Juan Carlos Giordano, diputado nacional de Izquierda Socialista FIT/Unidad
El resultado fue sorpresivo. En una elección polarizada, donde las encuestas daban ganador a Lula aunque por poco, se dio lo contrario. Lamentablemente ganó el hijo de Jair Bolsonaro, representante de la ultraderecha y de Donald Trump en la región. Se dio un voto completamente equivocado de cientos de miles que expresaron el repudio a Lula Da Silva de esta manera y también con una importante abstención.
Lula vino gobernando para los de arriba, a tal punto que el 80% de la población se ha tenido que endeudar para comer, además de sufrir ataques a la salud, a la educación y sufrir las políticas al servicio de los grandes empresarios, bancos y el agronegocio. Es decir, ante las no soluciones para la clase trabajadora y demás sectores populares por parte de Lula, se dio un voto castigo. A lo sumo tomó medidas parciales, completamente insuficientes, con un doble discurso de que es un gobierno popular, mientras dejaba correr la inflación y el aumento de los precios, los bajos salarios y recortes sociales. Es decir, sin tocar las bases del sistema capitalista durante los 17 años de gobiernos del PT desde 2003 a esta parte, generó el caldo de cultivo para que la derecha aproveche y se reacomode nuevamente después de la derrota sufrida en 2022, y termine ganando ahora en primera vuelta.
Ante estos gobiernos que con un discurso de centroizquierda gobiernan para los grandes capitalistas, es que fomentamos la unidad de la verdadera izquierda revolucionaria, como hacemos en Argentina con el Frente de Izquierda Unidad, postulando una salida de fondo que solo un gobierno de la izquierda y de la clase trabajadora puede imponer, no el peronismo o el lulismo en Brasil. En la segunda vuelta del 25 de octubre llamamos a repudiar a Bolsonaro, alertando sobre lo peligroso que sería tener en Brasil un gobierno ultraderechista amigo de Trump, Netanyahu y Milei. Lo haremos con la táctica que adoptará próximamente nuestro partido hermano de ese país, la CST.