Feb 24, 2024 Last Updated 4:06 AM, Feb 24, 2024

Escribe Nicolás Núñez, referente de Ambiente en Lucha (Izquierda Socialista e independientes)

Se viralizó un video de Javier Milei diciendo abiertamente que el agua tiene que ser un bien de mercado, lo que se suma a su negación del calentamiento global. Sergio Massa aprovechó para responderle y posar de ambientalista. Pocas cosas tan difíciles de creer se han visto en esta campaña.

Partamos de lo obvio para ir a lo que intentan que sea opaco. En materia ambiental, Javier Milei repite los argumentos de negación del calentamiento global de los “think tanks” (grupos de intelectuales y voceros empresariales) financiados por las multinacionales petroleras a nivel global. Una de sus frases de cabecera es que “el cambio climático es un invento del socialismo”. Es tan amplio el consenso científico respecto del origen antropogénico (producto del accionar humano) del ascenso de la temperatura global y la acumulación de gases de efecto invernadero, que afirmaciones de este estilo solo pueden ser sostenidas por espacios políticos como La Libertad Avanza, que tiene como candidata a diputada a Lila Lemoine, quien postula que la Tierra es plana.

Pero claramente el problema más grave no es lo que crea o no Milei, sino que su programa político propone el poder absoluto del mercado y los capitalistas, y por eso, así como no quiere ningún derecho de protección laboral, tampoco quiere ninguna protección ambiental y que “el mercado decida”.

¿El ambientalista menos pensado?

Causaron tanta indignación las palabras de Milei proponiendo abiertamente mercantilizar el acceso al agua que Massa creyó ver la oportunidad de lanzarse a hacer una campaña “verde”. Así, organizó un acto para discursear y muy enfático enunció “somos más los que creemos que los ríos, los pulmones y el corazón no tienen precio”. Una postura que no se condice con su gestión.

Resulta que la “propuesta” de Milei para el agua ya la están impulsando el peronismo y gobernadores de distinto color político en todo el país. El acuerdo impulsado con la empresa israelí Mekorot busca avanzar en la privatización total del agua, “ponerle un precio”, y que sea el capital privado el que dirija su distribución y disponibilidad. A su vez, ¿no le pusieron precio al agua de los humedales norteños Massa, los gobernadores peronistas y su amigo, el radical Gerardo Morales, cuando cajonearon la Ley de Humedales para que no afecte la megaminería de Litio? ¿Cuánto valía el Río Trapiche antes de ser secado por la extracción litosfera? ¿Cuánto vale el Mar Argentino? Siendo que como señala la Asamblea por un Mar Libre de Petroleras y una reciente presentación judicial de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, lo están entregando a la noruega Equinor y a Shell para la explotación petrolera sin estudios serios de impacto ambiental. ¿Cuánto valía el agua libre de agrotóxicos de los pueblos fumigados? Un estudio reciente hecho en Saladillo demuestra que uno de cada cinco habitantes tiene glifosato, un químico cancerígeno, en su cuerpo (Tierra Viva, 23/8/203). El listado sería interminable.

La realidad es que el conjunto de los bienes comunes y territorios del país han sido tasados y puestos al servicio del pago de la deuda externa. Por eso nos sumamos y somos parte de las organizaciones que luchan en defensa del ambiente. Hay cinco listas en octubre y solo una rechaza el extractivismo capitalista y acompaña las luchas de los territorios. Es clave el voto al Frente de Izquierda, la única expresión política que en estas elecciones defiende que el agua y la vida valen más que todo.






Escribe Nicolás Núñez, referente de Ambiente en Lucha – Izquierda Socialista

“Era de la ebullición global”, dijo el Secretario General de las Naciones Unidas para ver si así lograba llamar un poco más la atención de lo que lo venían haciendo sus intervenciones previas hablando de “calentamiento global”. Se paró sobre el hecho concreto de que llevamos 30 días de temperaturas globales anómalas, por encima de las medias de los últimos más de 100 mil años. 

Si bien en estas semanas se han dado fenómenos climáticos extremos de todo tipo (incendios, inundaciones, tornados), según las recomendaciones de World Weather Attribution (WWA) sobre “cómo informar fenómenos meteorológicos extremos y cambio climático”, son particularmente las olas de calor los fenómenos más directamente vinculables al aumento de la temperatura global. En su último reporte, WWA precisa respecto de los fenómenos del último mes que las temperaturas en Asia (más de 52° en China) debieran ser un fenómeno de 1 cada 250 años, y los golpes de calor en EEUU y México (con una gran cantidad de fallecidos) imposibles, sino fuera por el calentamiento global. No es LA causa, pero potencia, amplifica, reitera, etcétera. Y la llegada 2023 de “El Niño” parece haberle agregado una cuota de dramatismo a todo.

