Foto de portada: Estambul 2015. De izquierda a derecha: Manzour (Siria), Sedat (IDP, Turquía), Nassar (Líbano), Yassin Al Haj Saleh (Siria), Duru (IDP), Kaileh (Siria), Cristina Mas (LI, Estado español), Sorans (UIT-CI).
La UIT-CI y sus secciones impulsamos, desde marzo de 2011, el llamado a la solidaridad internacional con la revolución siria. En Argentina hasta tuvimos enfrentamientos físicos con defensores de Bashar al-Assad y enviados de la embajada. Lamentablemente estuvimos muy solos internacionalmente. Muy pocos sectores de la izquierda trotskista apoyaron.
Con la campaña internacional buscábamos apoyar a la izquierda independiente que enfrentaba a la dictadura de al-Assad, para dar pasos en la construcción de un polo socialista revolucionario en Siria.
Trabajamos unidos con dirigentes y organizaciones diversas que, apoyando la rebelión contra el régimen, levantaban una postura política independiente a la dirección burguesa opositora del Consejo Nacional Sirio (CNI), del imperialismo y de las milicias reaccionarias islámicas y el ISIS.
Entre ellos podemos mencionar, entre otros, a Yassin al Haj Saleh, escritor, quien estuvo en la cárcel durante dieciséis años (1980-96). Pasó a vivir en la clandestinidad desde el inicio de la revolución hasta que huyó del país en 2013. Dejó de ser comunista pero se sigue considerando de izquierda. Su compañera, Samira Khalil, está desaparecida desde que fue secuestrada en 2013 por un grupo salafista en Ghouta Oriental. Salameh Kaileh, periodista sirio-palestino y autor marxista árabe, fallecido en octubre de 2018. Estuvo preso ocho años (1992-2000) en Siria. Después de haber vivido en Damasco durante treinta años, fue encarcelado y deportado a Jordania en 2012. Yasser Munif, cofundador de la Campaña Global de Solidaridad con la Revolución Siria. Mansur Attassi, ya fallecido, del Partido de la Izquierda Democrática de Siria, organización con la cual mantenemos una relación fraternal.
Todos ellos fueron parte de la Conferencia Internacional que se realizó en Estambul, Turquía, en julio de 2015 que fue convocada también por la UIT-CI y otras organizaciones. Este fue el único evento mundial de la izquierda en apoyo a la revolución siria.
Por Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional
Luego de la caída del dictador asesino Bashar Al Assad, las fuerzas israelíes dirigidas por el genocida Benjamín Netanyahu comenzaron la agresión militar sobre territorio sirio.
Bajo la excusa de destruir “arsenales de armas estratégicas” y evitar que caigan en manos de los rebeldes, el ejército israelí ejecutó 350 bombardeos aéreos y navales en apenas las primeras 72 horas desde la caída de Al Asad, acercándose a tan solo 25 Km de la ciudad capital de Siria, Damasco.
Esta incursión militar israelí a gran escala sobre territorio sirio es la más grande en los últimos 50 años desde la guerra de Yom Kipur en 1973 y ha trasvasado la zona desmilitarizada pactada por las fuerzas internacionales en ese momento y plasmada en una resolución de la ONU. La magnitud de las agresiones militares ha atacado a la Armada Siria y destruido 15 navíos del Ejército Sirio en los puertos de Al Bayda y Latakia y decenas de misiles aire-aire con alcances de hasta 190 kilómetros.
Desde la UIT-CI repudiamos las agresiones militares de Israel sobre Siria y denunciamos que la apertura de este tercer frente, junto con la invasión a Gaza y en Líbano, no es más que una expresión de su política genocida, expansionista, colonialista y guerrerista, con la que el cada vez más aislado Netanyahu, busca sostener el estado sionista y racista de Israel, como portaviones del imperialismo yanqui en su histórica agresión a los pueblos del Medio Oriente.
