Escribe Atilio Salusso
Una de las noticias del verano fue el sorteo de la dieta del derechista Milei. Más de un millón de personas aportaron sus datos personales para participar del mismo (DNI, nombre, fecha de nacimiento, correo electrónico y celular). La ganó un kirchnerista, quien dijo, “la voy a usar para pagar deudas”.
Milei aprovechó el hecho en un acto político en Mar del Plata. La movida fue cuestionada desde varios ángulos. Algunos denunciaron que bajo la fachada de un sorteo inocente su objetivo fue hacerse de una base de datos con fines políticos (violatoria de la ley 25.326) de cara a las elecciones de 2023. Otros se preguntaron: ¿De qué vive Milei? ¿Cómo paga sus cuentas? Sus seguidores dijeron: “Milei no necesita meterse en política para ganar dinero. Sólo le importa trabajar por el pueblo”.
Milei necesita proyección nacional. Por eso usa estas acciones populistas y golpes de efecto para vender que “es distinto” y no tiene que ver, como él mismo dice, con la “casta política” que nos viene gobernando. Nada más falso.
Milei pone en práctica una vieja receta que usan los políticos patronales, en este caso de derecha con un proyecto neofascista, para tratar de encubrir que su política está al servicio de lo peor del capitalismo, de acrecentar las ganancias de las patronales e ir contra las conquistas del movimiento obrero y de la juventud bajo el slogan de “la libertad”.
Se monta en la desesperación de millones ante el crecimiento de la pobreza y miseria, “donando su sueldo”. Y nada de eso significa que le “devuelve” a la sociedad una dieta que paga con sus impuestos. Lo que no dice Milei es que dejar los impuestos como están es que los siga pagando el pueblo trabajador con el IVA y los grandes capitalistas sigan fugándose la plata con la evasión o poniendo sus fortunas en paraísos fiscales.
Por si valiera hacer alguna aclaración, desde la izquierda revolucionaria somos lo opuesto. Porque proponemos que todo legislador, juez y funcionario gane como un laburante. Presentamos proyectos de ley para eso y lo ponemos en práctica desde nuestras bancas, como parte de una lucha contra los privilegios capitalistas de los políticos patronales. Y porque nuestra política sobre el tema va inscripta en combatir de fondo a una clase social parasitaria y explotadora que saquea al pueblo trabajador, que son las multinacionales, los bancos, el FMI y el imperialismo, sectores para los cuales trabaja Milei.
Milei “dona su dieta” pero es un trabajador a sueldo de las grandes patronales. Vino siendo pagado por el Grupo Eurnekián (Aeropuertos Argentina 2000), que vive de los subsidios del estado tras su privatización. Y recibiendo aportes de esas patronales en sus charlas para defender a los capitalistas o asesorar a grupos de inversión.
Repudiamos la demagogia de Milei y su política de conjunto. Que reivindique a Cavallo y a Menem que entregaron el país, o a Macri y a Patricia Bullrich, demuestra que es más de lo mismo. Un personaje nefasto al servicio del gran capital, tratando de camuflarse con medidas populistas. A no dejarse engañar.
Escribe Mariana Scayola, secretaria general de Ademys
El gobierno de Rodríguez Larreta y Soledad Acuña anunció en octubre del año pasado el adelantamiento del inicio del ciclo lectivo para el 21 de febrero. Esta decisión, tomada en una situación sanitaria completamente diferente a la actual, no obedecía a ninguna preocupación o criterio pedagógico sino a una nueva medida de propaganda en el marco de la disputa con el peronismo kirchnerista para ver quién está en mejores condiciones de profundizar el ajuste que venimos viviendo los trabajadores.
Hoy con más de cien mil infectados diarios de Covid-19 el anuncio mediático se sostiene sin ninguna definición en relación a las medidas de protección sanitaria lo que se transforma en un riesgo para estudiantes, trabajadores y familias. Tampoco se garantiza la tarea pedagógica y mucho menos su regularidad en las escuelas de la Ciudad donde probablemente suceda lo mismo que en otros lugares de trabajo que se ven afectados por una cantidad de contagios tal que paraliza la actividad o la reduce drásticamente.
