Escribe Prensa UIT-CI
15/01/2025. Durante el 15 de enero, Estados Unidos, Egipto y Qatar como países mediadores, anunciaron la firma de un acuerdo de alto el fuego en Gaza. El acuerdo llega luego de 15 meses de bombardeos y agresiones terrestres por parte de Israel que se cobraron la vida de cerca de 50 mil palestinos en Gaza y 800 en Cisjordania y Jerusalén este. El acuerdo significaría un rotundo retroceso de Israel y una derrota de su política genocida que ha fracasado en su intento de destruir la resistencia del pueblo palestino y colonizar Gaza, en su plan fascista de construir el “Gran Israel”. En Gaza se celebra con algarabía y combatividad el acuerdo y el triunfo de la resistencia.
El acuerdo de alto el fuego
Luego de meses de negociaciones, Netanyahu se vio obligado a firmar un alto el fuego que desde julio de 2024, rechazaba con contundencia. El acuerdo comienza a funcionar el domingo 19 de enero y constaría de tres fases. En la primera, que duraría 42 días, se impondría un cese al fuego y Hamas se comprometió a entregar 33 rehenes. A cambio de ello, Israel liberaría a “varios cientos” de prisioneros palestinos que permanecen en las cárceles del sionismo.
El acuerdo incluye el retiro paulatino de tropas invasoras de Gaza, de los principales centros urbanos y del corredor de Netzarim, que actualmente divide la ciudad en dos. Aunque, algunas unidades de las fuerzas permanecerán en la frontera. Este acuerdo permitiría el regreso de casi 2,5 millones de palestinos que se han desplazado y habitan en campos de refugiados y el ingreso de 600 camiones de ayuda humanitaria por día a través de los pasos fronterizos con Egipto y se liberaría el paso de Filadelfia, actualmente controlado por Israel. En la segunda fase se impondría un alto el fuego permanente, la entrega de la totalidad de los rehenes y el retiro del 100% de las tropas. Esta fase se comenzaría a negociar el día 16 de la primera fase. La tercera fase consistiría en resolver el gobierno de Gaza y su reconstrucción.
Hasta el momento, Israel se ha negado a dar garantías escritas de que no continuará los bombardeos tras la liberación de los rehenes, y quedan muchos otros interrogantes sobre la mesa, empezando por si la coalición de gobierno de ultraderecha en Israel se mantendrá o qué tipo de gobierno querrán imponer a Gaza.
Una derrota de Netanyahu, un triunfo de la resistencia y la movilización mundial
La movilización mundial y la resistencia palestina obtendría un importante triunfo ya que le impone al gobierno sionista que la única forma de recuperar los rehenes es con la retirada de todas las tropas israelíes. Una vez más Israel, aunque sea momentáneamente, fracasa en su plan expansionista. ¡Israel y las armas de los Estados Unidos y la Unión Europea no pudieron liquidar la resistencia!
Después de más de un año de genocidio en Gaza, Israel no logró ninguno de los objetivos que se planteó cuando inició la agresión después del 7 de octubre del 2023: no pudo ocupar el territorio gazatí, y ahora debería retirar todas las tropas; no logró liquidar a Hamas y a las demás organizaciones de la resistencia palestina, y a los rehenes solo los recuperará tras el acuerdo que se acaba de firmar, y por el que hay que seguir luchando para imponerlo.
El acuerdo demuestra también, la crisis interna del sionismo y su aislamiento mundial. Las movilizaciones en Israel fueron masivas y exigían una tregua para la liberación de los rehenes. Incluso en este momento, se mantiene una vigilia de familiares de los rehenes apostados desde hace días frente a la residencia de Netanyahu, quien sostenía que “no pararía hasta destruir a Hamas”. En la actualidad, Netanyahu tiene pedido de captura por parte de la Corte Penal Internacional; y aunque esto fue rechazado por Estados Unidos y otros países aliados, el impacto político no pudo ser ocultado y redujo al mínimo su capacidad de maniobra.
La combinación de la heroica resistencia del pueblo palestino, la expansión de la movilización mundial en repudio al genocidio, la crisis interna y el aislamiento internacional de Netanyhau, impusieron a su gobierno un acuerdo que fue presentado en mayo-junio de 2024 y que hasta el momento se negaba a firmar. Mientras el gabinete de Israel debe ratificar el acuerdo, la crisis al interior del mismo se profundiza. Ya el ministro de Seguridad Nacional, Ben Gvir, considera al acuerdo como “una rendición”, y llama a otros funcionarios a renunciar. El ultraderechista ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, considera al acuerdo como “malo y peligroso”. Por otra parte, quien apareció anunciando el acuerdo fue el presidente de Israel Issac Herzog, quien exhortó a los miembros del gobierno de Netanyahu a aceptarlo.
Biden se atribuye el éxito del acuerdo y Trump sostiene “la paz a través de la fuerza”
Por su parte el jefe del imperialismo norteamericano, Joe Biden se atribuye haber logrado la firma del acuerdo e hipócritamente argumenta que “el pueblo palestino se lo merecía”, que “la gente inocente de Gaza ahora tendrá acceso a la ayuda humanitaria”. Ayuda que no llegaba por el cerco criminal impuesto por Israel, a quien Estados Unidos y la Unión Europea financiaron y armaron hasta los dientes, armas con las que Netanyahu ejecutó el genocidio contra el pueblo palestino. Trump, quien asumirá el próximo 20 de enero el gobierno de los Estados Unidos, afirmó en su red social Truth Social que la Casa Blanca «continuará trabajando estrechamente con Israel y nuestros aliados para asegurarse de que Gaza nunca más se convierta en un refugio seguro para terroristas».
