Documento que se leyó en el acto unitario realizado en Plaza de Mayo
A 50 años del golpe genocida, estamos juntos nuevamente en esta histórica Plaza, y en todas las plazas del país, con profunda convicción, para reafirmar que la memoria se defiende luchando y porque sabemos que es necesario unir las luchas para fortalecerlas en tiempos difíciles.
¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!
Hoy están presentes en esta plaza y queremos que las nuevas generaciones y toda la sociedad conozcan quiénes eran, cómo pensaban, cómo vivían, qué sueños tenían y por qué luchaban las y los 30.000. Por eso hoy estamos marchando con sus fotos. Porque estamos aquí para recordar a esas generaciones que a mediados del siglo pasado comenzaron a organizarse para luchar contra quienes, como hoy, querían convertir la Argentina en colonia del imperialismo yanki y europeo.
En un país con un fuerte desarrollo industrial, las y los obreros, junto con las y los trabajadores del campo, luchaban por condiciones de trabajo justas, salarios dignos y acceso a la tierra. Al mismo tiempo, amplios sectores del movimiento obrero retomaban las tradiciones históricas de lucha y avanzaban en su conciencia de clase, elaboraban programas políticos y de gobierno, que iban más allá de las demandas meramente reivindicativas. Son ejemplo de ello el sindicalismo por la liberación nacional impulsado por la CGT de los Argentinos, así como las experiencias clasistas de los sindicatos y las coordinadoras en los cordones industriales de las grandes ciudades. El movimiento estudiantil impulsaba la unidad con la clase trabajadora, una universidad al servicio del pueblo. Defendía el legado de la Reforma Universitaria y no sólo su autonomía y su lugar en el cogobierno, sino también la gratuidad de la educación superior, lo que permitió que los hijos e hijas de obreros y campesinos llenaran las casas de estudios.
La unidad obrero estudiantil junto a las Ligas Agrarias, los sacerdotes para el Tercer Mundo, el movimiento villero, se unieron en las heroicas jornadas del Cordobazo, Mendozazo, Tucumanazo y tantos otros levantamientos populares que desafiaron a las dictaduras de turno.
En ese clima de movilización se inscribe la histórica huelga de los obreros de Villa Constitución en 1975, una lucha emblemática que puso en jaque a una dirigencia empresarial y política que se aferraba a la defensa de sus privilegios.
Las y los 30 mil detenidos-desaparecidos, los más de 10.000 presos políticos y miles de exiliados son parte de ese movimiento popular que se organizaba y luchaba a pesar de las persecuciones, proscripciones y los sucesivos golpes de Estado. Reivindicamos todas sus luchas que formaron parte de la militancia como herramienta de transformación de la realidad en organizaciones del Peronismo Revolucionario, como Montoneros, la FAP, o el movimiento de Sacerdotes por el Tercer Mundo; la tradición guevarista del PRT-ERP; la trotskista como la del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) o las tradiciones anarquistas, socialistas y comunistas: Partido Comunista, Vanguardia Comunista y Partido Comunista Revolucionario, por nombrar sólo a algunas de las cientos de organizaciones y espacios de participación política, sindical, estudiantil y social, luchando por una sociedad sin opresión ni explotación. Venimos de esas tradiciones y nos sirven como experiencias para fortalecer y recrear la lucha popular contra el gobierno de Milei y Villarruel.
Aquellos a los que les arrebataron la vida eran hijos e hijas de este pueblo llenos de alegría, sueños y esperanzas, que se impusieron la tarea de cambiar el mundo y el país. Esa tarea está inconclusa y es nuestra responsabilidad tomar sus banderas en estos momentos donde gobiernos de ultraderecha integrados por sectores fascistas junto al imperialismo han vuelto a atacar a los pueblos de nuestro continente y del mundo.
La dictadura genocida tuvo como antesala el gobierno de Isabel Perón, con López Rega y la Triple A, la CNU y demás bandas fascistas; el ensayo de genocidio del Operativo Independencia, mientras avanzaba el Plan Cóndor en los países de la región.
El golpe de Estado de 1976 instauró en la Argentina un nuevo modelo económico basado en la valorización financiera del capital, la desindustrialización y la primarización de la economía, acompañado por una apertura indiscriminada de las importaciones. La dictadura desató un genocidio recurriendo al terrorismo de Estado, cuyo objetivo fue desarticular el alto nivel de organización, participación política y conciencia social que amplios sectores del pueblo argentino habían alcanzado en las décadas previas.
El 24 de marzo de 1976, se nacionalizó el plan sistemático para desaparecer y asesinar a miles de militantes y luchadores. Se pusieron en funcionamiento más de 800 centros clandestinos de detención, por donde pasaron miles de compañeras y compañeros. Fueron robados cientos de bebés que nacieron durante el cautiverio de sus madres y que crecieron con su identidad arrebatada.
La gran mayoría de las y los detenidos-desaparecidos fueron fusilados o murieron como consecuencia de las torturas a las que fueron sometidos, muchos fueron asesinados en los “vuelos de la muerte”. Nunca nos entregaron sus cuerpos: por eso exigimos ¡que digan dónde están!
A partir de aquel 24 de marzo de 1976, con el quiebre institucional, se cerró el Congreso, se suspendieron los partidos políticos y se intervinieron los sindicatos. Se prohibieron los centros de estudiantes y todo tipo de organización social. Se censuró a la prensa, la ciencia y el arte. Construyeron el enemigo interno, los llamaron “subversivos y terroristas” para justificar el accionar criminal contra las organizaciones sociales, políticas, estudiantiles, sindicales, culturales, religiosas y toda forma de lucha y resistencia de nuestro pueblo.
Cuando decimos que SON 30.000 hablamos de sus vidas, de sus luchas, de sus militancias y de sus compromisos con los pueblos oprimidos.
Ese golpe genocida fue cívico-militar, con la participación de grupos económicos, sectores de la Iglesia y la embajada de Estados Unidos.
Hace 49 años, Rodolfo Walsh difundió su Carta Abierta a la Junta Militar y denunció la miseria planificada, el verdadero corazón del proyecto de la dictadura. Sabemos quiénes se beneficiaron con la sangre del pueblo: los Blaquier, los Noble Herrera, los Pérez Companc, los Rocca, los Macri, Ford, Mercedes Benz, Martínez de Hoz, Braun, Fortabat, los Madanes Quintanilla, entre otros, que aumentaron exponencialmente el endeudamiento externo.
Incluso en la guerra de Malvinas los militares cometieron delitos de lesa humanidad contra los conscriptos que sí enfrentaron al enemigo inglés apoyado por EEUU.
La impunidad fue política de Estado durante décadas: fue la inclaudicable lucha de las Madres, Abuelas, Familiares, sobrevivientes, H.I.J.O.S., organismos de derechos humanos junto a la movilización popular y la rebelión del 2001, y la condena social a la impunidad, lo que permitió avanzar y reabrir los juicios a los genocidas en los que fueron decisivos los testimonios de las/los ex-detenidos desaparecidos.