Nuevamente, las organizaciones sindicales no han sido convocadas para discutir las condiciones necesarias para la apertura del ciclo lectivo en el marco de la pandemia. No se conocen los nuevos protocolos ajustados a la actual situación sanitaria. Nada se dice de cómo garantizar la vacunación de los estudiantes de manera masiva, de garantizar que todos los docentes y auxiliares reciban la dosis de refuerzo, de testeos masivos regulares en las escuelas ni de cómo se van a garantizar los reemplazos de aquellos docentes que deban ausentarse por contagio. Sabemos que la regularidad de las clases es prácticamente imposible, ya que con la cantidad de casos diarios no todos ingresarán el primer día ni todos podrán mantener la presencia regular en este marco. Toda esta falta de previsión demuestra el total desinterés por garantizar las condiciones para el desarrollo de la tarea educativa en las escuelas públicas. El gobierno tiene otros objetivos.
Una cuestión que Soledad Acuña había manifestado como prioritaria en 2020 como un elemento de campaña electoral, fue la recuperación de aquellos estudiantes que habían abandonado la escuela. No presentaron ni implementaron ninguna política seria para lograr la vuelta de los pibes como ser partidas presupuestarias especiales para ampliar la cantidad de profesionales en los equipos de orientación escolar, implementar parejas pedagógicas para realizar un acompañamiento serio a las disparidades producidas por la virtualidad o la presencialidad parcial, entrega de materiales a docentes y estudiantes, entre otras cosas. Este vacío lo intentan tapar atacando a los estudiantes, vinculándolos al narcotráfico fundamentalmente. Nada dice de los verdaderos problemas que aquejan a los chicos de los barrios populares, como la necesidad de salir a trabajar en la más absoluta precariedad para colaborar con la subsistencia familiar, el cuidado de hermanos menores que muchas veces impiden la posibilidad de ir a la escuela, el embarazo adolescente entre otras problemáticas que desnudan la tremenda crisis social que es a todas luces previa a la pandemia pero que sin dudas se ha profundizado. La recuperación y retención de la matrícula fue en todo caso fruto del trabajo consecuente de miles de maestras que sí se ocuparon de la escolarización de los alumnos.
La realidad que vivimos en las escuelas es otra. La ministra propone la explotación laboral sin paga para más de 30 mil alumnos de los últimos años de la secundaria para el 2022, como parte del ajuste y vaciamiento educativo. No está previsto resolver un problema estructural como es la falta de vacantes, ni el hacinamiento en escuelas sin condiciones edilicias antes y durante la pandemia. No incrementó el presupuesto para infraestructura, equipos y conectividad para los pibes. El tema salarial tampoco estará resuelto profundizando la caída de nuestros ingresos tal como exige el FMI y que tanto Fernández como Larreta están dispuestos a cumplir.
En breve estaremos en las escuelas y Ademys alentará las asambleas escolares y convocará a asambleas abiertas unificadas para organizar la respuesta de los trabajadores para garantizar las condiciones sanitarias, educativas y salariales enfrentando nuevamente las medidas de ajuste que nos quieren seguir imponiendo.
Escribe Pili Barbás
La ministra de Educación porteña Soledad Acuña se dedica a estigmatizar a los jóvenes de los barrios populares para esconder su responsabilidad en la gigantesca deserción escolar durante la pandemia, producto de las nefastas políticas educativas en CABA y de la falta de recursos.
La semana pasada fueron noticia los nefastos dichos de la Ministra de Educación porteña Soledad Acuña, que en conferencia de prensa afirmó: “Hoy, 2022, después de dos años, es muy tarde para salir a buscar a los chicos, esos chicos ya están perdidos, seguramente, en el pasillo de una villa, ya cayeron en actividades de narcotráfico”.
