Sep 22, 2026 Last Updated 3:06 PM, Sep 22, 2026

Izquierda Socialista

Siguen los debates y las investigaciones sobre el atentado contra la vicepresidenta Cristina Fernández. Se reanudó, además, el juicio por la causa de la obra pública. Mientras gobierno y oposición patronal tratan de utilizar estos hechos, cada uno intentando llevar agua para su molino en un anticipo de la campaña electoral de 2023, la realidad para el pueblo trabajador pasa por otro lado, muy lejos de esas maniobras.

Es que el ajuste, que ya es “el ajuste del ajuste”, sigue pegando cada día más sobre el bolsillo popular. Y decimos esto porque nunca, desde el mismísimo comienzo del gobierno del Frente de Todos en diciembre de 2019, se cumplió con la promesa electoral de entonces, de “llenar la heladera” o “pagarle a los jubilados con la plata que se quedaban los bancos por las leliqs”. Ni hablar de que se iba a llegar a un acuerdo con el FMI que evitara el ajuste. La heladera nunca se llenó, los bancos siguieron embolsando millonadas con las leliqs y el acuerdo con el FMI vino con todos los ingredientes del saqueo. Por eso el gobierno ya había sufrido el castigo electoral de noviembre del año pasado.

Pero por sobre todo esto, ahora vino un ajuste mucho mayor. Fue dicho con todas las letras y reconocido por el propio gobierno, para cumplir con los números acordados con el Fondo. Por eso los salarios y jubilaciones se siguen pulverizando frente a la inflación, ya se vienen los tarifazos en gas y electricidad, hubo recortes en educación que dejaron sin computadoras a miles de pibas y pibes, y achicamientos en salud que generaron indignación y movilizaciones de padres y trabajadores de personas con discapacidades.

Por eso crece la bronca. Y en varios casos ya se ha transformado en pelea contra el ajuste. Un ejemplo son los docentes, en plena pelea en provincias como Santa Fe, o los Sutebas Multicolores con su parazo de esta semana. Otro es la larga lucha que no cesa de los trabajadores del Sutna.

Todo ello mientras la burocracia de la CGT no rompe con la política de ajuste del gobierno. Y, peor aún, tenemos el vergonzoso caso de dirigentes de la CTA que no solo no apoyan las luchas, sino que se van a sacar fotos con el mismísimo embajador yanqui.

Y, ya que hablamos de los yanquis, no olvidemos que mientras acá se juega a debatir sobre si se hace o no una ley sobre el “odio”, la verdadera política se discute en Washington, donde el ministro Massa arregla el ajuste presente (y uno mayor aún para el año que viene) con la jefa del FMI Kristalina Georgieva. O avanza en el saqueo de nuestros recursos, ofreciéndoles más privilegios a los monopolios del gas y el petróleo.

Resumiendo: tenemos un gobierno que negocia descaradamente el ajuste en Estados Unidos, mientras acá la vocera presidencial sigue insistiendo con que “el ajuste no existe”, y que solo “se trata de reasignación de partidas no ejecutadas”. ¡Pregúntenle al bolsillo del pueblo trabajador si el ajuste existe o no!

La oposición patronal de Juntos por el Cambio quiere aprovechar la bronca contra el gobierno. Pero, ¡a no equivocarse! Toda su interna se dirime en tratar de mostrar quién es el mejor candidato para ajustar y tener “mano dura” contra los que salgan a luchar. Mucho menos representan una alternativa válida para el pueblo trabajador los liber-fachos de Milei, que acaba de hacer una conferencia nada menos que con Domingo Cavallo, el ministro hambreador del gobierno peronismta de Carlos Menem.

Tenemos que salir a pelear contra el ajuste. Los docentes y trabajadores estatales de varias provincias nos marcan el camino. Para eso necesitamos una nueva dirección sindical, combativa y democrática, que desplace a la burocracia traidora. La reciente votación en Ctera es un buen ejemplo, ya que a pesar del fraude la lista opositora Multicolor, encabezada por Angélica Lagunas, acaba de hacer una extraordinaria elección, ganando en la provincia de Neuquén como muestra de la bronca contra la burocracia sindical.