Los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles, y la desaparición forzada es un delito que se sigue cometiendo hasta tanto se sepa el destino de cada desaparecido. Por eso la desaparición forzada no es tema del pasado, sino del presente, prueba de esto son los 12 compañeros asesinados en la Perla e identificados recientemente por el Equipo Argentino de Antropología Forense. QUE DIGAN DÓNDE ESTÁN y decimos BASTA de demoras judiciales, BASTA de privilegios y prisiones domiciliarias.
Fueron las luchas del pueblo las que derrotaron una y otra vez los sucesivos intentos de impunidad como la ley de autoamnistía militar, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, los Indultos de Menem y el fallo de la Corte del “2×1” en el gobierno de Macri.
A 50 años del golpe, reclamamos la urgente apertura y entrega de todos los archivos de todas las áreas del Estado desde 1974 a 1983 para avanzar con las investigaciones de los responsables de estos crímenes.
Juicio y castigo a todos los militares genocidas, miembros de las Fuerzas de seguridad, responsables civiles y cómplices que aún queda pendiente condenar. Cárcel común, perpetua y efectiva para todos los genocidas.
Milei impulsa el mismo programa que impusieron las grandes empresas en la dictadura cívico-militar para maximizar sus ganancias y profundizar la dependencia. Gobiernos como los de Menem y Macri profundizaron ese modelo mediante el ajuste, las privatizaciones, la desindustrialización, el desmantelamiento de las políticas públicas y los derechos sociales.
El gobierno de La Libertad Avanza profundiza la dependencia de Trump y el imperialismo norteamericano. Ataca los derechos populares y obedece los mandatos del FMI con una reforma laboral esclavista, votada por las fuerzas oficialistas y aliadas. Para esto contaron con el apoyo imprescindible de diputados y senadores que responden a gobernadores que aplican el ajuste. A esto se le suman otras contrarreformas como la previsional, tributaria, política y penal, mientras entrega los bienes comunes como botín del extractivismo más feroz.
Estas reformas significan retroceder más de un siglo en derechos logrados con luchas: la jornada de ocho horas, el derecho a una jubilación digna, la salud y la educación públicas. Avanzan pisoteando la Constitución Nacional, los tratados internacionales y las leyes protectoras.
Estos modelos capitalistas neoliberales, no pueden imponerse sin represión, es así que profundizan los ataques a la organización popular, persiguen a quienes luchamos, equipan a las fuerzas represivas, arman causas, proscriben, amplían ilegalmente las atribuciones de los servicios de inteligencia, conforman comandos de fuerzas federales y provinciales para intervenir en los conflictos sindicales, avalan el gatillo fácil y militarizan funciones civiles avanzando hacia un régimen más autoritario, antidemocrático y represivo.
Hoy hay un gobierno que no sólo es negacionista, sino que reivindica el terrorismo de Estado y el genocidio. Por eso desmantela las políticas de Memoria, Verdad y Justicia y desfinancia los espacios de memoria que funcionan en los lugares donde hubo centros clandestinos, incumplen la obligación del Estado de garantizar las reparaciones históricas y pago de pensiones para las y los ex presos políticos, exiliados, hijos y sobrevivientes que reciben pensiones mínimas y no tienen obra social.
Denunciamos la censura y el hostigamiento a las y los trabajadores que quedaron sosteniendo estos espacios, a quienes les prohíben realizar actividades centrales para el sostenimiento de la Memoria. Exigimos su preservación y el cuidado de las pruebas materiales.
Las consecuencias del plan sistemático de robo de bebés del último golpe de Estado aún persisten. Los cientos de bebés nacidos en centros clandestinos de detención, los niños y niñas desaparecidos junto a sus padres, que aún seguimos buscando, son los desaparecidos con vida de la dictadura.
Cada restitución de un nieto o nieta de las Abuelas de Plaza de Mayo es la evidencia de las atrocidades que cometió el terrorismo de Estado: secuestro, desaparición, asesinato, robo, sustracción de menores y falsificación de documentos públicos.
El Estado debe garantizar la restitución de los nietos apropiados, pero desde la asunción del gobierno de Milei no ha pasado otra cosa que la reducción de las políticas públicas para garantizar éste y todos los derechos del pueblo. El Banco Nacional de Datos Genéticos ha visto intervenida su estructura y la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad reducido a la mitad su planta de trabajadores.
Llevamos 140 casos resueltos. Todavía buscamos a casi 300 hombres y mujeres con su identidad cambiada, que legan en sus hijos e hijas, sin saberlo, el silencio sobre la desaparición de sus padres y madres. Necesitamos de las instituciones públicas, del acompañamiento de la sociedad, del ejercicio de memoria, del quiebre de los pactos de silencio para seguir encontrando a los hijos e hijas de quienes lucharon por un país más justo. Por eso, si saben de alguien con dudas, acompáñenlo; y si tienen información sobre un posible hijo de personas desaparecidas, acérquenla. Nunca es tarde.
Estamos en esta plaza, con los 30 mil como bandera, con las Madres y las Abuelas, con los sobrevivientes de los campos de concentración, con los hijos, hijas, los nietos y las nietas, hermanos y hermanas, con los familiares de los detenidos-desaparecidos, y con el conjunto de organismos de derechos humanos acompañados por el pueblo para decirle a Milei: la memoria es nuestra herramienta. Y para exigir ¡Que digan dónde están! A 50 años del golpe exigimos que los genocidas y sus cómplices den la información que ocultan. A pesar de los juicios, pruebas y condenas por sus crímenes, siguen sosteniendo el pacto de silencio.
Después de haber consolidado la condena social y lograr la anulación de las leyes de impunidad con la lucha del pueblo, llegaron los juicios. En ese contexto fue desaparecido nuevamente Jorge Julio López y 20 años después seguimos sin saber dónde está ni qué hicieron con él: ¡Aparición de Jorge Julio López, castigo a los culpables! Justicia por Silvia Suppo, testigo en juicios por delitos de lesa humanidad.
En 20 años de juicios hay 1.231 genocidas condenados, pero mientras los sobrevivientes y testigos siguen contando el terror en los juicios, cada vez hay menos genocidas en la cárcel común: entre los investigados y condenados, hay 504 detenidos, de los cuales más del 80 por ciento tiene el beneficio del arresto domiciliario, 61 están en la cárcel VIP de Campo de Mayo, hay 18 en cárcel común, y 1.582 investigados permanecen en libertad.
Mientras los genocidas son reivindicados por el gobierno, la política represiva y la persecución judicial se vuelven el método para acallar las luchas del pueblo. Avanza la criminalización de la protesta. Delegados de las cooperativas y organizaciones sociales, integrantes de las comunidades, militantes políticos y manifestantes son perseguidos, procesados y encarcelados.
