Nov 27, 2021 Last Updated 3:48 PM, Nov 26, 2021

Escribe Guillermo Sánchez Porta

Como veníamos alertando, la reunión del Consejo Federal de Educación (CFE, integrado por los ministros de Educación de todas las provincias) demostró que no había “grieta” en la política educativa. No eran sólo Larreta, Acuña y Cambiemos “los malos” que querían imponer una presencialidad absurda y peligrosa para la salud. Hoy, también Trotta y los gobernadores peronistas, kirchneristas y de los partidos provinciales como el MPN, Kicillof, Alicia Kirchner, Schiaretti, Perotti, todos, apoyaron y aprobaron implementar en todo el país, el mismo “protocolo” que Larreta y Acuña en CABA. A la reunión se sumó y la cerró Alberto Fernández. Dijo que “la pandemia no terminó, pero o seguimos paralizados o tratamos de reacomodar nuestra vida con el virus”

Para esto, el CFE tuvo que resolver desconocer el semáforo epidemiológico que se utiliza en todos los países para definir el aislamiento sanitario y si hay condiciones de volver a clases presenciales. Si se respetara, sólo en Formosa, La Pampa y en una decena de ciudades se podría autorizar.  

Fernández agregó: "esta vez, es volver llenos de cuidados, preservando la distancia de docentes y alumnos, y priorizando a la salud de los docentes, a quienes debemos vacunar lo antes posible". Con ese fuerte apoyo político, Larreta decidió arrancar las clases presenciales en CABA, con la mayoría de las escuelas sin condiciones de cumplir los “protocolos sanitarios” aprobados por ellos mismos. Y lo mismo piensan hacer Kicillof y todos los gobernadores el 1º de marzo.  

Fernández y el CFE dejaron en claro que su prioridad es que no quede ningún trabajador licenciado de trabajar por tener que cuidar a sus hijos. Y que empezará una situación caótica y mentirosa de la “vuelta a clases”. Presionando a directivos y amenazando a los docentes que son conscientes del incumplimiento del protocolo, las escuelas terminaron inventando sus propias reglas. De “burbujas” de 30 pibes por aula, las escuelas definen hacer dos o tres “burbujas” de 8/10, que sólo van un par de días a la semana. Las cooperadoras escolares deben comprar lavandina, alcohol y pilas para termómetros. Se indica a los docentes que realicen diferentes tareas y con cualquier grupo. 

En CABA, con sólo un tercio de alumnos volviendo, los transportes públicos se colmaron y convirtieron en lugar privilegiado del Covid, como alertaron los docentes de Ademys. Los problemas de infraestructura, baños, agua, siguen intactos. Y, en una semana ya se han comprobado decenas de casos de Covid-19 en las escuelas. ¡Y todavía faltan los contagios que empiecen por la presencialidad! Tan absurdo es todo, que miles de familias deciden, con buen tino, no mandar a sus hijos aún. 

Los docentes y estudiantes de CABA se han convertido en el “conejillo de indias” de esta peligrosa y criminal política educativa nacional. El protocolo de Larreta, Acuña y Trotta es impracticable. Y, en muchas escuelas directivos y docentes hicieron lo imposible para cumplir con algún tipo de presencialidad exponiéndose al peligro de una explosión de contagios. La firmeza de Ademys y miles de docentes y padres exigiendo un protocolo seguro, logró evitar que la irresponsabilidad gubernamental fuera mayor. 

Sin dudas, en las próximas semanas se irán sumando los grupos y escuelas que deberán cerrar por contagios y por la falta de condiciones sanitarias en todo el país. Ese será el costo del “simulacro” del regreso a la presencialidad de Fernández, Trotta y todos los gobernadores. 

Llamamos a las familias trabajadoras a organizarse y apoyar a los docentes que se ponen al frente del reclamo por un regreso seguro a la presencialidad, ya que las escuelas se abren con recursos, no con discursos.

Escribe Graciela Calderón, secretaria adjunta Suteba La Matanza 

En la reunión del Consejo Federal de Educación donde aprobaron los nuevos protocolos para el regreso a la presencialidad, los ministros de educación no estuvieron solos. Participaron Hugo Yasky, Baradel de Ctera, y la burocracia sindical docente de UDA, CEA, AMET y Sadop. Pese a todas las críticas que venían haciendo al protocolo de Larreta, todos ellos se “cuadraron” ante las órdenes de Trotta y Fernández, que lo aprobaron y extendieron a todo el país. UTE de CABA, que venía amenazando con no iniciar las clases presenciales, pasó a un tibio “estado de alerta” concurriendo a la escuela. Otra vez la burocracia que siempre critica a Larreta y Cambiemos, termina dejando pasar sus medidas. La deserción de UTE dejó sólo nuevamente al sindicato combativo Ademys y a los docentes que querían luchar, que realizaron un paro de 72 horas, una conferencia de prensa el 17 junto a los Suteba Multicolores que lo apoyamos, y una caravana al ministerio de Educación, acompañados de Familiares por el regreso seguro y dirigentes del Frente de Izquierda. Ademys resolvió continuar el plan de lucha para frenar la presencialidad donde no estén dadas las condiciones sanitarias y un paro de 24 horas el 1º de marzo, junto con los sindicatos combativos del país que realicen una jornada de lucha ese día, en defensa de la educación, la salud y el salario.