Sostener la movilización hasta el retiro total de las tropas y defender la integridad de toda Palestina
La tercera fase del acuerdo es la más problemática y dependerá de seguir la movilización y la solidaridad internacional de los pueblos del mundo con la resistencia y el pueblo palestino, hasta que no quede un solo soldado israelí en territorio gazatí y en toda Palestina.
Derrotado Israel, buscará diversas maniobras para evitar la retirada total de las tropas y respetar al legítimo gobierno de Hamas en Gaza, así como la integridad territorial de Palestina. Netanyahu y Trump se niegan a reconocer el actual gobierno de Gaza y solo la movilización internacional, junto a la resistencia palestina, pueden impedir las maniobras de Netanyahu para no cumplir el acuerdo.
Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI) llamamos a las organizaciones democráticas, de la clase trabajadora y las juventudes del mundo a sostener la movilización: ¡Fuera todas las tropas de Israel de Gaza! ¡Baste de bombardeos! ¡Por la apertura inmediata de todos los pasos fronterizos para la llegada masiva de ayuda internacional para terminar con el hambre y las enfermedades! ¡Castigo a Netanyahu y justicia para las víctimas del genocidio! ¡Por la reconstrucción de Gaza y toda la Palestina destruida, sin intervención militar de Israel ni de las potencias imperialistas! ¡A poner en pie cada vivienda, escuela y hospital bombardeado! ¡Por la libre autodeterminación de Gaza y reconocimiento de su gobierno y sus organizaciones! ¡No a la intervención política de Gaza y Palestina! Exigimos: ¡Ni un dólar más a la máquina genocida! ¡Ruptura de relaciones económicas, políticas, militares y diplomáticas con Israel! ¡Por una Palestina libre del río al mar!
15 de enero de 2025
Escribe Partido Socialismo y Libertad de Venezuela
El viernes 10 de enero fue proclamado Nicolás Maduro como presidente por un tercer período de 6 años. Esto se produjo con el trasfondo de un país militarizado. La policía, la Guardia Nacional Bolivariana y efectivos de contrainteligencia militar (Dgcim), tomaron la capital y las principales ciudades del país, así como las sedes de todas las instituciones del Estado.
En los días previos a la toma de posesión de Maduro se produjo una nueva razzia represiva que se saldó con unas 49 personas detenidas, entre ellas dirigentes políticos, activistas de derechos humanos, líderes sociales y periodistas.
Maduro asume después de haber ejecutado un escandaloso fraude en los comicios presidenciales del 28 de julio, y de reprimir brutalmente las manifestaciones populares que se produjeron entre el 29 y el 30 de julio, como reacción a lo que la mayoría consideró como un escamoteo a la voluntad popular. Esta represión indiscriminada se extendió durante los días y semanas subsiguientes con el saldo de más de 2000 detenidos, en su mayoría pobladores de barrios populares.
El fraude, la represión de los días posteriores al 28 de julio y la proclamación presidencial realizada el pasado viernes, no son más que nuevas vueltas de tuerca de un régimen que ya desde el año 2016 caracterizamos como una dictadura, fecha en la que Maduro desconoció la Asamblea Nacional de mayoría opositora e intervino militarmente la Fiscalía General, lo cual fue seguido por la represión violenta de las genuinas protestas que se produjeron entre abril y junio del 2017.
Por su parte la derecha patronal y proimperialista encabezada por María Corina Machado Edmundo González Urrutia, se dedicó durante los últimos meses a generar falsas expectativas de cara al 10 de enero. Tal como ya habíamos advertido, no se produjo la supuesta transición de la que hablaba María Corina Machado, ni Edmundo González vino al país a tomar posesión.
Desde el Partido Socialismo y Libertad decimos que los cambios que anhela el pueblo trabajador no serán producto de la fe, ni de fórmulas mágicas, no vendrán de algún tipo de injerencia extranjera, o por las acciones de una nebulosa “comunidad internacional”. Para derrotar al gobierno y su ajuste capitalista, y recuperar las libertades democráticas, no podemos confiar en los partidos de la oposición burguesa, ni en María Corina Machado y Edmundo González, mucho menos en un empresariado capaz de venderse al mejor postor en aras de sus negocios.
El pasado 10 de enero con la proclamación de Maduro, se ratificó un gobierno ilegítimo y sin respaldo popular, que seguirá aplicando un severo ajuste capitalista en connivencia con el empresariado, estrechando cada vez más sus lazos y acuerdos con Fedecámaras y Conindustria. El de Maduro es un régimen expresión del fracaso del chavismo como proyecto político que generó grandes expectativas populares. Con el chavismo falló el doble discurso reformista de gobernar con sectores patronales y empresas mixtas sin salirse de los marcos del capitalismo, acompañado por un discurso seudopopular y de “izquierda”.