A 50 años del golpe genocida valoramos haber construido este gran acto de unidad más allá de las diferencias.
Desde el conjunto de organismos de derechos humanos y organizaciones convocantes a esta Plaza de Mayo y plazas del país, reclamamos con fuerte convicción:
¡Libertad a Milagro Sala, Facundo Jones Huala, Milton Tolomeo, Daniel Vera y a todas las presas y los presos políticos, exigimos el cierre de todas las causas. Denunciamos la persecución judicial y reclamamos el sobreseimiento definitivo y la anulación de la condena a Alejandro Bodart y del procesamiento a Vanina Biassi, porque denunciar un genocidio no es delito.
La prisión y proscripción de Cristina Fernández de Kirchner, ex presidenta de la Nación, en un proceso denunciado por absolutas irregularidades, durante el cual se atentó contra su vida, merece nuestra preocupación y repudio. ¡Libertad a Cristina Fernández!
A pesar de todo lo que hemos construido en estas más de cuatro décadas desde el fin de la dictadura, la represión del Estado se ha cobrado las vidas de cientos de argentinos como los asesinados el 19 y 20 de diciembre.
A más de 20 años de la Masacre de Avellaneda, exigimos juicio y castigo a los responsables políticos de los asesinatos de Darío Santillán y Maxi Kosteki.
Compañeros Mariano Ferreyra y Carlos Fuentealba, presentes. Justicia por Luciano Arruga, Santiago Maldonado, Rafael Nahuel, Facundo Castro, Elías Garay, Luis Espinosa, Facundo Molares, Florencia Morales, Juan Gabriel González, las víctimas de gatillo fácil y demás víctimas de la represión estatal.
El gobierno de Milei y Villarruel hace de la represión a la protesta y el ataque al derecho de huelga una política de Estado para impedir la movilización.
¡Derogación del inconstitucional protocolo anti protestas de Bullrich! ¡Basta de represión estatal!
¡Basta de gatillo fácil, razzias, detenciones arbitrarias y persecuciones!
¡Exigimos el cese del hostigamiento, las torturas y las muertes en lugares de detención y encierro!
Derogación de la ley de baja de la edad de punibilidad y la criminalización a las adolescencias. Nuestras pibas y pibes no son delincuentes. Por la efectiva aplicación de las políticas públicas que garanticen y amplíen derechos y fortalezcan el sistema de protección integral de niñez y adolescencia, por infancias y adolescencias libres de toda violencia.
Denunciamos el vaciamiento de las políticas públicas solidarias. Universalización de la asistencia social, no al cese de los programas sociales, aumento de sus montos, reapertura de las inscripciones y entrega de alimentos a los comedores comunitarios. Por trabajo genuino.
Repudiamos el brutal ataque a las y los jubilados y la represión a todas las movilizaciones populares. ¡Exigimos el aumento de las jubilaciones ya! ¡Justicia para Pablo Grillo y castigo a los responsables!
Le decimos no a la destrucción de la salud pública. Y a la política de cierre, vaciamiento, despidos y privatización de hospitales y programas de salud. ¡En defensa del hospital Garrahan como causa nacional! Rechazamos los sumarios, sanciones e intentos de despidos que el gobierno quiere consumar a pesar del fallo judicial favorable! Aplicación efectiva de la ley de Emergencia Pediátrica y de la ley nacional en Discapacidad.
¡Defensa incondicional de la educación pública, gratuita y laica en todos los niveles! No a la degradación del ministerio de Educación. Aplicación efectiva de la ley de Financiamiento Universitario y rechazo al nuevo intento de modificación del gobierno de Milei para no cumplirla.
No a la entrega de los bienes comunes. La ley de Glaciares no se toca. Defendemos la tierra y el agua contra el extractivismo. El RIGI profundiza la política que incendia e inunda los territorios y persigue a nuestras comunidades.
Basta de militarización de los territorios. Exigimos el respeto de los derechos de los pueblos originarios a los territorios ancestrales, autodeterminación y cultura, y acompañamos los reclamos de restitución. Abajo toda la legislación represiva: leyes antiterroristas, derogación de la reforma inconstitucional del código penal, las leyes de reiterancia, reincidencia, anti-mafia y decreto habilitante de las Fuerzas Armadas en inteligencia y seguridad interior.
Exigimos a los tres poderes del Estado la anulación y derogación de la Ley Bases, el DNU 70/23 y el 941/25, que empodera más a la SIDE.
Rechazamos la política pro fascista, colonial, racista y xenófoba de este gobierno. Basta de atacar y perseguir a migrantes. ¡Migrar no es delito!
Denunciamos el desmantelamiento de las políticas de género y diversidad, el ataque a los derechos logrados por mujeres y personas LGBTINB+ y la promoción de discursos de odio desde las más altas esferas del Estado, como también el aumento de la violencia machista. Basta de Femicidios. Aparición con vida de Tehuel. Justicia por Diana Sacayán. Cuidados y reparación para la población travesti trans.
La deuda es una estafa, las estafas no se pagan. La única deuda es con el pueblo, que esa plata se destine a las jubilaciones, medicamentos, protección social, trabajo, vivienda, salud y educación y no al Fondo. Fuera el FMI.
Abajo la reforma laboral esclavista de Milei, del FMI y de las patronales. Basta de despidos de trabajadores del sector público y privado. No al cierre de empresas y fuentes de trabajo. Las políticas de ajuste y destrucción de derechos han sido y son devastadoras y no fueron respondidas con un plan de lucha contundente para frenarlas. Los cientos de miles que hoy llenamos las calles damos cuenta de la voluntad de salir a luchar. Necesitamos que las centrales de trabajadores y trabajadoras se pongan al frente de un plan de lucha contra estas políticas. Paro general y plan de lucha ya.
Desde esta plaza nos solidarizamos y hacemos nuestras las luchas del mundo.
Justicia por las niñas Villalba, asesinadas por el Ejército de Paraguay. Aparición con vida de Lichita. Fuera el imperialismo norteamericano de Venezuela, basta de bloqueo y agresiones a Cuba, fuera yanquis de América Latina.
Milei está alineado con el sionismo genocida. Nos pronunciamos por una Palestina libre Repudiamos el genocidio en Gaza y la agresión de EEUU e Israel contra el pueblo de Irán. Decimos NO al Genocidio, NO a la Guerra.
Por la autodeterminación de los pueblos.
Pasaron 50 años y seguimos luchando por Memoria, Verdad y Justicia. Por pan, salud y trabajo. Educación y vivienda.
Levantemos ahora mismo muy alto las fotos de los desaparecidos y desaparecidas. En este momento miran hacia la casa de gobierno, a ese Poder del Estado que no los busca, mientras los niega.
Con 30.000 luchas como bandera, no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Porque somos el país del Nunca Más y el pañuelo blanco. Porque seguiremos, como sostuvo Paco Urondo, hasta que todo sea como lo soñamos y también como lo luchamos.