En San Juan, la burocracia también llamó a volver a las escuelas, pero miles de docentes se autoconvocaron llamando a parar y realizaron una importante movilización.

En Neuquén, impulsados por la oposición Multicolor y asambleas virtuales multitudinarias, la burocracia Celeste de la TEP de ATEN debió aprobar un paro de cinco días, que luego dejó “en suspenso”.

En Misiones nuevamente la docencia salió a las calles en reclamo salariales y sanitarios. Al igual que Chubut que sigue exigiendo el pago de los meses de salarios adeudados y aumento salarial.

En Buenos Aires, Baradel de Suteba se juntó con Kicillof y dijo que “el inicio de clases el 1º de marzo está garantizado”, aunque la “revinculación con un millón de estudiantes en las escuelas”, que anunció el gobernador en conferencia de prensa, fue otro fiasco, porque el 70% de las escuelas no abrieron por no cumplir siquiera con su propio protocolo. La campaña de los Suteba Multicolores, que llamamos a hacer relevamientos en cada escuela, actas y retirarse si no estaban en condiciones, fue muy fuerte y muchos directivos decidieron directamente no convocar.

Ahora en La Matanza y otras seccionales multicolores, aprobamos no iniciar el 1º de marzo con dos días de paro y movilización, y seguir la campaña de relevamientos y cierres donde no haya condiciones. Y paro el 8 de marzo, día internacional de la mujer. El jueves 25 realizaremos un Plenario provincial para definir medidas unificadas.

Situaciones similares se viven en todas las provincias, Córdoba, Santa Fe, Santa Cruz, Tucumán, etcétera. Se debate la imposibilidad de un regreso seguro a las escuelas por falta de garantías epidemiológicas, sanitarias y de infraestructura. Y la necesidad de un aumento que recupere las pérdidas de estos años, saque al salario docente del nivel de pobreza y blanquee las cifras en negro, para llegar a la canasta familiar.

Ctera y los sindicatos docentes deberían romper su acuerdo con el gobierno y llamar a unificar la lucha en todo el país. Desde la agrupación Docentes en Marcha llamamos a la docencia a exigírselos. Y, junto a todos los sindicatos y seccionales combativas y opositoras, unificar en una jornada nacional de lucha el 1º de marzo, votado ya en Ademys y Sutebas Multicolores.

En el cierre del Consejo Federal de Educación, el presidente Fernández dijo que “Nada es más importante para nosotros que la salud y la educación de los argentinos, porque sin salud no hay presente y sin educación no hay futuro. Nuestra responsabilidad es cuidar la escuela y lograr que los presupuestos educativos no solo no sufran recortes, sino que crezcan año tras año”

Pero, del dicho al hecho… Desde la asunción del gobierno del Frente de Todos, la Nación sigue sin hacerse cargo de las escuelas públicas, que quedan en manos de las gobernaciones y sigue cayendo el presupuesto educativo. Lo que no deja de subir es el porcentaje de PBI para pagar la deuda externa a los banqueros.

Por eso el diputado nacional de Izquierda Socialista, Juan Carlos Giordano, entregará a los sindicatos docentes combativos y opositores del país para sumar su apoyo, un proyecto de Ley de Emergencia Educativa que, como plantean en sus pliegos de reivindicaciones, sirva para garantizar los fondos necesarios para resolver los problemas edilicios, sanitarios, de insumos, nombramientos, infraestructura, creación de escuelas y aumento salarial, que reclaman. Para eso, sacar el dinero de suspender los pagos de la deuda externa, cobrar fuertes impuestos a las multinacionales y anular los subsidios a la educación privada.

Este miércoles 17 de febrero se llevó a cabo el primer día de huelga y una conferencia de prensa que resolvieron democráticamente los y las docentes combativas en el marco de un plan de lucha impulsado por el sindicato Ademys, exigiendo que el gobierno porteño implemente las medidas y los protocolos necesarios para un retorno seguro a la presencialidad en las aulas. Como denunciaron nuevamente durante la conferencia de prensa de hoy, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no amplió la planta de auxiliares de limpieza, no llamó a concurso a nuevos docentes, no arregló las escuelas y mucho menos abrió la discusión paritaria adeudada.

