
Escribe José Castillo
Se sigue pagando al FMI. Ahora fueron 800 millones de dólares, con lo que ya se suma 7.695 millones en el año, sólo con el Fondo. Agregando lo abonado a otros organismos y a acreedores privados, en 2024 se fueron más de 12.000 millones de dólares por pagos de deuda, mientras esta continuó creciendo. Ahí está el dinero para aumentar los salarios, el empleo y los presupuestos de salud, educación y vivienda.
“No hay plata”, es el slogan preferido del gobierno ultraderechista de Milei. Con esa consigna se despiden decenas de miles de empleados públicos, se pulverizan salarios y jubilaciones, se cierran organismos, se desfinancia al extremo la salud y la educación y se paraliza la obra pública. Pero, sencillamente, es mentira: el dinero existe, sólo que se lo destina al pago de la deuda externa, como lo dijimos mil veces, fraudulenta, ilegal, ilegítima, inmoral y, además, impagable, ya que, al mismo tiempo, sigue creciendo cual bola de nieve.
2024 es el año donde el gobierno operó a fondo con la “motosierra”. Pero el año que viene el ajuste continuará. Vencen 3.300 millones de intereses a pagarle al FMI. Además vencen 11.000 millones de dólares con los acreedores privados. Lo que da, sumado a vencimientos con otros organismos, un total de 17.000 millones. Y si miramos de acá a 2027, tenemos vencimientos en moneda extranjera por 61.600 millones de dólares, entre pagos al FMI, a los pulpos privados y a otros organismos.
El gobierno de La Libertad Avanza ha presentado un presupuesto de terror. Se recortan todas las partidas, más aún de lo que ya se achicaron este año. Obviamente, la única excepción son los pagos de deuda. Peor aún: se dice explícitamente que el presupuesto 2025 se ejecutará en función de obtener el dinero para cumplir con los distintos vencimientos. Y que, si es necesario, se recortará más aún con tal de cumplir con los pulpos acreedores y el FMI.
Obviamente, este presupuesto es inarreglable. No hay forma, como sostienen varios gobernadores y la llamada “oposición amigable” de “mejorarlo” negociando algunas partidas. Por otra parte, el propio gobierno sostiene que o se aprueba como está o no habrá presupuesto 2025 y seguirán gobernando, y ajustando salvajemente, por decretos de necesidad y urgencia, como vinieron haciendo hasta ahora.
Por eso, desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad, decimos que la pelea no es exclusivamente por el presupuesto, que por supuesto hay que rechazarlo de plano cuando se llegara a tratar. Es más general, contra el ajuste en su conjunto, y se definirá en las calles, en las luchas y movilizaciones. Por eso es fundamental apoyar cada pelea, cada resistencia. Como la de los estudiantes, no docentes y docentes en defensa de la universidad pública, la de las y los trabajadores de la salud, como sucedió en el Bonaparte, en el Garrahan y en tantos otros lugares, en la defensa de Aerolíneas Argentinas, en la lucha contra la pulverización de las jubilaciones, y en tantas otras. Exigiendo, además, a la burocracia de la CGT que rompa su ya vergonzosa tregua y llame a un paro general y un plan de lucha.
Pero, al mismo tiempo, tenemos que dar el debate político. Explicando que hay otra salida, postulando otro plan económico, de emergencia, obrero y popular, que arranque por dejar de pagar la deuda externa y romper con el FMI para priorizar las más urgentes necesidades populares. Por eso, desde la bancada de Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad, hemos presentado un proyecto de ley en este sentido, que explicamos en estas páginas.
Aumento de emergencia de salarios y jubilaciones
Que ningún salario sea menor que el valor de la canasta familiar, calculado por los trabajadores de ATE-Indec en 1.514.208 pesos a fin de septiembre pasado, actualizable mensualmente de acuerdo a la inflación. Que la jubilación mínima alcance el valor de la canasta de la tercera edad, que según la Defensoría del mismo nombre es de 912.584 pesos a septiembre, y que a partir de ese valor se aplique el 82% móvil.
Plan de obras públicas para crear trabajo genuino
Frente a la reaparición del flagelo de la desocupación, hay que poner en marcha un gran plan de construcción de viviendas populares, que, al mismo tiempo que ayude a resolver el enorme déficit habitacional (5 millones de familias no tienen acceso a una vivienda digna) genere rápidamente puestos de trabajo en la construcción, con el efecto multiplicador que tiene esa industria.
Plata para salud, educación, vivienda y ciencia y técnica
Hay que aumentar de inmediato los presupuestos dedicados a esas áreas. En el caso de la educación se debe renacionalizar el sistema, llevando el presupuesto al 10% del PBI para financiarlo. En el caso de salud hay que aumentarlo hasta que cubra tanto la construcción y refacción de los hospitales y centros de salud necesarios, como los insumos y los puestos de trabajo que se requieran con salarios dignos.
Dejar de pagar la deuda externa y romper con el FMI
Hay que suspender inmediatamente los pagos en todo concepto, sea con el FMI y otros organismos internacionales (Banco Mundial, Club de París) como con los pulpos acreedores privados. Y llamar a conformar un gran club de deudores a todos los países latinoamericanos para así romper esta auténtica cadena de sometimiento, apuntando a alcanzar nuestra segunda y definitiva independencia.