A 50 años del golpe genocida estamos en esta Plaza para decir todos juntos, con la unidad que necesita nuestro pueblo:
¡30.000 detenidos-desaparecidos, presentes!
¡Ahora y siempre!
Represores y genocidas que actuaron en la zona norte del Gran Buenos Aires, con base en Campo de Mayo, y el cordón industrial de Zárate-Campana fueron citados a declarar para el mes de abril. De todos los citados, tres de ellos nunca habían sido citados antes. Los nueve ex militares y agentes formaron parte del Departamento II de Inteligencia del Comando de Institutos Militares, que conducía Santiago Omar Riveros.
Carlos Javier Tamini, Carlos Alberto Rojas, Félix Valdís Rodríguez, Roberto Ramos, Eduardo Jorge Taborda, Martín Rodríguez, Guillermo Alberto Amado Domínguez Matheu, Carlos Alberto Rojas y Mario Rubén Domínguez deberán prestar declaración a partir del 7 de abril por sus actos durante la última dictadura cívico-militar.
Algunos de ellos ya cumplen condena y otros procesamientos por delitos de lesa humanidad. Es el caso de Domínguez, Rojas, Domínguez Matheu y Tamini por su involucramiento en las detenciones de Campo de Mayo, que incluyen torturas físicas como las mordidas por “los perros de guerra” y simulacros de fusilamiento.
Las ciudades de Escobar, Campana, Zárate y Lima fueron escenario del exterminio producido por la dictadura con más de 200 desaparecidas/os y asesinadas/os. Siendo parte del cordón industrial más importante del país, donde las y los trabajadores se organizaron fuertemente contra las patronales y la burocracia sindical. Habiendo protagonizado años previos el Villazo y luego siendo parte del Rodrigazo. Lo que derivó en un salto en la represión de las bandas fascistas de la Triple A, antesala del Golpe de marzo de 1976.
Celebramos este paso logrado por los familiares y compañeros de las y los detenidos y desaparecidos. Y destacamos el acompañamiento de la APDH Zárate en la lucha por cárcel para todos los genocidas y cómplices civiles de la última dictadura. A 50 años del Golpe genocida y ante el gobierno negacionista de Milei, decimos ¡Nunca Más! ¡Son 30 mil!
Corresponsal
Escriben Nicolás Núñez, dirigente nacional de Izquierda Socialista/FIT Unidad y Daniel Vázquez, Frente de Abogadxs por los Derechos Humanos y el Socialismo (Fadhus)
El 50 aniversario del último golpe cívico-militar va a contar con la importante y positiva novedad de una convocatoria unitaria entre el Encuentro Memoria Verdad y Justicia (EMVJ) (el espacio independiente de los gobiernos que sostiene las convocatorias desde 1996 a la fecha) y la Mesa de Organismos que nuclea a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, entre otras organizaciones. Lamentablemente, PO y PTS están rechazando la unidad por distintas vías. Ya desarrollamos una primera discusión respecto de este tema (Debate con PO y PTS / El EMVJ va correctamente hacia un histórico acto unitario este 24 de marzo), y ahora queremos responder a lo que las y los compañeros de PO y PTS escribieron en rechazo a nuestra política.
PO-PTS: un insulto para esconder la soledad
Lo primero que es necesario aclarar es que tanto PO como PTS insultan con sus textos a las y los integrantes del EMVJ. A raíz de que el EMVJ haya publicado un texto acordado por la inmensa mayoría de la última plenaria anunciando la definición de avanzar hacia una convocatoria unitaria, acusan a Izquierda Socialista y al MST de “apropiarse del Encuentro”, como forma de tratar de tapar el sol con la mano y ocultar lo evidente: ningún organismo de derechos humanos del EMVJ (con excepción del Ceprodh -PTS- y APEL -PO-) intervino para defender su política de rechazar la unidad.
No somos Izquierda Socialista y el MST, sino la inmensa mayoría del Encuentro, con organizaciones como Correpi, Cadep, Asociación de ex-detenidos desaparecidos, el Serpaj de Pérez Esquivel, Encuentro Militante Cachito Fukman, Hermanxs y Nietxs de detenidxs desaparecidxs, H.I.J.O.S Zona Oeste, entre decenas y decenas de organizaciones que en un mes de debate y tras horas y horas de reuniones, ratificamos una y otra vez esta política. Lo ocultan, porque si no la acusación del intento de “apropiación” sería inversa: PO y PTS creen que tienen en soledad la potestad de definir lo que hace o deja de hacer el EMVJ. Es ese autoproclamado poder para vetar las posiciones absolutamente mayoritarias lo que la Plenaria del Encuentro definió rechazar.
Porque si bien es la búsqueda del consenso lo que efectivamente sostuvo en pie al Encuentro estos 30 años, siempre, año a año, discusión a discusión, existen posiciones que quedan en minoría y el método, justamente, es que se acepta el marco de construcción en común del EMVJ y se avanza. A todas las organizaciones nos ha tocado estar en minoría en debates y aceptar el consenso mayoritario. Es un cuento de ficción lo que hace PO de querer lograr que alguien crea que en 30 años de funcionamiento, con todos los vaivenes de la política de nuestro país, en el Encuentro siempre se consensuó al 100% todo.
Por eso, en vez de lanzar acusaciones falsas, sería bueno que PO y PTS no oculten y tomen real dimensión de la soledad que tiene su política en el seno del movimiento de derechos humanos.
Un “detalle”: gobierna la ultraderecha
Por lo que dejan sentado en sus artículos, para PO y PTS el EMVJ tiene que tener la exacta y misma política gobierne el peronismo o la ultraderecha, haya posibilidad de acuerdo con otros espacios o no, porque para ellos lo central del 24 de marzo es la delimitación política. Pareciera que todos los otros 364 días del año la unidad de acción incluso en convocatorias en común con la burocracia sindical (como correctamente está haciendo el Sutna hoy en día) o con sectores del peronismo para pelear por liberar las y los detenidos de las movilizaciones, o convocando el viernes pasado el PTS a una audiencia pública junto al Movimiento Evita, Patria Grande y el ARI por la Ley de Glaciares, todo eso es válido, pero el 24 de marzo no.
Nosotrxs compartimos que el 24 no es un día más, ni una pelea más, menos en esta ocasión del 50 aniversario del golpe, donde está planteado tener una política para que cientos de miles, sino millones salgan a las calles en todo el país y que ese despliegue de organización y energía moralice y potencie todas las luchas en curso. Pero la tarea central del 24 de marzo, como jornada histórica de lucha democrática de la clase trabajadora y los sectores populares, es reivindicar a las y los 30.000 compañeras y compañeros detenidos desaparecidos y fortalecer la lucha contra la represión y la impunidad de ayer y de hoy, dar un fuerte revés al negacionismo y bloquear los intentos de indultos, como se comenta podría intentar el gobierno. Más que nunca en un contexto donde Carlos Presti, el milico hijo de genocidas que Milei puso al frente del Ministerio de Defensa, acaba de comprometerse en Estados Unidos tanto en avanzar en la reinstalación del rol de represión interna de las fuerzas armadas en el continente, como en mandar tropas a responder las directivas de Estados Unidos e Israel en Medio Oriente.