Por sobre todo, la discusión es política. Millones se preguntan a dónde va el país, sumido en la crisis y la decadencia. Ninguno de los partidos patronales tiene una propuesta capaz de dar respuesta a los angustiantes interrogantes del pueblo trabajador. Es necesaria otra alternativa política, la que venimos construyendo desde hace años con el Frente de Izquierda Unidad. Planteamos un programa de emergencia obrero y popular que, partiendo de dejar de pagar la deuda externa y romper con el FMI, priorice aumentar los salarios y las jubilaciones para que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar, y ponga en marcha un plan de construcción de viviendas populares para crear trabajo genuino y más plata, en vez de recortes, para la educación y la salud pública. Un programa que solo podrá ser llevado adelante por un gobierno de las y los trabajadores, que comience a transitar el camino hacia una Argentina socialista.

Desde Izquierda Socialista estamos comprometidos en construir esta alternativa. En estos días estamos realizando actividades abiertas en todas las provincias y municipios del Gran Buenos Aires, para que conozcas nuestras propuestas y puedas sumarte. Te esperamos.

Tags


Escribe José Castillo

El superministro de Economía Sergio Massa culminó su gira por los Estados Unidos. Se reunió con referentes del Departamento de Estado y del Tesoro yanqui, ofreció más privilegios para profundizar el saqueo en Vaca Muerta y se sometió al exámen del FMI.

Todo el equipo económico hace una semana que está haciendo gestos de genuflexión frente al gobierno yanqui y el establishment económico internacional. El ministro Massa comenzó su gira reuniéndose con funcionarios de Asuntos para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado (equivalente a nuestro ministerio de Relaciones Exteriores). También fue recibido por el consejero de seguridad del presidente de los Estados Unidos, Jack Sullivan.

Posteriormente hizo valer su imagen de “hombre confiable de los yanquis” para lograr que el presidente del BID, Mauricio Claver Carone, se avenga a destrabar préstamos de ese organismo para la Argentina. Cabe destacar que ese dinero no irá a obras específicas, sino simplemente a engrosar las reservas para así poder cumplir con los requerimientos del FMI y los vencimientos de deuda externa.

Una parada importante fue la reunión en Houston con los magnates de la industria petrolera y gasífera, donde Massa se comprometió a otorgar más privilegios a estas transnacionales y dar vía libre para el incremento del saqueo de Vaca Muerta (ver "Reunión de Houston: mayores privilegios para las multinacionales del gas y el petróleo").

Luego, en la reunión con funcionarios del Departamento del Tesoro (el equivalente yanqui a nuestro ministerio de Economía), si bien la reunión fue con el asesor David Lipton, Massa logró que, al menos, pase un momento a saludar y sacarse una foto la secretaria Janet Yellen. En todas las reuniones, Massa mostró su buena llegada a la cúpula política norteamericana y dijo lo que todos esperaban: sobreactuó el alineamiento internacional argentino con el país del norte y se dedicó a mostrar los “esfuerzos” que hace el gobierno para cumplir con el ajuste del FMI. Janet Yellen, en la brevísima conversación con Massa (demostrando que una semicolonia como Argentina no merece más tiempo para un funcionario de primera línea yanqui), no se privó de exigir que el gobierno debe avanzar en “reformas estructurales” (ya sabemos lo que eso significa: flexibilización laboral, mayor ajuste jubilatorio y menos impuestos para las grandes empresas y fortunas).

En la conferencia de prensa posterior, el ministro Massa fue clarísimo: “ellos obviamente tienen enorme interés en que Argentina vuelva rápido al mercado de capitales como una forma de avanzar aún más en la recuperación de la credibilidad global de la Argentina”. Traducido: el objetivo de máxima del gobierno argentino es restablecer las líneas de endeudamiento con los yanquis, lo mismo que se planteó y logró en sus primeros dos años Mauricio Macri. Y que, sabemos, terminó en la crisis de 2018 y el pedido de auxilio al FMI.

La reunión más importante: el FMI

Mientras Massa desarrollaba todo ese periplo arriba relatado, el resto del equipo del ministerio de Economía, encabezado por el recientemente reclutado economista “estrella” del establishment local, el viceministro Gabriel Rubinstein, se dedicaba a rendir exámen número a número con la cúpula técnica del FMI. Finalmente llegó la reunión más esperada, Massa, acompañado por el presidente del Banco Central Miguel Pesce y la anterior ministra Silvina Batakis, se reunió con Kristalina Georgieva, la titular del Fondo.

