Nov 28, 2020 Last Updated 9:11 PM, Nov 27, 2020

Debate con el PTS. La “derecha gana las calles” y la política del gobierno

Escribe Diego Martínez

En La Izquierda Diario y en sus intervenciones en asambleas sindicales y estudiantiles, los compañeros del PTS vienen insistiendo con el planteo de que “la derecha gana las calles” y que, por ende, hay que salir a disputar en el terreno de las movilizaciones callejeras con este sector. Sostienen además que el gobierno viene “cediendo” a sus reclamos y que la “derecha” le impone la agenda política a Alberto Fernández. Son planteos equivocados. La avanzada de la “derecha” no es tal y la política de ajuste y entrega parte de la iniciativa del propio gobierno. No se trata de una “concesión” a ningún sector. El planteo del PTS tiende a sembrar expectativas en una franja de luchadores acerca de que el gobierno peronista aplicaría una política distinta si no fuera presionado por la “derecha” y que, por lo tanto, la principal tarea es enfrentar a este sector y no al gobierno.

¿El gobierno “cede” frente a la derecha?

Lo venimos explicando en distintos artículos. Las convocatorias de sectores reaccionarios junto a  Cambiemos, como la que se dio el domingo pasado, expresan a grupos minoritarios y no hacen mella entre los trabajadores, quienes tienen fresco el recuerdo del gobierno de Macri y su política de ajuste.

Sobredimensionar el alcance de estas convocatorias solo sirve en los hechos para darle pie al gobierno para que insista con su planteo de que, ante el “avance de la derecha”, hay que apoyarlo a como dé lugar.

Más grave que esto nos parece que el PTS sostenga que “el oficialismo fue cediendo ante reivindicaciones del poder económico y los sectores conservadores. Eso les dio cada vez más moral para sus ‘banderazos’”. (Un nuevo banderazo en distintas ciudades del país, Laizquierdadiario, 13/9/2020).

Desde nuestro punto de vista, no es que el gobierno haya “cedido” a las presiones del “poder económico”, sino que Alberto Fernández gobierna para estos sectores. No fue por alguna movilización de la oposición patronal ni por la presión del empresariado que el gobierno convocó a una reunión en Olivos con la Sociedad Rural, la UIA y los grandes bancos, ni tampoco fue exclusivamente por la presión del “poder económico” que el gobierno trazó un plan de ajuste con los empresarios, con el aval de la oposición patronal y la burocracia sindical. La idea de que el problema del gobierno peronista es que “cede a presiones” puede llevar a que honestos compañeros, que tienen expectativas en el gobierno, piensen que el de Fernández es un “gobierno en disputa”, que cambia su política según las presiones que sufra. Algunos planteos del PTS se acercan peligrosamente a esta idea, por ejemplo cuando afirman que “[…] Alberto Fernández los envalentona a  seguir saliendo a la calles, ya que no utilizó la gran fortaleza que le dio la cuarentena, sobre todo en sus primeros momentos, para avanzar, sino que la oposición logró que el presidente retroceda con la expropiación de Vicentin, que el impuesto a las grandes fortunas siga siendo una promesa […]” (La derecha quiere ganar las calles: sus planes para la crisis y los motivos para enfrentarlos, LID 13/8/2020).

Para el PTS, la política de ajuste y “retroceso” siempre es una consecuencia de “ceder” ante la derecha. Este razonamiento solo trae confusión entre los luchadores. Hay que decir con todas las letras que el que impulsa la política de ajuste es el propio gobierno. Nadie lo “empuja a hacerlo”. Lo hace por motu proprio.

Las “alas” del gobierno

Lo de la confusión que se puede sembrar en torno de las supuestas disputas por la orientación política del gobierno también viene a cuento del análisis de las distintas “alas” del gobierno. Algunos medios de comunicación instalan insistentemente que en el gobierno hay distintas alas y que el peronismo kirchnerista representaría el ala más “radicalizada”. El PTS abona a esta idea diferenciando públicamente al gobierno peronista kirchnerista del actual, comandado por Alberto Fernández, pero en el que Cristina Kirchner es vicepresidenta. Los compañeros plantean: “ […] Este Frente de Todos no es lo mismo que el kirchnerismo […] Esta coalición es mucho más ‘moderada’ y de ‘reconciliación’. Se observa en muchas medidas, al margen del juicio de valor que se tenga de cada una: desde aquel descabezamiento de la Corte Suprema que venía del menemismo a esta “reforma judicial” que hace mucho ruido y tiene pocas nueces; desde ese intento frustrado de reestructurar el sistema mediático con la ley de medios a esta regulación esencial de las tarifas, o desde aquella apelación a cierto discurso ‘setentista’ a este alfonsinismo un poco gris que pregona el profesor de derecho penal” (El poder de la derecha, LID, 18/8/2020).

La alianza gobernante es una coalición peronista en la que convergen distintos sectores que se unieron con el mero fin de ganar las elecciones. Si tienen disputas entre ellos están motivadas por peleas de espacio de poder y no porque un sector quiera medidas más radicalizadas que otro. Es importante que desde el Frente de Izquierda Unidad seamos claros y contundentes en este aspecto y no confundamos tildando de “menos moderado” al kirchnerismo. Muchos compañeros, equivocadamente, tienen la expectativa de que el “ala cristinista” del gobierno impulse medidas a favor de los trabajadores. Hay que recordar que fue la propia Cristina la que le aconsejó a Alberto cerrar el acuerdo de entrega con los bonistas y que Máximo Kirchner fue anfitrión, junto al presidente, en la reunión de la Quinta de Olivos que contuvo a lo más “granado” del empresariado argentino.

Una política que desorienta en la acción

Las posturas titubeantes del PTS hacia el peronismo lo llevan a adoptar posiciones claudicantes frente al gobierno que desorientan políticamente en el terreno de las luchas. Así fue que, en la reunión del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, que agrupa a organismos de derechos humanos independientes y a la izquierda, estuvo en contra de levantar la consigna “el gobierno es responsable” frente a los casos de gatillo fácil que se dieron en la cuarentena. En distintos encuentros estudiantiles votaron repudiar el acuerdo con los bonistas, pero no incluyeron la consigna “no al pago de la deuda externa”.

Más grave aún es la política que impulsaron en organismos sindicales. En el plenario provincial de delegados bonaerenses convocado por los Suteba opositores plantearon que el eje de la acción de los trabajadores era tomar las calles para evitar que “las cope la derecha”. Es una política totalmente equivocada. Si hay que copar las calles es para, en primer lugar, luchar contra el ajuste que impulsa el gobierno, y la forma de enfrentarlo es con la unidad de todos aquellos que rechazamos esta política, empezando por los sindicatos combativos agrupados en el Plenario del Sindicalismo Combativo, junto a la izquierda, los movimientos sociales y demás sectores.

Seguiremos dando estos debates junto al PTS en los distintos espacios políticos que compartimos.

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