Para nosotrxs llamaba la atención sobre un punto correcto Myriam Bregman cuando señaló en el Congreso respecto del negacionismo del gobierno que “discuten la cifra de los 30.000 porque están dispuestos a hacer lo mismo”. Creemos que efectivamente anida en este gobierno no solo el Protocolo Bullrich y la creciente represión a la protesta, no solo el avance (ya legislado) contra el derecho a huelga, no solo un discurso racista, misógino, contra las disidencias, que promueve el odio y la violencia contra todo colectivo oprimido, sino también la amenaza de un salto cualitativo contra las libertades democráticas conquistadas. El alineamiento absoluto de Milei con el genocida Benjamín Netanyahu, los bombardeos de Donald Trump, el fascista Orban de Hungría, y el golpista Jair Bolsonaro, no es solo una búsqueda de flashes y financiamiento externo, sino sobre todo una declaración de principios respecto de su posición ante los derechos humanos más elementales.
Por todo lo señalado, fue muy correcto que en 2006 el EMVJ haya resistido como espacio independiente y desde ese lugar sostenido las convocatorias de los 24 de marzo cuando una parte importante de los organismos de derechos humanos pasó a priorizar la defensa del gobierno de turno del peronismo kirchnerista. Fue la presión de aquellos gobiernos la que dividió al movimiento de derechos humanos. Y fue correcto también, durante el gobierno de Mauricio Macri, rechazar la instrumentalización de estas jornadas al servicio de un “vamos a volver”, que ya sabemos cómo culminó hundido en la experiencia del gobierno de Alberto Fernández. Hoy la situación es otra.
Primero y principalmente, porque gobierna la ultraderecha negacionista y es necesario impulsar una política concreta para frenarla. Pero así mismo, porque tras el camino descrito, existe también desde la Mesa de Organismos un cambio positivo y la decisión de poner en pie una convocatoria y acto en común con el EMVJ definiendo cada aspecto de forma equivalente entre ambos espacios. Un llamado a movilizar con consignas discutidas en común, y un escenario en el que solo suban representantes de los organismos de derechos humanos (no la CGT o el PJ como mienten el PO y PTS), y que lo hagan en la misma proporción el EMVJ y la Mesa de Organismos. Un acto unitario que responde a las necesidades objetivas, inmediatas y dramáticas del movimiento de lucha por los derechos humanos y las libertades democráticas de la Argentina en combate contra los fachos de la Casa Rosada y sus cómplices.
Basta de maniobras: no dividan la movilización
La forma en que el EMVJ llegó a la definición de avanzar en una convocatoria unitaria ha sido todo lo contrario a los “golpes de mando y ocultamiento de debates” que proclama PO. Todo un mes entero de debates, horas y horas de reuniones, donde cada ronda de palabra ratificaba lo mismo: la soledad de la posición de PO y PTS. Siendo conscientes de esa realidad, optaron por la maniobra: primero en distintas plenarias sosteniendo que no había ninguna posibilidad de nada en común (con documento único, dos o sin documento, ninguna posibilidad) y buscando dilatar la toma de una resolución de forma de no dejar tiempo para la construcción del acto con la Mesa de Organismos.
El PO, hay que reconocerlo, se sostuvo y se sostiene con claridad en esa posición divisionista: “es imprescindible que el Encuentro Memoria Verdad y Justicia organice una marcha independiente, con su propio planteo y su propia perspectiva” (nota de APEL del 6/3/26 en Prensa obrera). El PTS, en cambio, ha tenido que retroceder parcialmente pero únicamente de forma discursiva. Quizás, el reacomodo responda a que es muy difícil explicar que ante la proscripción de Cristina Fernández haya estado bien que sus diputadas y diputados se reúnan personalmente en la casa de quien puso al genocida César Milani al frente del ejército, pero que está mal hacer un acto en común con Abuelas y Madres de Plaza de Mayo contra el negacionismo y el peligro del indulto de la ultraderecha en el poder.
A última hora, entonces, pegaron un leve giro al plantear que podía aceptar “una marcha, dos documentos”, pero que antes de avanzar en nada con la Mesa de Organismos el EMVJ debía discutir su propio documento. ¿Cómo funciona la maniobra? Pretenden que se escriba un texto del EMVJ que ellos puedan leer luego en un acto propio, por separado, el mismo 24 de marzo. De hecho, en sus recientes artículos, ya convocan a movilizar a quienes coincidan con su política por fuera del EMVJ y la convocatoria unitaria. En un texto redactado por Guillo Pistonesi plantean que su objetivo es hacer lo mismo que “hemos hecho durante veinte años de forma ininterrumpida” (La Izquierda Diario 6/3/26). Es decir, la existencia de un gobierno de fachos es un dato superfluo para el PTS que no amerita una política específica.
La Plenaria del EMVJ ya discutió y rechazó esa propuesta, entendiendo que primero está la definición política: se va o no al acto unitario. A partir de ahí empieza el trabajo en el documento y las consignas. Vamos a dar, junto a todas las organizaciones del EMVJ que definieron avanzar en la unidad, una importante pelea política para que el documento que va a ser leído en Plaza de Mayo incluya lo más acabadamente el conjunto de reivindicaciones históricas que son propias del Encuentro, desde el castigo a los crímenes de la Triple A, hasta la solidaridad con la causa Palestina, incluyendo la denuncia de la complicidad política y sindical con el gobierno de Milei cabalmente expresada en la aprobación de la Reforma Laboral, entre otras. Y así mismo, dejamos planteada la posibilidad de avanzar también con un texto propio de convocatoria que refuerce esos planteos. Nadie va a censurar al EMVJ. No pasó cuando se cumplieron los 20 años del golpe y se creó el EMVJ, no pasó a los 30 años cuando se sostuvo firmemente el Encuentro a pesar de los organismos que se fueron, y no va a pasar en los 50 años. Nadie va a bajar ninguna bandera el 24 como dicen PO y PTS. Y en particular Izquierda Socialista se va a movilizar, como siempre lo hizo, con sus propias banderas, desde una perspectiva de independencia de clase y homenajeando a nuestras compañeras y compañeros del PST.
Así las cosas, si no media una reflexión profunda de PO y PTS, en las semanas que nos quedan hasta el 24 de marzo, mientras el EMVJ se encuentre dando una pelea junto a todo el movimiento de derechos humanos para convencer en cada lugar de trabajo, estudio, en los barrios, que hay que salir a movilizar para rechazar el negacionismo y sostener la pelea por juicio y castigo, e invitando al acto en el que van a estar las y los protagonistas de estos 50 años de historia, PO y PTS van a estar llamando a convocar a un acto propio (no sabemos si de los dos en común o por separado).
