Conversamos en el piquete ubicado en la intersección de las rutas 237 y 17 con los delegados de los trabajadores autoconvocados del hospital Picún Leufú, la doctora Flavia Rebolledo, el técnico de laboratorio Nicolás Cabrera y la enfermera Débora Sambueza, activista destacada de esta gran lucha.
ES.–¿Cuándo empezaron los reclamos?
DS.–Los reclamos originales hace muchísimo, aunque nosotros nos unimos hace nueve días a los cortes de la ruta.
FR.–Estallaron con la pandemia los déficit de la salud pública, con poco recurso humano y falta de material. Déficit en todas las áreas, sobre todo en la atención primaria, que no se puede garantizar y es un pilar fundamental en zona rural. Ambulancias insuficientes. En síntesis, vacían el hospital público con profesionales mal pagos que se van al privado.
NC.–Todos salimos juntos porque en nuestro sector afrontamos con solo dos personas toda la pandemia, un sacrificio enorme, sin insumos, sin protección. Esta lucha es una suma de todas las adversidades.
ES.–¿Por qué se mantienen tan firmes sobre las rutas?
DS.–Nos mueven la injusticia y la falta de respuesta del gobierno. Trabajamos dieciséis horas muy seguido y tenemos voluntad para trabajar y seguir luchando. Fue muy difícil 2020, llevamos más de un año sin vacaciones, con exceso de guardias, yendo a vacunar y arriesgando contagiar a nuestras familias, esa es la verdadera fuerza. Y mantenemos la calma a pesar de las agresiones para sacarnos de las rutas.
FR.–Estamos convencidos de que nuestro reclamo es genuino y nuestra fortaleza es porque la sociedad entera entendió que la salud pública es un problema social y un asunto de todos. La gente sintió que tenía que poner su cuerpo y estar presente en esta pelea, más allá de los bocinazos. Sentimos que nos están cuidando como nosotros cuidamos de ellos en el hospital.
ES.–¿Cómo piensan continuar?
NC.–Todos tenemos muchas razones para estar aquí por un año de trabajo agotador y nos acostumbramos a esta firmeza, por eso nos bancamos esto tan fuerte.
FR.–Vamos a seguir porque el pueblo nos devuelve con su apoyo el sacrificio que vieron en nuestro trabajo.
DS.–Seguiremos firmes para que la salud pública se arregle en todos los hospitales. Elegimos luchar, lo hacemos con gusto y seguiremos hasta que aparezcan las respuestas.
ES.–¿Cómo definen la actitud de la conducción de ATE?
DS.–Siento que nos fallaron en un momento de mucho sacrificio.
FR.–Siento indignación y que se burlaron de todos los trabajadores de la salud.
NC.–Siento que nos traicionaron. No saben lo que es salud. Queremos que nos representen trabajadores de la salud, por eso los auto convocados somos genuinos y muy democráticos, sin distinción de categorías.
Escribe Doctor Fabián Torres, delegado provincial de Fesprosa
Una gran jornada con caravanas, movilizaciones, paro y cortes de rutas del conjunto de salud en toda la provincia de Río Negro se vivió este 20 de abril. Algo que era esperable debido a los seis meses sin solución del conflicto y la falta de respuesta del gobierno de Arabela Carreras, donde el día anterior la gobernadora salió a decir en los medios que no hay aumento, que el incremento ya fue pactado con los gremios ATE y UPCN, de 29% anual y en cuotas. Esto y el anuncio del presidente Alberto Fernández sobre el bono miserable de 6.500 pesos hicieron que esta jornada fuera masiva en toda la provincia.
Esto demuestra también que los gremios traidores, una vez más, pactan a espalda de los trabajadores y no salen a defender junto a salud el justo reclamo de mejoras salariales, paritarias y una ley de insalubridad. Asspur es el gremio que se está poniendo al hombro esta lucha que, junto con un gran grupo de trabajadores autoconvocados, decidieron formar este gremio antiburocrático, democrático y clasista exclusivamente de salud y con una alta participación de las mujeres.
Esta última jornada, y como lo hicimos el Día Mundial de la Salud, logramos un paro masivo, movilizaciones y cortes de rutas donde se vio que en Cipolletti, Cinco Saltos y Campo Grande paralizaron el Alto Valle. El hecho más significativo fue en la ruta 151, donde los hospitales de Cinco Saltos y Campo Grande cortaron más de once horas la ruta y recibieron la visita de nuestro legislador por la ciudad de Buenos Aires, Pablo Almeida, dando su solidaridad a esta lucha que sigue los pasos del Gran Elefante de autoconvocados de Neuquén. Con esta gran acción marcamos la agenda a toda la provincia y así se consiguió un plan de lucha para la semana próxima y quedó demostrado que los trabajadores de la salud tienen su gremio y exigen que este sindicato sea reconocido y participe de la mesa de salud que el gobierno niega mientras pacta con la burocracia.