Las explicaciones de Massa en todas sus reuniones, y obviamente mucho más con Kristalina Georgieva, pasaron por mostrar que estaba cumpliendo con el ajuste. Se jactó de que los jubilados están siendo reajustados por debajo de la inflación, de que los salarios del sector público también se están desvalorizando frente al ascenso de los precios, de que se congeló toda la planta del Estado, de que se está avanzando con los tarifazos en la electricidad, el gas y el agua y de que se recortaron partidas sustanciales en educación, salud, vivienda y obras públicas. Todo con el objetivo de alcanzar el número exigido por el FMI y llegar a fin de año con un déficit fiscal no mayor a 2,5% del PBI.

A todo esto Massa le agregó la información de los privilegios que se le han otorgado a los monopolios exportadores de soja y a los grandes terratenientes, para lograr que estos liquiden las cosechas que estaban reteniendo y así acercarse a cumplir con la otra meta exigida por el Fondo llegar a 5.800 millones de reservas de acá a fin de año.

A pesar de toda esta puesta en escena del ministro de Economía, quedó claro que el FMI no te regala nada. Massa se fue sin la revisión técnica del Fondo aprobada, apenas con la promesa de que sucedería en breve. Sí se llevó “tarea para el hogar”: presentar un presupuesto 2023 donde el ajuste debe ser aún más profundo, ya que el programa firmado con el Fondo exige reducir aún más el déficit, hasta el 1,9% del PBI. Dato de color: Massa tampoco logró que esta vez se pudiera agendar una reunión entre Alberto Fernández y Joe Biden. El presidente del Frente de Todos va camino a obtener un récord: nunca un presidente argentino intentó tantas veces reunirse con su par yanqui y siempre salió desairado.

Una visita alejada de las necesidades populares

La visita de Massa y su equipo a los Estados Unidos fue la más clara manifestación de cuáles son las prioridades del gobierno peronista del Frente de Todos: el sometimiento al ajuste del Fondo Monetario Internacional, la humillación absoluta ante el imperialismo yanqui y el mayor saqueo de nuestras riquezas. Exactamente lo contrario de lo que hay que hacer. La verdadera salida pasa por romper con el Fondo, dejar de pagar la deuda, estatizar nuestros recursos gasíferos y petroleros, así como la banca y el comercio exterior, y utilizar todo eso para priorizar las reales y urgentes necesidades de nuestro pueblo: salarios y jubilaciones dignas, trabajo genuino, y más plata para educación, salud y vivienda.

Tags


Escribe José Castillo

Una de las reuniones más publicitadas de Sergio Massa en su gira por Estados Unidos fue la que realizó con las grandes multinacionales petroleras en la ciudad de Houston.

El encuentro, realizado en el Rush Conference Center del Instituto Baker de la Rice University, contó con la participación, además de Massa, de las secretarias de Energía, Flavia Royón, y Legal y Administrativa, Renata Scafati, los presidentes de YPF, Pablo González, y de Enarsa, Agustín Gere y el ministro de Energía de Neuquén, Alejandro Monteiro.

El ministro realizó la presentación del Plan Gas, en todas sus facetas e incentivos a la producción y posterior exportación. Massa aseguró que las empresas contarán con libre acceso a divisas para importar, para reenviar utilidades a las casas matrices, y no descartó otros “beneficios adicionales” a quienes cumplan con incrementos en la producción. O sea, habrá vía libre para el saqueo y la destrucción ambiental.

Asimismo, Massa anunció que volverá a poner en vigencia el Régimen de Promoción de Hidrocarburos de 2014, que fue el que dio nacimiento a Vaca Muerta con Chevrón. Recordemos que dicho acuerdo se desconoce en sus detalles, porque fue calificado como “secreto”. Todas las regulaciones posteriores de Vaca Muerta se hicieron sobre la base de dicho régimen.

Además de la presentación general, el ministro Massa luego accedió a reuniones bilaterales con directivos de Total, Chevron, British Petroleum, Bridas y ExxonMobil.

Tanto ofrecimiento de privilegios obviamente dio sus frutos, la francesa Total y la yanqui Chevron anunciaron nuevas inversiones en Vaca Muerta para 2023.

Estos anuncios profundizarán en el futuro inmediato el saqueo, el daño ambiental y la superexplotación de los trabajadores petroleros que se está dando en Vaca Muerta. Esto se viene incrementando en forma ininterrumpida en los últimos tres años. Así, en 2020 la producción de petróleo por fracking en la zona llegó a los 120 mil barriles diarios, en 2021 a los 168 mil barriles y este año ya se está en un ritmo de 226 mil barriles. YPF está a la cabeza, extrayendo el 59%, seguida por Shell y Vista Oil con el 12% cada una y Panamerican Energy con el 7%.  Cuatro empresas concentran el 90% de la producción total de petróleo en Vaca Muerta. El 10% restante se lo reparten otras diez empresas, siendo la más importante Tecpetrol (Grupo Techint) con el 2,5%.