La ebullición, entonces, es una ratificación de un rumbo previsto, pero cuyo advenimiento parece adelantarse bastante al momento en que venía siendo apuntado en la agenda de la historia global. Incluso, una de sus manifestaciones más catastróficas, la ralentización o colapso de corrientes oceánicas, que el IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) no ubicaba en los calendarios de este siglo, es ahora pronosticada por estudios (en la revista Nature) como probable entre 2025-2095. Coloquialmente: el deshielo del ártico afecta la temperatura oceánica evitando que la corriente cálida del Atlántico Norte ayude en su rol de regular el clima europeo constituyendo un freno a que las temperaturas polares desciendan al continente. De constatarse esta consecuencia del calentamiento global, paradójicamente, la resultante sería un descenso drástico, de entre 3° y 8° de la temperatura en el “viejo continente”. Si bien minoritarias en el concierto científico, las voces que alertan de estas tendencias señalan que lo que podríamos tener por delante en estas regiones es no otra cosa que “el fin de la agricultura”. El clima está roto, pero el qué tanto nos depara muchas sorpresas por delante.

De “Trinidad” en adelante

También en este julio que se fue cálido, el martes 11, el Grupo de Trabajo del Antropoceno (GTA), y a partir de los parámetros de la Comisión Estratigráfica Internacional (CEI), dio a conocer cuál es su “Global boundary Stratotype Section and Point” (también conocido como “clavo dorado” o “punta dorada”), su referencia geológica a partir de la cual dar cuenta del comienzo de una nueva era en la historia del planeta Tierra. Después de analizar una docena de posibilidades, terminaron por seleccionar el Lago Crawford en Canadá, dado que la sedimentación de sus 24 metros de profundidad permite observar las transformaciones acumuladas a lo largo del tiempo, y, a fines del GTA puntualizar lo que comenzó a suceder a mediados del siglo pasado, con lo que se conoce como “Gran Aceleración”, proceso impulsado por el capitalismo de posguerra que terminó por dañar radicalmente el metabolismo entre la humanidad y la naturaleza. Este evento terminaría por constituir el dejar atrás el “Holoceno” y su estabilidad climática, y dar lugar al “Antropoceno”, con la actividad humana como principal agente de transformaciones planetarias. La “actividad humana” diseñada por la lógica de acumulación capitalista, sumaríamos desde nuestro lugar.

Si bien muchas de las intervenciones sobre los sistema planetarios tendrían orígenes mucho tiempo atrás, y en particular desde el comienzo del despliegue de la gran industria a escala global, una de ellas sería más fácil de observar en la dispersión sincrónica planetaria de sus efectos. Y es que, si bien como nos muestra la película de Christopher Nolan, la prueba “Trinity” encabezada por Robert Oppenheimer, demostró que no se constató la hipótesis de que el estallido de una bomba atómica podría desatar una reacción en cadena imparable que destruya la totalidad de la vida sobre el planeta, – sí abrió camino -no sólo a una escalada armamentística y acciones genocidas por parte del gobierno estadounidense- sino también a una contaminación global a partir de las 500 pruebas de armas nucleares que se dieron en los años subsiguientes -tal como lo como reseñó Roberto Andrés-. Hay partículas de plutonio por todos lados, y, cómo no podía ser de otra manera, también en los sedimentos del Lago Crawford.

Los científicos de la CEI se seguirán tomando su tiempo para terminar de ver si alcanzan un veredicto favorable para dictaminar la entrada “oficial” en el Antropoceno. Mientras tanto, y sin que el calentamiento global sea la única huella antropogénica, nos seguiremos chocando, particularmente, con las consecuencias de la acumulación capitalista de 100 multinacionales, responsables del 71% de las emisiones de gases de efecto invernadero. “No podemos ganar todos: o estas industrias sobreviven o lo hacemos nosotros”, sintetizó en una columna de opinión en The Guardian el especialista George Monbiot. El punto es que vienen ganando ellas, y por goleada.

Es que, por más que el último informe del IPCC haya señalado que la explotación de la industria fósil ya desplegada sobre el planeta bastaba para superar el aumento del 1,5° respecto del comienzo de la era industrial, la infraestructura fósil no paró de ampliarse en volúmenes monstruosos. De hecho, la columna de Monbiot venía a colación de los planes del gobierno inglés de extender masivamente la explotación off shore sobre el Mar del Norte (habilitarían más de 100 nuevas licencias de exploración); Biden, desde EEUU está haciendo lo propio, con el “Proyecto Willow”, promoviendo extracción fósil en Alaska, adentrándose en el círculo polar ártico; Putin no solo tiene sus propias explotaciones en esas altitudes, sino que hace rato insiste en sustituir la circulación de mercancias vía el Canal de Suez, por rompehielos que aprovechen el deshielo para consolidar una ruta marina del norte al calor del calentamiento global. El colapso de los casquetes polares: ¿amenaza para la existencia humana u oportunidad de negocios? Elige tu propia aventura.