Impuestos a las grandes riquezas y super-ganancias
Mientras el pueblo trabajador sufre las consecuencias del más brutal ajuste de la historia argentina, las grandes empresas, los bancos, los monopolios exportadores y los especuladores financieros de todo tipo incrementan sus ganancias a niveles récords. Hay que cobrarles impuestos a los ricos y no al pueblo trabajador. Por eso, planteamos un impuesto de emergencia a las grandes fortunas y a las super-ganancias de las empresas (tanto multinacionales como monopolios locales), al mismo tiempo que decimos que hay que eliminar el IVA a los productos de la canasta familiar y el vergonzoso “impuesto al salario”.
Nacionalizar la banca y el comercio exterior
Los bancos, las financieras, las fin-tech como Mercado Libre y las agencias de bolsa ganan millones con la bicicleta financiera, con la fuga de capitales y el blanqueo y con operaciones especulativas con los propios bonos que les ofrece el gobierno. Hay que terminar con esto, nacionalizando la banca, para que el ahorro popular sea destinado a créditos para el consumo, para el acceso a la vivienda o para financiar proyectos de utilidad social que apunten al desarrollo y bienestar del pueblo trabajador.
Al mismo tiempo, los monopolios agroexportadores (y ahora también las megamineras y los pulpos del gas y el petróleo) concentran el grueso de las exportaciones, realizando todo tipo de maniobras, aprovechando sus puertos privados, fugando nuestras divisas. Por eso es urgente nacionalizar el comercio exterior para que todas los dólares de las exportaciones entren al país y financien las necesidades populares y que se decida planificadamente tanto que se exporta como cuáles son las importaciones que son necesarias e imprescindibles.
Reestatizar las empresas de servicios públicos privatizados
Las privatizaciones de los ´90 mostraron su fracaso, con servicios de pésima calidad, empresas que se llenaron los bolsillos sin invertir un peso, viviendo de los subsidios del estado y de los tarifazos que siempre paga el pueblo trabajador. Por eso hay que reestatizarlas, para ponerlas a funcionar bajo gestión de sus propios trabajadores y trabajadoras y usuarios. Al mismo tiempo, hay que defender las empresas públicas que hoy existen, como Aerolíneas Argentinas o los ferrocarriles, dándoles el financiamiento adecuado, los salarios que corresponden a sus trabajadoras y trabajadores y poniendo la gestión en sus manos.
Recuperar nuestras riquezas, con una YPF 100% estatal y la recreación de Gas del Estado
Hay que terminar con el saqueo de nuestros recursos no renovables, sea el gas, el petróleo o lo que se obtiene de los negocios megamineros. Que, además de superexplotar a sus trabajadores, destruye el ambiente y en muchísimos casos pone en riesgo y hasta expulsa a las comunidades que viven en las zonas afectadas. Hay que rescindir todas las concesiones, y en el caso del petróleo y el gas, proceder a la reconstrucción de grandes empresas estatales monopólicas, como una YPF 100% estatal y Gas del Estado, concentrando así todo el negocio, desde la exploración, la extracción, el transporte, el refinado, hasta la comercialización al usuario.
Proyecto de ley
La Honorable Cámara de Diputados sanciona con fuerza
No al Presupuesto 2025 de Milei. Postulamos un plan económico alternativo de emergencia, obrero y popular, para erradicar la pobreza, la desigualdad social, la dependencia y el sometimiento del país a las multinacionales y al FMI.
Art 1. Impleméntese un nuevo plan económico alternativo de emergencia obrero y popular. El mismo tendrá como objetivo combatir el hambre, la pobreza, la desigualdad social y la dependencia del país. Los fondos recaudados en el presente proyecto estarán destinados a aumentar los salarios y jubilaciones, a generar trabajo genuino con un plan de obras públicas, una fuerte inversión en los presupuestos de salud, educación, universidades y vivienda, entre otros, para satisfacer las urgentes necesidades populares.
Art 2. A partir de la presente se suspenden todos los pagos en concepto de deuda externa, tanto de capital como de intereses, ya que se trata de una deuda ilegítima, usurera y fraudulenta contraída en perjuicio del pueblo trabajador. La República Argentina, a su vez, desconoce a través de la presente ley el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2018, declarándolo nulo de nulidad absoluta, como así también todos los actos, condicionamientos y disposiciones que se desprendan del mismo.
Art 3. Se impone a partir la presente ley un impuesto especial a las grandes riquezas, ganancias y utilidades de millonarios, grandes empresarios, bancos y multinacionales. Y se dispone la eliminación inmediata del IVA de la canasta familiar y del denominado impuesto al salario, cuarta categoría, el mal llamado impuesto a las ganancias.
Art 4. Procédase a reestatizar (nacionalizar) todas las empresas privatizadas, incluyendo el sistema ferroviario, disponiéndose la anulación de todas las concesiones, sin indemnización. Dichas empresas pasarán a manos del Estado nacional, como único titular de las mismas, funcionando
bajo control, gestión y administración de trabajadoras y trabajadores y organizaciones de usuarios. De la misma manera se procederá con la Hidrovía del Paraná.