En tal sentido decimos desde el PSL que la realidad de la clase trabajadora y de los sectores populares sólo puede cambiar con la lucha. Solo la movilización obrera y popular podrá derrotar a la dictadura y recuperar las libertades democráticas.
Postulamos un programa alternativo al ajuste capitalista gubernamental. Por ello es urgente organizarnos, tomando las precauciones que sean necesarias, en las comunidades, fábricas, oficinas, centros de salud y educativos para movilizarnos por la libertad de los presos políticos, en defensa de las libertades democráticas, y para imponer un Plan Obrero y Popular de emergencia, financiado a través de un Fondo Social y Económico, cuyos recursos deben provenir de los grandes empresarios nacionales, banqueros y transnacionales; que contemple: Petróleo 100% estatal sin transnacionales ni empresas mixtas, gestionado por sus trabajadores, profesionales y técnicos; impuesto a los grandes capitalistas nacionales y transnacionales; no pago de la deuda externa; suspensión de gastos policiales y militares; repatriación de recursos del exterior; confiscación de bienes de corruptos.
Con todos esos recursos garantizar salarios y pensiones iguales a la canasta básica, indexados mensualmente a la inflación. Decimos ¡Basta de bonificación salarial! Un plan de infraestructura para recuperar universidades, escuelas, hospitales y ambulatorios, que proporcione empleos dignos y productivos; casas de abrigo y protección para todas aquellas mujeres y disidencias que se atreven a denunciar la violencia machista. !Plan de inversión en la industria petrolera y empresas básicas para que haya gasolina, gas, electricidad! Todo ello en la perspectiva de luchar por un gobierno de las trabajadoras, trabajadores, y por el verdadero socialismo con democracia obrera y popular.
11 de enero de 2025
Publicamos el artículo elaborado por Cristina Mas y Josep Lluís del Alcázar, de la dirección de Lucha Internacionalista (LI) sección de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI) en el Estado Español. El presente artículo es una respuesta política y un aporte para el debate sobre las posiciones de la Fracción Trotskista (FT) –organización referenciada en página web “La Izquierda Diario”- sobre la lucha de clases en Siria y la caída de Bashar Al-Assad, según su declaración publicada el pasado 14 de diciembre.
Cayó Al Assad, un criminal sangriento, “un régimen odiado por las masas de la región”, según la Fracción trotskista (FT) [1]. Se liberan los miles de presos políticos que abarrotaban sus cárceles de tortura y muerte. Decenas de miles de sirios salen a las calles para celebrar la caída del dictador en el exilio, o en el interior, desde el noroeste kurdo al sur druso, pasando por Hama, Homs y Damasco. La FT escribe: “Comprendemos su alegría por la caída de un régimen odiado y su esperanza de volver a casa y disfrutar de la liberación, aunque lamentablemente no la podamos compartir, dado que las fuerzas que han derrocado a Al Assad son también profundamente reaccionarias. Su triunfo no augura nada bueno para la mayoría de la población siria, diezmada y desgarrada después de 13 años de una terrible guerra civil y sucesivas intervenciones imperialistas.”
¿Cuál es la primera conclusión si la caída de Assad y el triunfo de un combinado de fuerzas rebeldes “no augura nada bueno” hasta el punto que impide a una fuerza revolucionaria celebrar la caída de un dictador brutal y sanguinario? ¿acaso es que Siria estaba mejor con el sangriento dictador? ¿Cómo es posible no compartir la alegría del pueblo sirio por la caída del tirano? Y es además insoportable el tono paternalista y profundamente colonial del comprende pero no comparte. ¿Acaso el pueblo sirio no sabe o no entiende lo que está ocurriendo? El pueblo sirio ha salido a la calle, ha sacado a miles de presos de las cárceles, miles han corrido a regresar del exilio para recuperar las vidas que el régimen y los imperialistas les han robado.
La juventud, la clase obrera, los campesinos, las mujeres y los pueblos de Siria afrontan, exhaustos, una montaña de dificultades y desafíos. No hay ninguna duda de que “el futuro de Siria es totalmente incierto”. Empezando por Turquía, Israel, EE.UU, Arabia Saudí, Qatar… que van a tratar de apuntalar al nuevo gobierno, para que recupere el control. Hay una carrera contra reloj, entre las nuevas autoridades que tratan que todo cambie sin cambiar nada y la gente que protagonizó la heroica revolución hace 14 años y fue ahogada en sangre. Se esperaría de un partido revolucionario que salga con todo, identificando las fuerzas obreras y populares que pueden ser el motor de cambio, sus organizaciones políticas que desde la izquierda combatieron al lado de la revolución por la caída del régimen y se vuelque en una campaña de lucha y solidaridad.
Pero esa actitud es imposible en quien no ve en la nueva situación una oportunidad para las masas, quien no está dispuesto a salir a festejar la caída del brutal régimen y la libertad de miles de torturados de las cárceles, y si durante los 14 años de lucha del pueblo sirio –ni siquiera en el periodo que hoy reconoce como revolucionario- no ha salido a las calles para intentar organizar la solidaridad con su lucha. Con los compañeros y compañeras de la FT tenemos una diferencia política y de método. Esperan a ver si sus presagios se cumplen instalados como comentaristas de la geoestrategia mundial. Nosotros hemos estado estos 14 años en la solidaridad con los avances y en las derrotas. Hoy festejamos y lucharemos con ellos para evitar que nadie les robe esa legítima alegría.