Plataforma petrolera de Shell en el Ártico

Sumemos, de paso, que, según reveló la semana pasada el informe semestral de la Agencia Internacional de la Energía, en 2022 y en particular motivado por el consumo de la dictadura capitalista china, se rompió el récord de quema de carbón a escala global con 8.300 millones de toneladas, un 3,3% superior respecto del año previo. Recordemos, se trata de la fuente energética más contaminante de todas las explotadas por la industria hasta el momento.

Por enésima vez, señalemos con luces de neón que no hay ninguna transición energética hacia un mundo pos-fósil en curso. Lo que tenemos por delante son políticas anárquicas de acumulación capitalista que trazan caminos que parecen bifurcarse, pero en realidad son dos caras de la misma moneda, sino dos estrategias comerciales de las mismas empresas (estatales o multinacionales): por un lado, el capitalismo verde, que utiliza la especulación del valor futuro de las energías renovables para armar burbujas especulativas y potenciar el extractivismo de “recursos estratégicos” (de esto hablaremos a continuación); por otro, la industria fósil que utiliza los anuncios de descarbonización para acelerar la extracción y venta de sus activos a cómo dé lugar, bajo amenaza de que en algunas décadas las mismas podrían ser vedadas. Señalemos, solo el pasar y sin que sea aún un tema de tanto revuelo en nuestros debates latinoamericanos, que el point de capiton, el eje nodal que retroactivamente embebe de sentido ambas estrategias, es la promesa técnica: siempre están ya por ser descubiertas formas masivas de captura de carbono que podrían dejar respirar la atmósfera, que en vez de ponerse al servicio de evitar las consecuencias más drásticas del calentamiento global, se piensan como una luz verde para legitimar seguir quemando fósiles.

Conclusión: roto el holoceno, dadas las lógicas capitalistas imperantes, hacen bien quienes viendo los 30° en Buenos Aires en agosto y lo que está pasando en el hemisferio norte se preocupan por el calor que hará en el verano. Pero, ¿estamos a tiempo y haciendo lo correcto para evitar que sea un cementerio?

Argentina: Megamineria de litio y más gasoductos, ¿justo lo que necesitábamos?

Reducido en su tratamiento mediático al triunfo inapelable del “team verano”, o bien a la conmoción por la imagen de incendios e inundaciones, o a lo sumo, vinculado a la sequía que afectó en más de USD 20mil millones las exportaciones de este año, el panorama climático global es debatido en nuestro país en las secciones de color de los diarios y noticieros y escindido de los grandes debates políticos nacionales. Ahora, ¿no debería decirnos algo que el principal acto de campaña de Sergio Massa haya sido la inauguración de un gasoducto? Evento criticado por la oposición macrista únicamente por su demora en la construcción. ¿No tienen nada que ver el panorama global y las políticas de Europa y Estados Unidos de electrificación de su planta automotriz con la reforma constitucional de Gerardo Morales y el PJ jujeño?



Quien escribe estas líneas desde ya que está lejos de subestimar la importancia del impacto de la temperatura global, por si hiciera falta decirlo. Pero sí piensa que, sumado a los efectos ya palpables del cambio climático, que se combinan con las políticas de estado locales (desmonte, destrucción de humedales, incendiar para cambiar el uso del suelo, destrucción de la tierra por monocultivo con agrotóxicos, etc.), probablemente la principal forma en que hoy el calentamiento global se inscribe en la realidad local es la que menos se debate, es decir: por cómo el imperialismo y el gobierno local transformaron “cambio climático” en una justificación para destruir nuestros territorios.

¿No es acaso la idea de que hay que utilizar la “ventana de oportunidad” que se abre en esta década y la siguiente para vender gas natural como “energía puente menos contaminante” lo que se utiliza para justificar la aceleración de la habilitación de gasoductos que expandan Vaca Muerta y la instalación de las Petroleras en el Mar Argentino? ¿La búsqueda de desplazar a las comunidades de los salares del norte del país no se intenta explicar porque hay que descarbonizar al “primer mundo”? De allí emergen las más míticas promesas de lluvias de inversiones, de luces al final del camino, de brotes verdes, en fin, de las salvaciones tantas veces anunciadas y nunca corporizadas.

Entonces, quizás no basta, cómo nos proponen algunos referentes ambientales vinculados a la agenda de este gobierno, simplemente con difundir videos de cuánto más gases de efecto invernadero generaron los países del norte global, si no que es necesario discutir la forma específica en que los gobiernos, sean de Unión por la Patria o de Juntos por el Cambio, buscan entregar nuestros territorios para garantizar la continuidad de los negocios de aquellos intereses imperiales. 