Art. 5: A partir de la presente se nacionaliza la producción, extracción, refinación, exploración, transporte y distribución de la industria petrolera y gasífera. A tal fin se creará una nueva YPF y Gas del Estado, que serán sociedades cien por ciento estatal, tomando posesión de los bienes existentes para su planificación racional. Se avanzará en el fin de la explotación contaminante del fracking y se frenará el avance de la exploración hidrocarburífera en los mares (off shore), dado su carácter depredatorio. Se procederá, a su vez, a la estatización del conjunto de los recursos y bienes comunes energéticos y minerales estratégicos, cuya explotación se hará en consulta con las comunidades, asambleas y profesionales, en estricto cuidado del ambiente, quienes encararán un plan de transición productiva al servicio de las necesidades populares. Prohíbase la megaminería contaminante y procédase a implementar una fuerte inversión a través del Conicet y los organismos correspondientes en el desarrollo de técnicas para la obtención de recursos minerales estratégicos como el litio, que tengan un carácter sustentable y sean aprobadas desde los territorios.
Art 6. Procédase a nacionalizar la banca y el comercio exterior, a fin de terminar con la especulación financiera, la fuga de capitales y el gran negocio con las exportaciones e importaciones, lo que garantizará que el dinero que se genera en el país sea puesto prioritariamente al servicio del pueblo trabajador, el crédito popular, hipotecario y proyectos para reactivar de manera urgente la economía del país.
Art 7. De forma.
Mónica Schlotthauer
Fundamentos
Argentina está sumida en la extrema pobreza (53%) e indigencia (18%). Es un país rico en alimentos, carne, leche, petróleo, gas, bosques, mares, ríos, minerales, pero tiene millones de personas que no pueden acceder a un alimento, al agua, a los medicamentos. Siete de cada diez niñas y niños son pobres. Casi el 20% están en la indigencia, es decir, no consumen lo mínimo e indispensable para subsistir. A tal punto que ascendió la desnutrición crónica o malnutrición infantil (sobrepeso-obesidad), provocando un retraso en el crecimiento de los menores en edad escolar, baja en la talla y en el rendimiento intelectual (informe de la FAO-Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, agosto 2024).
Esto se debe a que Argentina sigue siendo una semicolonia del imperialismo norteamericano desde el golpe de 1955, donde reina la decadencia económica y social como parte de la crisis capitalista mundial. Desde los años 70 fue retrocediendo cada vez más, dando paso a la concentración monopólica, extranjerización y saqueo, pegando un nuevo salto en ese proceso bajo el gobierno peronista de Carlos Menem en los años 90.
Argentina a lo largo de las décadas ha perdido la propiedad y el control de los ferrocarriles, YPF, las empresas de luz y gas, teléfonos, los puertos, la Hidrovía del Paraná, Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA), el manejo de lo que se exporta e importa, entre un largo etcétera. Todo bajo una estructura capitalista que todos los gobiernos han dejado intacta. Males que se han agravado desde la asunción del gobierno ultraderechista de Milei.
El gobierno festeja el “superávit fiscal”, pero lo hizo mediante la poda inhumana de las jubilaciones, la obra pública, las universidades y otros recortes esenciales como parte de un plan motosierra al servicio de engordar las ganancias capitalistas y los bolsillos de los usureros internacionales y el FMI. Dice que no hay más déficit fiscal, cuando el “déficit” permanente lo genera el pago de capital e intereses de la deuda externa. Por ejemplo, en enero de este año los intereses de la deuda externa superaron lo que se pagó en jubilaciones y pensiones.
El “no hay plata” del gobierno es para encubrir que la plata se va a la deuda externa y al FMI. Mientras les perdona impuestos a los mercenarios del blanqueo de capitales, a las multinacionales extractivistas y contaminantes beneficiadas con el RIGI, les reduce impuestos a los más ricos
(Bienes Personales) y reimpuso el impuesto al salario (ganancias) a un millón de trabajadoras y trabajadores. Argentina se desangra pagando una supuesta deuda ilegítima y fraudulenta, mientras todos los gobiernos dejan que se vaya la riqueza nacional por la fuga de capitales, evasiones impositivas a los grandes empresarios y multinacionales, por los puertos privados, el comercio exterior, la bicicleta financiera, entre tantas otras permisiones y maniobras.
Los distintos gobiernos pagaron religiosamente esa deuda contraída en la última dictadura militar y la renegociaron permanentemente imponiendo severos ajustes. Por pagar la deuda, todos los días se van escuelas, hospitales, salarios, jubilaciones, rutas, caminos, viviendas populares. Atento a ello la pobreza viene creciendo exponencialmente: Cristina Kirchner dejó el gobierno en 2015 con un 30% de pobreza, Macri el 38%, Alberto y Cristina el 41% y Milei la llevó al 53%.
El pacto con el FMI vuelve a redoblar aún más las recetas que ya se aplicaron con la hiperinflación de Alfonsín en los años ´80; el 1 a 1 de Menem-Cavallo en los años 90 (donde se remataron todas las empresas del Estado para pagar “en especie” mientras la deuda externa creció al doble); el “blindaje” de De la Rúa-Chacho Alvarez de 1989/2001; los 12 años peronistas kirchneristas donde nunca “nos liberamos” del FMI ni “nos desendeudamos” como demagógicamente decía el gobierno, sino que se pagaron 200.000 millones de dólares en concepto de deuda externa y terminó ese gobierno con una deuda similar. Luego vino Macri y Caputo que nos endeudaron en 100 mil millones de dólares, entre ellos los 45.000 millones de dólares con el FMI, y posteriormente Alberto Fernández y Cristina Fernández reconocieron esa estafa, volviendo a sellar un pacto con el FMI. Ahora Milei ordenó el presupuesto 2025 bajo la prioridad de cumplir con el Fondo Monetario sea como sea, llevando a cabo un ajuste brutal contra el pueblo trabajador, recesión, desigualdad social.