Lo que no dice la ministra en sus declaraciones es que fue ella quién no destinó presupuesto para que les pibis tuvieran en CABA conectividad para acceder a la educación en la pandemia, con la complicidad de Larreta. Les mismes que impulsaron, el año pasado, el regreso a la presencialidad en las escuelas, sin destinar ni un peso para que estén en condiciones sanitarias para cursar, ni para garantizar los derechos laborales de les docentes.Tanto el gobierno nacional de Alberto Fernandez como Larreta en la Ciudad son responsables directos del abandono en el que cayó la educación pública en estos dos años de pandemia, y de los seis millones de jóvenes que tuvieron que abandonar su cursada. Porque el gobierno priorizó juntar dólares para pagar la deuda externa, antes que garantizar los recursos para educación.
Los dichos de la ministra buscan desligarse de cualquier responsabilidad de garantizar algún tipo de vinculación con les estudiantes que no pudieron acceder a la educación en la pandemia. Y están enmarcados en un plan sistemático de ataque a la educación pública impulsado por Juntos por el Cambio. Esto se ve reflejado en varios proyectos, como la Secundaria del Futuro, que busca que les pibis en su último año trabajen de forma gratuita para empresas. O en el avance de la Unicaba en la ciudad.
Pero los dichos de Acuña no solo dejan en claro su poco interés por la educación de les pibis, sino también su estigmatización de la juventud de los barrios populares. Muy en sintonía con las declaraciones de Vidal en campaña electoral del 2021, que había dicho que el problema no es quien fuma un porro en Palermo, si no quien consume en las villas.
En el discurso que pregonan desde el macrismo de Juntos se desentienden de la responsabilidad, de que gobiernan esta ciudad hace quince años y son parte del entramado político que mantiene a las redes de narcotráfico en los barrios populares, con la complicidad de la policía. Y también son quienes, con el gobierno nacional en el congreso, no aprueban la legalización de la marihuana, con lo que siguen manteniendo los negociados del narcotráfico y criminalizando sobre todo a la juventud de los barrios populares.
Son elles mismes quienes no destinan ni un peso para garantizar soluciones de fondo para la juventud.
Les pibis no están perdides, necesitan que se deje de destinar millones de dólares al pago de la deuda, y que esa plata vaya para educación, vivienda, salud y trabajo digno para todes nosotres. Desde la Juventud de Izquierda Socialista seguiremos luchando y organizándonos para que exista futuro para la juventud.
Escribe Guido Poletti
El gobierno de Alberto Fernández ha anunciado la convocatoria a sesiones extraordinarias del Congreso Nacional para el mes de febrero. Recordemos que en dichas sesiones sólo se pueden tratar los temas propuestos por el propio Poder Ejecutivo. De ahí que repasar su listado resulte ilustrativo de las prioridades políticas del gobierno del Frente de Todos.
La gran mayoría de ellas tienen un objetivo claro: promover las ganancias de las grandes multinacionales, ofreciéndoles todo tipo de privilegios, exenciones impositivas y permisos para saquear nuestros recursos naturales. Así, tenemos la creación del régimen de fomento al desarrollo agroindustrial (a medida de los monopolios del agronegocio), de hidrocarburos (al servicio de las multinacionales del gas y petróleo), el proyecto de inversiones para la industria automotriz y electro-movilidad (para las multinacionales del automóvil) y Compre Nacional (donde tercian las grandes firmas proveedoras del estado).
También debemos mencionar lo que “no está” en esta convocatoria a extraordinarias. Lo principal y que entonces significa su pérdida de estado parlamentario es la ley de humedales. Recordemos que el propio Frente de Todos la utilizó en la reciente campaña legislativa. Sin embargo, como ya veníamos denunciando desde Ambiente en Lucha y la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones, prevaleció el lobby de los grandes intereses del agro-negocio.