En la conferencia de prensa realizada por Ademys frente a la jefatura de gobierno participó el legislador porteño por el Frente de Izquierda Unidad en representación de Izquierda Socialista, Pablo Almeida expresó: “los grandes anuncios de Larreta, Acuña y Trotta obligan a miles de alumnos, docentes y no docentes a concurrir a las escuelas sin ningún protocolo de seguridad ni medidas de higiene necesarias en el marco de esta pandemia”. Agregó también: “las escuelas no se abren con discursos sino con recursos y los recursos necesarios para resolver una presencialidad segura existen. Son los mismos recursos que el gobierno nacional usa para pagarle al fondo monetario internacional y demás instituciones usureras”.

Por último, la conferencia de prensa llamó a apoyar las distintas jornadas del plan de lucha por un retorno seguro a la presencialidad convocando a la caravana de mañana jueves desde el congreso nacional al palacio Pizzurno a las 17hs.

 

CONTACTO

Legislador Pablo Almeida: 11-3377-0008 @palmei

Facebook: Pablo F. Almeida

Prensa del legislador: 1161934551

Ya en la primera semana de enero, con la ministra de CABA, Soledad Acuña, como abanderada, se inició una fuerte campaña planteando el regreso normal a las clases y acusando a la docencia de no querer trabajar. El ministro de Educación nacional, Trotta, los gobernadores Kicillof, Alicia Kirchner, Schiaretti, Gutiérrez y todo el arco político patronal también anuncian que empezarán las clases presenciales sin presentar siquiera un protocolo sanitario.   

Dialogamos con Mariana Scayola y Jorge Adaro, secretarios general y adjunto respectivamente, del combativo sindicato docente de CABA Ademys y dirigentes de Docentes en Marcha e Izquierda Socialista.

ES.–¿Por qué creen que Fernández, Trotta, Larreta, Acuña y otros gobernadores han lanzado esta campaña?

J.A.– El apuro por una presencialidad sin garantizar las condiciones sanitarias en las escuelas ni el cuidado de docentes, estudiantes y familias responde a una disputa electoral. Cambiemos, con Larreta y Acuña, intenta ganar a un sector de la opinión pública presentándose como “defensores de la educación”, pero solo realizan anuncios mediáticos, no han presentado ningún protocolo. Fernández, Trotta y el peronismo no se quedan atrás. Trotta va a distintas provincias a defender la presencialidad ya y que sea parte de la “nueva normalidad”. Pero ninguno garantiza condiciones sanitarias ni equipos y conectividad para un escenario mixto de presencialidad y virtualidad.

Kicillof también ofrece las mismas condiciones que en CABA, remarcando el acuerdo que tiene con la burocracia de los sindicatos del Frente de Unidad Docente Bonaerense (Suteba, FEB, Udocba). La diferencia con Larreta es la fecha, el 1° de marzo.

ES.–¿Están a favor del retorno a clases presenciales? ¿Hay posibilidad de clases normales?

M.S.– Claro que estamos a favor de las clases presenciales, allí es donde nos sentimos más cómodos trabajando, relacionándonos de manera directa con los pibes, las reivindicamos pedagógicamente. Las condiciones de trabajo en la virtualidad fueron terribles, sosteniendo conectividad y equipos con nuestros salarios, con jornadas larguísimas. Sumado a tareas domésticas, en un gremio mayoritariamente de mujeres, sobre las que recae el cuidado de niños. Ha sido extenuante. Ahora bien, exigimos todas las condiciones sanitarias para que no exploten los contagios en las escuelas y es lo que no garantizan los gobiernos. Escuelas con baños en condiciones, ventilación adecuada, espacios acondicionados al distanciamiento y el traslado de los alumnos a las escuelas en transportes escolares. El transporte público hoy ya lleva a los trabajadores en condiciones inadecuadas.

ES.–¿Cómo se podrían garantizar las condiciones para el regreso?

M.S.– Categóricamente decimos que hoy no están dadas las condiciones. Los gobiernos también lo saben, por eso empiezan con anuncios rimbombantes de la vuelta a la presencialidad y luego los van relativizando. Debería arrancar con una modalidad mixta, pero para eso los gobiernos deben garantizar conectividad gratuita y equipos para docentes y estudiantes. Hay que triplicar la cantidad de docentes para garantizar clases presenciales con grupos reducidos y turnos y clases virtuales, con auxiliares necesarios y los elementos para poder mantener la higiene de los edificios de manera permanente.

ES–¿Es posible que el gobierno nacional y los gobernadores implementen esas medidas?

