Jan 22, 2022 Last Updated 4:04 PM, Jan 20, 2022

Izquierda Socialista

El próximo sábado 11 de diciembre el Frente de Izquierda Unidad está convocando, junto a un arco muy importante de organizaciones políticas, sindicales y sociales, a una gran marcha y acto en Plaza de Mayo bajo la consigna: “La deuda siempre se paga con el hambre del pueblo. Ningún acuerdo. ¡Fuera el FMI!”. Será una tribuna para exigir que la plata vaya a salarios, jubilaciones, salud, educación y un plan de viviendas para generar trabajo genuino, y no para seguir pagando una deuda externa usuraria y fraudulenta o para engordar los bolsillos de un organismo imperialista como el Fondo Monetario Internacional.

Alberto Fernández se pasó estos dos años denunciando que Macri nos endeudó y que esa plata fue para financiar la bicicleta financiera y la fuga de capitales. Ni un peso llegó al pueblo trabajador. Sin embargo, ahora plantea que no hay otra salida que pagarla y aceptar las exigencias del FMI. Quieren engañarnos diciendo que lograrán un acuerdo que incluya “la reactivación y la inclusión social”. ¡Mentira! No existió ni existe ningún acuerdo con el Fondo que no implique un gran ajuste a costa del pueblo. Lo podemos corroborar viendo toda la historia de los acuerdos del FMI, con Argentina o con cualquier otro país del mundo. La firma del pacto con el Fondo significará, sin dudas, un ajuste mayor al actual. Ya este año, para dar señales a las negociaciones en curso con el FMI, el ministro Guzmán implementó un ajuste que generó que, mientras crecía la inflación, se pulverizaran los salarios y las jubilaciones, continuaran los despidos y se incrementara la pobreza. En estos días, el gobierno de Alberto Fernández le ha dado más “guiños” al Fondo, al anunciar el fin de la doble indemnización y del decreto que prohíbe los despidos.

En las próximas semanas, el Frente de Todos va a enviar un proyecto de ley con el objetivo de obtener el aval del Congreso al pacto con el FMI y los pagos de deuda usuraria. Va a tener el apoyo de Juntos por el Cambio y también de los “libertarios” de Milei y Espert. Será una ley centralmente para ratificar el acuerdo con el Fondo, pero que también otorgará un montón de beneficios para las multinacionales petroleras, megamineras, el agronegocio y las automotrices. La contrapartida será un mayor ajuste para el pueblo trabajador, más endeudamiento, saqueo de nuestros recursos, mayor contaminación, más flexibilización laboral y nuevos ataques a los jubilados. Vergonzosamente, no solo tendrá el aval de todos los partidos patronales, sino que también será apoyado por la burocracia sindical de la CGT y las CTA.

Es falso que el acuerdo con el Fondo nos permitirá salir de la crisis. Todos los países se hundieron cuando tuvieron que pagar deudas usureras. Ninguno salió adelante de la mano de pactos con el FMI.

Frente a este acuerdo “unánime” de políticos patronales, burócratas sindicales, periodistas y economistas del establishment, desde el Frente de Izquierda Unidad hemos convocado ampliamente a oponernos y a salir a luchar para enfrentarlo. En la perspectiva de conformar un gran movimiento nacional contra el FMI y por el no pago de la deuda externa.

Ya han decidido participar sindicatos docentes como Ademys y los Sutebas combativos, el sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López (que también está convocando a otras fuerzas del municipio) y los ferroviarios del Sarmiento, entre otros, algunos de los cuales lo han votado en asambleas de sus respectivos gremios. También han confirmado su participación en la marcha y acto del sábado 11 un número muy importante de organizaciones sociales que repudian al FMI, así como el resto de la izquierda que no es parte del FIT Unidad.

Por supuesto, también estarán presentes todas las diputadas y diputados, legisladores y concejales que ha conquistado el Frente de Izquierda en las últimas elecciones, que desde ya ponen sus bancas al servicio de esta gran pelea.  

El 11 es una cita de honor para repudiar este nuevo pacto de coloniaje, sometimiento y dependencia. Tenemos que ser decenas de miles. Hay que continuar invitando ampliamente en los lugares de trabajo, estudio y en cada barrio, invitando familiares y amigos.  

Saquemos pronunciamientos desde todos los lugares posibles. Porque todos vamos a ser ajustados si se firma el acuerdo. Los trabajadores verán reducirse aún más sus salarios, se intentará avanzar con la flexibilización laboral y muchos puestos de trabajo estarán en peligro. Los jubilados serán ajustados más aún que en la actualidad. Los jóvenes serán perjudicados por los ajustes en la educación pública. Avanzará el saqueo de los recursos naturales, con la excusa de “exportar más” para generar más dólares para pagarle a los usureros internacionales. Las mujeres verán reducirse aún más el ya casi inexistente presupuesto para combatir la violencia de género. Y así podríamos seguir hasta el infinito. Por eso todas y todos tenemos motivos para estar presentes el 11. Vení con tus reclamos junto a Izquierda Socialista en el FIT Unidad.

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Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional Izquierda Socialista/FIT Unidad

En la nueva carta titulada “Los silencios y las curiosidades” Cristina Kirchner reconoce que va a pagar la deuda de Macri. Un claro sí al FMI, que a muchos les cuesta ver, porque está envuelto en su consabido doble discurso.
 
La carta, según Cristina, responde a los interrogantes mediáticos sobre qué va a hacer ante “un posible acuerdo con el FMI por los 57.000 millones de dólares que pidió el gobierno de Mauricio Macri en el año 2018”. Algunos medios han reflejado que la misiva no es un respaldo al gobierno. Se agarran de la frase “la lapicera no la tiene Cristina, siempre la tuvo, la tiene y la tendrá el presidente”. Claro que siempre hay interpretaciones de cada hecho político, y en este caso de las acostumbradas frases en doble sentido por parte de la ex mandataria para despegarse de lo que sabe será para peor. Pero no se trata de interpretaciones sobre la carta, sino lo que dice. “Apoyo al presidente, voluntad de pago y cierre del acuerdo”, fue la lectura de la Casa Rosada (Página12, 29/11). El mismo diario refleja a voceros del gobierno diciendo “hay unidad en el Frente de Todos en las negociaciones que lleva adelante Guzmán, siempre pagamos y hay que pagar”. El periodista cristinista Eduardo Aliverti en su larga columna de los lunes en dicho matutino señala “Cristina ratificó que nadie está hablando de desconocer deudas”.

Cristina critica al macrismo, pero sabe que va a apoyar. Mario Negri de la UCR dijo: “¿De dónde sacan que estamos en contra de un acuerdo con el FMI?” (Clarín, 29/11). Carrió también pidió acompañar el acuerdo. ¿Qué la motivó entonces a escribir esta nueva carta?

Cristina intenta despegarse de la mayor y extrema gravedad social que va a venir cuando se firme el nuevo acuerdo con el FMI. Sabe que se viene un mayor ajuste y más entrega, y se resguarda para decir “yo lo alerté”. Ya lo hizo cuando tras la derrota en las PASO pateó el tablero diciendo que hubo una “catástrofe electoral” culpa de un ajuste para pagar la deuda. Lo que no dijo es que ese ajuste lo vino apoyando ella y su espacio político, especialmente el robo a millones de jubiladas y jubilados con el cambio de movilidad que votó.

Este interrogante -sobre que no se sabría qué haría Cristina ante la deuda contraída por Macri-, queda claro en sus propias palabras: “¡Y ojo! Que nadie está hablando de desconocer deudas. Creo que el kirchnerismo tiene un atributo histórico que es el de haber pagado las deudas que generaron otros gobiernos”, señaló.

Cristina confiesa que en los doce años de gobierno peronista kirchnerista se pagaron deudas de otros gobiernos. ¿A qué se refiere? A todos los que desde 1983 vienen pagando con tremendos planes de ajuste. Lo cual no es ningún mérito.

Tenemos que recordar que el origen de la deuda fue en la dictadura del genocidio, que luego Alfonsín la reconoció con el aval del peronismo de entonces, aunque no había registros contables. Luego fue el peronismo menemista (con apoyo de la familia Kirchner) el que en los años ´90 entregó todas las empresas del Estado para pagar, y la deuda creció el doble. Luego vino el endeudamiento de De la Rúa, llevándonos a la crisis de 2001. Contra el brutal ajuste que aplicó ese gobierno radical que se hacía pasar de centroizquierda, para pagar, se dio la rebelión del Argentinazo que impuso el no pago por varios años, plata que se usó para paliar en parte la delicada situación social de entonces. Era la oportunidad para seguir por ese camino y desconocer definitivamente esa mal llamada “deuda” apoyándose en la gran lucha nacional que protagonizó el pueblo. Sin embargo, Néstor y Cristina hicieron lo opuesto. Le pagaron de contado al FMI y reanudaron todos los pagos, reconociendo bonos de los usureros que habían quedado en la lona. Otra vez el peronismo (en este caso el kirchnerista) fue pagador serial de falsas deudas en beneficio de banqueros y el FMI, no del pueblo trabajador.

Ahora el Frente de Todos hace lo mismo. En diciembre de 2019, antes de la pandemia, hizo votar la famosa “ley de emergencia” (y otras) donde ya disponía de 4.500 millones de dólares para pagar la deuda dejada por Macri. Cristina lo reconoce cuando dice “La Cámara de Diputados con fecha 11 de febrero del 2021 convirtió en ley con 233 votos afirmativos, 2 votos negativos y 2 abstenciones”. Los únicos votos negativos fueron del Frente de Izquierda, que emitimos orgullosamente con Del Caño.

Cristina quiere que todas las fuerzas políticas le avalen el acuerdo con el FMI para garantizar que el “honorable Congreso” comparta responsabilidades. Hasta allí llegan sus preocupaciones. ¿No se le ocurre desconocer una deuda que el propio Macri recientemente reveló fue para que los bancos se llevaran los dólares al exterior? Cristina solo intenta deslindar su responsabilidad en la decisión que ya ha tomado todo el Frente de Todos, que la incluye, de pagar una usura. Macri nos endeudó y ahora el peronismo paga con el hambre del pueblo.

Cristina finalmente recuerda el discurso de Alberto Fernández del pasado 9 de julio en la conmemoración de la gesta de la Independencia en la Casa de Tucumán: “Todos los días peleo porque la Argentina se ponga de pie […] Mi modelo sigue siendo San Martín, Güemes y Belgrano”. Usan a los héroes patrios para hacer lo contrario a sus gestas libertarias. Justamente, cuando es necesario avanzar en la Segunda Independencia, el gobierno hace lo opuesto.

El millón trescientos mil votos que logró el FIT Unidad, en cambio, es para decir no al FMI, no a los pagos de la deuda, por un frente de países latinoamericanos para no pagar y liberarnos definitivamente de los dictados económicos y políticos que nos atan a los usureros internacionales, multinacionales, bancos, al FMI y al imperialismo. Para eso llamamos a la gran marcha y acto en Plaza de Mayo el próximo sábado 11 de diciembre.

Escribe Martín Fú
 
Con el argumento de la “normalización” de la situación y de que “la Argentina está creciendo”, el ministro de Trabajo Claudio Moroni adelantó que el decreto que prohíbe despidos y suspensiones no será prorrogado. También circuló que el recién votado nuevo triunvirato de la CGT acompaña esta medida, muy a tono con la función que les toca llevar adelante en esta nueva etapa, de más entrega de los derechos laborales y conquistas de los trabajadores.

La realidad es que con el decreto, los despidos y las suspensiones fueron moneda corriente durante el gobierno peronista de Alberto Fernández. Quizás el caso más paradigmático fueron los 1.500 despidos de Techint, apenas firmado el decreto.
En esa ocasión, mientras el presidente Fernández tildaba de “miserables” a los empresarios que despedían (refiriéndose a Paolo Rocca y Techint de manera indirecta) una dependencia del Poder Ejecutivo, el ministerio de Trabajo al mando de Moroni, homologó en tiempo récord el acuerdo entre la empresa y la entregadora burocracia de la Uocra al mando de Gerardo Martínez. Para muestra, sólo basta un botón.

Otros casos resonantes fueron los despidos en Latam o los 1.800 trabajadores dejados en la calle por Garbarino la semana pasada. General Motors, Mondelez, FV Griferías, sólo para dar algunos ejemplos, y otras grandes empresas estuvieron al día a la hora de despedir y suspender.
Se calcula que durante la pandemia las empresas despidieron dos millones de trabajadores, suspendieron a más de un millón y dos millones se vieron afectados en sus ingresos, con acuerdos por arriba entre empresas y sindicatos que negociaron escandalosas rebajas en los salarios de los trabajadores bajo convenio. Otros tantos fueron jubilados anticipadamente o se plegaron al régimen de retiros voluntarios.  Todo esto durante el decreto de necesidad y urgencia 329/20 y sus prórrogas con la firma del presidente Fernández.
Frente a esta situación, desde el sindicalismo combativo y la izquierda nos venimos oponiendo y llamamos a continuar enfrentando las medidas de ajuste que se avecinan.