Entre diciembre 2023 y agosto 2024 la deuda creció 87.000 Millones de Dólares provocando que la deuda del Estado nacional sea de 455.000 MD (85% del PBI). Esto sumado a la deuda del Banco Central -pasada ahora al Tesoro-, las Provincias (30.000 millones de dólares) y municipios, asciende a la friolera de 520 mil millones de dólares.
Para el Presupuesto 2025 la prioridad no son las y los jubilados, la docencia, la universidad, el personal de salud o nuestras niñas o niños, sino los pagos de la deuda externa. En los próximos 10 años hay pagos por
180.000 millones de dólares. Hasta diciembre de este año se deberán pagar 3.000 millones de dólares y el año que viene más de 20.000 millones de dólares. Por eso sostenemos que la primera medida del plan económico que proponemos pasa por dejar de pagar ya esa deuda usurera y liberarnos de los dictados económicos y políticos que nos someten al FMI, volcando esos fondos a trabajo, salario, jubilaciones, salud, educación y vivienda.
También hay que imponer un fuerte impuesto a las ganancias y utilidades de los grandes capitalistas. Es mentira que en Argentina hay muchos impuestos que impedirían a los capitalistas invertir. Nuestro país impone menos que la OCDE, países donde se grava más con impuestos directos (progresivos) y no como acá, donde el que más recauda es el IVA con el 21%, el más regresivo, ya que pagan más en proporción a sus ingresos quienes menos ganan que un gran capitalista.
Al contrario, son las multinacionales que actúan en nuestro país (agronegocio, automotrices, mineras, petroleras, litio, etcétera) la que se llevan las grandes ganancias, haciendo miles de maniobras para evadir.
Las principales empresas que actúan en el país, centralmente extranjeras, tuvieron una gran rentabilidad en el primer trimestre de 2024 a pesar de la recesión. Según el informe “Ganadores y Perdedores en los primeros meses del gobierno de Milei”, elaborado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), si se suma a las tres empresas alimentarias que cotizan en bolsa (Arcor, Mastellone y Río de la Plata), sus ganancias operativas tuvieron un incremento del 687 por ciento, muy por encima del 273 por ciento de la inflación del período. “Se registran incrementos que superan el 9.000% en los laboratorios; 5.000% en el complejo exportador de granos; 1.300% en el sector alimenticio; 945% en el sector bancario y 790% en el hidrocarburífero”, dice el informe.
¿De qué empresas estamos hablando? Entre las petroleras y gasíferas: YPF, PAE, Tecpetrol (Techint), Pluspetrol, Vista Energy, Shell, Total Austral y Chevron, entre otras. Alimenticias: Arcor (Pagani); Mastellone; Molinos Río de la Plata (Pérez Companc); Molinos Cañuelas; Quilmes; Mondelez; Nestlé. Agroindustria y Oleaginoso: Cargill, Viterra, Bunge, Dreyfus, Aceitera General Deheza (AGD), Cofco, Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Molinos Agro (Perez Companc), entre otros operadores. Bancos: Santander (Banco Santander de España); Macro; BBVA; Galicia; Supervielle; Hipotecario; Comafi. Metalúrgicas: Ternium (Techint); Aluar-Aluminio (Madanes Quintanilla); Tenaris; Acindar; Aceros Zapla; AcerBrag y Gerdau (Sipar). Energía mayorista: Central Puerto
(Miguens-Bemberg y Escasany); CT Ensenada Barragán (Pampa Energía-Mindlin); YPF; Enel (Italia); Aes; YPF Luz. Farmacéuticos-laboratorios: Bayer; Pfizer; AstraZeneca; Richmond; Elea; Roemmers; Gador; Bagó.
Por otro lado, según la revista Forbes, la lista de billonarios argentinos la encabeza Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre, con una fortuna de USD 6.300 millones. Este dato es de destacar ya que Galperín es beneficiado con 100 millones de dólares al año en subsidios impositivos por parte del Estado fruto de una ley de promoción de la economía basada en el conocimiento sancionada bajo el gobierno peronista. Galperín es dueño de la empresa local de mayor valor, con un market cap (valor acumulado de las acciones de la compañía) en más de USD 82.000 millones (Infobae, enero 2024), superando hoy los 100 mil millones de dólares. Le sigue en fortuna Paolo Rocca (Grupo Techint) con USD 5.600 millones; Alejandro Bulgheroni (Pan American Energy) con USD 4.900 millones; Gregorio Pérez Companc (USD 3.900 millones); Eduardo Eurnekian (Corporación América-Aeropuertos Argentina 2000) con USD 3000 millones y Eduardo Costantini (gurú de las finanzas y desarrollador inmobiliario) con USD 1.400 millones. Si se gravaran especialmente estas exponenciales ganancias empresariales ahí tendríamos los millones de dólares para erradicar la pobreza.
