
Escribe Diego Martínez, candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Izquierda Socialista/FIT Unidad
El MST viene insistiendo en su campaña electoral con la idea de que “hay que modernizar a la izquierda”.
No es un planteo nuevo ni exclusivo de ellos. Desde hace muchos años voceros de los partidos patronales dicen que “la izquierda atrasa”. Con esta frase quieren desacreditar la pelea que desde Izquierda Socialista, el FIT Unidad y el resto de la izquierda damos contra el capitalismo. Por nuestra parte, seguimos ratificando que mientras millones de trabajadores en el mundo sigamos sufriendo hambre, miseria y represión, la pelea por el socialismo y un gobierno de los trabajadores seguirá más vigente que nunca.
Aunque lo digan en un sentido distinto que los partidos patronales, lo de “modernizar a la izquierda” tampoco es nuevo en el MST. Desde hace años vienen insistiendo en construir una “nueva izquierda”. En declaraciones recientes, Alejandro Bodart dijo que la izquierda “debe modernizarse, cambiar, abandonar todo rasgo testimonial. Dejar atrás los rasgos sectarios y dogmáticos para construir una izquierda más grande, amplia y a la vez firme para incorporar a más fuerzas organizadas y a personalidades independientes y que se postule para gobernar” (El Día, 26/7/2021). En el mismo sentido, vienen insistiendo en sus publicaciones con impulsar un “movimiento político de izquierda amplio donde existe la libertad de tendencias para intercambiar ideas”.
Lo que propone el MST ya se probó y fracasó. Se trata de agrupamientos “amplios” con tendencias que se reivindican de izquierda pero no tienen un claro programa de independencia de clase y de enfrentamiento a todos los sectores patronales. Tal es el caso de Syriza, en Grecia, que el MST apoyó con entusiasmo, que llegó al gobierno en 2015 después de la enorme movilización que frenó los planes del FMI en ese país, pero luego traicionó el mandato popular y terminó aplicando un plan de ajuste al servicio del Fondo. Otro tanto pasó en España con Podemos, que se presentaba como una alternativa de izquierda amplia frente a los partidos tradicionales pero terminó formando gobierno con el PSOE, pata fundamental del régimen bipartidista tradicional en el Estado español. Y que el MST también apoyó. Equivocadamente, el MST llamó a repetir estas experiencias en la Argentina.
Y con este enfoque van rebajando y diluyendo propuestas imprescindibles que desde la lista 1A del FIT Unidad seguimos levantando. Por ejemplo, por aquel entonces, a raíz del problema de la deuda en Grecia y en la Argentina, en lugar de plantear el no pago tomaban la política históricamente levantada por la centroizquierda local. Decía Bodart: “Rediscutir toda la deuda para ver cuál es la parte que tienen que pagar los banqueros y no la gente. Negociar con una lógica distinta” (Radio Continental, “La mirada despierta”).
Detrás de la propuesta del MST, de “modernizar a la izquierda”, hay una postura equivocada de conformar alianzas “amplias” con sectores “moderados” que se dicen de izquierda pero no plantean con claridad una salida de fondo para los trabajadores y los sectores populares. En la Argentina esos sectores expresan el “reciclaje” de personalidades de centroizquierda que coyunturalmente se acercan a la izquierda de manera oportunista. Esa es la experiencia que hizo el MST con el hoy macrista Luis Juez y con algunos dirigentes que hoy son parte del gobierno, como Claudio Lozano, o en su momento Pino Solanas y Proyecto Sur.
Rechazamos la “modernización” que propone el MST en función de la cual dividieron al FIT Unidad presentando una lista divisionista en las PASO para intentar imponer su política equivocada. Desde la izquierda y con el FIT Unidad lista 1A vamos dando respuestas a los nuevos hechos que nos propone la realidad política, hacemos uso de las redes sociales para difundir nuestras propuestas, llevamos adelante métodos innovadores como la rotación de las bancas. Y no modificamos el programa fundacional del FIT en función de ninguna alianza “amplia”. Tanto en las elecciones como en momentos no electorales proponemos con claridad el no pago de la deuda externa y un plan económico obrero y popular para terminar con la estructura de saqueo y robo a favor de los bancos, los grandes empresarios y las multinacionales, mientras luchamos por un gobierno de los trabajadores y el socialismo. Con todos los que tengan acuerdo en esta política sí impulsamos la más amplia unidad.