Nuevamente, los llamamos a la reflexión: el 24 de marzo es un día de lucha unitario, no de autoproclamación.
Escriben Nicolás Núñez, dirigente nacional de Izquierda Socialista/FIT Unidad y Daniel Vázquez, Frente de Abogadxs por los Derechos Humanos y el Socialismo (Fadhus)
El 50 aniversario del último golpe cívico-militar va a contar con la importante y positiva novedad de una convocatoria unitaria entre el Encuentro Memoria Verdad y Justicia (EMVJ) (el espacio independiente de los gobiernos que sostiene las convocatorias desde 1996 a la fecha) y la Mesa de Organismos que nuclea a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, entre otras organizaciones. Lamentablemente, PO y PTS están rechazando la unidad por distintas vías. Ya desarrollamos una primera discusión respecto de este tema (Debate con PO y PTS / El EMVJ va correctamente hacia un histórico acto unitario este 24 de marzo), y ahora queremos responder a lo que las y los compañeros de PO y PTS escribieron en rechazo a nuestra política.
PO-PTS: un insulto para esconder la soledad
Lo primero que es necesario aclarar es que tanto PO como PTS insultan con sus textos a las y los integrantes del EMVJ. A raíz de que el EMVJ haya publicado un texto acordado por la inmensa mayoría de la última plenaria anunciando la definición de avanzar hacia una convocatoria unitaria, acusan a Izquierda Socialista y al MST de “apropiarse del Encuentro”, como forma de tratar de tapar el sol con la mano y ocultar lo evidente: ningún organismo de derechos humanos del EMVJ (con excepción del Ceprodh -PTS- y APEL -PO-) intervino para defender su política de rechazar la unidad.
No somos Izquierda Socialista y el MST, sino la inmensa mayoría del Encuentro, con organizaciones como Correpi, Cadep, Asociación de ex-detenidos desaparecidos, el Serpaj de Pérez Esquivel, Encuentro Militante Cachito Fukman, Hermanxs y Nietxs de detenidxs desaparecidxs, H.I.J.O.S Zona Oeste, entre decenas y decenas de organizaciones que en un mes de debate y tras horas y horas de reuniones, ratificamos una y otra vez esta política. Lo ocultan, porque si no la acusación del intento de “apropiación” sería inversa: PO y PTS creen que tienen en soledad la potestad de definir lo que hace o deja de hacer el EMVJ. Es ese autoproclamado poder para vetar las posiciones absolutamente mayoritarias lo que la Plenaria del Encuentro definió rechazar.
Porque si bien es la búsqueda del consenso lo que efectivamente sostuvo en pie al Encuentro estos 30 años, siempre, año a año, discusión a discusión, existen posiciones que quedan en minoría y el método, justamente, es que se acepta el marco de construcción en común del EMVJ y se avanza. A todas las organizaciones nos ha tocado estar en minoría en debates y aceptar el consenso mayoritario. Es un cuento de ficción lo que hace PO de querer lograr que alguien crea que en 30 años de funcionamiento, con todos los vaivenes de la política de nuestro país, en el Encuentro siempre se consensuó al 100% todo.
Por eso, en vez de lanzar acusaciones falsas, sería bueno que PO y PTS no oculten y tomen real dimensión de la soledad que tiene su política en el seno del movimiento de derechos humanos.
Un “detalle”: gobierna la ultraderecha
Por lo que dejan sentado en sus artículos, para PO y PTS el EMVJ tiene que tener la exacta y misma política gobierne el peronismo o la ultraderecha, haya posibilidad de acuerdo con otros espacios o no, porque para ellos lo central del 24 de marzo es la delimitación política. Pareciera que todos los otros 364 días del año la unidad de acción incluso en convocatorias en común con la burocracia sindical (como correctamente está haciendo el Sutna hoy en día) o con sectores del peronismo para pelear por liberar las y los detenidos de las movilizaciones, o convocando el viernes pasado el PTS a una audiencia pública junto al Movimiento Evita, Patria Grande y el ARI por la Ley de Glaciares, todo eso es válido, pero el 24 de marzo no.
Nosotrxs compartimos que el 24 no es un día más, ni una pelea más, menos en esta ocasión del 50 aniversario del golpe, donde está planteado tener una política para que cientos de miles, sino millones salgan a las calles en todo el país y que ese despliegue de organización y energía moralice y potencie todas las luchas en curso. Pero la tarea central del 24 de marzo, como jornada histórica de lucha democrática de la clase trabajadora y los sectores populares, es reivindicar a las y los 30.000 compañeras y compañeros detenidos desaparecidos y fortalecer la lucha contra la represión y la impunidad de ayer y de hoy, dar un fuerte revés al negacionismo y bloquear los intentos de indultos, como se comenta podría intentar el gobierno. Más que nunca en un contexto donde Carlos Presti, el milico hijo de genocidas que Milei puso al frente del Ministerio de Defensa, acaba de comprometerse en Estados Unidos tanto en avanzar en la reinstalación del rol de represión interna de las fuerzas armadas en el continente, como en mandar tropas a responder las directivas de Estados Unidos e Israel en Medio Oriente.
Para nosotrxs llamaba la atención sobre un punto correcto Myriam Bregman cuando señaló en el Congreso respecto del negacionismo del gobierno que “discuten la cifra de los 30.000 porque están dispuestos a hacer lo mismo”. Creemos que efectivamente anida en este gobierno no solo el Protocolo Bullrich y la creciente represión a la protesta, no solo el avance (ya legislado) contra el derecho a huelga, no solo un discurso racista, misógino, contra las disidencias, que promueve el odio y la violencia contra todo colectivo oprimido, sino también la amenaza de un salto cualitativo contra las libertades democráticas conquistadas. El alineamiento absoluto de Milei con el genocida Benjamín Netanyahu, los bombardeos de Donald Trump, el fascista Orban de Hungría, y el golpista Jair Bolsonaro, no es solo una búsqueda de flashes y financiamiento externo, sino sobre todo una declaración de principios respecto de su posición ante los derechos humanos más elementales.
Por todo lo señalado, fue muy correcto que en 2006 el EMVJ haya resistido como espacio independiente y desde ese lugar sostenido las convocatorias de los 24 de marzo cuando una parte importante de los organismos de derechos humanos pasó a priorizar la defensa del gobierno de turno del peronismo kirchnerista. Fue la presión de aquellos gobiernos la que dividió al movimiento de derechos humanos. Y fue correcto también, durante el gobierno de Mauricio Macri, rechazar la instrumentalización de estas jornadas al servicio de un “vamos a volver”, que ya sabemos cómo culminó hundido en la experiencia del gobierno de Alberto Fernández. Hoy la situación es otra.