“Justicia Ambiental” no puede ser como proponen referentes como Bruno Rodriguez, que como el norte global contaminó mucho, ahora nos toca a nosotres. La ONU le advirtió hace tiempo a nuestro país que la explotación de Vaca Muerta podría consumir buena parte del presupuesto de carbono global para no exceder el 1,5°. Los diez años de explotación del régimen de fractura hidráulica han dejado un saldo tendiente a nulo de dólares en el país, y más bien uno muy frondoso de filtraciones de metano, eventos sísmicos, crisis hídrica y profundización de la desigualdad en la región. La propuesta de ahora sumarle a eso tentáculos de gasoductos que pisoteen territorios ancestrales y zonas protegidas por su biodiversidad, para instalar en el Golfo San Matías un nuevo polo petroquímico que compita con el desastre ambiental del polo de Ingenierio White, Bahía Blanca, violenta todo principio precautorio y de no regresividad en materia ambiental a los que la Argentina se comprometió en los últimos años. Acá no hace falta un triunfo de un Trump o un Bolsonaro para borrar los acuerdos firmados por gobiernos previos, simplemente el mismo peronismo borra con el codo lo que firma con la mano. Y la punta de lanza de esta estrategia extractivista suicida es la YPF S.A. que referentes que se dicen populares y “humanistas” como Juan Grabois aplauden a rabiar.


El candidato Juan Grabois hizo un acto de campaña elogiando la gestión de Pablo González al frente de YPF

En vez de agachar la cabeza ante este panorama, la enorme historia de luchas socioambientales de nuestro país podría trazar un curso distinto al descrito hasta acá, y dar una señal al mundo entero. Pero la condición de librar a nuestros territorios del extractivismo, es librarlo también del sometimiento al pago de la deuda externa, y la expoliación de sus principales resortes económicos que fueron puestos en las últimas décadas en manos privadas (mayoritariamente extranjeras). Resaltar lo socio de “socioambiental”, evitar postular un ambientalismo que se quiera parar por encima del resto de las luchas obreras y populares, aprender de las experiencias de luchas como las de Jujuy donde la lucha de las comunidades se potenció también con la lucha docente, y de triunfos como el Chubutazo en el que el accionar de la clase trabajadora jugó un rol fundamental, puede que sean algunas de las tareas del momento.

Otra, claramente debe ser mirar el proceso electoral en curso con los ojos bien abiertos ante la realidad de que existe una sola expresión política extendida en todo el país, con presencia en legislaturas, consejos deliberantes y el Congreso, pero sobre todo, en las calles junto a las luchas socioambientales y que está comprometida con sus demandas, y es el Frente de Izquierda Unidad. Particularmente, la lista que encabeza Myriam Bregman, que rechaza la continuidad de un “extractivismo bajo control obrero”.

Postdata

Por último, y para no dejar una referencia a la canción sin hacer, el calentamiento global está ahí, y por fuera del universo negacionista, se lo está padeciendo y problematizando. Pero mientras esencialmente se lo siga usando para justificar más extractivismo capitalista, la humanidad corre el riesgo de pararse ante él tal como el enunciador de “Cementerio Club”: “justo que pensaba en vos / caí muerto”.

 

 

Compartimos distintos informes y notas de la lucha que llevan adelante las familias que se organizan en La Matanza contra la contaminación de la empresa Klaukol-Sica.

Informe en Canal 13



Informe: “Las mil tumbas de Klaukol, Espinoza y Magario en La Matanza”


Nota en https://criticaargentina.com.ar/klaukolmata6923

Escribe Silvio Schachter – publicado originalmente en http://silvioschachter.blogspot.com/

“Los latinoamericanos somos pobres porque es rico el suelo que pisamos”. Eduardo Galeano

Durante el gobierno Carlos Saúl Menem en la década de 1990, se  generaron las condiciones legales, institucionales, económicas y productivas para avanzar fuertemente en lo que hoy entendemos como agronegocios y megaminería.

Fue en su  gobierno  que otorgó a las provincias el control de los bienes comunes.  Es este desplazamiento  uno de los pilares de la expansión reciente del extractivismo. El boom minero argentino, relacionado con la falta de limitación para explotar a cielo abierto, tuvo su expresión legal en la Reforma de la Constitución de 1994 dónde se estableció para la minería, al igual que con los hidrocarburos (ley Nº 24.145/91), que las provincias eran propietarias de todos los recursos del subsuelo “Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio” (Art. 124).

Tambien durante el menenmismo, el  25 de marzo de 1996, y solo a través de una resolución interna, Nº 167/96, del secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Argentina, Ing. Agr. Felipe Solá, se aprobaba la liberación comercial de la soja HB4, genéticamente modificada por Monsanto, resistente al herbicida glifosato, Round-up.  El campo argentino comenzó a sustentarse en la soja y en el paquete tecnológico que la acompaña, a costa de la ganadería y la producción de otros cereales tradicionales.

Se trata de bienes que tienen nulo o escaso valor agregado y que son considerados materias primas. Se los convierte así en  “mercancías” o “recursos” que se venden al exterior del país a muy bajo precio. Usualmente se los denomina commodities.

La historia del saqueo colonial de nuestra tierra, se actualiza hoy con los nuevos métodos  de  producción y explotación. La  criminal conquista de América tuvo  esa impronta expoliadora básicamente oro y plata y luego tierras fértiles, estuvo amparada en el racismo europeo con su relato de superioridad, de progreso civilizatorio y evangelización cristiana. Hoy son  las corporaciones internacionales y nacionales y sus referentes políticos y mediáticos, los que   reproducen la racionalidad neocolonial, que nos habla de desarrollo, trabajo y bienestar.

