Angélica Lagunas es actualmente la secretaria general de ATEN Capital, desde hace un año y hasta diciembre de 2018, producto del triunfo obtenido a fines de 2016 por la lista Multicolor de Capital, integrada por ocho agrupaciones de distinta orientación política-sindical. En 2016, al constituirse la lista, se acordó que cuando Angélica tuviera que asumir su mandato en la Legislatura -lo que sucederá en los próximos días- las tareas gremiales serían cumplidas por la Agrupación Marrón (Tribuna Docente, PO) en la figura del secretario adjunto, compañero Gustavo Burne, y que Angélica continuaría en la comisión directiva, militando en las tareas propias de la conducción, en simultáneo con su cargo de legisladora, lo que a su vez potenciaría su labor parlamentaria.
El 25 de noviembre se realizó en la seccional oeste de la Unión Ferroviaria una masiva asamblea. Edgardo Reynoso, de la comisión de reclamos, dio un informe en el que vincula la muerte de Rafael Nahuel, la de Santiago Maldonado y la situación de los 44 tripulantes del submarino ARA “San Juan” con el carácter entreguista del gobierno de Macri. Este informe fue votado como declaración.
El congreso de Ctera definió parar y movilizar el 29 de noviembre contra la reforma laboral y jubilatoria y los planes gubernamentales en educación. En la semana hubo en varias provincias congresos y asambleas donde la base se pronunciaba contra el ajuste y por un plan de lucha unificado que lo frene. Coincidió con las asambleas ordinarias de Suteba, donde la conducción Celeste de Baradel intentó imponer el “rechazo” al ajuste, pero sin ninguna medida de acción “porque la gente votó a Macri y no hay condiciones de luchar”, decían. Incluso en algunas seccionales, como General Sarmiento, directamente incumplió con la convocatoria a los delegados.
La gobernadora de Tierra del Fuego, Rosana Bertone, en unidad con la corrupta Justicia fueguina, definió exonerar (echar) al secretario general de Sutef (docentes) y de CTA, Horacio Catena. Es la primera medida contra los 17 trabajadores procesados por luchar, en una grave profundización de la criminalización de la protesta social.
Después de acordar con el ministro Triaca el proyecto de reforma laboral, la cúpula de la CGT se fue de viaje al Vaticano, incluyendo a dos de sus triunviros, Héctor Daer y Juan Carlos Schmid. Claro que la Iglesia Católica, con su proverbial olfato político de siglos, no quiso quemarse y el papa Francisco no los recibió aduciendo “problemas de agenda”.
Mientras que Pichetto exigía la presencia del triunvirato para que defendiera el proyecto, la unidad cegetista crujía luego de que Pablo Moyano, miembro del consejo directivo, se sumaba al acto en el Congreso de la Corriente Federal y las CTA de Yasky y Micheli.