Sin entregar ninguna confianza ni apoyo político al nuevo gobierno transicional de Siria, encabezado por el ex gobernador de Idlib y dirigente de HTS, Mohammed al-Bashir, estamos junto al pueblo de Siria y su tremendo triunfo de derrotar la dictadura de Al Assad y junto al pueblo palestino de Gaza y Cisjordania, que junto a sus organizaciones, luchan para expulsar al invasor israelí y resisten heroicamente al genocidio perpetrado ante la impunidad garantizada por el imperialismo yanqui y europeo.
Es tarea, del pueblo sirio y el conjunto de los pueblos árabes y del mundo, conquistar la unidad para enfrentar esta nueva agresión criminal de Israel en Siria. Llamamos a las organizaciones sindicales, políticas, de las mujeres y la juventud de todo el mundo a redoblar la movilización y el apoyo a la resistencia palestina y solidarizarnos con el pueblo sirio y su lucha. Exigimos a los países árabes que rompan su pasividad y que tomen acciones inmediatas para expulsar al invasor Estado de Israel de Siria y de todos los territorios ocupados mientras en cada país luchamos por la inmediata ruptura de relaciones económicas, militares, diplomáticas y académicas con el genocida Estado de Israel.
Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI)
11 de noviembre de 2024
Presentación
Esta edición especial está dedicada a responder a las dudas de miles y miles de luchadoras y luchadores, que en Latinoamérica y el mundo, quieren saber que pasa en Cuba. ¿Cuáles son las causas de su crisis social y de su decadencia ¿Dónde quedaron las conquistas de la revolución socialista de los tiempos del Che, en los 60 del siglo XX?
![]() |
![]() |
El artículo central, De la Sierra Maestra al pacto con las multinacionales, fue escrito para incluirlo en la segunda edición digital del libro CUBA 11J Perspectivas contrahegemónicas de las protestas sociales, coordinado por Alexander Hall Lujardo, quien es integrante de la izquierda crítica cubana y activista afrocubano por el socialismo democrático.
Las protestas masivas del 2021, en La Habana y en todo Cuba, marcaron un antes y un después en la Isla. El gobierno de Díaz-Canel, como siempre, adjudicó las protestas a “los contrarrevolucionarios de Miami” con el objetivo de “destruir la revolución”. La realidad es que se trataron de protestas genuinas por justos reclamos por la falta de comida, luz y agua. El bloqueo de EE.UU. afecta, pero no es la causa central de la crisis social cubana. La causa central es la restauración capitalista que ha llevado a una brutal caída del nivel de vida del pueblo cubano. El bloqueo se ha ido debilitando y limitándose a empresas norteamericanas. Desde hace más de 30 años la mayor parte de los países del mundo han ido estableciendo relaciones comerciales y diplomáticas con Cuba y alientan los negocios de sus empresas en la Isla. Empezando por Canadá, la Unión Europea, Reino Unido, Israel, India, Indonesia, Singapur, China, Brasil, Argentina, Chile, México, entre otros.
En Cuba ya no existe ningún socialismo. Se trata de un régimen represivo que, al estilo de China, gobierna para los nuevos ricos y sus alianzas con las multinacionales. En Cuba crece la bronca y el desencanto en el pueblo. Desde la UIT-CI somos solidarios con el pueblo cubano y sus luchas. En el camino de terminar con el régimen de partido único y lograr un verdadero socialismo con democracia para el pueblo trabajador, que retome las banderas del “Che” y de los primeros años de Cuba socialista.