Entre el glifosato y el cianuro, envenenando la tierra, el aire y el agua

La sojización ha transformado a nuestra producción agropecuaria en un monocultivo, hecho peligroso desde el punto de vista ambiental, económico y estratégico respecto de la estructura productiva del país. Con alrededor de 35 millones de hectáreas sembradas, que representan el 15 % de la superficie global de transgénicos, Argentina está posicionada como el tercer productor mundial de cultivos genéticamente modificados (GM), después de Estados Unidos y Brasil.

El objeto de nuestra producción agrícola no es producir alimentos para el consumo de nuestra población, exportando el remanente, sino que todo el sistema agrícola del país está puesto al servicio de producir materias primas para la exportación a los países industrializados.

La superficie sojizada crece año a año a costa de otras producciones de alimentos. De tal forma, entre 2002-2004 la superficie agrícola total era de 27 millones de has., hoy ya alcanza los  35 millones de has, equivalente al 12.5% de la superficie total del país. Mayor que el total de la superficie sembrada con todos los cultivos juntos en 1995, antes de la aprobación de la soja transgénica

Esto implica que para llegar al monocultivo de soja, de  los 35 millones de hectáreas actuales, se debió ocupar una enorme cantidad de tierras históricamente destinadas a la ganadería, a la lechería, al monte frutal, a la horticultura, al monte virgen, a la apicultura, a la producción familiar, y a otros cultivos que fueron desplazados por la soja como el girasol, el maíz, la batata y el algodón. El aumento del precio de los alimentos de primera necesidad como las hortalizas, las frutas, los lácteos y los diferentes productos cárnicos, tiene relación directa con la disminución constante del área destinada a su producción, ante el avance arrollador de la soja forrajera.

El uso masivo de agrotóxicos –principalmente herbicidas– en forma permanente, y no sólo glifosato, sino una larga lista de productos de altísima toxicidad, algunos prohibidos en los países centrales, como el  endosulfán, el diquat y el paraquat,  son productos altamente cancerígenos. Estudios del Instituto Curie francés confirman que el glifosato en su forma comercial más habitual, el Round-up, es disparador de los mecanismos formadores del cáncer. Hechos confirmados en múltiples zonas del país, entre los más conocidos el  caso del barrio Ituzaingó de Córdoba o el de Loma Sene en Formosa.

El otro aspecto de gravedad ambiental inusitada que alienta la sojización, es la selección de malezas resistentes y contaminaciones genéticas verticales y horizontales irreversibles, a través de transgenes y uso masivo de herbicidas, con efectos futuros apenas entrevistos.

Cada 500 has de soja RR se genera un solo puesto de trabajo, destruyendo 9 de cada 10 puestos de trabajo efectivo. Por el contrario 100 has destinadas a la agricultura familiar producen 35 puestos de trabajo reales, sin contaminación ambiental alguna y sin costos sociales. Este último proceso está vinculado también a uno de los efectos más graves producidos por la sojización, como es el arrasamiento del monte nativo, hasta prácticamente su eliminación total.

La megaminería es una explotación químico extractiva de los recursos minerales a gran escala. Consiste en dinamitar la corteza terrestre, amontonarla en pilas de tierra para echarle toneladas de químicos, como el cianuro, que facilitan la extracción del oro y otros minerales de la roca.

Utiliza toneladas de sustancias contaminantes, requiere una elevada cantidad de energía eléctrica y combustibles fósiles, utiliza grandes volúmenes de agua por largos períodos de tiempo, genera drenaje ácido,  y metales pesados que contaminan las aguas superficiales y subterráneas y todo lo que rieguen a su paso.

Una mina a cielo abierto, puede utilizar al día 9 toneladas de explosivos y 5 millones (5.000.000) de litros de agua. La cantidad de agua que necesita una familia por 20 años, la empresa minera la gasta en 1 hora. Se producen 18 toneladas de desechos tóxicos para extraer un solo anillo de oro.

Destruye completamente grandes extensiones de bosque con toda la biodiversidad de flora y fauna que en ellos habitaba. Destruye completamente grandes extensiones de bosque con toda la biodiversidad de flora y fauna que en ellos habitaba. Contamina el aire emitiendo miles de toneladas diarias de elementos químicos tóxicos, contaminantes y de polvo; y genera la lluvia ácida. Contribuye al cambio climático provocando el calentamiento del planeta.

 En todos los territorios donde avanza el extractivismo se vuelve imposible la vida,  allí no hay relación de lo humano  con la naturaleza solo el extractivismo depredador. Hay una relación directa de este cuadro con la distribución de la tierra cada vez más concentrada  y el hacinamiento en asentamientos pobres en las grandes ciudades.

