Hace casi un mes los estudiantes nos comenzamos a organizar masivamente. ¿Qué reclamamos? Por un lado, más presupuesto para infraestructura ante escuelas que se caen a pedazos sobre nuestras cabezas. Por el otro, la reforma curricular en la educación media. La reforma impuesta por el gobierno de Gutiérrez, la ministra Storioni y con la complicidad de la conducción de ATEN Provincial (TEP) es antidemocrática ya que deja de lado a los estudiantes y a nuestras demandas.
La reforma significa más reducción de contenido, ajuste y flexibilización para los docentes, buscando convertir a la escuela en un lugar de transición para los jóvenes en lugar de ser un espacio de formación y aprendizaje para los estudiantes. Tanto los secundarios como los terciarios venimos organizándonos en asambleas, realizando marchas hacia el Consejo Provincial de Educación para exigir que se comience de una vez con las obras que les prometieron a más de veinte escuelas.
Desde Izquierda Universitaria y Papel Secundario (Izquierda Socialista e independientes) acompañamos a los estudiantes y participamos de cada convocatoria, llevando la propuesta de unidad entre los niveles por los reclamos y contra la reforma. La asamblea y la movilización son el camino para luchar y conquistar las reivindicaciones del movimiento estudiantil.
Corresponsal
El 8 de mayo se llevó a cabo un encuentro entre el Frente de Izquierda y Autodeterminación y Libertad (AyL), el espacio político que encabeza Luis Zamora. La reunión fue acordada para que AyL contestara la propuesta que hace dos meses le hizo el FIT para ir unidos en las elecciones en Ciudad de Buenos Aires. Lamentablemente la respuesta fue negativa.
Escribe Juan Carlos Giordano
Por AyL participaron el legislador porteño Fernando Vilardo y el ex legislador Gerardo Romagnoli. Por el FIT lo hicimos Nicolás del Caño, Gabriel Solano y mi persona en nombre de Izquierda Socialista, entre otros miembros de su mesa nacional.
La reunión fue breve. Los representantes de AyL se limitaron a transmitir oralmente una resolución ya tomada por la asamblea de Autodeterminación y Libertad (AyL) firmada por Luis Zamora, Marta Martínez y Fernando Vilardo1. Rechazan de plano cualquier tipo de unidad con el FIT por las diferencias que mantienen con el Frente de Izquierda y lo que denominan “izquierda clásica”, sin valorar siquiera los puntos en común. Conocida la noticia, llevó decepción en aquellos luchadores que aspiran a la unidad y vuelven a ver una postura divisionista por parte de Zamora.
Respetamos la trayectoria de Zamora, pero consideramos que su negativa es completamente equivocada. Porque si estamos de acuerdo, como señala AyL, que “frente a la grave crisis económica y política […] hay que desconocer la totalidad de la deuda externa y luchar por construir una alternativa a la barbarie del capitalismo”, es un error no priorizar esos puntos para unirnos y dar una pelea electoral en común. Precisamente el Frente de Izquierda viene planteando como centro que es necesario romper con el FMI y dejar de pagar la deuda.
También coincidimos con AyL cuando reivindican “el ejemplo de autoconvocarse que marcan las mujeres en Argentina y otros países, o los chalecos amarillos en Francia”. Por eso el FIT es parte activa de la marea verde de las mujeres, en el mundo y en Argentina, y apoyamos permanentemente a los chalecos amarillos, en Francia y todo el mundo, como ejemplo de lucha contra el ajuste de Macron. Sin embargo, a pesar de esas coincidencias, AyL antepuso las diferencias que mantiene con el FIT, para ni siquiera explorar un acuerdo común.
AyL y Zamora dicen que no hay ninguna posibilidad de unidad porque el FIT es parte de “la izquierda clásica” que actúa como “un obstáculo para que el pueblo trabajador se desarrolle”. Pero eso es lo opuesto a lo que le reconocen al FIT los propios luchadores obreros y populares. Se podrá hacer cualquier crítica al Frente de Izquierda, pero es de una ceguera enorme desconocer la pelea a dentelladas que viene dando el FIT a nivel nacional para unir las luchas contra el ajuste de Macri, o por el aborto legal, o por fortalecer al sindicalismo combativo contra la burocracia sindical y fundamentalmente por la unidad de la izquierda para superar a los aparatos de los partidos tradicionales y luchar por un gobierno de los trabajadores y el pueblo.