Con respecto al gas extraído en Vaca Muerta, YPF aporta el 39%, Tecpetrol el 22% y Pampa Energía (Grupo Midlin) el 10%. Estas tres empresas se reparten el 70% de la producción total de gas en Vaca Muerta.

En ambos negocios, gas y petróleo, hay un extenso campo para propiciar el saqueo por parte del capital transnacional. Eso es exactamente lo que está ofreciendo el ministro Massa, en su desesperación por “conseguir dólares” para cumplir con el ajuste exigido por el FMI y los pagos de deuda externa.

El gas y el petróleo son recursos estratégicos y no renovables. Igual que la naturaleza que se destruye con la crisis ambiental que se está generando en la zona de Vaca Muerta, además del pisoteo de los derechos ancestrales de los pueblos originarios.

El camino para que esos recursos se puedan aprovechar racionalmente no es ofrecer más privilegios para el saqueo. Al contrario, hay que rescindir todas las concesiones y concentrar todo el negocio petrolero, desde la prospección, pasando por la extracción, el refinado y la comercialización, en una YPF 100% estatal, gestionada por sus propios trabajadores. Del mismo modo, tenemos que concentrar el hoy totalmente descentralizado negocio gasífero, recreando una gran Gas del Estado que garantice el uso de este vital recurso, priorizando su acceso al conjunto de la población argentina.

Tags


Escribe José Castillo

El gobierno peronista del Frente de Todos se jacta de que “ahora sí” está logrando que los grandes acopiadores de soja se dignen a liquidarlas y así permitan engrosar las reservas. Claro que para ello les está garantizando un negocio redondo: pagarles la soja que liquidan a 200 pesos por dólar. Para el exportador de soja es el equivalente a bajarles las retenciones a 0%.

Un escándalo, teniendo en cuenta que el mismo Banco Central que paga 200 pesos por dólar a los grandes exportadores de soja, luego se lo vende a los importadores a 140 pesos. ¡Comprar a 200 para vender a 140! Todo esto le genera al estado una pérdida de 300.000 millones de pesos, que es el equivalente a todo lo que se recaudó el año pasado con el impuesto a las grandes fortunas.

Este “dólar soja” es un beneficio exclusivo para los grandes terratenientes, que son los que tuvieron capacidad para acopiar y esperar, especulando con las toneladas de soja en las silobolsas. El pequeño productor ya hace meses que se vio obligado a vender su cosecha para sobrevivir a la cotización anterior.

Recordemos que, según el último censo agropecuario (del año 2018), el 1% de las explotaciones agropecuarias concentran el 36% de la tierra. En el otro extremo, el 55% de las explotaciones tienen apenas el 2% de la tierra. Estamos hablando en un caso de fincas de más de 10.000 hectáreas y en el otro extremo de pequeñas chacras de 200.

Los quince mayores grupos de siembra del país, que suman 1,6 millones de hectáreas, son: Mariano Bosch (Adecoagro, 210.000 hectáreas), Roberto Urquía (Aceitera General Deheza, 200.000 hectáreas), Lartirigoyen y Cía (Grupo Glencore, 150.000), Manuel Santos Uribelarrea Balcarce (MSU, 140.000 hectáreas), Eduardo Elzstain (Cresud, 132.000 hectáreas), Grupo Duhau (120.000 hectáreas), Grupo Andreoli (100.000 hectáreas), Gustavo Grobocopatel (Los Grobo, 99.000 hectáreas), Grupo Boehler (80.000 hectáreas), Markus Kahlbetzer (Liag Argentina, 79.000 hectáreas), Grupo Río Seco (65.000 hectáreas), Rafael Aliaga (Man Agro, 60.000 hectáreas), Daniel Cavigliasso (Maniagro, 60.000 hectáreas), Carlos Reyes Terrabusi (Virreyes Agropecuaria, 50.000 hectáreas) y Santiago Casares (Casenave y Asociados, 50.000 hectáreas).

A todo esto hay que sumarle los pooles de siembra, especuladores financieros que arriendan tierras exclusivamente para una cosecha y luego especulan con las toneladas cosechadas.