Por otro lado, como parte del plan económico que postulamos desde Izquierda Socialista y el FIT Unidad, es necesario recuperar el patrimonio nacional rematado con las privatizaciones en la década del 90 bajo el gobierno peronista de Carlos Menem, gobierno que Milei reivindica como el mejor de la historia. “Modelo” de saqueo que siguió bajo todos los gobiernos posteriores.
Así se hizo entrega de las empresas del Estado diciendo que “daban pérdidas”, con el objetivo de entregarlas a precio vil al capital privado. Se decía que de esa manera la deuda externa iba a bajar, pero creció el doble. Señalaban también que todo tenía que ser privatizado para que haya trabajo e inversión. Ocurrió lo contrario. Ahora vuelven a insistir con lo mismo.
Las empresas privatizadas de electricidad, por ejemplo, han hecho un desastre. Brindan un servicio malísimo, hay cortes permanentes, no invierten y ahora son beneficiadas con tarifazos monstruosos. Un gran negocio del que lucran las generadoras, transportistas y
distribuidoras (Edenor-Edesur-Edelap) desde 1992 en que fueron desguazadas Segba, Hidronor y Agua y Energía Eléctrica.
El gobierno de Milei le está haciendo pagar al pueblo trabajador la reducción de los subsidios para financiar la “inversión” con tremendos tarifazos. Es decir, el pueblo financia a las empresas para que encima presten un servicio deplorable, caro e ineficiente. A tal punto es así que ellas mismas lo reconocen. En una solicitada pública dijeron: “las tarifas permiten a las empresas afrontar las inversiones, gastos de operación, mantenimiento de sus redes”. ¿Por qué entonces se mantiene ese colosal negocio privado con subsidios del Estado y tarifazos que paga el pueblo en vez de que sean reestatizadas?
El gobierno de Milei dice, por ejemplo, que Aerolíneas Argentinas da pérdidas, por eso se debe privatizar. Lo mismo sostiene para todo lo que es estatal. Pero no cuenta que la línea de bandera genera un beneficio económico y social enorme, varias veces superior a lo que el gobierno llama pérdidas (beneficio de 6.000 millones de dólares en 2021, por ejemplo).
Las empresas del Estado no necesariamente deben dar “ganancias”, sino que deben valorarse por el beneficio social que generan y el servicio que prestan. Por ejemplo, la privatización del ferrocarril de los años 90 fue puro saqueo, negocio privado y muerte, provocando la masacre de Once en 2012 como resultado del vaciamiento ferroviario provocando 52 muertes y más de 800 heridos.
El ferrocarril nació por impulso del Estado Argentino en 1854. Scalabrini Ortiz en "Historia de los Ferrocarriles Argentinos" desmitifica que por ser estatales eran sinónimo de ineficiencia, onerosidad y pérdidas. Daban ganancias y sus tarifas eran inferiores en un 50% a la de los ferrocarriles privados. El ferrocarril estatal cumplía un rol de fomento, llegando a zonas pobres o de poca densidad de población, uniendo pueblos y dando empuje a las economías regionales.
Otro tanto ocurrió con Gas del Estado. Cuando en 1945 se nacionalizó, bajaron las tarifas, los costos de producción y se amplió la red de distribución y gasoductos (20.000 kilómetros). Empresa que fue desguazada y descuartizada con una ley votada con diputruchos en 1992.
Lo mismo podemos decir con la privatización del río Paraná llevada a cabo por el gobierno de Carlos Menem en 1995 (Decreto 253/95) y prorrogada por todos los gobiernos posteriores. Por la Hidrovía (Cuenca del Paraná) sale el 80% de nuestras exportaciones e ingresa el 95% de las
importaciones. A ello hay que sumarle las veintinueve terminales portuarias en manos de grandes grupos transnacionales de la agroexportación: Cargill, Bunge-Viterra, ADM, Dreyfuss, Cofco.
El Paraná es el tercer río navegable del mundo en su extensión, sin embargo, nuestro país no tiene ningún tipo de control, ni sobre la mayoría de los puertos en su ribera desde la destrucción de la estatal Empresa Líneas Marítimas Argentinas (ELMA). La privatizada Hidrovía fue campo fértil para todo tipo de maniobras de saqueo, que incluye la fuga de divisas (se calcula que se evaden 20.000 millones de dólares al año) y el contrabando de granos (como se vio en forma flagrante en el caso Vicentin), donde el Corredor Litoral también ha sido utilizado para la evasión tributaria, trata de personas, narcotráfico y contrabando de armas.
No es posible el desarrollo del país si se tienen empresas estratégicas, recursos y servicios esenciales en manos privadas (petróleo y el gas, electricidad, sistema ferroviario, etcétera). Deben estar en manos del Estado Nacional bajo estricto control y gestión de trabajadores y organizaciones de usuarios. A su vez, es fundamental nacionalizar la banca y el comercio exterior. Pocas empresas concentran las exportaciones del país, petroleras, mineras, cereales, empresas agroindustriales, automotrices, industria, aluminio, entre otras. Esos pulpos financieros controlan la especulación con el dólar y la fuga de capitales.