Escribe Atakan Citfci – dirigente del Partido de la Democracia Obrera, sección de la UIT-CI en Turquía
5/12/2024. El 27 de noviembre, la Operación Disuasión de la Agresión, lanzada por una coalición militar liderada por HTS (Heyet Tahrir el Şam – Organización para la Liberación del Levante), creó una nueva situación que alteró los equilibrios existentes en Siria. Poco después del inicio de la operación, la coalición militar tomó el control de toda la provincia de Idlib, así como de gran parte de la provincia de Alepo, incluido su centro urbano. Hasta el 3 de diciembre, al contabilizar ciudades, pueblos, aldeas y bases militares, la coalición había tomado el control de más de 200 asentamientos previamente bajo dominio del régimen. Paralelamente, con la Operación Amanecer de la Libertad, liderada por fuerzas militares afiliadas al SMO (Ejército Nacional Sirio) bajo el patrocinio de Turquía, las YPG (Unidades de Protección Popular) se retiraron de la región de Tel Rifat. Además, se registraron enfrentamientos militares entre las YPG, que forman parte de las SDF (Fuerzas Democráticas Sirias), y las fuerzas del régimen en la región de Deir ez-Zor, donde las SDF continúan su avance militar.
Esta nueva situación en Siria ocurre en un contexto marcado por la Operación Tormenta de Al-Aqsa, lanzada hace aproximadamente 14 meses por una coalición militar liderada por Hamas, y el subsiguiente genocidio perpetrado por el estado sionista en Gaza, la profundización de la anexión en Cisjordania y el aumento de la agresión militar en la región, particularmente hacia Líbano e Irán. Paralelamente a la propaganda difundida por el régimen de Assad, Rusia, Irán y sus aliados, amplios sectores de la izquierda han interpretado estos acontecimientos como una nueva agresión orquestada en secreto por Israel y Estados Unidos.
Los acontecimientos de la última semana en Siria representan, sin duda, un punto de inflexión importante, y la velocidad vertiginosa de los acontecimientos ha generado un panorama difícil de interpretar para muchos activistas y militantes. Sin embargo, sectores de la izquierda que analizan el proceso desde una perspectiva del “campismo” del estalinismo o culturalista han recurrido una vez más a glorificar al régimen de Assad y al «eje de resistencia» idealizado en su imaginario.
En su famoso artículo sobre la revolución de 1905, Lenin tituló su análisis «Nuevas fuerzas y nuevas tareas». Desde el inicio de la revuelta popular en Siria el 15 de marzo de 2011, como parte de las revoluciones de África del Norte y Medio Oriente, ha pasado un tiempo considerable. En particular, los últimos años han estado marcados por un proceso en el que el mapa de Siria parecía estar «congelado». Los recientes acontecimientos no solo han terminado con este proceso «congelado», sino que también han creado una «nueva» situación mientras que las tareas siguen manteniendo su carácter «viejo». En este artículo, intentaremos resumir las líneas principales de una política revolucionaria e internacionalista desde una perspectiva que aborda la situación actual como el resultado de «13 años y medio + 1 semana», en lugar de como una «sorpresa de la última semana».
¿Dinámicas «externas» o «internas»?
El régimen, con la ayuda masiva de Irán, Hezbolá y Rusia, logró recuperar en cinco años las áreas que había perdido, incluida la ciudad de Alepo. Por tanto, el hecho de que la oposición militar haya duplicado su control territorial en solo seis días es, a primera vista, un desarrollo difícil de entender. Este resultado es, sin duda, el producto de una combinación de dinámicas externas e internas.
En primer lugar, la debilidad reciente de los principales aliados del régimen es el desarrollo más evidente. El gobierno de Putin está lidiando con las consecuencias de su fallida anexión de Ucrania. El régimen de los mulás en Irán, sacudido por el levantamiento revolucionario de 2022, enfrenta la agresión israelí en su propio territorio. Hezbolá, que combate la agresión israelí, ya no está en condiciones de ofrecer a Assad el apoyo paramilitar que proporcionaba anteriormente. Sin la asistencia militar y material de estos aliados, el régimen nunca habría podido salir victorioso de la guerra civil.
¿Es este ataque obra de Estados Unidos e Israel? Pronto abordaremos la relación del régimen con el imperialismo y el sionismo. Por ahora, basta con señalar lo siguiente: ni Estados Unidos ni Israel han apoyado jamás el derrocamiento del régimen de Assad ni la instauración de un régimen democrático en su lugar. En cambio, siempre han preferido la existencia de un régimen de Assad debilitado como garantía para su propia seguridad. El proceso vivido desde 2011 está lleno de innumerables datos que respaldan esta afirmación.