Los grandes productores de soja no sólo se están beneficiando con este tipo de cambio especial. También aprovechan para cobrar la soja en pesos a un dólar de 200 cuando venden al mercado interno, ya sea a quiénes la usan para alimentación de animales (vacas lecheras, cerdos, aves), a las empresas de biodiesel o a las aceiteras. Conclusión: en el corto plazo veremos “la segunda vuelta” de este mayor precio de los insumos, con un nuevo salto inflacionario.

En vez de castigar a los especuladores, se los está premiando. Obviamente, ahora viene la presión de los terratenientes que cosecharon maíz para que se les reconozca el mismo tipo de cambio, mañana sucederá lo mismo con los del trigo y así sucesivamente. Lo que está sucediendo, en el fondo, es una devaluación encubierta, en cuotas. Que terminará pagándola, con mayor inflación, el pueblo trabajador.

La solución pasa por nacionalizar el comercio exterior, para terminar con todas estas maniobras especulativas. Y para que sea el estado quien reciba los dólares exportados en forma directa y así pueda aplicarlos a las más urgentes necesidades populares.

A todo esto hay que agregar una salida de fondo. No va más esta estructura de propiedad de la tierra. Se necesita una profunda reforma agraria, con la expropiación de los grandes terratenientes y el apoyo con créditos blandos, subsidios, formación a través del INTA y precios sostén para los pequeños productores, las cooperativas y la agricultura familiar.

Tags


Escribe José Castillo

Sergio Massa viene prometiendo que, tras su gira por Estados Unidos, se avanzará en un acuerdo entre la AFIP y el Internal Revenue Service (IRS), organismo de recaudación de impuestos yanqui.

El gobierno del Frente de Todos afirma que hay 100.000 millones de dólares fugados de nuestro país y depositados en los Estados Unidos. Cierto. Tal vez incluso sean más. Es verdad que si se cobraran multas e impuestos sobre ese dinero, sería un dineral.

Pero lo totalmente ilusorio es imaginar que el gobierno de los Estados Unidos denunciará a esos capitalistas que fugaron de nuestro país y hoy juegan en el sistema financiero del país del Norte. Los acuerdos entre países para evitar la evasión impositiva, que existen, son totalmente asimétricos. Estados Unidos firmará un acuerdo con la Argentina, si le conviene, para evitar la eventual fuga de capitales yanquis hacia nuestro país, cosa que, evidentemente, hoy no sucede. Incluso si, en algún momento del futuro, se firmara algún pacto de intercambio de información impositiva, este bajo ningún punto de vista permitirá a nuestro país cobrar fuertes impuestos o multas a los evasores. A lo sumo abrirá las puertas para algún nuevo blanqueo de capitales, a la medida de los propios evasores.

Muchos de los evasores impositivos y los que fugan capitales son ampliamente conocidos. Si son personas físicas, tienen intereses en empresas y grupos económicos que funcionan en nuestro país. Si son empresas fantasmas, es bastante fácil encontrar lazos familiares y de testaferros con patronales locales.

En síntesis, lo que se debería hacer es exigir la repatriación de los capitales fugados, amenazando con incautar las riquezas locales de esos especuladores, no esperando una ilusoria “ayuda” de los yanquis, que nunca llegará. ¿O acaso no sabemos que la mayor corrupción es el ilegal, inmoral e impagable endeudamiento externo, generada por el mismísimo establishment financiero yanqui?

Tags

Nahuelmoreno.org

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

Es una herramienta fundamental para fortalecer a Izquierda Socialista y al Frente de Izquierda.

La suscripción del periódico impreso nos permite también seguir editándolo, ya que nos financiamos con nuestros propios aportes y del de los suscriptos.

 

Suscribite a la versión Impresa

Más Leídos

Malvinas / Grabois

Malvinas / Grabois

09 Sep 2026 El Socialista N° 635

Malvinas / ¿Van a sancionar a Elsztain?

Malvinas / ¿Van a sancionar a Elsz…

09 Sep 2026 El Socialista N° 635

19S Hagamos una gran Marcha de la Bronca

19S Hagamos una gran Marcha de la B…

09 Sep 2026 El Socialista N° 635

Malvinas / ¿Celebración?

Malvinas / ¿Celebración?

09 Sep 2026 El Socialista N° 635

“La salida está en que los trabajadores confíen en su propio destino”

“La salida está en que los traba…

09 Sep 2026 El Socialista N° 635