El comercio exterior (lo que se vende -exportaciones- y lo que se compra -importaciones-), es una parte esencial del mecanismo por el cual se llevan nuestras riquezas, que se complementa con la fuga de capitales y las bicicletas financieras. Según datos oficiales, en 2020 facturaron la friolera de 51.300 millones de dólares. Es que los pulpos exportadores sólo presentan declaraciones juradas sin que nadie verifique qué y cuánto se sube exactamente a los barcos mercantes.
Se trata entonces de crear un ente estatal que, articulado con una banca también nacionalizada, tenga el manejo de esta actividad estratégica determinando qué se puede exportar una vez cubiertas las necesidades populares. Se terminará así con cuestiones inexplicables, como que el pan tenga valores exorbitantes porque la harina cotiza al precio del trigo medido en dólares. El ente estatal de comercio exterior adquirirá los bienes destinados a la exportación a los productores, les pagará en pesos y los acopiará antes de definir si van al consumo interno o a la exportación. El Estado luego venderá aquello que se decide exportar, percibiendo directamente los dólares (no como ahora que quienes lo cobran son
multinacionales), terminando con la actual especulación cambiaria y la fuga de capitales. Medidas que deberían ser complementadas con una reforma agraria que expropie a los grandes terratenientes, respetando al pequeño productor y a las cooperativas, para potenciar el acceso a la tierra para quien la quiera trabajar.
Al mismo tiempo es indispensable que todos los bancos pasen a conformar una banca nacionalizada que unifique el ahorro nacional y el sistema de crédito en manos del Estado. Una banca estatal única que otorgue créditos baratos al pueblo trabajador y a los pequeños comerciantes.
En nuestro país no faltan “dólares”, sino que los distintos gobiernos permitieron que se fuguen. La Red de Justicia Fiscal para América latina y el Caribe revela que han desaparecido de la región casi seis billones de dólares entre 2002 y 2011, a un promedio de 600 mil millones de dólares por año, el equivalente al total de las exportaciones sumadas de los diez países de América del Sur. A esto sumémosle las ganancias que van hacia las casas matrices, el dinero que sale por los miles de agujeros del circuito financiero y los dólares que directamente se escapan por maniobras delictivas como lavado de dinero, paraísos off-shore o el narcotráfico.
Se calcula que actualmente hay aproximadamente 450.000 millones de dólares fugados de nuestro país en el exterior, casi un PBI completo, es decir, el equivalente a la riqueza entera que producimos en un año. En ese marco es que es necesario la nacionalización de la banca y el comercio exterior, como parte del nuevo plan económico que estamos postulando.
Como conclusión, está claro que plata hay. Si se deja de pagar la deuda externa, se impone un impuesto especial a las ganancias de grandes empresarios, bancos y multinacionales, si se impide la fuga de capitales y la bicicleta financiera, se recuperan las empresas privatizadas, nacionaliza el petróleo y el gas, la banca y el comercio exterior, se lograría que los fondos vayan a erradicar el hambre, la pobreza, la desnutrición infantil. A aumentar los salarios y jubilaciones al valor de la canasta familiar, subir los presupuestos de salud, educación (llevándolo al 10% del PBI renacionalizando todo el sistema educativo) y de vivienda, a reactivar la economía dando empleo genuino, prohibiendo los despidos y suspensiones, nacionalizando o provincializando toda empresa que cierre o despida, reduciendo la jornada laboral y el reparto de las horas de trabajo con igual salario, entre otras medidas. Es decir, se terminaría con el enriquecimiento de una minoría de grandes empresarios, bancos, multinacionales, usureros,
dando fin a las imposiciones del FMI, pasando a combatir los males sociales de millones.
Todos los gobiernos capitalistas nos han llevado al desastre, radicales, peronistas, el PRO. Hoy la ultraderecha de Milei está provocando un nuevo capítulo, tal vez el más siniestro, de esta debacle social. El peronismo gobernó 28 años de los más de 40 que nos separan de la última dictadura militar haciendo creer que con algunas regulaciones (el verso del “Estado presente”), bajo un supuesto gobierno “nacional y popular”, se solucionarían los problemas. Una mentira total. El peronismo gobernó para los grandes capitalistas, las multinacionales y el imperialismo, para sus empresarios amigos y una gran corrupción, manteniendo las bases intactas de este sistema capitalista de hambre, dependencia y destrucción ambiental que, bajo distintas formas, defienden tanto la centroderecha, la denominada centroizquierda y ahora la ultraderecha.
Hay otra propuesta, completamente opuesta, que es la que estamos presentando en este proyecto de ley. Un plan económico de la clase trabajadora y demás sectores populares, que deberá ser implementado bajo una economía planificada en función de sus intereses. Pelea que va íntimamente ligada a la de lograr un gobierno de las y de los trabajadores y de la izquierda, como promovemos desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad, en camino a una Argentina Socialista con plena democracia para el pueblo trabajador.
Mónica Schlotthauer

Escribe José Castillo
En medio de este ajuste salvaje, del aumento de la pobreza y la indigencia y del bombardeo publicitario del gobierno y sus periodistas amigos sosteniendo que este es “el único camino”, hemos insistido en la necesidad de un programa alternativo, basado en dejar de pagar la deuda, romper con el FMI y priorizar las más urgentes necesidades populares.
