El 31 de enero marcharon centenares de mujeres en El Alto y las principales ciudades expresando la indignación ante el caso del feminicida Richard Choque, recientemente encarcelado por violar y asesinar a varias mujeres. Choque había sido condenado a 30 años de cárcel en 2018 por otro feminicidio y liberado meses después por la justicia corrupta y patriarcal. En Bolivia es asesinada una mujer cada 3 días y la mayoría de esos crímenes quedan impunes. Las marchas de mujeres y la organización Mujeres Creando exigieron justicia y que se forme comisión con participación de organizaciones feministas, con poderes legales y presupuesto para investigar feminicidios y violaciones.
La respetada ONG de derechos humanos denunció que los palestinos son tratados “como un grupo racial inferior”. Amnistía Internacional (AI) calificó de “apartheid” la política de Israel hacia los palestinos. En un exhaustivo informe publicado el 1 de febrero, se documenta desde 2017 “homicidios ilegítimos”, confiscaciones masivas y desplazamiento forzoso de familias palestinas.
Escribe Prensa UIT-CI
1/2/2022. A altas horas de la noche de ayer, fueron liberados en La Habana, Cuba, los activistas de la izquierda crítica cubana Leonardo Romero Negrín y Alexander Hall, este último de la agrupación “Comunistas”, quienes habían sido detenidos en el día de ayer cuando acompañaban a los familiares de los presos de las protestas del 11 de julio del pasado año, que están siendo juzgados por sedición.
Los hechos se produjeron en el tribunal del municipio 10 de Octubre de la capital cubana. Con ellos también fueron arrestados otros activistas de la izquierda crítica y familiares de presos. Varios de ellos habrían sido golpeados por miembros de la seguridad del Estado y de las brigadas de respuesta rápida, que actúan al amparo del gobierno cubano.
Como se sabe, desde el 11J hay entre 600 y 700 detenidos en las cárceles cubanas, de ellos aproximadamente unos 26 menores de edad entre 14 y 17 años, que se enfrentan a condenas que llegan hasta los 30 años, por el solo hecho de manifestarse contra las precarias condiciones sociales, la escasez y los altos precios de los alimentos, provocados por las medidas de ajuste instrumentadas por el gobierno cubano desde el mes de enero del 2021. Que por supuesto agravan las condiciones impuestas por el bloqueo del imperialismo norteamericano.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores nos solidarizamos con los activistas de la izquierda crítica, Alexander Hall y Leonardo Romero Negrín, los presos del 11J y sus familiares.
A continuación publicamos el comunicado que fuera emitido por “Comunistas”, el cual fue divulgado a altas horas de la noche de ayer, debido a que el gobierno cortó el servicio de internet a muchos de los activistas, retrasando su divulgación.
¡Liberación para el camarada Alexander Hall y demás socialistas detenidos!
En la tarde de este lunes 31 de enero de 2022, ante el tribunal del municipio 10 de Octubre, La Habana, fueron detenidos varios manifestantes quienes protestaban contra los juicios que se realizan a varios participantes del 11 de julio. Entre los detenidos por manifestarse contra los juicios se encuentra el camarada Alexander Hall quien forma parte del Comité Editorial de Comunistas, entre otros militantes de la izquierda crítica. Otros miembros del Comité Editorial de Comunistas han sufrido cortes de internet lo cual retrasó la publicación de este comunicado. A las 23:00 horas de Cuba los miembros del Comité Editorial de Comunistas no tenemos información certera de dónde se encuentran los detenidos.
Estas detenciones solo agravan una tensa crisis política que empezó el 27 de noviembre de 2020 frente a las puertas del Ministerio de Cultura, salió a las calles de Cuba el 11 de julio y ha echado a andar. Por ahora, el Gobierno cubano es quien podrá definir el rumbo de esta crisis política. En las crisis económicas y políticas se radicalizan la lucha de clases y en consecuencias las posiciones revolucionarias.
Agradecemos profundamente la solidaridad que de inmediato fue desplegada por varias organizaciones marxistas a nivel internacional. Es una sincera preocupación y no la que comenzará a divulgar Estados Unidos y sus medios imperialistas, los cuales intentarán sacar rédito de estos sucesos. Ni a la derecha ni al imperialismo le interesa el bienestar de la clase trabajadora cubana. Solo la clase trabajadora libera a la clase trabajadora.
¡Exigimos la inmediata liberación de las detenidas y detenidos, especialmente la del camarada Alexander Hall y el resto de los miembros de la izquierda crítica que fueron arrestados!
¡Ni contrarrevolución, ni burgueses, ni burócratas restauracionistas-capitalistas!