Al servicio de esta política y estas propuestas te invitamos a acompañar y votar la lista 1A Unidad de la Izquierda, del FIT-Unidad.
El presidente Alberto Fernández acaba de decir que “la salida de la pandemia está muy cerca”. Lo mismo dijo la candidata por la provincia de Buenos Aires, Victoria Tolosa Paz: “La puerta de salida de la pandemia está aquí nomás” (Clarín, 4/8). Un discurso electoralista para intentar dar “buenas noticias” mientras los males de la pandemia del coronavirus y de la otra pandemia, la del hambre y la pobreza, se agudizan.

Escribe Juan Carlos Giordano, candidato a diputado nacional, Izquierda Socialista/FIT Unidad
De dónde saca el gobierno que está muy cerca el fin de la pandemia? Nada más alejado de la realidad. Es un mensaje para decir que con este gobierno se están solucionando los problemas cuando lo real es que se están agravando.
Si hablamos del coronavirus, la Argentina sigue estando entre los países con más contagios, lo mismo en cantidad de fallecidos. El gobierno habla de la “vacunación más grande la historia”, pero solo 16% de la población está vacunada con las dos dosis. Y vuelven nuevas olas y cepas, como la Delta, donde países que tienen una alta vacunación con las dos dosis siguen siendo víctimas. En la Argentina tuvieron que suplir la falta de la segunda dosis de la Sputnik con la vacuna de Moderna o la de AstraZeneca porque no llegaba desde Rusia. Se dice que la Argentina es productora de vacunas, pero esas dosis se van al exterior, como las cien millones de dosis que se producen en Garín y se las lleva AstraZeneca, o las que hace el laboratorio Richmond y se las lleva Rusia. O sea, no hay ningún indicio de que se esté cerca de la salida de ninguna pandemia, ni en la Argentina ni en el mundo. Decretarlo es hacer un uso electoral de la tragedia para decir que hay una esperanza si se vota al Frente de Todos.
Vamos a la otra pandemia, la del hambre y la pobreza. “Llevamos dos años de tragedia humanitaria pero hicimos mucho por Argentina”, dijo el presidente. Tolosa Paz asevera directamente que “con este gobierno no hay ajuste”. Culpan a Macri. Pero este gobierno ha usado la pandemia para tapar el ajuste. La semana pasada se confirmó que hay 2,5 millones de nuevos pobres. ¿A qué se debe?, ¿solo al macrismo? No. Se debe a que el gobierno peronista de Alberto y Cristina con el cambio de la movilidad jubilatoria, la quita del IFE y el robo salarial en las paritarias en beneficio de las patronales y del propio gobierno que ahorra para cumplir con el FMI. Esto es ajuste.
Alberto Fernández dice que “ahora solo queda el tiempo de crecer. Vamos a poder recuperar la vida que queremos”. ¿Por qué creerle ahora si en dos años los índices sociales se fueron a la baja? Millones quieren salario, trabajo, que se acabe con la inflación, los despidos y que se reactive la economía, pero no es lo que va a ocurrir en los próximos meses, sino todo lo contrario.
Alberto Fernández llama a debatir “qué Argentina vamos a querer, si la que favorece a la especulación financiera o la que favorece al que trabaja”. Le contestamos a ese interrogante. El gobierno ya está favoreciendo la especulación financiera con los pagos de más de 10.000 millones de dólares de deuda externa en plena pandemia. Y lo va a seguir haciendo porque después de las elecciones sus diputadas y diputados van a votar el acuerdo que están cocinando con el FMI, que va a reconocer una deuda de 45.000 millones de dólares contraídos por Macri, precisamente para beneficiar a la bicicleta financiera. Plata que se fue a la fuga de capitales a través de maniobras de bancos y especuladores.
El diputado Carlos Heller dice que hacen falta más diputadas y diputados del Frente de Todos “para seguir haciendo lo que ya estamos haciendo”. ¡Pero lo que están haciendo es seguir con un plan económico que prioriza pagar una deuda usurera en vez de combatir los males sociales!