Primero y principalmente, porque gobierna la ultraderecha negacionista y es necesario impulsar una política concreta para frenarla. Pero así mismo, porque tras el camino descrito, existe también desde la Mesa de Organismos un cambio positivo y la decisión de poner en pie una convocatoria y acto en común con el EMVJ definiendo cada aspecto de forma equivalente entre ambos espacios. Un llamado a movilizar con consignas discutidas en común, y un escenario en el que solo suban representantes de los organismos de derechos humanos (no la CGT o el PJ como mienten el PO y PTS), y que lo hagan en la misma proporción el EMVJ y la Mesa de Organismos. Un acto unitario que responde a las necesidades objetivas, inmediatas y dramáticas del movimiento de lucha por los derechos humanos y las libertades democráticas de la Argentina en combate contra los fachos de la Casa Rosada y sus cómplices.
Basta de maniobras: no dividan la movilización
La forma en que el EMVJ llegó a la definición de avanzar en una convocatoria unitaria ha sido todo lo contrario a los “golpes de mando y ocultamiento de debates” que proclama PO. Todo un mes entero de debates, horas y horas de reuniones, donde cada ronda de palabra ratificaba lo mismo: la soledad de la posición de PO y PTS. Siendo conscientes de esa realidad, optaron por la maniobra: primero en distintas plenarias sosteniendo que no había ninguna posibilidad de nada en común (con documento único, dos o sin documento, ninguna posibilidad) y buscando dilatar la toma de una resolución de forma de no dejar tiempo para la construcción del acto con la Mesa de Organismos.
El PO, hay que reconocerlo, se sostuvo y se sostiene con claridad en esa posición divisionista: “es imprescindible que el Encuentro Memoria Verdad y Justicia organice una marcha independiente, con su propio planteo y su propia perspectiva” (nota de APEL del 6/3/26 en Prensa obrera). El PTS, en cambio, ha tenido que retroceder parcialmente pero únicamente de forma discursiva. Quizás, el reacomodo responda a que es muy difícil explicar que ante la proscripción de Cristina Fernández haya estado bien que sus diputadas y diputados se reúnan personalmente en la casa de quien puso al genocida César Milani al frente del ejército, pero que está mal hacer un acto en común con Abuelas y Madres de Plaza de Mayo contra el negacionismo y el peligro del indulto de la ultraderecha en el poder.
A última hora, entonces, pegaron un leve giro al plantear que podía aceptar “una marcha, dos documentos”, pero que antes de avanzar en nada con la Mesa de Organismos el EMVJ debía discutir su propio documento. ¿Cómo funciona la maniobra? Pretenden que se escriba un texto del EMVJ que ellos puedan leer luego en un acto propio, por separado, el mismo 24 de marzo. De hecho, en sus recientes artículos, ya convocan a movilizar a quienes coincidan con su política por fuera del EMVJ y la convocatoria unitaria. En un texto redactado por Guillo Pistonesi plantean que su objetivo es hacer lo mismo que “hemos hecho durante veinte años de forma ininterrumpida” (La Izquierda Diario 6/3/26). Es decir, la existencia de un gobierno de fachos es un dato superfluo para el PTS que no amerita una política específica.
La Plenaria del EMVJ ya discutió y rechazó esa propuesta, entendiendo que primero está la definición política: se va o no al acto unitario. A partir de ahí empieza el trabajo en el documento y las consignas. Vamos a dar, junto a todas las organizaciones del EMVJ que definieron avanzar en la unidad, una importante pelea política para que el documento que va a ser leído en Plaza de Mayo incluya lo más acabadamente el conjunto de reivindicaciones históricas que son propias del Encuentro, desde el castigo a los crímenes de la Triple A, hasta la solidaridad con la causa Palestina, incluyendo la denuncia de la complicidad política y sindical con el gobierno de Milei cabalmente expresada en la aprobación de la Reforma Laboral, entre otras. Y así mismo, dejamos planteada la posibilidad de avanzar también con un texto propio de convocatoria que refuerce esos planteos. Nadie va a censurar al EMVJ. No pasó cuando se cumplieron los 20 años del golpe y se creó el EMVJ, no pasó a los 30 años cuando se sostuvo firmemente el Encuentro a pesar de los organismos que se fueron, y no va a pasar en los 50 años. Nadie va a bajar ninguna bandera el 24 como dicen PO y PTS. Y en particular Izquierda Socialista se va a movilizar, como siempre lo hizo, con sus propias banderas, desde una perspectiva de independencia de clase y homenajeando a nuestras compañeras y compañeros del PST.
Así las cosas, si no media una reflexión profunda de PO y PTS, en las semanas que nos quedan hasta el 24 de marzo, mientras el EMVJ se encuentre dando una pelea junto a todo el movimiento de derechos humanos para convencer en cada lugar de trabajo, estudio, en los barrios, que hay que salir a movilizar para rechazar el negacionismo y sostener la pelea por juicio y castigo, e invitando al acto en el que van a estar las y los protagonistas de estos 50 años de historia, PO y PTS van a estar llamando a convocar a un acto propio (no sabemos si de los dos en común o por separado).
Nuevamente, los llamamos a la reflexión: el 24 de marzo es un día de lucha unitario, no de autoproclamación.
Escriben Daniel Vázquez, FADHUS y Nicolás Núñez, dirigente de Izquierda Socialista/FIT Unidad
Se acerca el 50 aniversario del golpe genocida, en el marco de una avanzada de “reformas” reaccionarias, ajuste y represión por parte del gobierno de ultraderecha y los anuncios de que Milei podría dictar un indulto a los milicos asesinos que la lucha popular logró poner tras las rejas. Con ese panorama en mente, la reivindicación que cada 24 de marzo hacemos a las y los 30.000 compañeros detenidos desaparecidos, claramente cobra la importancia de transformarse en un puntal para potenciar todas las luchas en curso contra este gobierno de fachos aduladores de los planes de Videla y Martinez de Hoz.
Con esas consideraciones, desde Izquierda Socialista y el Frente de Abogadxs por los Derechos Humanos y el Socialismo (FADHUS), intervinimos con firmeza en el debate que se dio a lo largo de un mes dentro del Encuentro Memoria Verdad y Justicia y la Red Federal por los Derechos Humanos respecto de qué tipo de convocatoria necesitábamos este año. Con claridad, y de forma coincidente con la casi totalidad de organismos de derechos humanos del EMVJ, planteamos que era necesario avanzar en construir una convocatoria y acto unitario junto a la Mesa de Organismos que reúne a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, entre otros organismos históricos. La coyuntura histórica nos impone la necesidad de enfrentar con la mayor unidad posible en las calles los golpes que día a día nos siguen lanzando Milei y sus cómplices. Necesitamos ser millones movilizadxs el 24 para dar esta lucha democrática, para enterrar el plan del indulto, para reimpulsar los juicios a genocidas que hoy están paralizados, y para ponerle un freno al protocolo represivo.
