Bajo la presión de seis semanas de movilizaciones de los chalecos amarillos y de sectores de base sindicales que participan, la burocracia sindical de la CGT se vio obligada a llamar a una huelga general nacional el 5 de febrero. Dirigentes de los chalecos amarillos llamaron a unirse al paro y a la huelga general por tiempo indefinido por “Macron dimisión” (presidente de Francia). Adhieren otras centrales sindicales. La UIT-CI comunicó su apoyo a la huelga y el llamado a la solidaridad internacional y actos ante embajadas y consulados en apoyo a la lucha obrera y popular en Francia (ver comunicado completo en www.uit-ci.org).
Sudán, ubicado en el norte de África, tiene 40 millones de habitantes de habla árabe. Desde fines de 2018 decenas de miles de manifestantes desafían en las calles al dictador Omar el Bashir (quien tomó el poder con un golpe de Estado en 1989). Las manifestaciones comenzaron el 19 de diciembre por el decreto de aumento del precio del pan, la carestía galopante y el desabastecimiento de productos básicos. Pese a la violenta represión, que ya causó más de cincuenta muertos y centenares de arrestados (muchos fueron liberados en los últimos días), el movimiento continúa exigiendo que se vaya la dictadura.
Escribe Javier Leonforte
La plataforma Netflix está transmitiendo en todo el mundo una serie producida por la televisión estatal rusa, estrenada en el centésimo aniversario de la revolución de octubre de 1917, con ocho capítulos sobre la vida de León Trotsky “el rostro de una revolución”. Contiene importantes falsificaciones históricas al servicio de justificar al estalinismo y desprestigiar la revolución bolchevique.
Asesino sanguinario, burócrata manipulador, arribista pequeñoburgués, machista, engreído y ególatra son algunas de las características personales que se muestran a través de “escenas de ficción” al servicio de difamar a León Trotsky en la producción de la televisión rusa, férreamente controlada por su presidente Vladimir Putin. Frente al aniversario de la revolución de octubre de 1917 encabezada por Lenin y Trotsky, el gobierno ruso de Putin definió no realizar homenajes ni actos oficiales, pero sí lanzó esta serie a través de la TV estatal que ahora llegó, a través de Netflix, a las pantallas de todo el mundo.
El objetivo del gobierno de Putin es difamar a Trotsky, a Lenin y a los bolcheviques para que los trabajadores nunca más sigan su ejemplo revolucionario. La aguda crisis capitalista que recorre el mundo y la permanente movilización de las masas siguen preocupando a todos los gobiernos burgueses que tienen que ensuciar al marxismo y a los revolucionarios frente a las nuevas generaciones. Este es el objetivo profundamente político de la serie rusa.
La serie intenta embellecer y justificar a Ramón Mercader, quien aparece con buenos modales bajo su falso nombre de Jackson y un trato supuestamente “honesto” con Trotsky, a quien termina asesinando en un acto de supuesta “defensa propia”. En realidad Mercader era un agente profesional de inteligencia, entrenado durante años por el estalinismo para infiltrarse y asesinar a Trotsky, como muy bien reseña el reconocido escritor cubano Leonardo Padura en su famosa novela “El hombre que amaba a los perros”. Incluso en la propia plataforma Netflix se puede encontrar la película “El elegido” sobre la vida de Ramón Mercader y el asesinato de Trotsky, que tiene rigurosidad histórica en los mismos hechos, que la serie rusa tergiversa.
Recordemos que el propio Putin, que encabeza un gobierno capitalista, fue un destacado agente de la KGB (agencia de inteligencia secreta que actuaba como policía política estalinista, antes llamada NKDV y GPU) y que Ramón Mercader recibió una medalla de oro como héroe de la URSS por asesinar a Trotsky y pasó sus últimos años en Cuba protegido por Fidel Castro. Es indignante que esta serie intente mostrar a Ramón Mercader como un honesto militante comunista.