Todos juntos para que nada cambie

Así lo expreso Alejandra Cardona,  directora ejecutiva de la Cámara de Empresarios Mineros (CAEM)  “Es la primera vez que pasa,  la minería se impuso en los discursos de los principales partidos políticos de cara a una elección presidencial. Todos hablan de minería, y ese es el dato que nosotros tomamos. Los candidatos de los  principales espacios hablaron a favor” y continuo  “Bolivia y Chile tienen un fuerte componente de presencia del Gobierno y ciertas normativas que vuelven menos atractivo el destino para el inversor, aun cuando las condiciones económicas puedan ser un poco mejores”  ”

Ningún gobierno desde la dictadura a esta fecha, cualquiera fuera su color, hizo nada para revertir esta situación de  expoliación de la naturaleza y sus consecuencias sobre la vida humana. Todos los candidatos presidenciables y quienes los sustentan,  Milei, Bullrich y Massa,  apuestan a  desarrollar aún  más la megaminería, el agronegocio y la extracción petrolera a base de fraking , entre otras explotaciones de la naturaleza. Un modelo que asegura violación de derechos humanos, autoritarismos, y más pobreza y dependencia.

El yacimiento Bajo la Alumbrera consume más del 80% de la energía que consume toda la provincia de Catamarca. Si prosperan los proyectos Agua Rica y Pascua Lama, como quiere el gobierno, entre los tres van a consumir el equivalente a toda la energía que genera la central nuclear Atucha. Mientras se llama a ahorrar energía y suben las tarifas,

Como señala  Guadalupe Oliviero:“ Entregamos todo: agua, petróleo, minerales, humedales, bosques (estamos entre los 10 países del mundo con más deforestación), gas, soja, animales…  sin embargo, tenemos el 43% de pobres y 8% de indigentes”

Son 87 los proyectos mineros en distintos estados de avance. Se destacan 17 minas en producción, 3 en etapa de construcción o ampliación. Los proyectos principales son 19, hay de litio, oro, plata, plomo, zinc, borato, carbón y canteras a lo largo de todo el país. Y después un listado de unos 30 con un grado de maduración avanzado. Los proyectos de litio en las provincias del norte son los que más están avanzando y hay muchos que para 2025 estarán en producción porque ya cerraron sus condiciones legales.

El ministro de medio ambiente  durante el gobierno de Mauricio Macri, Sergio Bergman, en un acto de cinismo explícito, ante la pregunta  de un periodista ambientalista : ¿Podemos ponerle a la minería el adjetivo de sustentable? declaró “ No, porque es una actividad extractiva y sabemos cómo usa sus  insumos.  Decir que es sustentable  es una aspiración”. Y agregó en relación a los agrotoxicos  “Una ley que todavía está pendiente,  es la ley de fertilizantes. Al no estar regulado su uso y su aplicación, tenemos una deuda con la salud”. Por algo el  hecho más recordado de su  gestión, basada en el dejar hacer, fue su disfraz de vegetal.

Si no es sustentable, ¿qué tiene que ser? ¿Responsable? No, es otro slogan. Minería, regulada por la ley es un paraguas agujereado.  Como tantas otras leyes y reglamentaciones caen en la trampa  burocrática, recorren   instancias formales que precisan cumplirse para que los extractivismos avancen. El control está en manos de  funcionarios que son testaferros de las propias mineras.

En 2008 el entonces gobernador de San Juan, José Luis Gioja, presionó para que  no se  promulgará la norma sobre glaciares que haría caer una millonaria inversión de la canadiense Barrick Gold en la provincia. Su hermano, el senador César Gioja, y al secretario de Minería Jorge Mayoral, son parte de empresas de explotación y exploración minera.

 Al llegar a la presidencia, Mauricio Macri, hizo honor a su compromiso electoral con los empresarios y  eliminó todas  las retenciones a la minería, una regalo con pocos precedentes en el mundo,  quitando  además los pocos controles existentes en una de las actividades más contaminantes y destructivas de los bienes comunes.

Entre los días 12 y 13 de septiembre de 2015, se produjo la peor catástrofe ambiental por derrame de efluentes mineros de la historia argentina. Fue en la mina Veladero, en San Juan, operada por la empresa canadiense Barrick Gold(BG) y contaminó cinco ríos con cianuro y mercurio, entre otros metales pesados. Este tipo de episodios en su Proyecto Veladero no fueron aislados, sin embargo la empresa alargó el período de sus actividades extractivas por una década más, exponiendo a los habitantes de la región. A ocho años de aquel desastre, todavía nadie rindió cuentas. En su momento fueron procesados  los ex secretarios de Minería de la Nación Jorge Mayoral y de Ambiente Sergio Lorusso, durante el  gobierno de Crisitina Fernandez  pero ningún empresario de la BG paso por la justicia.

Derribando el mito de la megaminería como principal generadora  de trabajo, el dato  en  San Juan es que  las zonas mineras tienen las tasas de desempleo más altas de la provincia.

El maridaje  entre instituciones públicas  y empresas es ominoso. Los proyectos buscan generar mercancías para demandas privadas y el Estado es el proveedor de servicios y personas. Actualmente científicos y técnicos de YPF realizan trabajos a pedido de  las empresas que se quedarán con las concesiones.