Para nosotrxs esto no implica ni negar ni dar por cerradas las importantes diferencias que llevaron a que tras la movilización del 30 aniversario, en 2006, la Mesa de Organismos se retirara del EMVJ fruto de la intervención del peronismo kirchnerista sobre el espacio de organismos de derechos humanos. O las discrepancias concretas que podemos tener en el presente respecto del papel de la CGT y el peronismo, en torno al rol cómplice con el ajuste y las reformas (laborales, baja de punibilidad, glaciares) que no saldrían sin esos apoyos prestados. Pero entendemos que es necesario poner por delante la necesidad de pegar como un solo puño al negacionismo libertario.
El reclamo de la unidad para luchar, no sólo el 24 de marzo, sino frente a toda la agenda liberfacha, es un clamor popular extremadamente positivo al que hay que dar cauce, pasando por encima de las políticas burocráticas de quienes quieren poner frenos, pero también del sectarismo de quienes priorizan la delimitación por sobre enfrentar a la ultraderecha. Lamentablemente, este segundo caso es el de los compañeros de PO y PTS.
PO y PTS: una política sectaria que no responde a las necesidades del momento
A contramano de las necesidades políticas del momento, e incluso de la política que sostienen en otros terrenos, PO-APEL y PTS-CEPRODH cerraron filas en rechazar cualquier tipo de convocatoria y acto en común con la Mesa de Organismos (MO). Lo niegan de cuajo, a pesar de que ya existieron reuniones entre el EMVJ y la MO en las que quedó planteada la posibilidad de realizar un acto en el que se garantice que sólo organismos de Derechos Humanos suban al escenario, sin aparateos del PJ, que, además, hay marco de acuerdo para un sistema de consignas correcto para impulsar la convocatoria, e incluso, para los rasgos generales de un documento (aún a ser debatido).
Rechazan la unidad, aún sabiendo que de no terminar habiendo acuerdo en el documento a ser leído se pueden buscar otras variantes (como dos documentos, o que el EMVJ lea el suyo propio durante la jornada), porque ellxs definen erróneamente que el eje del 24 de marzo es la delimitación política del PJ y la CGT, no la reivindicación de las y los compañeros caídos, no el juicio y castigo a los genocidas, no el rechazo al indulto y la represión.
Esto no solo es profundamente equivocado, sino que además es incongruente con lo que las mismas organizaciones hacen incluso en el terreno de los derechos humanos y las libertades democráticas. ¿Acaso ante los despidos y amenazas de cierre de la Ex-ESMA no se impulsó la máxima unidad posible para enfrentar al ajuste negacionista?¿Acaso cuando, solo por ejemplo, tuvimos que impulsar una campaña de libertad por lxs detenidxs de la “Ley Bases” no se impulsaron acciones en unidad con la participación del bloque del FIT Unidad y el de Unión por la Patria? Yendo un poco más atrás, cuando Macri quiso avanzar con el “2x1” en las condenas de los genocidas, y cuando Patricia Bullrich quiso garantizar la impunidad ante la desaparición de Santiago Maldonado, ¿no impulsamos la máxima unidad posible, incluso con actos y convocatorias en común con Madres y Abuelas de Plaza de Mayo?
En suma, si la tarea predominante del momento es la delimitación respecto de la burocracia sindical no se entendería porque el SUTNA dirigido por el PO acaba de realizar una convocatoria al Ministerio de Trabajo firmada por “el Consejo Directivo de la CGT” y las dos CTA. Lo cual, a nuestro entender se demostró profundamente correcto, no solo para rodear de solidaridad la lucha de FATE, sino también para luego denunciar la brutal represión que sufrió dicha convocatoria.
Los ejemplos son innumerables, y en las reuniones del EMVJ distintas organizaciones le planteamos, en particular a lxs compañerxs del PTS, que su posición tiene algo sumamente contradictorio. ¿Cómo se entiende que consideren correcto ante la proscripción de Cristina Kirchner llegar incluso a que sus referentes suban a visitarla a San José 1111 (algo que no coincidimos desde Izquierda Socialista y el FIT Unidad), pero para derrotar el indulto genocida y la política facha de este gobierno rechacen convocar a salir a las calles junto a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo?
Por nuestra parte, sostenemos el principio histórico del marxismo según el cual “un paso del movimiento real vale más que mil programas”, e iremos este 24 de marzo a dar un paso real, concreto, masivo, y unitario en la perspectiva de derrotar a la ultraderecha.
Vamos con el EMVJ a un 24 de marzo unitario e histórico
La Plenaria del EMVJ terminó resolviendo por abrumadora mayoría avanzar hacia la convocatoria unitaria. Ningún organismo de derechos humanos del EMVJ por fuera de CEPRODH (PTS) y APEL (PO) defendió la posición de negarse a la unidad el 24 de marzo. Solo fueron acompañados en un seguidismo total por el NMAS. Lo cual tiene que llamar a la reflexión a lxs compañerxs: no se puede construir un movimiento de lucha por los derechos humanos en soledad. E incluso, sería equivocado que insistan en llevar esa política sectaria a los gremios donde tienen influencia, produciendo que por caso, AGD-UBA, Ademys, o el propio SUTNA, se aislen completamente de su base ante un hecho histórico.
Vamos con todo junto al EMVJ a construir en unidad un 24 de marzo contundente, que sirva para dar fuerza a todas las luchas en curso, que permita revertir el ánimo de las últimas semanas con el avance de la reforma laboral, que dé nuevo impulso a la lucha contra la impunidad de ayer y hoy, y que sea un freno a la escalada represiva. Llamamos a lxs compañerxs de PO y PTS a reflexionar y a sumarse a dar codo a codo esta pelea.
La mejor forma en que podemos honrar a las y los 30.000 es poniéndole un freno a los fachos de la Casa Rosada.
Compartimos el comunicado del EMVJ:
La Plenaria del Encuentro Memoria Verdad y Justicia resolvió, después de un importante debate entre sus integrantes, avanzar en la construcción de una convocatoria y acto en común con la Mesa de Organismos y el conjunto de organismos que rechazan al negacionismo de la ultraderecha que hoy gobierna este país.
Lo vamos a hacer defendiendo nuestra independencia política de todos los gobiernos, en rechazo a la represión del Protocolo Bullrich, y a todo intento de indulto a los genocidas. Manifestaremos nuestro apoyo a la lucha de FATE, el Garrahan y todos los que hoy enfrentan el ajuste sobrepasando las políticas de las conducciones sindicales burocráticas. Queremos un 24 de marzo unitario, que con millones en las calles potencie las fuerzas para derrotar a Milei y sus cómplices.
Por sobre todo, rendiremos homenaje a las y los 30.000 compañeras y compañeros detenidos desaparecidos. Porque no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos.