió conquistar representaciones, como ocurrió en Derecho. En Exactas, la división dispersó los votos de una izquierda que tenía condiciones para fortalecerse en una facultad que sigue de paro por tiempo indeterminado.
El balance tiene que ser que la unidad de la izquierda debe estar por encima de cualquier rédito político para nuestras organizaciones.
Nosotrxs nos presentamos en los frentes unitarios de Filosofía y Letras, Ciencias Sociales y Exactas.
En Filosofía y Letras, la Lista 4, conformada por el Frente de Izquierda y de Trabajadores Unidad (FITU), se consolidó como segunda fuerza y principal oposición frente a El Colectivo (La Mella-La Cámpora), alcanzando el 27 por ciento y sosteniendo cuatro de las cinco vocalías que tenía el frente.
En Sociales, la Lista 17 (PTS - PO - Izquierda Socialista) hizo una elección de más del 8 por ciento para el centro de estudiantes y conquistó una secretaría. En Exactas, la Lista 4, el frente unitario que conformamos junto al PTS y al MST, alcanzó el 8,4 por ciento y conquistó una vocalía del Centro de Estudiantes de Ciencias Exactas y Naturales, que será puesta a disposición de la lucha.
Los desafíos de la izquierda post elecciones
La explicación del retroceso de la izquierda tiene que ver con un conflicto universitario en el que todavía no se involucra el movimiento estudiantil, combinado con su propia división.
Como dijimos anteriormente, los resultados no son un cheque en blanco para las conducciones burocráticas radicales y peronistas. Ante el incumplimiento de la ley de presupuesto universitario, apostamos a que el movimiento estudiantil pueda desbordar a estas conducciones y tomar en sus manos un plan de lucha. Desde la JIS pondremos a disposición nuestras representaciones en los centros de estudiantes para estar en la vanguardia del conflicto universitario y llamamos a las otras fuerzas del Frente de Izquierda a actuar en unidad para construir un polo independiente y combativo en defensa de la universidad.