¿Está Turquía detrás de estas operaciones? Hasta hace poco, Erdoğan había reiterado en numerosas ocasiones su interés por reunirse con Assad. ¿Ha dado un giro estratégico y permitido estas operaciones militares? A pesar de las declaraciones del gobierno en sentido contrario, considerando que las unidades que componen el SMO (Ejército Nacional Sirio) están bajo el patrocinio de Turquía y los vínculos implícitos del gobierno con HTŞ (Heyet Tahrir el Şam), sin duda, esta posibilidad es plausible. Mientras los trolls del régimen promueven esta imagen en las redes sociales, el principal beneficiado de este cambio parece ser el gobierno de Erdoğan. Sin embargo, la experiencia de los últimos años ha demostrado claramente que no existe una cadena de mando directa entre el gobierno turco y estas fuerzas. Por otro lado, que el debilitado régimen autocratica dentro y fuera de Turquía lidere una aventura tan arriesgada podría interpretarse como una sobreestimación de su capacidad real.
El principal actor que no se menciona en todas estas evaluaciones es, precisamente, el propio pueblo sirio. A pesar de haber sufrido una devastación extrema durante los últimos 13 años, y aunque muchos quieran olvidarlo, ¡el pueblo sirio sigue existiendo! Esta realidad sigue siendo el único factor que puede explicar los recientes acontecimientos: el rechazo mayoritario del pueblo sirio hacia el régimen de Assad y el nivel extremo de descomposición al que ha llegado el régimen. La dinámica fundamental detrás de las extraordinarias pérdidas del régimen está definida precisamente por la fórmula «13 años y medio + 1 semana».
La operación militar contra el régimen está liderada por una coalición política reaccionaria que abarca desde islamistas radicales hasta nacionalistas. Este liderazgo es una manifestación de la degeneración de la revolución por parte de un frente internacional contrarrevolucionario. Sin embargo, ninguna organización militar o política actúa en el vacío; siempre se forma dentro de la sociedad en la que opera. Los recientes acontecimientos que han trastocado el mapa de Siria solo pueden entenderse desde este enfoque: por un lado, el colapso de un régimen descompuesto que ha perdido su base social y que solo ha podido mantenerse con el apoyo militar de fuerzas externas; por otro, el avance militar de una coalición política que, con todas sus características reaccionarias, refleja de manera distorsionada la legítima demanda del pueblo por el derrocamiento de la dictadura. Este énfasis en las «dinámicas internas» vuelve a poner sobre la mesa el régimen de Assad y sus características fundamentales como parte esencial de esta dinámica.
¿Es el régimen de Assad antiimperialista y antisionista?
En los comunicados y declaraciones de amplios sectores de la izquierda sobre los recientes acontecimientos en Siria, se ha recurrido repetidamente a calificativos como «pandillas», «yihadistas» o «terroristas», sin abordar directamente la naturaleza del régimen de Assad. En algunos casos, incluso se ha afirmado que el régimen de Assad constituye el «gobierno legítimo» de Siria. Sin embargo, la «legitimidad» de Bashar al-Assad como presidente de Siria proviene únicamente del hecho de ser hijo de Hafez al-Assad, quien llegó al poder mediante un golpe militar en 1970.
La revolución de 2011, que popularizó el eslogan «¡El pueblo quiere la caída del régimen!», sacudió los cimientos de esa supuesta legitimidad. El régimen sobrevivió a la revuelta convirtiéndola en una sangrienta guerra civil, con consecuencias devastadoras: más de 500.000 muertos, más de 10 millones de desplazados internos y más de 5 millones de refugiados en el extranjero.