¡Socialismo y Libertad!
¡Hacia el Comunismo!
La pandemia sigue haciendo estragos. La nueva cepa Ómicron surgió de África, precisamente el continente con menos vacunación. ¿Por qué faltan vacunas para inmunizar a la población mundial? Por lo que venimos denunciando desde Izquierda Socialista/FIT Unidad y la UIT-CI junto a distintas organizaciones, porque no se liberan las patentes, lo que permitiría que haya una producción masiva de vacunas y que llegue a los países más pobres.

Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
Los gobiernos hacen campaña contra la derecha anti vacuna para mostrar que están haciendo todo lo posible para vacunar a todos. ¿Pero acaso la población de África no se quiere vacunar? India y Sudáfrica vienen pidiendo desde el comienzo de la pandemia con el apoyo de Médicos sin Fronteras, Oxfam, Amnesty Internacional y más de 400 organizaciones que se liberen las patentes, sin ningún resultado.
La escasez y distribución criminal de las vacunas es una política capitalista-imperialista garantizada por la Organización Mundial de Comercio (OMC). La misma dispone el patentamiento de las mismas por los grandes laboratorios, dándoles el monopolio de su fabricación y distribución, con ganancias siderales de por medio. Las mismas que hicieron las vacunas con financiamiento público y usaron los avances de la ciencia en universidades y hospitales públicos (patrimonio de la humanidad), son beneficiadas como si las vacunas fueran su “propiedad privada”.
El patentamiento impide que miles de laboratorios del mundo puedan producir masivamente la vacuna. La OMC está dirigida y hegemonizada por las grandes potencias. “Los datos más recientes de la OMS muestran que el 67% de la población de los países más ricos ha recibido todas las vacunas, en comparación con sólo el 5% en los más pobres. Más del 40% de la población mundial aún no ha recibido una primera dosis” (eldestape, 16/01/22).
Este dato es demoledor. El 40% de la población mundial representa a tres mil millones de personas. La misma noticia sigue diciendo: “los suministros a los países más pobres han sido muy limitados durante mucho tiempo debido a la falta de vacunas, ya que los estados más ricos obtuvieron la mayoría de las dosis inicialmente disponibles a partir de diciembre de 2020”. Es decir, los países imperialistas han acaparado enormes cantidad de dosis -varias veces más que lo proporcional a la de su población- creyendo que se iban a salvar, cuando científicamente está probado que si no hay inmunización global el virus se regenera, circula, contagia y mata, se esté donde esté.
Recordemos cuando superados los tres millones de fallecidos el presidente de los Estados Unidos Joe Biden anunció que iba a impulsar la suspensión transitoria de las patentes. Una mentira total.
La OMC se reunió recientemente e hizo oídos sordos nuevamente a este reclamo. Todos los gobiernos han sido cómplices, los imperialistas y los de las semicolonias como Argentina, con Alberto Fernández.
El capitalismo hace estragos. Generó la pandemia primero y vino permitiendo que un puñado de laboratorios y farmacéuticas hagan fortuna, mientras las olas de contagios y muertes se siguen desarrollando, alcanzando estas últimas a más de seis millones de personas.
Exigimos vacunas para todas y todos ya. ¡Que se liberen las patentes! ¡Basta de negociados capitalistas! Consignas que son parte de una lucha de fondo contra este sistema capitalista imperialista y sus gobiernos y por otro sistema que lo combate, el socialismo, con plena democracia obrera y popular.
Durante las últimas semanas, la tensión mundial se ha disparado debido al despliegue masivo de tropas rusas en torno a la frontera con Ucrania ante su posible adhesión a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
El presidente Biden y la Unión Europea (UE) han denunciado la posibilidad de un choque militar si se produjera una invasión rusa. ¿Se está al borde de una nueva guerra regional o mundial? ¿O se están tensando las negociaciones políticas y económicas entre el imperialismo ruso y el norteamericano por el control de Ucrania y la región?
Lo primero a señalar es que, en medio de la crisis global que vive el sistema capitalista-imperialista es indudable que no podemos negar la hipótesis de que finalmente se pueda producir alguna confrontación armada. Pero consideramos que lo que predomina es una dura y alocada negociación por la influencia política y económica en Ucrania y en toda la región. No hay ningún lado progresivo en este enfrentamiento.
Consideramos lo menos probable una guerra regional y menos mundial. Aunque ambas partes compitan en declaraciones amenazantes, ambas buscan salir de alguna manera, del pantano político en que están. Sin caer en el ridículo, como le sucedió a Biden con su abrupta salida de Afganistán, y sufrir nuevos desgastes políticos en sus países.