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Escribe Guido Poletti

Los precios congelados de octubre, así como las distintas variantes de “precios cuidados” o “de cercanía”, no parecen servir para frenar la carestía. En estos días ganó los titulares de los diarios un nuevo incremento de los precios de los cortes de carne. Se suma a incrementos en las expensas, o en las tarifas de los pasajes de larga distancia. Y ni que hablar de lo que se viene, expresado mejor que nunca en la “canasta navideña” que ya se anticipa un 84% más cara que el año pasado. Todas estas son las manifestaciones concretas de una inflación que va a terminar 2021 por encima del 50%.

¿Qué pasa? Por un lado, lo que ya anticipamos. Los grandes monopolios de la producción de bienes de la canasta básica (alimentos, productos de limpieza y tocador), seguros de que no serán sancionados por el gobierno, apelan a todo tipo de trampas para violar los precios máximos: reducir el contenido de los envases, hacer desaparecer el producto bajo precio controlado y reemplazarlo por otro similar, pero a un precio mayor. Y, en el caso del precio de la carne, que misteriosamente quedó afuera de los precios máximos, los abusos son más que evidentes: ya se habían dado incrementos por arriba de la inflación antes de agosto, y ahora se ha dado un nuevo zarpazo. A lo largo de toda la cadena, se echan la culpa unos a otros: productores, mercados concentradores, frigoríficos, negocios minoristas. Pero lo concreto es que todos se llevan su tajada a costa del pueblo trabajador. Lo dijimos una y mil veces: hay que imponer controles y precios máximos, pero luego sancionar efectivamente a los infractores con duras penas. De lo contario, efectivamente, el control de precios “no funciona”.

La contrapartida de todo esto es que los salarios siguen corriendo por detrás a la inflación. En el caso de los trabajadores privados en blanco bajo convenio, los acuerdos de las distintas burocracias sindicales generaron que se terminaran firmando acuerdos a la baja y en cómodas cuotas. En el sector público, la burocracia de ATE, UPCN o la docente de Ctera avalaron el ajuste contra el conjunto de los trabajadores del Estado, nacional, provincial o municipal. A esto tenemos que sumarle la enorme cantidad de trabajadores tercerizados o informales, con ingresos muy inferiores.
Hay que evitar que la carestía se siga comiendo los ingresos de los trabajadores, como ha sucedido ininterrumpidamente los últimos cuatro años. Se necesita para esto un ingreso de emergencia, para que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar, ajustado mensualmente por inflación. Además, hay que reabrir inmediatamente todas las paritarias, sin ningún tipo de condicionamiento. Este debe ser el primer paso de cualquier programa de emergencia que empiece a revertir la situación extremadamente grave del pueblo trabajador.

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Lograr firmar el acuerdo con el FMI se ha constituido en la mayor preocupación del gobierno peronista de Alberto Fernández. El gobierno del Frente de Todos, que llegó lleno de promesas de “llenar la heladera” y “terminar con el ajuste de Macri”, está a punto de firmar un acuerdo que significará mayores sacrificios aún que los actuales para las mayorías populares, reducción de inversiones en programas sociales y obras públicas, achatamiento de salarios y jubilaciones y una mayor dependencia de nuestro país y saqueo de nuestras riquezas. Por eso este tema también tiene que ser una preocupación de las trabajadoras y trabajadores y los sectores populares que serán los más afectados por este nuevo acuerdo. Porque todos los partidos patronales y los economistas del establishment afirman una y otra vez que no hay otra salida que acordar con el Fondo, seguir pagando la deuda y aceptar el super-ajuste que se viene.

Desde el FIT Unidad pensamos exactamente lo opuesto. Por eso quedaremos seguramente solos en el Congreso Nacional, votando en contra del acuerdo con el Fondo. Pero estamos convencidos de que la oposición a todo esto debe desarrollarse y crecer también en las calles. Por eso lanzamos una convocatoria a una gran movilización, que se viene ampliando a nuevas agrupaciones y personalidades, como primer paso de un plan de acción. El texto de la misma lo reproducimos más abajo. Al mismo tiempo, ya se realizó una importante reunión preparatoria en Parque Lezama, que reflejamos en estas mismas páginas.  También , nuestros diputados nacionales Juan Carlos Giordano y Mónica Schlotthauer presentaron un proyecto de ley en oposición a cualquier acuerdo. ¡Vamos a unir fuerzas para enfrentar este gran desafío! ¡Todos el 11 a la marcha y acto contra el FMI!

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