Esbribe Juan Carlos Giordano
Tanto el MST como el Nuevo MAS vienen haciendo campaña por “la unidad de la izquierda”. Pero a renglón seguido dicen que la traba para lograrla sería el “divisionismo” del FIT. Les decimos igual que en 2011, cuando se constituyó el FIT, nunca se excluyó a nadie. Lo mismo decimos ahora.
Desde Izquierda Socialista estamos de acuerdo con la incorporación de ambos, porque somos conscientes de que una mayor unidad fortalece la pelea contra los candidatos patronales. Por ejemplo, en estos años se han sumado distintas organizaciones a las listas del FIT, como los compañeros de Poder Popular (Verdú-Correpi y otros), demostrando que el FIT está abierto a una mayor unidad.
El MST ha dicho que la unidad debe hacerse respetando “una integración justa y real de las fuerzas que lo integremos”. Es muy fácil entonces, deberían integrarse a las listas unitarias del Frente de Izquierda en el orden que les corresponda acorde a su representación electoral obtenida en las elecciones anteriores. El mismo criterio vale para el Nuevo MAS.
Los compañeros del MST y el Nuevo MAS, lamentablemente, usan la bandera de la unidad para decir que el FIT los ha excluido. No es así. El Frente de Izquierda es la única unidad que se logró, real, concreta, entre los tres partidos nacionales que lo conformamos (PTS, PO e Izquierda Socialista), mientras el MST y el Nuevo MAS se vienen presentando solos, como en las elecciones provinciales que se están dando. Es más, entre ambos partidos hicieron un frente electoral en 2017 y al tiempo lo rompieron. Esa es la pura verdad que cualquier luchador puede constatar.
El MST, mientras habla de unidad, no solo acusa al FIT de dividir, sino que en Córdoba habla de “renovar” a la izquierda (lo mismo en un afiche nacional), cuestiona las “candidaturas eternas” del FIT y habla de “nuevas voces unitarias”. Es decir, va en contra del FIT y se autoproclama como “la renovación”, desconociendo y atacando permanentemente a la figura de nuestra compañera Liliana Olivero, abanderada de la unidad y principal referente de la izquierda en esa provincia. El Nuevo MAS, por su parte, acaba de escribir en su periódico que “el FIT ha sido una máquina de dividir” (Socialismo o barbarie, 9/5), y su referente Manuela Castañeira exige “internas abiertas”, es decir, dirimir las candidaturas mediante el mecanismo proscriptivo de las PASO, el mismo que viene dejando afuera sistemáticamente a su partido, e incluso al FIT, como recientemente ocurrió en Santa Fe. Pedir internas y no allanarse a un acuerdo con el FIT es seguir negándose a la unidad.
Los llamamos a cambiar y a explorar de verdad los pasos unitarios a dar.
Rechazamos el operativo de unidad nacional orquestado por el gobierno de Macri cuyos ejes programáticos son para darles garantías al FMI, a los especuladores financieros y a las grandes patronales de que se seguirá avanzando en la guerra que le declararon a la totalidad del pueblo trabajador. Y llamamos a seguir luchando por la derrota del FMI, Macri y los gobernadores.
No es casualidad que todas las cámaras patronales salieron inmediatamente a celebrar un posible acuerdo de esas características. Lo mismo hizo la cúpula de la Iglesia Católica luego de haberse reunido con el papa Bergoglio, bajo el silencio cómplice de la traidora burocracia sindical.
Macri convocó en primer lugar al peronismo que le garantizó todas las leyes en el Congreso y aplicó las recetas de ajuste en las provincias que gobierna. Los rechazos cosméticos a la convocatoria por parte de Sergio Massa y Roberto Lavagna son parte de la disputa electoral, pero acuerdan en lo esencial: mantener al FMI dominando la economía nacional y seguir pagándole la deuda a los especuladores. Una posición similar ya la adelantó el kirchnerismo a través de sus voceros, como Alberto Fernández, mientras que Daniel Scioli salió a apoyar abiertamente esta iniciativa de Macri y el FMI.
El Frente de Izquierda plantea una salida política propia de los trabajadores: poner fin al régimen del FMI, y sostiene un plan económico y una reorganización integral del país completamente opuestos al que se puso en discusión, cuya prioridad es la defensa de la vida del pueblo trabajador.
Rechazamos el pacto que se está pergeñando a espaldas y contra el pueblo. Por una asamblea constituyente libre y soberana que discuta las medidas de emergencia requeridas para satisfacer las necesidades apremiantes de la población trabajadora y promover una transformación del país sobre nuevas bases sociales.