AyL propone, en cambio, “abrir debates sobre estas diferencias” (que tenemos desde siempre) en vez de abordar la urgente necesidad de plasmar la unidad para enfrentar a Macri, el FMI y todas las variantes del PJ.
En un comunicado posterior a la reunión, el FIT señaló que “si bien hay diferencias, las cuales no ocultamos, hay que hacer primar los puntos en común”. Lamentablemente Zamora sigue eligiendo el camino de presentarse en soledad en las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires, rechazando una vez más la unidad para fortalecer una alternativa político-electoral contra los candidatos patronales, siendo funcional a los aparatos y al régimen que dice combatir.
El Frente de Izquierda seguirá llamando a más unidad, algo que reclaman los luchadores y que lamentablemente Zamora y AyL vuelven a rechazar. La unidad de la izquierda que ya venimos construyendo desde 2011 con el FIT, es la que nos ha permitido ser un polo de referencia para una gran franja de trabajadores, mujeres y de la juventud que necesitan una herramienta política más fuerte para enfrentar a los gobiernos y partidos patronales.
Por otra parte, Zamora cuestiona el “duro enfrentamiento cotidiano” entre los tres partidos del FIT. Consideramos equivocada esa crítica, ya que nos oponemos al “pensamiento único” y reivindicamos los debates abiertos y las polémicas públicas en el FIT ya que son un necesario intercambio sobre programa y posiciones políticas que responden a tradiciones y organizaciones distintas que contribuimos a seguir construyendo la unidad de la izquierda, que ya lleva ocho años.
Llamamos a los luchadores a sacar conclusiones sobre esto y a sumarse a la pelea por la unidad y los cambios de fondo que necesita el pueblo trabajador, como lo venimos impulsando desde el Frente de Izquierda.
1. Ver en www.izquierdasocialista.org.ar
Esbribe Juan Carlos Giordano
Tanto el MST como el Nuevo MAS vienen haciendo campaña por “la unidad de la izquierda”. Pero a renglón seguido dicen que la traba para lograrla sería el “divisionismo” del FIT. Les decimos igual que en 2011, cuando se constituyó el FIT, nunca se excluyó a nadie. Lo mismo decimos ahora.
Desde Izquierda Socialista estamos de acuerdo con la incorporación de ambos, porque somos conscientes de que una mayor unidad fortalece la pelea contra los candidatos patronales. Por ejemplo, en estos años se han sumado distintas organizaciones a las listas del FIT, como los compañeros de Poder Popular (Verdú-Correpi y otros), demostrando que el FIT está abierto a una mayor unidad.
El MST ha dicho que la unidad debe hacerse respetando “una integración justa y real de las fuerzas que lo integremos”. Es muy fácil entonces, deberían integrarse a las listas unitarias del Frente de Izquierda en el orden que les corresponda acorde a su representación electoral obtenida en las elecciones anteriores. El mismo criterio vale para el Nuevo MAS.
Los compañeros del MST y el Nuevo MAS, lamentablemente, usan la bandera de la unidad para decir que el FIT los ha excluido. No es así. El Frente de Izquierda es la única unidad que se logró, real, concreta, entre los tres partidos nacionales que lo conformamos (PTS, PO e Izquierda Socialista), mientras el MST y el Nuevo MAS se vienen presentando solos, como en las elecciones provinciales que se están dando. Es más, entre ambos partidos hicieron un frente electoral en 2017 y al tiempo lo rompieron. Esa es la pura verdad que cualquier luchador puede constatar.
El MST, mientras habla de unidad, no solo acusa al FIT de dividir, sino que en Córdoba habla de “renovar” a la izquierda (lo mismo en un afiche nacional), cuestiona las “candidaturas eternas” del FIT y habla de “nuevas voces unitarias”. Es decir, va en contra del FIT y se autoproclama como “la renovación”, desconociendo y atacando permanentemente a la figura de nuestra compañera Liliana Olivero, abanderada de la unidad y principal referente de la izquierda en esa provincia. El Nuevo MAS, por su parte, acaba de escribir en su periódico que “el FIT ha sido una máquina de dividir” (Socialismo o barbarie, 9/5), y su referente Manuela Castañeira exige “internas abiertas”, es decir, dirimir las candidaturas mediante el mecanismo proscriptivo de las PASO, el mismo que viene dejando afuera sistemáticamente a su partido, e incluso al FIT, como recientemente ocurrió en Santa Fe. Pedir internas y no allanarse a un acuerdo con el FIT es seguir negándose a la unidad.