El gobierno de Alberto Fernández, con todas estas leyes, busca aumentar los negocios de las multinacionales y en particular las exportaciones, para así obtener algunos dólares de más para poder pagar los vencimientos de deuda externa. De esto se trata la repetida frase de “necesitamos crecer para poder pagar (la deuda)”. “Crecer”, como vemos, es ofrecer nuestros recursos para que se los lleven, saqueando y contaminando, superexplotando a los trabajadores, como ya sucede en Vaca Muerta o en los proyectos megamineros en curso. Y todo al servicio de, al final, poder cumplir con los vencimientos de deuda externa.
Escribe Francisco Moreira
El 25 de enero de 1987 falleció Nahuel Moreno, máximo dirigente del trotskismo latinoamericano. Dejó una extensa elaboración teórica y política de enorme actualidad. Izquierda Socialista y la UIT-CI reivindicamos su trayectoria y asumimos uno de sus principales legados: construir partidos revolucionarios y reconstruir la Cuarta Internacional.
En enero de 1987 falleció, a los 62 años, Hugo Miguel Bressano Capacete, más conocido como Nahuel Moreno. A su velorio asistieron varios miles de militantes y enviaron sus condolencias la mayoría de los partidos trotskistas del mundo, Madres de Plaza de Mayo, organizaciones sindicales y estudiantiles, así como importantes referentes de la cultura, como Luis Franco o Eduardo Pavlovsky.
Moreno fue el más destacado dirigente del movimiento trotskista de posguerra en Latinoamérica. Fue maestro de revolucionarios y fundador de una corriente política, el “morenismo”, que orgullosamente integramos y continuamos desarrollando desde Izquierda Socialista y la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores – Cuarta Internacional (UIT-CI).
En sus cuarenta y cinco años de intervención en el trotskismo, Moreno dejó una extensa elaboración teórica y política que goza de enorme actualidad. Sus contribuciones al marxismo fueron variadas, desde incorporar los aportes de la psicología genética hasta la actualización del Programa de Transición al calor de las revoluciones de posguerra.1 Pero uno de sus planteos más importantes, en abierta polémica con el revisionismo en el movimiento trotskista que encabezó el dirigente europeo Ernest Mandel, fue la necesidad de construir partidos revolucionarios ligados a la clase trabajadora, y reconstruir la Cuarta Internacional, el partido mundial de la revolución socialista.
Trotskismo obrero e internacionalista
En 1942, con sólo dieciocho años, Moreno se incorporó a los círculos trotskistas que existían en la ciudad de Buenos Aires. En aquellos años, el trotskismo aún intentaba reorganizarse tras el golpe que había significado el asesinato de León Trotsky a manos de un agente estalinista en 1940. Los núcleos dispersos del trotskismo porteño solían militar poco y realizar largas reuniones de debate en los cafés céntricos.
Moreno sacó la conclusión de que debía superarse la etapa del trotskismo de los bares y en 1944 fundó, junto a un grupo de jóvenes, el Grupo Obrero Marxista (GOM). El grupo se propuso, siguiendo las enseñanzas de Lenin y Trotsky, sentar las bases para construir un partido revolucionario, empalmando con “el movimiento obrero, acercándonos y penetrando en las organizaciones donde éste se encuentre, para intervenir en todos los conflictos de clase”.2 Tuvo su bautismo de fuego en enero de 1945, cuando estalló la huelga del frigorífico Anglo-Ciabasa en Avellaneda. El dirigente trotskista del sindicato de la madera, Mateo Fossa, les aconsejó que se pusieran al servicio de la huelga, sin pretender “bajar línea”. El respeto que se ganaron aquellos jóvenes por su compromiso con la huelga les permitió instalarse en Villa Pobladora en Avellaneda y comenzar a dirigir varios sindicatos en la zona. El GOM comenzó a funcionar en un conventillo y el club del barrio, donde realizaban charlas y cursos para los trabajadores, que abordaban temas desde la línea sindical hasta cursos básicos de marxismo y el partido. El grupo se forjó en medio del auge del peronismo, polemizando con los planteos de la conciliación de clases.
En 1948 Moreno viajó a París como delegado al segundo congreso de la Cuarta Internacional, que se estaba reorganizando. En 1951, en el tercer congreso, los dirigentes Michel Pablo y Ernest Mandel comenzaron a imponer una línea de capitulación al estalinismo (Tito en Yugoslavia, Mao en China, entre otros) y a los nacionalismos burgueses de Latinoamérica, Asia y África (Paz Estenssoro, Ben Bella y otros). Moreno alertó que la orientación oportunista de Pablo y Mandel llevaba a una línea revisionista de renunciar a la construcción de partidos revolucionarios y, a la larga, al hundimiento de la Cuarta Internacional. El triunfo de la revolución cubana en 1959 reavivó el debate. Moreno defendió la primera revolución que adoptó medidas de transición al socialismo en Latinoamérica, contra las posiciones sectarias. Pero enfrentó a la corriente mandelista que capitulaba a la dirección de Fidel Castro y el Partido Comunista. La burocracia cubana cedió al estalinismo y, décadas después, restauró el capitalismo.
El hambre, la explotación y la miseria en el mundo capitalista se siguieron profundizando. Las conquistas logradas por heroicas luchas y rebeliones de las masas, fueron una y otra vez dilapidadas por la traición de sus direcciones mayoritarias. Todos estos acontecimientos dieron la razón a Moreno, ratificando la urgente necesidad de unir a los revolucionarios, construir partidos independientes de la clase obrera y reconstruir la Cuarta Internacional para pelear por gobiernos de trabajadores y el socialismo, única solución de fondo para los males que engendra el capitalismo.
La actualidad del morenismo
Los años posteriores a la muerte de Moreno estuvieron atravesados por enormes cambios sociales y políticos. En el siglo XXI continúa el ascenso de las masas, con luchas y rebeliones a lo largo y ancho del planeta, que enfrentan las terribles consecuencias del capitalismo, logrando muchas veces enormes triunfos. Ejemplos actuales de ello son el movimiento internacional en defensa del ambiente y el movimiento de mujeres y disidencias, las movilizaciones en Cuba, las recientes huelgas en Europa, Sudáfrica y Ecuador o la rebelión en Kazajistán.
Pero el capitalismo decadente aún no ha caído, porque al frente de las luchas y rebeliones surgen direcciones que vuelven a instalar la idea de que existe una salida para las masas en los marcos del capitalismo. Así pasaron y fracasaron experiencias que plantearon un “capitalismo con rostro humano”, “cambiar el mundo sin tomar el poder”, o el falso “socialismo del siglo XXI” en Venezuela con Chávez y Maduro, mientras la dictadura capitalista china se sigue diciendo “socialista”.
Frente a estas direcciones, que preparan nuevas frustraciones para las masas, cobran enorme actualidad las enseñanzas de Moreno. Izquierda Socialista impulsa la construcción de un partido revolucionario enraizado en la clase trabajadora y sus luchas cotidianas, que impulse la lucha contra el gobierno peronista, el macrismo y todas las variantes patronales, los burócratas cómplices y traidores. Asumimos la pelea por unir a los revolucionarios, siendo impulsores del Frente de Izquierda desde su nacimiento en 2011. La UIT-CI hace un llamado permanente a unir a los revolucionarios con un programa revolucionario en el camino de reconstrucción de la Cuarta Internacional. Seguimos convencidos, como Moreno, de que la salida de fondo para las masas sólo será posible con nuevos dirigentes, con partidos revolucionarios que encabecen la toma del poder por los trabajadores, para expropiar a la burguesía y al imperialismo y luchar por el socialismo en todo el mundo.3
1. Para conocer la obra de Nahuel Moreno visitar www.nahuelmoreno.org
2. Nahuel Moreno. “El Partido” en Problemas de Organización. CEHUS, Buenos Aires, 2017.
3. Para conocer la vida de Nahuel Moreno ver el documental “Nahuel Moreno: una vida, infinitas luchas” en www.youtube.com/izquierdasocialista