A lo largo de más de seis décadas en el poder, el partido Baaz y la dinastía Assad han mantenido relaciones ambiguas con el imperialismo y el estado sionista. Para ilustrarlo, basta con señalar algunos hechos recientes. A pesar de la presencia de tropas estadounidenses en su territorio y de los continuos ataques aéreos de Israel, el régimen sirio no ha tomado ninguna acción militar contra estos actores. En cambio, ha centrado sus esfuerzos en operaciones constantes contra Idlib, donde, en los últimos años, han muerto entre 30 y 200 civiles cada mes.
¿Es el régimen de Assad secular y amigo del pueblo kurdo?
El régimen baazista ha utilizado históricamente las divisiones sectarias para facilitar la opresión de las clases trabajadoras y ha sido un enemigo acérrimo del pueblo kurdo. Hasta el inicio de la revolución en 2011, unos 400.000 kurdos en el norte de Siria no tenían documentos de identidad, ya que el régimen de Assad les había negado la ciudadanía. La relación pragmática que estableció con el PYD (Partido de la Unión Democrática) fue una concesión temporal para mantenerse en el poder. Incluso en sus momentos más débiles, el régimen de Assad se negó sistemáticamente a reconocer formalmente el estatus del pueblo kurdo.
Aunque el régimen de Assad se presenta como una estructura secular frente al islamismo radical, utilizó las divisiones sectarias como herramienta de control. Durante la revolución, mientras llenaba las cárceles con activistas que exigían libertad, liberó a futuros líderes de organizaciones islamistas radicales como Al-Nusra y el Estado Islámico. Además, evitó enfrentarse directamente al Estado Islámico y cooperó con este en la eliminación de la oposición democrática y laica.
Los clichés y simplificaciones engañan: La realidad es contradictoria y revolucionaria
Volviendo al punto inicial: los recientes acontecimientos en Siria solo pueden entenderse mediante la fórmula «13 años y medio + 1 semana». La «nueva» situación en Siria resalta nuevamente la «vieja» tarea: hacer realidad la demanda de libertad del pueblo sirio mediante el derrocamiento del régimen de Assad y la expulsión de sus partidarios del país. Sin embargo, esta legítima aspiración no puede ser realizada por HTŞ ni por otras fuerzas reaccionarias. Por tanto, sigue siendo crucial asegurar la mayor unidad posible entre las fuerzas opositoras y el pueblo kurdo, así como reconstruir las organizaciones populares en las áreas liberadas del régimen, tal como sucedió con las antiguas comités de coordinación locales. Este esfuerzo es vital para avanzar hacia una verdadera emancipación del pueblo sirio.
Escribe Ezequiel Peressini, dirigente de Izquierda Socialista, sección de la UIT-CI en Argentina
5/12/2024. El pasado martes 3 de diciembre, el gobierno ultraderechista de Yoon Suk Yeol, declaró la Ley marcial bajo el supuesto de proteger al país de las “fuerzas comunistas y los aliados de Corea del Norte” y que “la Asamblea Nacional se ha convertido en un monstruo”. En realidad, el gobierno buscó controlar a la oposición socialdemócrata y liberal y al conjunto del parlamento, que bloqueaba las leyes y designaciones del gobiernos, impugnaba designaciones de funcionarios y exigía se investigara la esposa del presidente por presunta corrupción. Todo esto se desarrolló en medio de reclamos sindicales y populares, como una huelga de médicos que ya lleva más de un año reclamando contra la injusta reforma en el sistema de salud. También se destacó en julio de 2024 la gran huelga de los trabajadores de Samsung y sus llamativas movilizaciones por aumento de salario y el derecho a la sindicalización. Con la ley marcial, el gobierno buscó prohibir todas las actividades políticas, las reuniones civiles y las “noticias falsas”, en lo que denominó un intento de salvar al país de las “fuerzas pro norcoreanas” y “anti estatales”.