Pablo Almeida, legislador porteño de Izquierda Socialista/FIT Unidad y delegado general de ATE del ministerio de Economía, llegó a Neuquén para apoyar la lucha de los auto convocados de salud y realizar un aporte monetario de la Junta interna del Ministerio para el fondo de huelga. Esto responde a uno de los pedidos públicos realizados por la interhospitalaria para sumar recursos y poder paliar los descuentos arbitrarios realizados por el gobierno. Es un nuevo aporte se suma a los 30 mil pesos que entregó el diputado nacional Giordano, al de los compañeros de Izquierda Socialista de Bariloche en semanas anteriores y al de los dirigentes de la Cicop (sindicato de salud de Buenos Aires) que en la persona de nuestra compañera Mónica Méndez visitaron Neuquén (junto a nuestra diputada nacional electa Mónica Schlotthauer) y aportaron 50.000 pesos. Llamamos a las comisiones internas y delegados a que sumen su aporte para seguir la lucha.
El Plenario del Sindicalismo Combativo se movilizó al Obelisco y a la Casa de la Provincia de Neuquén en Caba para apoyar a la huelga de las y los trabajadores de la salud de esa provincia. Participaron Roberto Obelar, trabajador de la salud de Neuquén; Mónica Schlotthauer, diputada nacional electa y delegada del Ferrocarril Sarmiento; Ileana Celotto, secretaria general de AGD-UBA; Alfredo Cáceres, comisión directiva de Suteba Tigre; Julio Ozuna, trabajador de la clínica San Andrés; César Latorre, comisión interna Hospital Italiano. Además se hicieron presentes Myriam Bregman (PTS) y Pablo Almeida (Izquierda Socialista), legisladores de CABA por el Frente de Izquierda Unidad.
Escribe Adolfo Santos
Cuando en 2013 el gobierno de Cristina Kirchner prometía que con Vaca Muerta íbamos a salvar a YPF y nos beneficiaríamos todos, no era más que parte de un doble discurso destinado a imponer una ley nacional para entregar esas riquezas del subsuelo neuquino a la multinacional yanqui Chevron. El proyecto fue impuesto, pese a la resistencia que opusieron los trabajadores y pueblo originarios, con una violenta represión en la Legislatura de Neuquén que dejó decenas de heridos.
Los que nos resistíamos teníamos razón. El vaciamiento y la crisis de YPF, en vez de superarse, se profundizó. Y el anunciado beneficio a la población trabajadora nunca llegó. En todos estos años, solo con muchas luchas, piquetes y movilizaciones, los trabajadores han podido defender el poder adquisitivo de sus salarios en una de las provincias más caras del país. Es el ejemplo que están dando los heroicos trabajadores de la salud con el apoyo de la comunidad que se moviliza junto a ellos.
Vaca Muerta ha traído más destrucción que beneficios. Los grandes beneficiados han sido las multinacionales petroleras que se llevan la riqueza del subsuelo a costa de destruir el ambiente. A seis años de su inicio, el fracking ya deja huellas profundas y empieza a afectar directamente la vida en la región. Y esto a pesar de que recién está en sus comienzos la perforación en profundidad y horizontalidad con miles de miniexplosiones y el uso de setecientos productos químicos diferentes para romper los poros de las rocas y las arcillas y chupar el petróleo y el gas.
Pequeños movimientos sísmicos que se producen reiteradamente en la zona urbana de Sauzal Bonito, en el corazón de Vaca Muerta, causan rajaduras en las paredes de las viviendas. También se produjo un derrame de hidrocarburos en el área Bandurria Sur de YPF que afectó por lo menos a 45 hectáreas, dejando un pasivo que quizá nunca se remedie, más allá de las multas irrisorias que se puedan cobrar a las petroleras. En las últimas semanas vecinos de Añelo han salido a cortar la ruta exigiendo la provisión de agua, que falta en sus casas porque va a los pozos para hacer la hidrofractura.
Ya son más de 20.000 las punciones que agujerean y bombardean la roca. La voracidad de las multinacionales, apañada por YPF y los gobiernos de la Nación y la provincia, se está manifestando al extremo aprovechando la cotización del barril por encima de los 60 dólares. Por debajo de 40 dólares las empresas retraen la producción de fracking, pero ahí no son los empresarios los que pierden, sino los trabajadores. En 2020 enviaron a su casa a 20.000 petroleros, con la complicidad de la burocracia sindical, cobrando la tercera parte de su sueldo, pero con los precios actuales se acelera muchísimo la destrucción y, claro, las ganancias.
Enajenada, Vaca Muerta no es solución para los graves problemas que sufre la población trabajadora de la provincia. Hay que arrancarla de las manos de las multinacionales del petróleo que son los grandes ganadores de este negocio. Para terminar con el saqueo y la crisis de YPF exigimos la recuperación de la totalidad de las reservas de hidrocarburos, la reestatización total de YPF y de toda la industria hidrocarburífera bajo control de los trabajadores, respetando a las comunidades originarias y el fin del fracking. Solo así se podrá beneficiar a la población pobre y trabajadora y resolver los graves problemas que sufre la salud pública.