Otra falsificación histórica de la serie es el permanente enfrentamiento que muestra entre Trotsky y Lenin, cuando fueron los dos principales dirigentes de la revolución bolchevique, como muy bien reseña el periodista norteamericano John Reed en su famoso libro “Diez días que conmovieron al mundo”. Incluso en las escenas de la toma del poder hay una grosera falsificación, ya que se muestra que Zinoviev y Kamenev apoyan la propuesta de Trotsky sobre la toma del poder, contra Lenin, que supuestamente se habría opuesto, cuando los hechos históricos fueron al revés. Fueron Lenin y Trotsky quienes propusieron y planificaron la insurrección de octubre, a la que se opusieron tanto Kamenev como Zinoviev. Incluso Lenin mocionó la expulsión de ambos del Partido Bolchevique por oponerse a la toma del poder y delatar públicamente a los bolcheviques. En la serie esta falsificación está al servicio de enfrentar a Lenin con Trotsky y justificar así el ascenso de Stalin al poder. Ni siquiera se menciona “El testamento de Lenin”, que recomendamos leer para conocer la verdad histórica sobre los últimos años del gobierno de los soviets, antes de la muerte de Lenin y su lucha contra el avanzado rol burocrático de Stalin.El enfrentamiento entre Trotsky y Stalin es presentado como un duelo de vanidades personales, intentando igualarlos, ya que jamás se mencionan los profundos motivos políticos que podemos resumir en la teoría de la “revolución permanente” de Trotsky contra la teoría antimarxista y contrarrevolucionaria del “socialismo en un solo país” de Stalin.
Sobre el tema de la violencia revolucionaria, ampliamente condenado en la serie, recomendamos leer el texto del propio Trotsky “Su moral y la nuestra” que aborda el debate contra quienes intentan igualar los combates en plena guerra civil contra 14 ejércitos imperialistas entre 1918 y 1921 con los posteriores crímenes del estalinismo, que incluyeron a toda la vieja guardia bolchevique.
La serie de Putin tiene como objetivo difamar a Trotsky, pero luego de cien años tiene que reconocer que Trotsky fue presidente del soviet de Petrogrado ya en 1905, dirigió junto con Lenin la revolución bolchevique de octubre de 1917, fundó el Ejército Rojo y ganó la guerra civil, roles históricos que durante décadas el estalinismo intentó ocultar y que hoy tienen que ser reconocidos hasta por sus más acérrimos enemigos.
Para quienes quieran profundizar en la lectura de rigurosas biografías de Trotsky recomendamos su propia autobiografía “Mi vida”, los tres tomos biográficos de Isaac Deutscher (“El profeta armado”, “El profeta desarmado” y “el Profeta desterrado”) y la reciente biografía “Trotsky, un revolucionario sin fronteras” de Jean-Jacques Marie.
Fue el propio Trotsky quien calificó a la fundación de la Cuarta Internacional en 1938 como la tarea más importante de toda su vida, hecho que no es mencionado en la serie. Es tarea de los trotskistas en todo el mundo seguir luchando por la verdad histórica, pelear para reconstruir la Cuarta Internacional y seguir el gran ejemplo del viejo León, que no es otro que el legado de la revolución socialista mundial.
Con el título “Netflix y el gobierno ruso unidos para mentir sobre Trotsky”, Esteban Volkov, junto al CEIP está impulsando un texto de repudio. Tras enumerar el conjunto de falsificaciones, culmina diciendo: “Los abajo firmantes repudiamos esta falsificación que busca enterrar el suceso más importante desde el punto de vista de la lucha por la emancipación de las clases laboriosas de la explotación y opresión capitalista, junto con la obra que legaron sus principales dirigentes”. Desde Izquierda Socialista adherimos al texto de Volkov e invitamos a que se firme masivamente.
Escribe Miguel Lamas
Evo Morales pierde popularidad aceleradamente (las encuestas le dan menos de 30%). Esto es resultado del ajuste económico antipopular que aplica su gobierno con impuestazos o la baja del presupuesto universitario. Evo pretende justificarlo por la baja de los precios de exportación del gas y los minerales. Pero en realidad el ajuste busca mantener las altas tasas de ganancias para las multinacionales que siguen controlando el gas y la minería, y los terratenientes. A lo que se agrega el altísimo costo para el pueblo de una gran corrupción oficial con la obra pública (concesionada a capitales chinos).
Sin embargo, Evo Morales aspira a ser reelecto por cuarta vez en elecciones el 27 de octubre próximo. Como perdió el referéndum de febrero de 2016 por su reelección, que es inconstitucional, lo “solucionó” con un fallo del Tribunal Constitucional controlado, que dice que es un “derecho humano” ser candidato.