Pero, su intentona golpista terminó en una derrota para el gobierno y fue un disparo en sus pies. Apenas 6 horas después de declarada la Ley Marcial, la Asamblea Nacional reunida en un parlamento rodeado por militares, votó levantar la medida. Ahora, en medio de huelgas y movilizaciones, el herido gobierno de Yoon Suk Yeol, pende de un hilo y pierde el sostén de su propio partido, sus ex aliados y hasta el imperialismo norteamericano desconoce la medida golpista impulsada por el presidente.
Yoon Suk Yeol. Catapultado y hundido por la crisis política
Yoon Suk Yeol, del Partido del Poder Popular (PPP), está en el poder desde las últimas elecciones presidenciales realizadas en el 2022, las que ganó por el estrecho margen de 247 mil votos (el 0,73%) en una elección donde participaron 34 millones de votantes, siendo las elecciones más reñida de la historia. En las últimas elecciones legislativas desarrolladas en abril de 2024, luego de las negociaciones parlamentarias y el retroceso del PPP, la oposición patronal de centro izquierda y liberal logró controlar la mayoría de la Asamblea Nacional, llevando la polarización política al extremo.
Yoon Suk Yeol es un reivindicador sistemático de las dictaduras militares como un motor para el desarrollo económico, es un excéntrico mesiánico, anti feminista, conservador y al igual que otros ultraderechistas como Javier Milei en Argentina, y se postula como campeón de la lucha contra el supuesto “comunismo” y cuestiona los derechos de la mujer y el derecho al aborto. En su campaña electoral prometió abolir el Ministerio de Igualdad de Género de Corea del Sur.
La figura de Yoon Suk Yeol surgió al calor de la crisis política y la inestabilidad. Desde 1999 fue parte de la Fiscalía Nacional y en 2019 fue designado por el entonces gobernante Partido Democrático (socialdemócrata) como Fiscal General. Desde su ubicación impulsó las investigaciones contra la ex presidenta, Park Geun-hye, quien fue destituida por acusaciones de corrupción en 2016 luego de fuertes manifestaciones. La ex presidenta fue encarcelada y luego indultada por el gobierno de Moon Jae-in, del actual partido opositor Partido Democrático de Corea del Sur, quien perdió las elecciones en el año 2022 con el actual gobierno conservador por no mejorar las condiciones de vida de millones de trabajadores.
La Ley Marcial: ¿el principio del fin de Yoon Suk Yeol?
La Ley Marcial fue declarada en la televisión el martes 3 de diciembre por la noche y declaró a la oposición como “fuerzas anti estatales pro norcoreanas sinvergüenzas que están saqueando la libertad y la felicidad de nuestros ciudadanos”.
La Ley Marcial del gobierno fue tomada como una declaración de guerra por el conjunto de las organizaciones políticas y sindicales. La mayoría de la clase trabajadora y los sectores populares rechazaron la medida. Las fuerzas armadas, escasamente movilizadas y muy divididas, no lograron impedir el funcionamiento del parlamento ni las incipientes concentraciones en repudio al gobierno.
El experimento golpista del gobierno fracasó por carecer de base social dentro de su partido, de la oposición política, ni entre los militares. Los parlamentarios lograron ingresar a la Asamblea Nacional saltando paredes y cercos y ayudados por la movilización que en las puertas del parlamento desafiaba a las fuerzas armadas. 190 diputados lograron ingresar y aprobaron la inmediata nulidad de la Ley Marcial por considerarla inconstitucional, ya que Corea del Sur no está en Guerra, ni en situaciones similares a las guerras.
La desesperación del presidente, quien en un brusco giro represivo y autoritario buscó compensar su debilidad política con la movilización de las fuerzas armadas, fracasó. Su intentona se le volvió en contra y a seis horas de haber anunciado la declaración de la Ley Marcial, la tuvo que levantar.