Obviamente, surge un interrogante: ¿quién puede llevar adelante este plan? Por supuesto que no esperamos que lo haga el gobierno de Milei, ultraderechista y agente directo de las grandes empresas y el imperialismo. Pero tampoco la oposición patronal mayoritaria, el peronismo. Cristina Kirchner, al igual que todos y cada uno de las y los dirigentes peronistas lo han dicho una y mil veces, y así lo hicieron cuando fueron gobierno: pagaron los vencimientos de deuda y realizaron acuerdos con el FMI, comprometiéndose a los planes de ajustes que ellos implica, como el actual, vigente a partir de la firma del gobierno de Alberto Fernández, Cristina y Massa en marzo de 2022. Más atrás, durante los 12 años kirchneristas anteriores, se pagaron 240.000 millones de dólares en concepto de deuda externa: “somos pagadores seriales”, confesó la propia Cristina cuando era presidenta.
Por eso, la puesta en marcha de un programa alternativo, obrero y popular, como el que postulamos, solo puede ser realizado por un gobierno de las y los trabajadores y la izquierda. Somos los únicos que no tenemos complicidades con los gobiernos anteriores, donde peronistas, radicales, centroizquierdistas de la Alianza, PRO o ahora libertarios ultraderechistas, siempre ajustaron al pueblo, sometiéndolo al saqueo y la decadencia.
Todos estos gobiernos fueron además los agentes de las patronales nacionales y extranjeras que nos llevaron a la dependencia y la semicolonización del capitalismo imperialista. Por eso el programa alternativo que proponemos y el gobierno de las y los trabajadores y la izquierda, deberá indefectiblemente tomar otro camino, el de la construcción del socialismo. Un socialismo que, aclaramos, nada tendrá que ver con las experiencias totalitarias que se apropiaron de ese nombre en el siglo XX (como el stalinismo o el maoísmo), pero tampoco con las caricaturas de las dictaduras capitalistas actuales que gobiernan Venezuela, Nicaragua o la actual Cuba (tan lejana a todo lo que se logró en las épocas del Che Guevara). Ni tampoco la dictadura capitalista-imperialista China. Por el contrario, el camino al socialismo que proponemos será con plena democracia para las y los trabajadores y el pueblo, planificando y gestionando a partir de la participación de todas y todos la solución de las necesidades populares.

Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional Izquierda Socialista/FIT Unidad
El Partido Obrero lanzó una campaña con la consigna “Fuera Milei”. Hizo un acto en Parque Lezama y en algunas provincias. Llama a que la adopte el Frente de Izquierda, aunque nunca lo planteó en su mesa nacional. Con esta nota damos nuestra visión al respecto, tratando de seguir aportando al interrogante de millones de luchadoras y luchadores sobre cuál es el mejor camino para derrotar el plan motosierra y a este gobierno siniestro de Milei.
El Partido Obrero lanzó la consigna “Fuera Milei” como central. Dice que es necesaria porque el gobierno “es incompatible con las necesidades de la población trabajadora” (Editorial Prensa Obrera, 25/10). Lo repitieron sus oradores en el acto del Parque Lezama. Tomamos las palabras del PO. Es cierto que Milei es “incompatible” con el pueblo trabajador, pero ese solo elemento no basta para justificar el lanzamiento de una consigna que consideramos equivocada porque no ayuda a desarrollar la pelea que está llevando a cabo el movimiento obrero y estudiantil y fundamentalmente porque no están dadas las condiciones para echar al gobierno ahora.
Desde ya Izquierda Socialista/FIT Unidad está por derrotar el plan motosierra y echar a Milei. Esto está fuera de debate. Pero plantear “Fuera Milei” como tarea inmediata de las y los luchadores es contraproducente, cuando no están dadas las condiciones. Más aún cuando se lo hace con políticas autoproclamatorias y divisionistas.
Las razones equivocadas que esgrime el PO
El propio PO reconoce que recién comienza el repudio a Milei. “Esta comprensión comienza a abrirse paso entre los trabajadores, reflejándose en un creciente repudio popular contra el gobierno” (Idem). Es decir, “comienza a abrirse paso”, no es que está en su punto máximo, ni la gran mayoría trabajadora opina eso.
Si bien a once meses de gobierno crece la bronca contra Milei, esa ruptura y decepción está en sus primeros pasos y con muchas contradicciones. Una franja ya rompió con el gobierno; hay otra que no está de acuerdo con sus políticas pero mantiene la falsa ilusión de que habría que esperar un poco más. Entre los decepcionados con Milei, también pesa a la hora de salir a enfrentar más decididamente al gobierno el no ver una perspectiva frente al odio que aún sigue contra el desastroso gobierno peronista de Alberto y Cristina. Y entre quienes vienen repudiando a Milei juega negativamente el rol nefasto de las direcciones sindicales y políticas, la tregua de la CGT, el hecho de que aún no hay desbordes a la burocracia sindical y la siniestra política de “gobernabilidad” del peronismo, alimentando todo esto el interrogante de cómo hay que hacer para avanzar y sacarse de encima a Milei y a su plan motosierra.
Es decir, no hay una radicalización en la lucha de clases que esté poniendo en cuestión la continuidad de Milei como lo fueron los meses previos a que se diera la rebelión popular que terminó con el Argentinazo de 2001 echando al gobierno de De la Rúa. Seguramente irán madurando las condiciones para ello. Pero al no estar en ese momento es equivocado agitar “Fuera Milei” pensando en que pueda caer bien en una vanguardia radicalizada. Lo que hay que hacer es crear las condiciones para ello. Cosa que no hace el PO.