El ministro de Ambiente de la Nación, Juan Cabandié, de quien  aún se intenta saber qué hizo o cuál es su preparación para estar ahí, sigue en  la línea  del presidente ausente y como el rabino verde,  su política es dejar hacer. Cero controles a las mineras, ninguna política ante la deforestación, se suceden feroces incendios  en el todo el país, se multiplica el uso  de agrotoxicos, se privatizan las costas de ríos y lagos, se destruyen humedales,  aumenta la sequía y  avanza la crisis hídrica, el ministro  no sabe no responde, a pesar de las  sesiones espiritistas para invocar su presencia.

El proyecto consensuado  de la ley de Humedales, fue presentado infructuosamente  cuatro veces para su tratamiento parlamentario, por primera vez hace casi  10 años. El ministro Cabandie, que previamente a las legislativas de 2021 se había comprometido a apoyar la propuesta, presentó el 11 de julio de 2022 ante el COFEMA, un nuevo proyecto que borra las principales normas del original y tal como denuncia la Multisectorial, “es funcional a los lobbys,  del extractivismo y el agronegocio y la especulación inmobiliaria. Utilizó las herramientas burocráticas para cooptar el proyecto de ley de humedales consensuado y busca satisfacer intereses de los poderes económicos concentrados «Todos tuvimos la sensación de que esta resolución fue la crónica de una muerte anunciada del proyecto señaló Patricia Pintos geógrafa y miembro de la Red Nacional de Humedales (ReNaHu) y agregó : “fue una gran desilusión para todo el colectivo de organizaciones socio-ambientales y referentes del mundo académico que tanto habíamos apostado por la ley.  Desde la promulgación de la ley de bosques nunca se cumplió con el presupuesto que debería ser destinado al fondo de conservación

Juan Cabandié, despegó al Gobierno nacional de la sanción de la Ley 7.722 en Mendoza, que permite el uso de sustancias químicas en la minería, y expresó su “preocupación” por los incidentes ocurridos tras las multitudinarias protestas en la provincia cuyana.

Para cumplir con las metas fiscales del FMI, el Gobierno relanzó el programa Dólar Soja. Pequeños y medianos productores reiteraron sus críticas a una medida que beneficia a las empresas exportadoras y altera los precios internos. La agricultura campesina y cooperativa sigue a la espera de respuestas, con cinco proyectos de ley pendientes en el Congreso. La Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) cuestionó la medida y llamó al Poder Ejecutivo a dejar de fortalecer al “campo concentrado, a las multinacionales del agrotóxico y a los sectores financieros” y a apoyar, en cambio, a quienes luchan para que “el alimento sea un derecho y no una mercancía”. “El dólar soja muestra que el Gobierno piensa el campo con las patronales y quienes se beneficiaron acumulando granos, chantajeando y  especulando   con la devaluación”.

Si alguna duda queda como se piensa el medio ambiente desde el gobierno, fue l el nombramiento de  Antonio Aracre, ex CEO durante décadas  de Syngenta,  como jefe de asesores. La empresa de origen suizo es parte de un grupo  integrado por miles de empresas liderado por China con presencia en más de 100 países .Tiene en Argentina unos 389 productos registrados y unos 166  con principios activos autorizados. En 2022 el mercado más grande fue América Latina. Syngenta fue clave en la sojización transgénica que tanto daño hizo en el corrimiento de la frontera agroecológica. Es el segundo grupo que más agrotoxicos produce y  vende en el mundo,  después de Monsanto- Bayer. En pocos días se recogieron 17.000 firmas reclamando su renuncia con el encabezado “ Syngenta y el negocio de envenenar” La porosidad entre el gobierno y la oposición quedó expuesta cuando Aracre renunció como jefe de asesores del presidente y pasó a apoyar la campaña de Bullrich . En su lógica de CEO, es el pase de una empresa a otra.

Las comunidades que en estos 40 años se han manifestado de manera persistente en contra del modelo extractivista, han sido víctimas de reiteradas y diferentes formas de represión, carcel persecución. Son innumerables los incidentes y crímenes de las corporaciones y sus referentes políticos,  desde el repudio al plan Arcioni en Chubut y a su respuesta represiva,  gobernador provincial y miembro  calificado del partido Renovador de Massa, hasta la barbarie desatada por Gerardo Morales en Jujuy contra los pueblos originarios que defienden  la tierra ante la voracidad de las mineras y la corruptela política que aprobó la reforma constitucional. Su candidatura a vicepresidente junto a Rodriguez Larreta fue toda una señal avaladora. Por su parte el gobierno, Ministerio del Interior incluido, como en otros casos de violación de los DDHH, se abstuvieron intervenir. Queda claro como con el FMI, cuando  los grandes intereses se ponen en juego la mentada grieta se esfuma. Allí solo la izquierda política y social puso el cuerpo, tanto en la denuncia como acompañando el reclamo.