Otro paso fue la aprobación de una ley de partidos tramposa cuyo objetivo es impedir futuras alianzas o nuevas candidaturas. La ley estableció elecciones primarias casi un año antes de las elecciones nacionales que consolidan a nueve partidos, todos de derecha, con candidatos únicos por partido. Ninguna de las candidaturas defiende las demandas del pueblo trabajador.
Las elecciones “primarias” se realizaron el 27 de enero. El padrón nacional es de 6,5 millones pero votó una reducida cantidad de personas. Entre el millón de afiliados al MAS (muchos obligados por ser empleados públicos), solo votaron 350.000 por Evo Morales en las “primarias”. El resto no fue a votar o votó nulo.
Evo Morales, en su afán reeleccionista, podría apelar a algún fraude electoral o proscribir legalmente a alguno de los candidatos opositores con posibilidades de ganarle. En cuyo caso se profundizará una gran crisis política mientras crece el descontento popular.
Escribe Jorge Adaro, Secretario general de Ademys
La resolución 4.055 firmada por el jefe de Gobierno Larreta y su ministra Acuña que habilitaba el cierre de 14 escuelas nocturnas de modalidad comercial y la fusión de secciones en colegios y liceos también nocturnos, fue derogada el 30 de enero. Sucedió tras 47 días de vigencia en que la docencia de CABA se puso en pie de guerra contra esta medida de ajuste, que afectaba no solo a miles de horas de trabajo, sino que dejaba a aquellos estudiantes, trabajadores o con actividades de cuidado de familiares durante el día, sin la posibilidad de seguir escolarizados. Contábamos en ediciones anteriores de El Socialista, el sinfín de medidas de lucha realizadas por los docentes y estudiantes en este mes y medio: semaforazos, agitaciones en espacios públicos, paros, movilizaciones, ocupación de establecimientos para impedir los actos públicos que intentaban dejar cesantes a los docentes, inscripción de alumnos y escraches al propio Larreta, principal responsable político del ajuste en la Ciudad, entre otras actividades discutidas y decididas democráticamente.
La aprobación de la ley de creación de la Unicaba en noviembre fue un punto de inflexión. Si bien el gobierno logró aprobarla en absoluta soledad, quedó sin ningún tipo de crédito político ante la población en general, y el intento de liquidar estas escuelas nocturnas generó, una verdadera rebelión educativa. Las medidas fueron consecuencia de asambleas democráticas, acciones surgidas desde la base docente y tomadas por la conducción de Ademys.
El macrismo terminó haciendo un gran papelón gastando fortunas para mentir descaradamente a la opinión pública, diciendo que no se cerraban las escuelas, sino que, al contrario “estaban abriendo nuevos establecimientos”, para terminar admitiendo que dejaban sin efecto durante 2019 el cierre de las escuelas. Lo hizo planteando la conformación de “comisiones de trabajo” para tratar diversos aspectos del funcionamiento y los planes de estudios de estos establecimientos. Vamos a seguir en estado de alerta porque ya quedó claro que no vamos a permitir que en esas mesas se trate de maquillar el ajuste a los secundarios, ni el cierre de una sola sección.
Sin ninguna duda este triunfo nos ubica en mejores condiciones para seguir enfrentando las medidas del gobierno contra la educación pública. Ahora con más fuerza vamos a seguir la pelea contra el traslado arbitrario de la Escuela de Cerámica de Almagro, contra la venta de los terrenos donde funciona el Instituto de Educación Física Romero Brest, para seguir luchando contra la Unicaba, en defensa de los 29 profesorados y contra el cierre del lactario del hospital Ramos Mejía y fundamentalmente para dar la gran pelea por la recuperación de nuestros salarios junto al resto de la docencia de todo el país en las próximas semanas, preparando el no inicio del ciclo lectivo para lograr nuestras demandas.
Este triunfo demuestra que no tenemos que esperar a octubre, como plantea el kirchnerismo, ya que a la política de ajuste de Macri y Larreta la podemos derrotar con los trabajadores movilizados en las calles, impulsando asambleas y organizando planes de lucha con el protagonismo de la base. Esa es la gran tarea del sindicalismo combativo.