Sobre las direcciones del movimiento rebelde
Compartimos la caracterización del HTS como una fuerza burguesa, islamista, más exactamente sharista, reaccionaria. También lo es Hamás, que saludó inmediatamente la caída del régimen sirio, y que mantiene relación con el HTS, y eso no nos ha impedido salir con todas las fuerzas en apoyo al pueblo palestino. Lo mismo que ante Hezbollah a quien defendemos en su enfrentamiento junto al pueblo libanés contra la invasión de Israel sin por ello dejar de denunciar su papel criminal en la represión sobre la revolución siria.
No juzgamos nunca a los pueblos por sus direcciones, pero en el caso de Siria aún no está escrito que HTS sea su dirección. Se trata de partidos burgueses islamistas reaccionarios pero que en un momento histórico aparecen a los ojos de las masas palestinas, libanesas y sirias como referentes de liberación. Por ello, sin dar la menor confianza en su dirección estamos con la resistencia palestina o libanesa a la ocupación israelí como estuvimos con la lucha del pueblo sirio por el derrocamiento de Al Assad.
Compartimos la crítica sobre la dirección kurda y su dependencia política de la estrategia de los EE.UU. Pero una matización: no criticamos en absoluto la obtención de armamento norteamericano de las YPG, sí criticamos la colaboración directa con las tropas norteamericanas desplegadas en Siria y su dependencia política. Pero esta caracterización de la dirección de nuevo no cuestiona nuestro apoyo al pueblo kurdo ante la opresión de Turquía y las fuerzas que controla directamente, el Ejército Nacional Sirio.
Sobre los bloques o los campos y la lucha palestina
La caída de El Assad efectivamente debilita el peso de Rusia, Irán y China. Por ello la FT entiende que favorece a Turquía, EEUU e Israel. Pero ¿Dónde quedan las masas sirias, esas que salen a la calle? La FT no les otorga ningún papel. Por eso, y aunque dice criticar el campismo, realmente se instala en el campismo y en la parálisis.
Leemos: “algunos hoy presentan la caída de Al Assad a manos de milicias yihadistas y proturcas, con el beneplácito de EEUU e Israel, como resultado de una “revolución democrática triunfante”. “Netanyahu ve la caída de Assad como expresión de debilidad de Hezbollah y de Irán y por lo tanto como la oportunidad de desarrollar el proyecto de crear un “gran Israel”.
O sea, ¿que la caída cuenta con el beneplácito de Israel al servicio de su proyecto de expansión? Si eso fuera así, estaríamos en contra la caída de Assad. Pero no es así, la caída de Al Assad es el resultado diferido de la revolución del 2011 y supone un avance. Si Israel ataca Siria no es porque ahora está en mejores condiciones para su proyecto de Gran Israel, sino porque la caída del régimen que durante 50 años le aseguró el frente del noreste sin ninguna amenaza, ahora pudiera caer con su arsenal en manos de sus enemigos. Israel sabía que los complejos militares y las fábricas de armas químicas que hoy ataca no eran un peligro en manos de Assad, contra Israel, por eso ahora los destruye.
La caída del régimen de Al Assad tiene muchos elementos comunes con lo ocurrido el 7 de octubre. La acción armada de Hamás desencadena una ofensiva brutal de Israel, pero no es menos cierto que abre una posibilidad histórica en la lucha del pueblo palestino, con un Israel más cuestionado que nunca. Está por escribirse el resultado. Lo mismo respecto a la caída de El Assad.
Atrapada, aunque no quiera por la lógica de bloques o campos, la FT escribe sobre el reaccionario régimen iraní: “Es un régimen debilitado, que se volvió bastante impopular y dividido internamente.” ¿Bastante impopular? El término es insultante. Es el régimen criminal que reprimió a sangre y fuego el movimiento Mujer, vida y libertad. Que, aprovechando las amenazas y provocaciones de Israel, aceleró las ejecuciones sumarias de activistas (651 sólo en los primeros diez meses del 2024). Estuvimos con el movimiento de las mujeres, de los pueblos, construyendo solidaridad internacional. Sigan con su partida de ajedrez geopolítica y también en este caso olviden los pueblos de Irán y su lucha por hacer caer la dictadura teocrática.
Lo mismo para Ucrania. “Ante la guerra de Ucrania, sectores reformistas como Die Linke, hasta organizaciones más pequeñas como la LIT o la UIT-CI se alinearon con el campo de la OTAN y el ejército de Zelensky”. “La guerra de Ucrania ha exacerbado el militarismo y los choques entre grandes potencias. Los imperialismos occidentales de la OTAN vienen actuando por procuración, sosteniendo al ejército ucraniano en su enfrentamiento con Rusia, que cuenta con el apoyo de Irán, China y Corea del Norte.” La FT, que quiere salirse del análisis de bloques o campos, acaba haciendo suyo uno de los grandes argumentos de Putin, cuando negando la nación ucraniana afirma que está enfrentando al imperialismo y la OTAN. Y ¿qué dice el pueblo ucraniano, los trabajadores y sus organizaciones? ¿No están, no opinan, son sólo instrumentos y víctimas? ¿tienen derecho a rechazar la invasión? Nosotros afirmamos que el pueblo ucraniano salió a enfrentar la invasión rusa y se organizó en masa en la Defensa Territorial, y que ese fue un factor decisivo para que el ataque de Putin no concluyera en tres días con la caída del Gobierno y su sustitución por uno títere de Moscú. Por eso estamos con ese pueblo, y sus organizaciones de clase, sin ninguna confianza con el neoliberal y atlantista Zelensky, y sin apoyar la OTAN. Del mismo modo que estamos con el pueblo kurdo contra la agresión turca sin alinearnos con el campo de… Estados Unidos.
A propósito de la revolución de 2011
En el 2011 se desencadena una revolución, con grandes movilizaciones por la caída del régimen y la construcción sobre el terreno de decenas de organismos de doble poder, los comités de coordinación que luchaban por expulsar al régimen y decidían cómo gestionar la vida diaria. También en territorio kurdo bajo otra forma. Con ellos, con la izquierda siria y kurda que estuvo en la revolución, debatimos y apoyamos.
La declaración de la FT afirma que en 2011 hubo “movilizaciones masivas”, un “profundo levantamiento popular” y afirma: “La violenta represión de Assad y la injerencia de potencias regionales como Turquía y diversas potencias imperialistas llevó a la regimentación de la resistencia de la mano de su militarización, este proceso socavó el carácter autónomo y de masas, impidió la continuidad del proceso revolucionario y dio poder a los movimientos reaccionarios y a sus patrocinadores extranjeros. De esta manera, la Primavera siria fue derrotada, dando paso a una guerra civil reaccionaria en varios frentes que resultó devastadora, dejando cientos de miles de muertos y millones de desplazados y refugiados.” El problema no fue la militarización de la revolución. Ante la brutal represión del régimen, el proceso revolucionario se armó, y ese era un paso necesario y legítimo que no cambió su carácter. Pero la contrarrevolución combinó la brutal represión del régimen, apoyado por Rusia, Irán y Hezbollah con la aparición de fuerzas reaccionarias apoyadas por EEUU, Turquía, y otros estados árabes. Cada uno en busca de sus intereses específicos, EE.UU para sostener el gobierno postocupación en Iraq amenazado por el ISIS, el segundo en un intento de destruir las bases kurdas de YPG.
Entendemos que hoy sin una implicación directa y una campaña internacional de apoyo a la reconstrucción de los comités de coordinación que dio la revolución del 2011 y con la izquierda siria que estuvo con la revolución, cualquier programa o afirmación genérica sobre una Siria socialista, como hace la FT, no es más que propagandismo y palabras vacías. Para quienes nos creemos el internacionalismo y la importancia de la solidaridad, no hacer nada también es una forma de intervención. Deja solas a las fuerzas de izquierda que luchan. Es la forma de hacer que sus malos augurios se cumplan.
Cristina Mas y Josep Lluís del Alcázar. 2 enero de 2025. Publicado originalmente el 7 de enero de 2025 por Lucha Internacionalista, sección en el Estado Español de la UIT-CI.
1-https://www.laizquierdadiario.com/Siria-una-posicion-internacionalista-ante-la-caida-de-Al-Assad
Escribe Unidad internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional
Declaración conjunta de LIT-CI, UIT-CI, CCRI, 2 de enero de 2025
1. La Revolución Siria que comenzó con el levantamiento popular de marzo de 2011, con avances y retrocesos en estos treces años, derivó el 8 de diciembre de 2024 en la caída de una dictadura de 54 años. Se trata de un acontecimiento histórico, tanto para el propio país, el pueblo sirio como para Oriente Medio y el mundo. Liberó a las masas populares del yugo de la tiranía de Assad y aplastó una de las dictaduras más duraderas y brutales del mundo. Destruyó un pilar del orden imperialista en Medio Oriente que era un títere del imperialismo ruso (Putin fue uno de sus apoyos más importante) así como del régimen burgués-represivo iraní y que aseguraba que Israel no tuviera que preocuparse por su frontera nororiental. Inspira a las masas de la región y hace temblar a los dictadores que temen un resurgimiento de la Revolución Árabe. ¡La caída revolucionaria de Al Assad – independientemente de su carácter democrático inconcluso – es una victoria para las y los trabajadores y oprimidos en todo el mundo!
2. Si bien hemos apoyado, desde el 2011, la lucha de liberación contra el régimen de Assad, nunca nos hicimos ilusiones ni dimos apoyo político a las direcciones del movimiento por su caída. Ahora compartimos el júbilo de las masas por la caída de la dictadura, pero no despertamos confianza ni damos apoyo político al nuevo gobierno que encabeza Al Golani. Reconocemos que el HTS de Al-Golani y otras facciones son fuerzas nacionalistas e islamistas proburguesas. El derrocamiento ha abierto un proceso revolucionario en el país en el que las masas intentan espontáneamente organizarse y castigar a los asesinos y torturadores del antiguo régimen. Sin embargo, los nuevos gobernantes de Damasco se oponen a una profundización de ese proceso revolucionario y quieren construir un régimen burgués que sea aceptado en la mesa de las potencias imperialistas y regionales. Para ello, Al-Golani intenta pacificar el proceso revolucionario y desarmar y desmovilizar a las masas.
3. Denunciamos a los partidos “socialistas”, “comunistas” y bolivarianos que apoyaron la dictadura de Assad como una supuesta “fuerza antiimperialista”, y que ahora lamentan su caída. Difundieron calumnias contra la caída de Al Assad, afirmando ridículamente que habría sido una conspiración de Estados Unidos e Israel. Estos amigos del imperialismo ruso y sus aliados “olvidan” que el régimen de Assad nunca disparó un solo tiro contra el estado sionista de Israel durante más de medio siglo. Y si Israel hubiera orquestado la caída del régimen, ¿por qué el ministro de Asuntos Exteriores de Israel denuncia a los nuevos gobernantes de Damasco como una “banda terrorista”? Y si los sionistas darían la bienvenida al nuevo gobierno, ¿por qué su fuerza aérea lanza cientos de ataques contra objetivos civiles y militares en Siria para desarmar a las fuerzas revolucionarias? De hecho, el Estado israelí de apartheid claramente habría favorecido la existencia continuada del régimen de Assad. No es ningún secreto que mantenía estrechos vínculos con el aparato de inteligencia de Assad, como lo habían informado recientemente varios medios de comunicación como Middle East Eye e incluso el reaccionario sionista Israel Hayom. Siempre será una vergüenza para el estalinismo que los dos partidos “comunistas” sirios fueran parte del régimen de Assad hasta el amargo final y apoyaran su guerra contrarrevolucionaria contra el pueblo sirio desde 2011.
4. No estamos de acuerdo con aquellas organizaciones socialistas que, oponiéndose a la dictadura de Assad, se niegan a apoyar la Revolución Siria ya que denuncian la lucha entre los rebeldes y el régimen como un conflicto entre “fuerzas reaccionarias” en el que los socialistas no pueden tomar partido, como si la revolución fuera un mero golpe de Estado separando la profunda lucha popular y democrática de las masas que comenzó en 2011 de su resultado: la guerra civil y la ofensiva final de los rebeldes del 27 de noviembre al 8 de diciembre de 2024 que fue apoyada y vitoreada por millones de personas en las calles. Niegan erróneamente el hecho de que la victoria popular contra Assad es una revolución democrática inacabada que los socialistas necesitan impulsar en el proceso de revolución permanente. Es deber de los revolucionarios apoyar los procesos revolucionarios, aunque tengan un carácter inacabado y limitado, diferenciándose de sus direcciones.
5. La tarea clave para las masas ahora es defender, profundizar y expandir el proceso revolucionario sirio. Debe defenderse contra los ataques contrarrevolucionarios de los restos del régimen de Assad. Todos los intentos reaccionarios de avivar el sectarismo y discriminar a las minorías étnicas y religiosas deben ser rechazadas con la movilización popular. Asimismo, las libertades democráticas recién logradas deben defenderse contra las medidas autoritarias del nuevo régimen. Para resistir los intentos del nuevo gobierno de Al-Golani de secuestrar la revolución, las masas tienen que construir sus propias organizaciones independientes, retomando la experiencia de los comités de coordinación de los comienzos de la revolución del 2011, en los lugares de trabajo, barrios y pueblos, milicias armadas subordinadas a dichos consejos, junto a los sindicatos, asociaciones estudiantiles, organizaciones de mujeres, etc. Como socialistas revolucionarios, abogamos por la formación de un gobierno de la clase trabajadora y los sectores populares que nacionalice los sectores clave de la economía bajo el control de las y los trabajadores y abra el camino de una Siria socialista.
6. En ese camino debemos apoyar la lucha del pueblo sirio por medidas de emergencia impulsadas por la movilización popular. Entre esas medidas se encuentra el reclamo de juicio y castigo a los torturadores, la creación de condiciones para el regreso de millones de refugiados, pleno derecho a la protesta y a organizarse política y socialmente, que haya elecciones libres y democráticas, garantizar la plena igualdad de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad y reconocer los derechos de las minorías étnicas y nacionales –como el pueblo kurdo– a tener autonomía o incluso un Estado separado, si así lo reclamaran, que se respeten los derechos de todas las comunidades religiosas del país, Entre las medidas urgentes se deben incluir la nacionalización sin indemnización de todos los bienes de la oligarquía de Al Assad, la cancelación de las deudas con Irán y Rusia —los principales responsables de la devastación del país—, la expropiación sin compensación de empresas relacionadas con estos países, la suspensión del pago de la deuda pública para utilizar estos recursos para satisfacer las necesidades inmediatas del pueblo sirio.
7. Una Siria verdaderamente libre debe ser independiente y expulsar a todas las potencias extranjeras. Esto significa que tiene que cerrar todas las bases militares imperialistas (tanto las de Rusia como las de Estados Unidos). Del mismo modo, debería expulsar al ejército turco, que sólo sirve a los objetivos de Erdoğan de oprimir al pueblo kurdo y subyugar a Siria. Es de particular importancia liberar todos los territorios ocupados del Golán y expulsar a las fuerzas israelíes.
8. El destino del proceso revolucionario sirio está estrechamente vinculado a las luchas de liberación en todo Oriente Medio y a que surja una alternativa política revolucionaria en Siria. Por lo tanto, es indispensable que la Revolución Siria se vincule con la lucha de liberación palestina y declare su apoyo inequívoco a la heroica resistencia contra la ocupación sionista. Asimismo, necesita llegar a las masas oprimidas en Egipto, Jordania, Irán, Turquía y toda la región y apoyar su deseo de libertad, justicia y dignidad. ¡Abajo todos los faraones, reyes y sultanes! ¡Aplastemos al Estado sionista, el portaaviones del imperialismo en la región! Por una Palestina libre, laica y democrática desde el río hasta el mar.
9. La tarea de las fuerzas más avanzadas de las y los trabajadores y oprimidos sirios es la formación de una nueva alternativa política socialista revolucionaria, que apunte a impulsar la lucha para defender, profundizar y expandir el proceso revolucionario y apoye la organización independiente de las masas. Esa nueva dirección política así debe construirse en oposición al nuevo régimen y luchar por el poder de las y los trabajadores en una Siria Socialista como parte de una federación socialista de Medio Oriente.
10. Nosotros, las organizaciones abajo firmantes, llamamos a una campaña de solidaridad internacional con la Revolución Siria en su defensa contra sus enemigos tanto internos como externos. Dicha campaña debería estar vinculada a actividades de solidaridad con la lucha de liberación palestina. Exigimos el levantamiento inmediato de todas las sanciones contra Siria. Asimismo, las organizaciones obreras y populares de Europa, Turquía y otros países deben oponerse a cualquier intento de los gobiernos reaccionarios de expulsar a los refugiados sirios. Además, ¡también llamamos al pueblo trabajador sirio a autoorganizarse, con total independencia del gobierno dirigido por el HTS, para luchar por las reivindicaciones más críticas para el pueblo trabajador, así como por el poder obrero!
Firmantes:
Liga Internacional de Trabajadores (Secretariado Internacional) – Cuarta Internacional (LIT-CI, www.litci.org)
Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI, www.uit-ci.org)
Corriente Comunista Revolucionaria Internacional
(CCRI www.thecomunista.net)
Escribe Atakan Çiftçi, dirigente de IDP de Turquía y de la UIT-CI
Publicado originalmente el 29 de diciembre de 2024 en https://www.gazetenisan.net
Tras la caída del régimen de Asad el 8 de diciembre, los acontecimientos en Siria están avanzando a un ritmo vertiginoso. Mientras que Hayat Tahrir al-Sham (HTS) ha logrado dominar políticamente el nuevo proceso por ahora, Julani (Ahmad al-Sharaa), quien actúa como jefe de Estado temporal y de facto, recibe casi sin descanso delegaciones internacionales y locales en el antiguo palacio presidencial. Mientras los medios de comunicación burgueses tienden a trivializar el nuevo periodo centrándose en el cambio de vestimenta de Julani, la pregunta fundamental en la mente de todos es cómo y hacia dónde evolucionará este proceso.
La “transición” política
Tras la caída del régimen de Asad, HTS formó un gobierno provisional sin incluir la representación de otros sectores opositores. Bajo el liderazgo pragmático de Julani, en lugar de desmantelar completamente la burocracia baasista, se intentó integrarla tanto como fuera posible. Mohammed al-Bashir, quien dirigía la provincia de Idlib, asumió como primer ministro del gobierno provisional sirio y anunció que las elecciones generales se celebrarán el 1 de marzo de 2025. Julani, por su parte, declaró que se realizará una Conferencia Nacional de Diálogo para incluir a otros sectores políticos y sociales.
El tema más determinante del próximo periodo será, sin duda, la democracia política. ¿Se garantizarán los derechos de las minorías religiosas y nacionales, así como los de las mujeres? ¿Se establecerá la libertad de organización y expresión? ¿Podrán los partidos políticos participar en las elecciones en igualdad de condiciones? Los conformistas se limitan a quejarse, asegurando que HTS no cumplirá con estos objetivos, mientras esconden la cabeza. Por su parte, los revolucionarios, conscientes de que todos estos puntos son parte de una lucha política, nos preparamos para luchar en esta dirección. No tenemos expectativas de liderazgo alguno por parte de HTS ni de ninguna otra dirección burguesa. Confiamos únicamente en la determinación del pueblo, que con una lucha heroica ha derribado una dictadura bárbara, y se moviliza para construir una alternativa política revolucionaria.
Reconstrucción económica
El régimen de Asad no solo dejó una catástrofe humanitaria, sino también una devastación económica masiva en Siria. En sus últimos años, al permitir que la libra siria se devaluara drásticamente, la moneda prácticamente se convirtió en papel sin valor. Más del 90% de la población vive en extrema pobreza, y hasta los sectores sociales favorecidos por el régimen se quedaron sin acceso a alimentos y energía. Este desastre no puede resolverse atrayendo “inversiones extranjeras” de países imperialistas, sino con un programa anticapitalista que priorice las necesidades del pueblo.
Entre las medidas urgentes se incluyen la nacionalización sin indemnización de todos los bienes de la oligarquía de Asad, la cancelación de las deudas con Irán y Rusia —los principales responsables de la devastación del país—, la expropiación sin compensación de empresas relacionadas con estos países, la suspensión del pago de la deuda pública y el uso de estos recursos bajo una planificación centralizada para satisfacer las necesidades inmediatas de la población.
Golán, Gaza y Yarmuk
Otro desarrollo que ha marcado este nuevo periodo es la creciente agresión del Estado sionista. Poco después de la caída de Asad, Israel lanzó decenas de ataques aéreos, destruyendo las infraestructuras clave y casi por completo las fuerzas aéreas y navales de Siria. Además, extendió su ocupación más allá de los Altos del Golán, capturando áreas estratégicas como el Monte Hermón y los pasos fronterizos entre Líbano y Siria. En el Valle de Yarmuk, las fuerzas israelíes dispararon contra civiles que protestaban contra la ocupación, hiriendo a una persona.
Hasta ahora, la dirección de HTS se ha limitado a emitir declaraciones de bajo perfil frente a los ataques israelíes. Julani justificó esta postura afirmando que “la situación agotada de Siria tras años de conflicto no permite nuevas confrontaciones.” Podría argumentarse que la situación actual de Siria no permite una confrontación militar abierta con Israel. Sin embargo, amplios sectores del pueblo sirio siempre han estado al lado del pueblo palestino y nunca han olvidado la ocupación sionista de los Altos del Golán. El pueblo sirio siempre ha abierto sus puertas a los refugiados palestinos que tuvieron que huir de las masacres del sionismo, y los palestinos han vivido en varias partes de Siria durante muchos años, especialmente en el campo de refugiados de Yarmouk. Los ataques actuales de Israel también han generado una profunda ira entre el pueblo sirio. La agresión israelí solo puede ser detenida mediante la movilización política de esta ira. Por lo tanto, la postura política y diplomática de la dirección de HTS frente a la agresión israelí no se debe al «agotamiento del pueblo sirio», sino a su propia política conciliadora, colaboradora y pragmática.
Por otra parte, quienes ven todo este proceso como una conspiración de Estados Unidos e Israel han presentado los ataques y avances militares de Israel en Siria como prueba de ello. Esta interpretación se basa en el supuesto de que existe un «eje de resistencia» en la región formado por Irán, el régimen de Assad, Hezbolá y organizaciones palestinas. Sin embargo, como hemos señalado en muchos otros lugares, el régimen de Assad no ha disparado una sola bala en los últimos 50 años contra Israel, ni fue más allá de su retórica, mientras que el sionismo nunca ha estado a favor del derrocamiento de Assad desde 2011. La Fuerza Aérea Siria, destruida por Israel, no ha realizado ni una sola incursión para recuperar los Altos del Golán o para impedir el genocidio en Gaza. Sin embargo, ha organizado innumerables operaciones para masacrar al pueblo sirio. Después de la revolución, el propio régimen destruyó Yarmuk porque no estaba del lado del régimen de Assad. Tras la caída del régimen, sólo de la prisión de Sednaya fueron liberados 630 presos palestinos. Como dijo un revolucionario sirio: «La libertad es el destino común de Gaza, Yarmouk y el Golán».
Cuando caigan los dictadores…
La caída de la dictadura de Asad no fue una buena noticia para los dictadores, monarcas o líderes autoritarios de la región. Los más descontentos entre ellos son sin duda, el ayatolá Jamenei y Putin. Las milicias iraníes y las tropas rusas se han retirado casi por completo del país. Rusia incluso ha comenzado a retirar su flota de Tartus, lo que podría suponer la pérdida total de su base militar en esa región.
El dictador egipcio Sisi es otro de los más descontentos. Consciente de la naturaleza contagiosa de las revoluciones a partir de experiencias previas, Sisi teme una nueva ola de protestas en Egipto. Su decisión de arrestar a los sirios que intentaron celebrar la caída de Asad es, sin duda, resultado de este temor. Su declaración a sus allegados, “No se preocupen, porque no tengo las manos manchadas de sangre” podría interpretarse como un desliz verbal nacido de esta misma preocupación.
Por otro lado, las monarquías petroleras están preocupadas por la posibilidad de que en Siria surja un régimen político democrático basado en la soberanía popular que pueda servir como ejemplo, sobre todo, para sus propias poblaciones y para la región en general. En cuanto al gobierno de Erdoğan, su principal preocupación radica en impedir que los kurdos logren una autonomía permanente o, al menos, garantizar que este proceso se desarrolle bajo su tutela y control.
El establecimiento de derechos democráticos, la planificación económica en favor del pueblo trabajador, la creación de condiciones para el retorno de millones de refugiados y la limpieza total del país de fuerzas extranjeras constituyen las dinámicas fundamentales de esta nueva etapa en Siria.
El establecimiento de derechos democráticos, la planificación económica en favor de las clases trabajadoras, la creación de condiciones para el regreso de millones de refugiados y la limpieza del país de toda influencia extranjera constituyen las dinámicas fundamentales del nuevo periodo en Siria. Cómo evolucionen estas dinámicas dependerá de las luchas que se libren en el escenario político. Es precisamente por ello que la construcción de una alternativa política socialista se convierte en una prioridad vital. Las protestas de la última semana para la búsqueda de los desaparecidos, la garantía de los derechos de las mujeres y contra la agresión israelí, así como los comités locales que se están construyendo en varias regiones, muestran los canales sociales a través de los cuales se levantará esta opción socialista.