Sostiene Guillermo Folguera : “El extractivismo es una cosmovisión y práctica colonial vinculada con este tipo de democracia, con sus límites y características principales. Entonces, se hace imposible revertir las bases extractivistas sin cambiar las prácticas de fondo de esta democracia”.

En tiempos donde la humanidad, irracionalmente amenaza su propia existencia y la de todo el planeta, caminando inconscientemente hacia una catástrofe ecológica que ya está en curso, ignorar desde la política, quienes están a favor o en contra de defender la vida por encima del negocio, es un crimen que no deberíamos ni podemos permitir.

Agosto 2023



Escribe Clara

A un mes y una semana de su llegada a Bs As, el 3er Malón de la Paz que nuclea representantes de más de 300 comunidades indígenas, permanece en resistencia en la Plaza Lavalle frente al que bien llaman “Palacio de la Injusticia”. Vinieron desde Jujuy, donde sus hermanos y familias siguen en lucha contra la reforma inconstitucional de Cambiemos y el PJ que solo pudo ser aprobada mediante una brutal represión al pueblo.  

La reforma fue resistida masivamente por docentes, estudiantes, trabajadores y comunidades, ya que concentra los tres poderes bajo el mando del gobernador, criminaliza la protesta prohibiendo cortes y manifestaciones, y elimina los derechos de consulta de las comunidades sobre sus tierras, estableciendo a la tierra y el agua como “bienes productivos” bajo administración del gobierno provincial. Morales y el régimen político ofrecen así a las megamineras transnacionales atractivas condiciones legales e institucionales para el desguace de las reservas de litio, el moño que completa el regalo. Lo que nos venden las campañas presidenciales como transición energética a formas de producción mas “verdes” es en verdad el colonialismo de este siglo: Desalojos, contaminación, sequía, muerte para estos territorios, en beneficio de negocios millonarios para empresas extranjeras.

Ayer, 7 de septiembre, la comunidad de Abra Pampa denunció que siguen siendo hostigados y hasta los empleados públicos son amenazados por apoyar su lucha, pretenden así aislarlos. Pero a pesar de la incesante persecución y el blindaje mediático, las comunidades no han desistido en sus reclamos. Desde su llegada se han movilizado día tras día a los tres poderes del Estado con sus reclamos que son: la derogación de la reforma jujeña, solicitando su tratamiento a la Corte Suprema, la intervención de la provincia de Jujuy por parte del congreso de la nación, el cese de la represión y persecución, y la elaboración de una Ley de propiedad Comunitaria Indígena. Se han encontrado con la indiferencia absoluta del Estado, que apuesta al desgaste de la permanencia hasta en las cosas más básicas, prohibiéndoles el armado de gazebos para protegerse de la lluvia, privándolos de baños, cortándoles el agua.

Al mes de la permanencia donde se movilizaron día tras día, lograron por fin ser recibidos por el presidente, Alberto Fernández, que se comprometió a abrir una comisión investigadora que se tomará dos meses para analizar los hechos de violencia institucional cometidos en la provincia jujeña. Los hermanos y hermanas, que han sido engañados demasiadas veces por un Estado que los incluye discursivamente mientras asiste al genocidio silencioso y el saqueo de sus tierras en beneficio del extractivismo, se encuentran exigiendo la participación de veedores indígenas en cada territorio y permanecen en lucha para asegurar que esta comisión efectivamente se concrete. Por lo pronto la presidencia se excusa en que falta la firma de su amigo el Ministro de justicia, Martin Soria, de la verdadera casta feudal que gobierna la provincia de Rio Negro hace 20 años para las transnacionales de la fruta y mineras. Juntos vienen de avalar y ejecutar la brutal represión y persecución política al pueblo mapuche.

El 3er Malón ha llamado a todas las fuerzas políticas, candidatos presidenciales que participarán de las elecciones de octubre, así como a los diputados y senadores del Congreso a pronunciarse con respecto a este conflicto. A través de la presencia de Myriam Bregman, y diputades como Juan Carlos Giordano, Romina del Plá, y Alejandro Vilca, el Frente de Izquierda Unidad ha ratificado el apoyo que viene dando a esta lucha en los territorios, denunciado la complicidad de todo el régimen político con el extractivismo.

Acompañamos al Malón en sus reclamos, convocamos a rodearlos de solidaridad y aunar las luchas junto a trabajadores, estudiantes, ambientalistas, mujeres y disidencias, entendiendo que solo en unidad y en las calles enfrentaremos el ajuste, el avance de la derecha y el saqueo. El 11/09 se realizará un festival Pluricultural en Plaza Lavalle, el 14/09 llevaran sus reivindicaciones a la marcha contra el ajuste de la Unidad Piquetera, y el 15/09 a la Marcha de los Lápices para volver a gritar fuerte NUNCA MAS. Arriba las wiphalas, los salarios y los derechos!! Abajo la reforma, el ajuste y el extractivismo!!

 

Artículos de Iván Ponce

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