Los trabajadores, luchadores, las mujeres y la juventud deben prestar mucha atención a lo que venimos denunciando y señalando. Para que haya salario, jubilaciones, plata para invertir en salud, educación y un plan de viviendas populares para dar trabajo genuino hay que suspender ya mismo todos los pagos de la deuda y decirle no al FMI. No hay otra. Quien proponga salario y trabajo y diga a la vez que va a pagar la deuda miente. En esto está el Frente de Todos. Y lo va a hacer de la mano de Juntos (UCR-PRO). Solo el Frente de Izquierda Unidad propone lo opuesto. Para eso hace falta lograr más diputadas y diputados de la unidad de la izquierda, como postulamos desde la lista 1A a nivel nacional con Del Caño en provincia, Bregman en CABA, la Lista 2B Fortalecer la Izquierda en Córdoba, con Liliana Olivero y Laura Vilches, y así en el resto del país. Más bancas que apoyen las luchas, denuncien el ajuste, repudien los pagos de la deuda y el nuevo pacto de dependencia y sometimiento que se prepara con el Fondo Monetario y levantar una salida obrera y socialista ante la crisis para que la paguen los capitalistas, no el pueblo trabajador.
Los datos sobre la pobreza que surgen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), difundida por el Indec, son alarmantes. No se trata solo de los desocupados, gran parte de los trabajadores ocupados también son pobres, eso se relaciona con los miserables salarios y la incontrolable inflación.
Escribe Mónica Schlotthauer, candidata a diputada nacional provincia de Buenos Aires, por Izquierda Socialista/FIT Unidad
Las cifras son brutales. A pesar de que en el primer trimestre de este año la actividad económica creció 2,5%, hubo aumento de la pobreza y de la indigencia (falta de recursos mínimos para poder vivir). O sea, aumentó la desigualdad social y la transferencia de recursos económicos a los sectores más ricos es cada vez mayor. Un verdadero robo patrocinado por el gobierno.
Según datos del Indec, en el primer trimestre “la indigencia o pobreza extrema subió del 8,6% al 11,2% y la pobreza alcanzó al 39,5% frente al 34,6% en igual período de 2020 […]. A nivel del país son 18,1 millones de pobres frente a 15,6 millones del primer trimestre de 2020. De esos totales, los indigentes suman 5,1 millones contra 3,9 millones un año atrás. Así, 2,5 millones más de personas […] pasaron a vivir con ingresos insuficientes para comprar una canasta básica” (Clarín, 4/8/2021).
No se puede continuar culpando al macrismo. No porque Juntos por el Cambio no tenga una gran responsabilidad en esta catástrofe, pero el gobierno peronista de los Fernández no ha hecho nada para revertirlo. Al contrario, profundizó la dependencia asumiendo las deudas y compromisos dejados por Macri y deja hacer a los grandes empresarios y a las multinacionales formadoras de precios, que producen una inflación insoportable. En el primer trimestre de este año 40% de los argentinos de menores recursos registraron un incremento nominal de 27,4% cuando la inflación interanual promedio fue de 40,6% y la canasta de pobreza aumentó 42,2 por ciento.
Todo esto es posible por la traición y complicidad de la burocracia sindical que no mueve un dedo a favor de los trabajadores ni cuestiona las políticas del gobierno. Es una burla que, en medio de esta tragedia, los candidatos del oficialismo se sigan presentando como los defensores de los pobres y los trabajadores. El peronismo ha demostrado que gobierna para los grandes empresarios, las multinacionales, el sistema financiero y al servicio de pagar la fraudulenta deuda externa.
No hay salida para los trabajadores y los sectores populares con estos políticos patronales. Hay que fortalecer las luchas por el salario y por mejores condiciones de vida para derrotar estos planes de ajuste que acrecientan la miseria. Pero también debemos rechazar las propuestas electorales de los partidos que ya nos gobernaron y son responsables de la actual miseria y dar una respuesta independiente en las PASO.
Desde Izquierda Socialista y el FIT Unidad te llamamos a luchar por medidas de fondo y un plan económico alternativo obrero y popular. Proponemos romper con el FMI y los usureros de la deuda externa. Destinar esos recursos a elaborar un gran plan de obras públicas que genere empleos dignos y bien remunerados para cubrir las necesidades de una familia obrera. Sumate a este proyecto de la izquierda que se une. En las PASO votá por la Lista 1A Unidad de la Izquierda, del Frente de Izquierda Unidad.
