Todas las mediciones dan una abrupta caída en la consideración del gobierno de Javier Milei. No es para menos. La motosierra sigue provocando enormes penurias para el pueblo trabajador y la juventud.
Una encuesta del 9 de abril de la consultora Zuban Córdoba señala que el 65% desaprueba al presidente, algo que fue corroborado por otra de la Universidad de San Andrés. También revela que el 74% está económicamente mal y que, si las elecciones fueran hoy, el 60% no votaría al gobierno nacional.
Clarín, aún antes del escándalo de Manuel Adorni, había analizado diez estudios nacionales que mostraban que sólo el 37% evaluaba positivamente al gobierno y que, por primera vez, se le atribuía la responsabilidad directa de lo que está ocurriendo, y ya no a la “herencia recibida” (46% de responsabilidad de Milei frente a 41% del gobierno anterior). A su vez, también se redujo drásticamente la franja de quienes decían “estoy mal, pero estaremos mejor”, lo que muestra la caída de las expectativas de cambios favorables a futuro.
Para medir el malhumor social, entre otros datos, la consultora reveló que el 72% rechaza las agresiones imperialistas de Donald Trump a Irán (entre ellos, el 53% de quienes votaron a Milei en el balotaje) y que el alineamiento con Trump y el asesino Benjamín Netanyahu por parte de Milei “no representa al conjunto del pueblo argentino”. Otro dato contundente es que Milei pierde “la batalla cultural” en las redes: el 89% de las menciones le son contrarias.
Si bien es cierto que la corrupción del caso Adorni, y otros, impacta directamente sobre el gobierno, todos los analistas consideran que el desasosiego social radica en la mala situación económica: la inflación, la caída permanente de los salarios y jubilaciones, los despidos y el ataque sistemático a los más necesitados. Es decir, no se trata de una caída coyuntural del gobierno, sino de algo más estructural. “En pocas semanas el gobierno perdió el capital político que había mostrado tras el triunfo electoral de octubre pasado. El 60% bascula entre la bronca, la impotencia, la frustración, el hartazgo y el enojo. La paciencia social que el presidente pidió no es infinita, ni ciega ni absoluta. Empieza a dar muestras de agotamiento” (La Nación, 12/4, columna de Joaquín Morales Solá). Comentarios de este tipo inundan los medios.
Milei acusó el golpe. Tuvo que reconocer que hay personas que la pasan mal, pidió un par de veces “paciencia” y llegó a calificar como “repugnante” el 3,4% de inflación de marzo. Incluso dejó entrever un resultado electoral adverso al decir: “Si no nos acompañan no pasa nada, todos podemos volver a trabajar en el sector privado”. Pero, a renglón seguido, señaló que “la motosierra no se detiene”. El ministro de Economía, Luis Caputo, por su parte, volvió a sus mentiras al afirmar que los próximos 18 meses serán los mejores, que se viene la desinflación y el crecimiento y que por eso “somos referencia en el mundo”. Es decir, más de lo mismo.
Que la motosierra sigue lo demuestra el envío de una ley para atacar a las personas con discapacidad, con más quitas de pensiones, medicamentos y tratamientos; el ataque a las universidades mediante el ahogo presupuestario y el incumplimiento de la Ley de Financiamiento aprobada; y la amenaza de 700 despidos en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, 785 en la Dirección Nacional de Vialidad, desvinculaciones en el Servicio Meteorológico Nacional y en la Comisión Nacional de Energía Atómica, entre otras medidas repudiables.
El peronismo, ante esto, mira todo en función de las presidenciales de 2027. En medio de su crisis interna y de los tejes y manejes electoralistas, deja correr el desgaste de Milei sin ponerle palos en la rueda, pensando solo en los votos. Creían que esa política les iba a funcionar el año pasado y fracasaron. Ya hicieron lo mismo en 2019, cuando pidieron el voto “contra la derecha” de Mauricio Macri, ganaron y llevaron al pueblo trabajador al desastre. La CGT, por su parte, sigue en pacto con el gobierno. Lo ratifica su acto-misa del 30 de abril. Vergonzoso.
¿Cuál es la tarea entonces de las y los luchadores? En primer lugar, enfrentar el plan motosierra de Milei, los gobernadores y el FMI hasta derrotarlo, repudiando el pacto de la CGT y exigiendo que convoque a un paro general y un plan de lucha nacional. En segundo lugar, postular otro plan económico alternativo, obrero y popular. Ante la debacle del gobierno y la crisis social, se hace imperioso luchar por aumento de salarios y jubilaciones, contra los despidos y por medidas de fondo que solo el Frente de Izquierda Unidad postula, como el no pago de la deuda externa, la reestatización de las privatizadas y la nacionalización de la banca y el comercio exterior. En tercer lugar, postular al Frente de Izquierda Unidad como la única alternativa política en defensa del pueblo trabajador y de la juventud.
Así como las encuestas dan mal a Milei, en contrapartida, el Frente de Izquierda ha pegado un salto en la consideración de una importante franja obrera y popular. Por eso vamos a postular al Frente de Izquierda el 1° de mayo con el gran acto que estamos impulsando entre Izquierda Socialista, el Partido Obrero y el MST en Plaza de Mayo. Lamentablemente, el PTS, con su referenta Myriam Bregman, dividió al Frente de Izquierda Unidad al convocar a un acto propio. Un grave error, más en esta situación.
Para dar con más fuerza las peleas venideras, llamamos a las y los trabajadores y demás sectores populares a concurrir el 1° de mayo a Plaza de Mayo, postulando un gobierno de la clase trabajadora y de la izquierda que termine con los males sociales e inicie un cambio de fondo, obrero y popular, para terminar con este sistema capitalista de hambre y explotación.