El fracaso político del presidente Yoon Suk Yeol abrió la puerta a una profundización de la crisis política y su gobierno pende de un hilo mientras transcurre un verdadero éxodo masivo en el que decenas de funcionarios abandonan su gobierno y su partido. Según el diario local Korea Herald, todos los colaboradores de Yoon, incluido el jefe de gabinete Chung, el director de política nacional Sung Tae-yoon y el asesor de seguridad nacional Shin Won-sik, así como 11 secretarios de alto rango, ofrecieron renunciar a sus puestos. Sin embargo, el partido gobernante se negaría a aprobar la destitución de Yoon e insiste en que el presidente debe abandonar su partido. En una declaración separada, el Secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, se alejó del presidente golpista desconociendo la medida tomada por el gobierno y resaltó que: «Reafirmamos nuestro apoyo al pueblo de Corea y a la alianza entre Estados Unidos y la República de Corea basada en los principios compartidos de democracia y estado de derecho» .
El ridículo de la medida tomada quedó de manifiesto en las palabras de renuncia del ex Ministro de Defensa, quien pidió disculpas por la medida tomada y se hizo responsable de la situación y de “haber asesorado mal” al presidente.
La crisis política y la debilidad del presidente han llevado a que la Asamblea Nacional presentara seis proyectos para destituir a Yoon Suk Yeol. Estos proyectos serán discutidos en los próximos días, en medio de huelgas y movilizaciones y será resuelta por el tribunal constitucional una vez que se resuelva la designación de sus miembros faltantes y se espera que el Primer Ministro sea quien asuma el poder.
A pesar de la mayoría opositora en el parlamento, existen fervientes negociaciones para conquistar los 200 votos a favor sobre los 300 diputados. En este escenario, el Partido Democrático y sus aliados, se preparan para ser el recambio y capitalizar la crisis de gobierno.
La clase trabajadora entra en escena para derribar al gobierno
En medio de esta crisis brutal, la clase obrera y los trabajadores entran en escena. La Confederación Coreana de Sindicatos, la mayor organización sindical de Corea del Sur, declaró el miércoles 4 una huelga general indefinida, exigiendo la dimisión inmediata del presidente y se convocó a una «protesta masiva» en la plaza Gwanghwamun, en el centro de la capital, Seúl. En un comunicado, la Confederación que agrupa a más de un millón de trabajadores, afirmó que: «El presidente ha revelado su dictadura antidemocrática al recurrir a esta medida inconstitucional y extrema. Esto marca el fin de su régimen. Nosotros, junto con el pueblo de esta nación, no nos quedaremos de brazos cruzados«.
La crisis política que se vive en Corea del Sur demuestra que los gobiernos de ultraderecha no resuelven los grandes problemas sociales que sufren los trabajadores y los sectores populares, sino más bien, los empeoran. Los bajos salarios, la precarización y la grave crisis habitacional que golpea particularmente a la juventud, se vio reflejada drásticamente en la galardonada y taquillera película Parásitos o la popular serie Juegos del Calamar, siendo la ficción un inevitable reflejo de la cruda realidad coreana. Según Sarah A. Son, profesora de estudios coreanos en la Universidad de Sheffield, cuando esta serie fue estrenada en 2021, la deuda de los hogares en Corea del Sur, con 51,7 millones de habitantes, superaba el 100% de su PIB, el más alto de Asia. El 20% de los que más ganan en el país tiene un patrimonio neto 166 veces mayor que el del 20% con menores ingresos, una disparidad que se ha incrementado en un 50% desde 2017.
En este escenario la clase trabajadora, los sectores populares y la juventud se organiza en busca una salida a la crisis económica y social que impone el capitalismo y los gobiernos. La pelea por salarios y pensiones dignos, una vivienda digna y condiciones de trabajo seguras y estables, junto a la defensa de los derechos democráticos, son el motor de las luchas en curso. Derrotar al gobierno y conquistar la caída de Yoon Suk Yeol es tarea fundamental del conjunto de la clase trabajadora. En esta tarea merecen toda la solidaridad internacional con su lucha, en una nueva lección de cómo enfrentar a los nuevos gobiernos de ultraderecha que ajustan al pueblo trabajador y atacan las libertades democráticas.