La reunión entre el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken y el ministro de Asuntos Exteriores ruso Serguei Lavrov, del viernes 21 de enero, acordando volver a reunirse a corto plazo, mostraría que la negociación sigue abierta.
El reclamo central de Putin y Rusia es que Ucrania, su ex aliada, no se integre a la OTAN. Pero el trasfondo de la crisis hay que buscarla, por un lado, en el colapso de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) de los años `90. La caída de la dictadura del Partido Comunista y la restauración capitalista llevaron al desmembramiento de la ex URSS debilitando el poder político y económico de la nueva burguesía rusa y del régimen totalitario que encabeza Putin. La independencia de Ucrania, en 1991, fue un golpe importante ya que era, en lo que fue la URSS, la segunda economía y su granero. Ucrania es uno de los grandes productores de alimentos del mundo. Desde el colapso de la ex URSS, el imperialismo europeo y los Estados Unidos lanzaron una ofensiva para convertir a los países de Europa del Este (Polonia, Rumania, Bulgaria, Checa, Eslovaquia y Ucrania) en sus semicolonias.
Hasta el 2014 Rusia controlaba aún a Ucrania vía el gobierno capitalista pro ruso de Yanukovich. Pero la caída vertiginosa del nivel de vida del pueblo trabajador por la restauración capitalista hizo que una rebelión popular tumbara al gobierno aliado de Putin y se impusiera un gobierno pro acuerdo con el imperialismo europeo.
Ante esta derrota la reacción de Putin fue anexar Crimea, territorio ucraniano, y quedarse con la histórica base naval de Sebastopol en la estratégica entrada del Mar Negro. Y, en el mismo 2014, impulsó levantamientos separatistas en la región del Donbass en el este del país. Sectores que siguen controlando esa región con apoyo financiero y en armas desde Rusia. Desde entonces el conflicto sigue latente.
¿Por qué sale ahora Putin con esta contraofensiva? Porque la crisis mundial económica capitalista también la afecta política y económicamente. El imperialismo ruso se ha debilitado, acechado por distintos conflictos. En primer lugar, en Rusia a raíz de sus políticas de ajustes, combinado con las consecuencias de la pandemia del Covid- 19 y la represión, su gobierno ha sufrido un desgaste y esto se ha reflejado en un retroceso en las últimas elecciones. En segundo lugar, ha tenido que sostener a los gobiernos pro rusos interviniendo, directa o indirectamente, con tropas, en las rebeliones populares de Bielorrusia y, recientemente, en la de Kazajistán. Por eso quiere reavivar la crisis de Ucrania, aprovechando su posible adhesión a la OTAN, para tratar de recuperar puntos atizando los sentimientos nacionalistas rusos en amplios sectores populares de su base social. Y por otro lado, Putin quiere negociar en mejores condiciones los precios del gas ruso que va a Europa y la construcción de nuevos oleoductos.
El imperialismo yanqui y europeo le han servido en bandeja el argumento a Putin con su ofensiva para que Ucrania sea parte de la OTAN que es la alianza militar imperialista más importante. Biden y la UE buscan de esta forma, consolidar el control y dominio sobre Ucrania y toda Europa del Este. Política que asume el actual gobierno capitalista de Ucrania que sigue, a su vez, explotando a su pueblo trabajador aliado a las multinacionales.
En este choque entre Rusia, la UE y Biden, no hay nada progresivo. Es una pelea interburguesa para tratar de amortiguar la crisis política y económica que sufren cada una de estas potencias imperialistas. China e Irán han dado un tibio respaldo al reclamo de Putin. Y, a su vez, Putin, entre sus bravuconadas, amenazó con enviar fuerzas militares a Cuba y Venezuela.
Aunque desde la UIT-CI, consideramos que lo menos es que esta crisis culmine en un choque armado importante y que el centro de Biden y Putin es llegar a un acuerdo negociado, no podemos descartar un choque armado. Más cuando no dejan de acumular tropas y armamento ambas partes.
Ante esa posibilidad, desde la UIT-CI, llamamos a repudiar todo intento o amenaza de Rusia-Putin de invadir Ucrania y a reclamar por: Fuera la injerencia en Ucrania del imperialismo ruso como del imperialismo europeo y de Estados Unidos. Fuera la OTAN en Ucrania. Por el retiro inmediato de todo armamento y misiles nucleares de Rusia y de la OTAN. Por la autodeterminación del pueblo ucraniano.
La salida de fondo a esa crisis pasa por que la clase trabajadora de Rusia y Ucrania enfrenten a sus gobiernos e impongan gobiernos de las y los Trabajadores.
Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)
24 de enero de 2022