El Frente de Izquierda plantea 10 puntos y los pone a consideración de las organizaciones de trabajadores, estudiantiles, populares, para que sean parte de un plan de lucha para lograr derrotar al FMI, Macri y los gobernadores, para que esta vez la crisis la paguen los capitalistas, en el camino de imponer un gobierno de trabajadores. Basta de tregua de la CGT, las CTA y de toda la burocracia sindical con el gobierno y las patronales. Paro nacional y plan de lucha para imponer el siguiente programa:
1-Ruptura con el FMI. No al pago de la deuda. Plata para salario, trabajo, salud, educación y vivienda, no para el Fondo Monetario.
2-Aumento inmediato de salarios y jubilaciones. Que nadie gane menos del valor de la canasta familiar. Indexación mensual de salarios y jubilaciones.
3-Prohibición de despidos y suspensiones. Expropiación y estatización de toda empresa que cierre para ponerla a producir bajo control de sus trabajadores. Reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario entre ocupados y desocupados. Abajo la reforma laboral flexibilizadora.
4-Anulación de la reforma previsional. Por el 82% móvil y el aumento del haber mínimo que cubra la canasta de los jubilados.
5-Eliminación del IVA de la canasta familiar. Abolición del impuesto al salario. Impuestos progresivos a las grandes fortunas.
6-Anulación de los tarifazos. Nacionalización y reestatización de todas las empresas privatizadas bajo control, administración y gestión de sus trabajadores y control de los usuarios populares.
7-Por una educación nacional, única, estatal, pública, gratuita y laica. Fuera las iglesias de la educación. Separación real y efectiva de la Iglesia y el Estado.
8-Por una cobertura de salud gratuita e integral a cargo del Estado. Provisión de medicamentos gratuitos a quienes los necesitan.
9-Por un plan nacional de viviendas populares de calidad y urbanización de villas y asentamientos.
10-Por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.
Transcribimos el articulado y parte de los fundamentos del proyecto presentado en la Cámara de Diputados este lunes 13 de mayo de 2019 por Mónica Schlotthauer, en nombre de Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda.
Artículo 1º: A partir de la presente ley, la República Argentina desconoce el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunciado en mayo de 2018 por parte del gobierno nacional presidido por el actual presidente Mauricio Macri (Cambiemos) declarándolo nulo de nulidad absoluta, así como también todos los actos, condicionamientos y disposiciones que se desprendan del mismo.
Art. 2º: A partir de la presente, se suspenden todos los pagos en concepto de deuda externa, tanto de capital como de intereses, atento a que se trata de una deuda ilegítima, fraudulenta y usuraria contraída en perjuicio del pueblo trabajador.
Art. 3º: Procédase a destinar ese dinero que generan millones de trabajadores a salarios, jubilaciones, trabajo, salud, educación y vivienda y demás necesidades populares, combatiendo los graves males sociales.
Art. 4º: El Estado argentino deja de ser miembro del Fondo Monetario Internacional (FMI), exigiendo la inmediata devolución de la cuota parte depositada en dicho organismo.
Art. 5º: Comuníquese...
Fundamentos
La Argentina es víctima de un brutal ajuste, condicionamientos perjudiciales y enormes privaciones como consecuencia del acuerdo firmado por el actual gobierno de Cambiemos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ese acuerdo ha sido pactado a espaldas del pueblo trabajador, no fue ninguna propuesta de campaña y, lo más importante, va en perjuicio del pueblo trabajador.
[…] El FMI es uno de los tres organismos financieros internacionales del capitalismo imperialista mundial (junto con el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio -OMC-) que responde a las órdenes de los gobiernos de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, quienes tienen la mayoría absoluta para la toma de decisiones.
[…] El endeudamiento desenfrenado de los últimos años llevó a que los próximos vencimientos de deuda entre 2020/2023 sumen la impagable cifra de 150.000 millones de dólares. A esto hay que sumar que en los años de gobierno macrista se fugaron 94.274 millones de dólares.
Esta deuda se suma a la anterior, que viene de la época de la dictadura militar, contraída bajo un genocidio, la cual ya se pagó varias veces. Los distintos gobiernos la pagaron religiosamente y la renegociaron permanentemente imponiendo severos ajustes, pasando la deuda externa a ser una bomba explosiva cuyas esquirlas impactan sobre el pueblo trabajador.
[…] El pacto con el FMI vuelve a redoblar las mismas recetas que ya se aplicaron con la hiperinflación de Alfonsín en los años ´80, la “estabilidad” del 1a 1 de Menem-Cavallo en los años, 90 (donde se remataron todas las empresas del Estado para pagar en especie), el “blindaje” de De la Rúa-Chacho Alvarez de 1999/2001 y la “inflación controlada” del peronismo kirchnerista.
Cuando se acude al FMI se está perdiendo soberanía económica y política. Nuestro país tiene una larga y triste historia de sometimiento al FMI. Desde su creación, al final de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno del primer peronismo se negó a ingresar a este organismo. La afiliación de la Argentina al Fondo, y el primer préstamo, lo haría la dictadura de la “revolución fusiladora” en 1956.
