
Escribe José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista FIT/Unidad
Milei miente descaradamente. No sólo habla de los “millones que sacó de la pobreza” (qué sólo están en su imaginación). También insiste en que los salarios están subiendo. Todos los datos los desmienten, hasta los oficiales.
Los salarios continúan cayendo. Según el propio Indec subieron en noviembre apenas 1,8%, mientras la inflación fue de 2,5%. En el sector privado registrado, el aumento fue de 2,1%, también por debajo de la suba promedio de los precios. El sector público, como veremos más abajo y cómo ya es tendencia en todo el gobierno de Milei, se derrumba hasta el subsuelo.
No es un dato casual de noviembre. Es algo que se viene repitiendo mes a mes. Claramente, los salarios están por debajo de noviembre de 2023. El promedio de todos los salarios registrados da una caída de 6,4%. Ni hablemos lo que pasa en el universo creciente de los precarizados, tercerizados y no registrados.
Alguien podría decir que el hecho de que los salarios privados registrados hayan perdido “sólo” dos puntos contra la inflación en el período enero-noviembre de 2025 no es tan grave, más allá que esto sólo basta para desmentir los dichos del presidente. Pero esto es apenas un promedio que esconde situaciones muy graves. Salvo los gremios de maestranza y aceiteros, todos los demás perdieron. La UOM, tuvo un incremento de 25,9%, perdiendo casi 6%, Camioneros 26,4%, perdiendo 5%, Alimentación 24,7%, con caída de casi el 7%. Y Empleados de Comercio, el gremio con más trabajadoras y trabajadores, también quedó abajo, con 28,5%, por detrás del promedio.
Y aún todos estos incrementos esconden algo: como el gobierno no homologa aumentos de convenio superiores al 1% mensual (demostrando que su objetivo, diga lo que diga Milei, es que los salarios caigan sistemáticamente comparados con la inflación), muchos gremios otorgan sumas fijas, o por única vez, o no bonificables ni remunerativas. Esto termina impactando en cómo se liquidan las horas extras, los aguinaldos, o incluso en que se dan aumentos que no recuperan lo perdido en los salarios cobrados en meses anteriores.
La situación se agrava cuando recordamos que, además, todos estos números son comparados contra la inflación oficial de Indec que no refleja, ni de cerca, la pérdida del poder adquisitivo en términos de canasta familiar, donde la caída promedio de los ingresos de las y los trabajadores desde el comienzo del gobierno de Milei ronda el 15%.
Las perspectivas para este año no son alentadoras. La consultora ACM afirma “si la dinámica salarial actual en el sector privado registrado se mantiene (suba nominal en torno a 2%), dada la inflación anual de 31,5% para el 2025, sería esperable que los salarios registrados observen una baja en torno al 2,6% en términos reales.”
¿Qué pasa con los salarios estatales?
La “motosierra” de Milei se ensañó en particular con las y los trabajadores del sector público. Sus salarios cayeron 14 puntos contra la inflación medida por el IPC. Pero en realidad fue peor para los estatales nacionales, que cayeron más que lo de las provincias.
En noviembre, último mes del que hay información, por ejemplo, los salarios estatales subieron apenas 1,3%, cuando la inflación del mes fue casi el doble (2,5%).
El Indec reconoce la disparidad entre los aumentos de los sueldos nacionales (21,3%), mientras que en el promedio de las provincias fue 33,5% (por supuesto que ver estos porcentajes de aumento esconde que en muchas provincias los sueldos de las y los trabajadores del Estado arrancan de valores de indigencia). Un dato es que en provincia de Buenos Aires, los aumentos otorgados por Kicillof fueron de 25,9%, por encima de los de Milei pero aún así perdiendo casi cuatro puntos contra la inflación oficial.
Según el Instituto de Estudios y Formación de la CTA, los aumentos de 2025 de las y los estatales acumularon 17,5%, contra una inflación oficial de 31,5%. (¡14,4% por debajo!).
Las consecuencias: el crecimiento astronómico de las moras en los préstamos
Todo esto tiene sus consecuencias. ¿Cómo hacen las y los trabajadores para llegar a fin de mes si sus ingresos están en niveles de pobreza y en muchos casos de indigencia? La respuesta durante el primer año del gobierno de Milei fue: “endeudándose”. Las y los trabajadores en blanco terminaron usando sus tarjetas de crédito para comprar comida en cuotas. Los no registrados recurrían a préstamos por fuera del sistema financiero, a un costo mucho mayor.
Por supuesto, todo esto tiene un límite: millones de familias trabajadoras ya no pueden pagar las deudas que se les acumularon. O, peor aún, tomaron préstamos para pagar deudas, creando una bola de nieve informal. Por eso, según datos del propio Banco Central, las moras (los incumplimientos) en los pagos de los préstamos personales aumentó a un valor récord: 11%. En los préstamos a hogares la mora ya llegó a 8,8%. En tarjetas de crédito subió a 8,4%. Para comparar de qué estamos hablando: hace un año la mora en préstamos personales era de 3,4% y en tarjetas de apenas 1,6%.
La CGT debe romper la inmovilidad y llamar a paro y plan de lucha
El ajuste y la motosierra siguen avanzando. A esto se suma la ola de despidos. Y la ofensiva en curso del gobierno para imponer la reforma laboral. Mientras tanto, la burocracia de la CGT sigue “deshojando la margarita”, entre llamados al diálogo y declaraciones “opositoras” sin llamar a ninguna medida.
Se impone la exigencia de un aumento salarial de emergencia, para que nadie gane menos que la canasta familiar. Y la reapertura de todas las paritarias, sin el techo miserable que le impone la Secretaría de Trabajo, que se niega a homologar cualquier acuerdo que supere el 1% mensual. Del mismo modo, hay que salir ya mismo a enfrentar la reforma laboral esclavista.
Para todo esto la salida es una sola: movilizarse masivamente, apoyar todas y cada una de las luchas en curso y llamar a un paro nacional y un plan de lucha. Desde Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda Unidad y el sindicalismo combativo seguimos denunciando a la CGT por su pacto de inmovilidad con el gobierno y exigiéndole que llame a estas medidas, mientras nos preparamos para movilizarnos masivamente el día del tratamiento de la ley de reforma laboral.