¿Unidad o divisionismo para derrotar a Milei?
El Partido Obrero dice que el “Fuera Milei” serviría para “crear las condiciones para que la clase trabajadora intervenga para poner fin a la guerra que Milei nos decretó”. Pero las consignas no son para “crear condiciones”, sino para movilizar a millones en el camino de derrotar al gobierno.
Si el PO dice que está por “crear las condiciones” para tirar a Milei, debería actuar en consecuencia.
Crear las condiciones sería, por ejemplo, llamar a actuar en común al sindicalismo combativo y a todas las organizaciones que venimos luchando y a la izquierda para apoyar las luchas y coordinar con todos los sectores combativos, cosa que el PO no contribuye por su política sectaria y autoproclamatoria.
El Partido Obrero, por ejemplo, tomó la decisión de disolver el Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC), organismo que junto a distintas organizaciones hizo la primera acción contra el gobierno el pasado 20 de diciembre logrando el acto en Plaza de Mayo en el aniversario del Argentinazo. Desde ahí el PO se negó a darle continuidad al PSC, por eso no hubo ninguna mención al mismo en el acto de Parque Lezama, reemplazándolo por convocatorias unilaterales del Sutna y el Polo Obrero.
El Plenario del Sindicalismo Combativo se creó en 2018 bajo el gobierno de Macri, transitó los cuatro años bajo el gobierno peronista y justo ahora cuando hacía falta fortalecerlo ante un gobierno ultraderechista, el Partido Obrero decidió liquidarlo. Un gravísimo error.
Recordemos que el PSC logró unificar a todo lo mejor que vino dando el sindicalismo combativo, la Unión Ferroviaria Oeste encabezada por el “Pollo” Sobrero, el Sutna con Alejandro Crespo, Ademys, ATEN Capital Neuquén junto a los ceramistas de esa provincia, AGD UBA y distintos cuerpos de delegados, comisiones internas y agrupaciones opositoras. De haberse mantenido el PSC ahora podría nutrir con nuevas conducciones ganadas a la burocracia, como la docencia de UEPC Capital de Córdoba o el triunfo de Adosac Santa Cruz que ganó el sindicato provincial, con el objetivo de fortalecer un polo alternativo a la burocracia sindical e ir plasmando una Coordinadora Nacional de los sectores en lucha, el movimiento estudiantil, las asambleas populares, para darle más fuerza a la pelea contra Milei.
Unidad para luchar y postular nuestra salida de fondo junto al Frente de Izquierda Unidad
El tema es cómo llegamos al punto de que cuando estén dadas las condiciones para derrotar a Milei las y los luchadores y la izquierda estemos en mejores condiciones para oponer de manera más fuerte y organizada una salida favorable para el pueblo trabajador. Creemos que lo vamos a hacer partiendo de apoyar con la mayor unidad posible las luchas concretas contra el plan motosierra y represivo de Milei y los gobernadores. Siendo parte de las marchas estudiantiles por lograr una partida de emergencia para las universidades; las duras peleas por el salario como la que están protagonizando las y los trabajadores y profesionales del Garrahan; la pelea contra los despidos como llevan a cabo los petroquímicos de Río Tercero o la que dio ejemplarmente el personal del Hospital Bonaparte logrando un triunfo al evitar su cierre; la pelea por la defensa de Aerolíneas Argentinas y contra la privatización de los ferrocarriles, etcétera. Pelea que se vino dando desde que asumió este gobierno, arrancándole dos paros generales a la CGT y las convocatorias unitarias y masivas del 23 de Abril y el 2 de Octubre de la comunidad educativa y la juventud estudiantil. Pelea que quiere desmontar la CGT con la tregua que pactó con el gobierno. Por eso es tan importante denunciar la tregua de la CGT y exigir que convoque a un nuevo paro general y plan de lucha nacional, política que irá permitiendo sobrepasar a las direcciones traidoras en el camino de lograr una lucha nacional que ponga a la orden del día la derrota del gobierno.
A su vez, la política de la izquierda revolucionaria trotskista nucleada en el Frente de Izquierda Unidad tiene que marcar el camino alternativo, en combate contra el gobierno y diferenciándose de la oposición patronal, esencialmente del peronismo, que deja correr a Milei pensando en las elecciones de 2025. Postulando otro plan económico obrero y popular, como dice el programa del FIT Unidad, luchando por el no pago de la deuda y la ruptura con el FMI, entre otras medidas de fondo. En camino de conquistar un gobierno de la clase trabajadora y una Argentina socialista con plena democracia para el pueblo trabajador. Para esa pelea hay que fortalecer la única alternativa obrera y socialista de la unidad de la izquierda que es el Frente de Izquierda Unidad. Llamó la atención que en el acto de Lezama los distintos oradores del PO no mencionaron al Frente de Izquierda, haciendo referencia solo a su partido, diciendo “hicimos un acto más grande que el que hizo Milei en este mismo lugar”, una política autoproclamatoria y sectaria que debilita esta pelea. Llamamos a las y los compañeros de PO a reflexionar.