[…] Nunca “nos liberamos” del FMI, ni “nos desendeudamos”, como demagógicamente decía el peronismo kirchnerista. En los doce años de ese gobierno se pagaron 200.000 millones de dólares en concepto de deuda externa y siempre Argentina siguió siendo miembro de ese organismo.
Muchas veces se pregunta qué pasaría si no se paga la deuda o si hay antecedentes de no pago. […] Los economistas Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), se han dedicado a contabilizar los defaults de deudas soberanas (las declaradas por los Estados) desde 1800 hasta la primera década de 2000, contabilizando unas 250 cesaciones de pagos en 200 años, es decir, un promedio de más de una por año.
[…] El Argentinazo de 2001 impuso el no pago, dinero que se usó para financiar más de dos millones de planes sociales, gozando de superávit durante varios años. Y no quedamos aislados ni bloqueados, nuestro país vendió soja al mundo en valores récord. […] Propiciamos la conformación de un frente de países deudores latinoamericanos para que juntos dejemos de pagar, lo que llevaría a que entren en crisis los banqueros y las multinacionales.
[…] Miremos qué significaría renegociar o reestructurar la deuda con el caso griego. A fines de 2018, la troika del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el FMI definió un nuevo “alivio” de la deuda griega, extendiendo los plazos de repago en 20 años por casi 100.000 millones de euros de préstamos de rescates anteriores. Ese pacto significa que el pueblo griego sufrirá un ajuste de las cuentas públicas de 2,2 por ciento en promedio hasta 2060. O sea, un ajuste permanente para los próximos 42 años. Esas son las recetas del FMI.
No hay futuro para los trabajadores por este camino. La solución es exactamente a la inversa de lo que han hecho los gobiernos capitalistas.
Escribe Guido Poletti
El primer trimestre de 2019 terminó como el peor de la era Cambiemos en lo que a pérdida de puestos de trabajo y a suspensiones se refiere. Se totalizaron 19.882 casos, la casi totalidad en el sector privado (19.757) y en particular en la industria (77%), lo que implica que se están perdiendo puestos de trabajo en blanco, reemplazados por trabajo precarizado, en negro o directamente por el drama de la desocupación abierta.
Por el número de trabajadores involucrados, hay que destacar los 600 casos en la autopartista Metalpar de San Martín, los 195 de la planta de Cofco en Valentín Alsina y los 120 de la textil Sportech en Villa Lynch, los 210 de la cristalería El Progreso, de Quilmes, así como los 320 casos de las dos plantas químicas de Dybelcorp, todos en la provincia de Buenos Aires
Sobresalen también en la industria los casos de suspensiones en el sector automotor, en Fiat, Iveco, Renault y Volkswagen y los despidos en Faurecia (autopartes). También hay que destacar los casos de Iatec, en la actividad de electrónica y electrodomésticos, el frigorífico El Marisco, Alba, Sipetrol; en el sector hidrocarburífero, y las textiles Ritex, Hilados I, Tecnosport y 12 de Octubre. Entre los servicios, a los despidos en las firmas Pedidos Ya, Walmart, Los Maizales, entre otras, se suman los producidos por el cierre en el Shopping Del Parque de la Ciudad de Buenos Aires.
Mientras los trabajadores afectados enfrentan a las patronales por la defensa de sus fuentes de trabajo, las distintas alas de la burocracia sindical miran para otro lado. Hay que parar este verdadero desastre, para eso se necesita que el paro convocado para el 29 de mayo sea parte de un plan de lucha que salga a derrotar el ajuste de Macri, los gobernadores y el FMI. A la vez que defendemos cada puesto de trabajo y a cada compañero, tenemos que exigir que se prohíban por ley las suspensiones y los despidos, tal como lo hemos planteado, incluso presentando diversos proyectos, desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda, exigiendo la expropiación de toda empresa que cierre o viole esta disposición, poniéndola a funcionar bajo la gestión de sus propios trabajadores.
Escribe Guido Poletti
Mientras que Pichetto y Urtubey salieron a apoyar abiertamente el planteo de Macri, tanto Massa como Lavagna expusieron sus reparos.
Cuestionaron que se trataba de “oportunismo electoral”, “que llegaba tarde”, o incluso demagógicamente que había que incorporarles otros puntos, tales como “crecimiento”, “créditos para las pymes” o redistribución de la riqueza. Pero lo esencial es que no cuestionaron los ejes centrales de la propuesta de Cambiemos. Todos ellos están de acuerdo con el punto 10: “Cumplimiento de las obligaciones con nuestros acreedores”. Más aún, Lavagna se ha pronunciado a favor de la reforma laboral, lo que le ha ocasionado algún que otro roce con sus aliados en la burocracia sindical. Y ambos, Massa y Lavagna, están a favor de avanzar con la reforma jubilatoria. Nada bueno pueden esperar de ellos los trabajadores.