Los llamamos a cambiar y a explorar de verdad los pasos unitarios a dar.
Rechazamos el operativo de unidad nacional orquestado por el gobierno de Macri cuyos ejes programáticos son para darles garantías al FMI, a los especuladores financieros y a las grandes patronales de que se seguirá avanzando en la guerra que le declararon a la totalidad del pueblo trabajador. Y llamamos a seguir luchando por la derrota del FMI, Macri y los gobernadores.
No es casualidad que todas las cámaras patronales salieron inmediatamente a celebrar un posible acuerdo de esas características. Lo mismo hizo la cúpula de la Iglesia Católica luego de haberse reunido con el papa Bergoglio, bajo el silencio cómplice de la traidora burocracia sindical.
Macri convocó en primer lugar al peronismo que le garantizó todas las leyes en el Congreso y aplicó las recetas de ajuste en las provincias que gobierna. Los rechazos cosméticos a la convocatoria por parte de Sergio Massa y Roberto Lavagna son parte de la disputa electoral, pero acuerdan en lo esencial: mantener al FMI dominando la economía nacional y seguir pagándole la deuda a los especuladores. Una posición similar ya la adelantó el kirchnerismo a través de sus voceros, como Alberto Fernández, mientras que Daniel Scioli salió a apoyar abiertamente esta iniciativa de Macri y el FMI.
El Frente de Izquierda plantea una salida política propia de los trabajadores: poner fin al régimen del FMI, y sostiene un plan económico y una reorganización integral del país completamente opuestos al que se puso en discusión, cuya prioridad es la defensa de la vida del pueblo trabajador.
Rechazamos el pacto que se está pergeñando a espaldas y contra el pueblo. Por una asamblea constituyente libre y soberana que discuta las medidas de emergencia requeridas para satisfacer las necesidades apremiantes de la población trabajadora y promover una transformación del país sobre nuevas bases sociales.
El Frente de Izquierda plantea 10 puntos y los pone a consideración de las organizaciones de trabajadores, estudiantiles, populares, para que sean parte de un plan de lucha para lograr derrotar al FMI, Macri y los gobernadores, para que esta vez la crisis la paguen los capitalistas, en el camino de imponer un gobierno de trabajadores. Basta de tregua de la CGT, las CTA y de toda la burocracia sindical con el gobierno y las patronales. Paro nacional y plan de lucha para imponer el siguiente programa:
1-Ruptura con el FMI. No al pago de la deuda. Plata para salario, trabajo, salud, educación y vivienda, no para el Fondo Monetario.
2-Aumento inmediato de salarios y jubilaciones. Que nadie gane menos del valor de la canasta familiar. Indexación mensual de salarios y jubilaciones.
3-Prohibición de despidos y suspensiones. Expropiación y estatización de toda empresa que cierre para ponerla a producir bajo control de sus trabajadores. Reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario entre ocupados y desocupados. Abajo la reforma laboral flexibilizadora.
4-Anulación de la reforma previsional. Por el 82% móvil y el aumento del haber mínimo que cubra la canasta de los jubilados.
5-Eliminación del IVA de la canasta familiar. Abolición del impuesto al salario. Impuestos progresivos a las grandes fortunas.
6-Anulación de los tarifazos. Nacionalización y reestatización de todas las empresas privatizadas bajo control, administración y gestión de sus trabajadores y control de los usuarios populares.
7-Por una educación nacional, única, estatal, pública, gratuita y laica. Fuera las iglesias de la educación. Separación real y efectiva de la Iglesia y el Estado.
8-Por una cobertura de salud gratuita e integral a cargo del Estado. Provisión de medicamentos gratuitos a quienes los necesitan.
9-Por un plan nacional de viviendas populares de calidad y urbanización de villas y asentamientos.
10-Por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.
Transcribimos el articulado y parte de los fundamentos del proyecto presentado en la Cámara de Diputados este lunes 13 de mayo de 2019 por Mónica Schlotthauer, en nombre de Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda.
Artículo 1º: A partir de la presente ley, la República Argentina desconoce el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunciado en mayo de 2018 por parte del gobierno nacional presidido por el actual presidente Mauricio Macri (Cambiemos) declarándolo nulo de nulidad absoluta, así como también todos los actos, condicionamientos y disposiciones que se desprendan del mismo.