Escribe Adolfo Santos
Desesperados, los candidatos patronales se lanzaron a la caza del voto joven. Buscan, a veces quedando en ridículo, copiar su forma de hablar o visten disfraces intentando parecer lo que no son. Un caso patético es el del presidente Alberto Fernández. En el reciente lanzamiento del plan “Argentina Programa”, un proyecto para capacitar jóvenes en programación y otorgar créditos para computadoras y tarjetas de conexión de internet, afirmó: “Sigo manteniendo viva mi vocación de revolucionario”.
Aunque el sentido de las palabras tiene un valor relativo, muchos se habrán preguntado, ¿era necesario tergiversar la historia para arrancarle un voto a la juventud? Se busque por donde se busque, en el currículo de Fernández no se encuentran vestigios de rebeldía, mucho menos de revolución.
Se inició en la vida pública ocupando varios cargos en la gestión de Raúl Alfonsín. De 1989 a 1995, se desempeñó como superintendente de Seguros de la Nación designado por Carlos Menem. En 1996 fue parte del gobierno provincial de Eduardo Duhalde y en 2000 integró la lista de legisladores de la Alianza Encuentro de la Ciudad, cuyo candidato a Jefe de Gobierno era Domingo Cavallo. En 2003 se sumó al kirchnerismo con quien rompió tras el paro agropecuario. Su historia más reciente, junto a Massa, Manzur o Insfran, es más conocida. Más que un pasado revolucionario, el presidente es un verdadero “camaleón político”.
No es con mentiras que se puede ganar el apoyo de la juventud, el sector social más empobrecido según la Encuestas Permanente de Hogares (EPH). Entre las niñas y niños menores de 14 años, la pobreza saltó en el último año del 51,2 al 53,6% mientras que los jóvenes de 15 a 29 años pasaron del 42,4 al 47,5% de pobres. ¡Nadie hace nada para resolver los motivos reales de esta situación! Esa es la razón del enojo de la juventud, más que la cuarentena como dijo el presidente para justificarse. No hay solución para la juventud con estos gobiernos patronales que empeñan los recursos económicos para satisfacer a los usureros de la deuda externa en vez de resolver sus graves problemas sociales. La salida para la juventud está en las propuestas del FIT Unidad Lista 1A

Escribe Mercedes de Mendieta, candidata a diputada nacional CABA por Izquierda Socialista/FIT Unidad
En la sesión del jueves pasado el PRO y sus aliados buscaron aprobar en la legislatura el proyecto que se conoce como “Puerto Madero 2” en las codiciadas tierras ribereñas de la ex Ciudad Deportiva de Boca. Un negociado en favor del mayor pulpo inmobiliario de la Argentina, el grupo IRSA de Eduardo Elzstain. Tan escandaloso era el proyecto que momentáneamente tuvieron que ponerlo en suspenso y quedó postergada su discusión junto con el de Costa Salguero.
Mientras que los nombres de los legisladores del bloque de Larreta son desconocidos para la mayoría de quienes habitan la ciudad, el nombre IRSA nos es familiar, por la enorme cantidad de negocios que consiguió gracias a la ayuda de todos los gobiernos peronistas, radicales y del PRO. El grupo de Elzstain es también dueño de la mayoría de los shopping de la Ciudad.
Desde nuestras bancas venimos denunciando que, primero con Macri y luego con Larreta, la legislatura de la Ciudad se ha transformado en una escribanía al servicio de los negocios inmobiliarios, con la venta de más 500 hectáreas de tierra públicas que podrían haber sido utilizadas para planes de vivienda popular o espacios verdes para amortiguar la crisis ambiental. Remate de tierras en los que más de una vez ha contado con los votos del peronismo.
En una Ciudad donde más del 35% de la población alquila y no hay acceso a la vivienda, la especulación inmobiliaria se refleja en las más de 250.0000 unidades habitacionales ociosas, donde no vive nadie. A esto debemos sumarle que más de 300.000 personas viven en villas y crecen las denuncias sobre la falta urbanización en el Barrio Mugica, en el que se viene produciendo un proceso de expulsión de su población. Ante esto más de 100 familias son parte de la toma “Fuerza Mujeres” que venimos acompañando ya que se trata en su mayoría de jefas de hogar, con trabajos precarios y muchas de ellas víctimas de violencia de género.
Desde el FIT Unidad seguiremos denunciando y oponiéndonos a cada proyecto inmobiliario al servicio de IRSA y de los pulpos inmobiliarios. Llamamos a seguir en alerta contra el intento de privatizar las costas ribereñas de la Ciudad.