J.A.– El gobierno nacional, los gobernadores y la oposición patronal no están dispuestos a invertir lo que se necesita para poder retomar algún tipo de presencialidad y mantener la virtualidad hasta que se normalice todo el sistema. Por eso solo hacen campaña mediática de que “la educación es prioritaria” y “hay que regresar ya a la normalidad”. Ellos han tomado la decisión de acordar con los banqueros y el FMI para seguir pagando la deuda externa. No están dispuestos a reasignar partidas para garantizar las condiciones sanitarias y educativas, las reformas de infraestructura ni la creación de las escuelas necesarias, o los nombramientos de docentes y auxiliares. ¡Al contrario, han recortado el presupuesto educativo para 2021, sobre todo en CABA! Por eso nosotros planteamos la necesidad de organizarnos para luchar y exigir partidas presupuestarias de emergencia. Impulsamos la movilización de docentes, estudiantes, trabajadores y familias para lograrlo.

ES.–Los gobiernos solo debaten presencialidad. ¿El tema salarial estaría saldado?

M.S.– ¡De ninguna manera! El año pasado la docencia perdió entre 10% y 20% del salario en relación con la inflación, según la provincia. ¡Y encima tuvimos que sostener la virtualidad con nuestros bolsillos! Es fundamental tomar nacionalmente la pelea por aumento de salarios que recupere la pérdida de 2020 y cubra la canasta familiar que, según el Indec, está en 82.000 pesos. Y, además, es necesario un bono que cubra una canasta tecnológica para los gastos extras de la virtualidad o que el gobierno garantice su gratuidad. ¡No puede ser que tengamos que seguir pagándola los trabajadores de la educación o las familias de los estudiantes! La cuestión salarial debe ser resuelta antes del inicio del ciclo lectivo, sea virtual o semipresencial. Y Trotta, Larreta, Kicillof y todos los gobernadores, escondiéndose detrás del debate de presencialidad, ni hablan del salario.

ES.–¿Qué política van a proponer a la docencia porteña desde Ademys ante la definición de Acuña de regresar el 17 de febrero y amenazar a los docentes que no se presenten? UTE-Ctera plantea una “retención de servicios”.

M.S.– En Ademys definiremos las medidas en asambleas abiertas, como hemos hecho durante todo 2020. Son las bases docentes las que definen democráticamente qué postura adoptar, siempre. Vamos a impulsar desde el 8 de febrero relevamientos de las verdaderas condiciones de cada escuela para desenmascarar las mentiras de Acuña. Haremos asambleas por escuelas y en esa semana estaremos convocando una gran asamblea abierta y unificada de toda la docencia de la Ciudad de Buenos Aires donde podamos debatir los relevamientos y definir un plan de lucha por condiciones para la presencialidad, para la virtualidad y el salario.

J.A.– UTE, el gremio de Ctera en CABA, está denunciando correctamente a Larreta y Acuña sobre la imposibilidad de retomar las clases presenciales ya. Y plantea una “retención de servicios” en donde no estén dadas las condiciones para volver. Nosotros creemos que no podemos dejar que el gobierno divida a la docencia “escuela por escuela”, que empiecen en algunas pocas escuelas de zonas con recursos y cooperadoras que garanticen ciertas condiciones y no empiecen solo en las escuelas pobres. Como gremio, desde Ademys debemos impulsar la lucha unificada de todos los docentes de la Ciudad en unidad con todos los gremios. Y reclamamos a Ctera que unifique la lucha nacionalmente, terminando con esa política de abandonar a cada docente en su provincia. También le exigimos a las CTA y la CGT que rompan su pacto con el gobierno nacional y convoquen a luchar por salarios y por la defensa de la educación de los hijos de los trabajadores.

ES.–Hay grupos de “padres organizados” que apoyan la política gubernamental y también grupos de familias que plantean el regreso seguro a las aulas.

J.A.– “Padres organizados” u organizaciones similares, junto a ONG vinculadas a grupos empresariales apoyan la presencialidad ya, atacan a los docentes y no exigen nada a los gobiernos. Existen en CABA, en Buenos Aires y en varias provincias, vinculados a Cambiemos. Pero también en provincias como Santa Cruz, auspiciadas por el gobierno de Alicia Kirchner.

M.S.– También surgieron agrupamientos en CABA como “familias por el regreso seguro”, que impulsan condiciones seguras para los estudiantes y trabajadores y están denunciando activamente a Larreta y Acuña, defendiendo la escuela pública. Desde Ademys e Izquierda Socialista llamamos a apoyar y fortalecer esta organización de las familias de trabajadores en apoyo a los reclamos docentes y la escuela pública. Es fundamental para apoyar las medidas de lucha que tome la docencia y coordinar las acciones y movilizaciones que desde Ademys y los sindicatos combativos votemos realizar, ayudando a contrarrestar el ajuste y las campañas contra la docencia. Con la unidad de los docentes y el apoyo de estudiantes, familiares y trabajadores podremos lograr nuestras reivindicaciones.

 

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