Art. 2º: A partir de la presente, se suspenden todos los pagos en concepto de deuda externa, tanto de capital como de intereses, atento a que se trata de una deuda ilegítima, fraudulenta y usuraria contraída en perjuicio del pueblo trabajador.
Art. 3º: Procédase a destinar ese dinero que generan millones de trabajadores a salarios, jubilaciones, trabajo, salud, educación y vivienda y demás necesidades populares, combatiendo los graves males sociales.
Art. 4º: El Estado argentino deja de ser miembro del Fondo Monetario Internacional (FMI), exigiendo la inmediata devolución de la cuota parte depositada en dicho organismo.
Art. 5º: Comuníquese...
Fundamentos
La Argentina es víctima de un brutal ajuste, condicionamientos perjudiciales y enormes privaciones como consecuencia del acuerdo firmado por el actual gobierno de Cambiemos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ese acuerdo ha sido pactado a espaldas del pueblo trabajador, no fue ninguna propuesta de campaña y, lo más importante, va en perjuicio del pueblo trabajador.
[…] El FMI es uno de los tres organismos financieros internacionales del capitalismo imperialista mundial (junto con el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio -OMC-) que responde a las órdenes de los gobiernos de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, quienes tienen la mayoría absoluta para la toma de decisiones.
[…] El endeudamiento desenfrenado de los últimos años llevó a que los próximos vencimientos de deuda entre 2020/2023 sumen la impagable cifra de 150.000 millones de dólares. A esto hay que sumar que en los años de gobierno macrista se fugaron 94.274 millones de dólares.
Esta deuda se suma a la anterior, que viene de la época de la dictadura militar, contraída bajo un genocidio, la cual ya se pagó varias veces. Los distintos gobiernos la pagaron religiosamente y la renegociaron permanentemente imponiendo severos ajustes, pasando la deuda externa a ser una bomba explosiva cuyas esquirlas impactan sobre el pueblo trabajador.
[…] El pacto con el FMI vuelve a redoblar las mismas recetas que ya se aplicaron con la hiperinflación de Alfonsín en los años ´80, la “estabilidad” del 1a 1 de Menem-Cavallo en los años, 90 (donde se remataron todas las empresas del Estado para pagar en especie), el “blindaje” de De la Rúa-Chacho Alvarez de 1999/2001 y la “inflación controlada” del peronismo kirchnerista.
Cuando se acude al FMI se está perdiendo soberanía económica y política. Nuestro país tiene una larga y triste historia de sometimiento al FMI. Desde su creación, al final de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno del primer peronismo se negó a ingresar a este organismo. La afiliación de la Argentina al Fondo, y el primer préstamo, lo haría la dictadura de la “revolución fusiladora” en 1956.
[…] Nunca “nos liberamos” del FMI, ni “nos desendeudamos”, como demagógicamente decía el peronismo kirchnerista. En los doce años de ese gobierno se pagaron 200.000 millones de dólares en concepto de deuda externa y siempre Argentina siguió siendo miembro de ese organismo.
Muchas veces se pregunta qué pasaría si no se paga la deuda o si hay antecedentes de no pago. […] Los economistas Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart, de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), se han dedicado a contabilizar los defaults de deudas soberanas (las declaradas por los Estados) desde 1800 hasta la primera década de 2000, contabilizando unas 250 cesaciones de pagos en 200 años, es decir, un promedio de más de una por año.
[…] El Argentinazo de 2001 impuso el no pago, dinero que se usó para financiar más de dos millones de planes sociales, gozando de superávit durante varios años. Y no quedamos aislados ni bloqueados, nuestro país vendió soja al mundo en valores récord. […] Propiciamos la conformación de un frente de países deudores latinoamericanos para que juntos dejemos de pagar, lo que llevaría a que entren en crisis los banqueros y las multinacionales.
[…] Miremos qué significaría renegociar o reestructurar la deuda con el caso griego. A fines de 2018, la troika del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el FMI definió un nuevo “alivio” de la deuda griega, extendiendo los plazos de repago en 20 años por casi 100.000 millones de euros de préstamos de rescates anteriores. Ese pacto significa que el pueblo griego sufrirá un ajuste de las cuentas públicas de 2,2 por ciento en promedio hasta 2060. O sea, un ajuste permanente para los próximos 42 años. Esas son las recetas del FMI.
No hay futuro para los trabajadores por este camino. La solución es exactamente a la inversa de lo que han hecho los gobiernos capitalistas.