Aug 09, 2022 Last Updated 9:16 PM, Aug 8, 2022

Izquierda Socialista

Ante cada crisis a la que nos vienen llevando los distintos gobiernos patronales, millones saben muy bien quiénes son los destinatarios de sus terribles consecuencias. No los capitalistas, sino el pueblo trabajador. Y esta crisis no va a ser distinta si no se le para la mano al gobierno y se la enfrenta con una gran lucha nacional. Lo distinto en todo caso es que quien nos está llevando al abismo no es un gobierno de centroderecha como el de Macri, sino un gobierno peronista que se auto titula “nacional y popular”.

Es que Argentina está tocando fondo. Se fue Guzmán y a la nueva ministra Batakis no se le ocurrió mejor idea que anunciar un mayor ajuste para cumplir con los dictados del FMI. A tal punto que Batakis y Kristalina Georgieva, la titular del Fondo Monetario, se dan elogio tras elogio, mientras los precios suben al ritmo del dólar y los salarios y jubilaciones se siguen pagando en pesos devaluados.
“La falta de dólares es desesperante”, confesó la ministra. Pero no se los llevan los trabajadores, monotributistas o jubilados. A los dólares se los llevan los bancos, las multinacionales, los especuladores y el FMI. Un agujero negro en una Argentina esquilmada, sin que el gobierno atine a nada. Mejor dicho, es cómplice. El gobierno dice que no hay dólares pero el 9 de julio pagó otros 690 millones de dólares de deuda externa, con los que se podrían haber construido 15.000 viviendas populares.

Hay 400.000 millones de dólares afuera fruto de la permanente fuga de capitales. Y el gobierno encima pactó con el FMI reconociendo la deuda macrista que todos dicen fue a la bicicleta financiera por la friolera de 45.000 millones de dólares, coronando una nueva vuelta de tuerca colosal del saqueo y dependencia.

Por eso se escucha cada vez más la frase: ¡Esto no se aguanta más! Crece la bronca popular, no solo contra Alberto Fernández sino también contra Cristina Kirchner, Massa y los gobernadores. Contra el gobierno del Frente de Todos de conjunto. No es para menos.

Cristina avaló a Batakis y ahora se reúne semanalmente con Alberto y Sergio Massa. Sigue en su jueguito. No quiere quedar mal parada, como cuando pidió la cabeza de Guzmán y después dijo que su renuncia fue irresponsable. Por un lado Cristina deja correr el ajuste (sin pronunciarse ni ella ni la Cámpora ante las medidas de Batakis), y por otro le hace un guiño a la CTA Yasky y a los movimientos sociales afines como el conducido por Grabois para que hagan críticas. Pero Cristina muestra todos los días que no tiene ningún plan cualitativamente distinto a las políticas de Alberto Fernández. Nunca se le escuchó decir nada sobre el combate a la inflación y nunca se pronunció contra los pagos de una deuda externa usurera. Solo postula medias tintas, teniendo como objetivo fundamental un reacomodamiento en vistas a las elecciones del año que viene y preocupada por el avance de las causas judiciales en su contra. Como ahora, cuando trascendió que está preparando un proyecto de ley para reemplazar el pedido de un salario básico universal por un “ingreso complementario”, que no será universal y tendrá un monto de 14.000 pesos. Con esto, lejos se está de alguna redistribución del ingreso, siendo más bien una consolidación de la indigencia.
 
También crecen las luchas. Los docentes de La Rioja llevan más de ocho semanas de paro por aumento de salario, siguiendo el ejemplo de la docencia de San Juan que logró un triunfo el mes pasado. También paran los trabajadores del neumático del Sutna. El movimiento de desocupados combativo se moviliza contra el ajuste en los planes sociales. Luchas que han salido por fuera de las conducciones tradicionales con procesos de auto convocatorias o impulsadas por el sindicalismo combativo.

Es tal el malestar de los trabajadores que hasta la CGT ha tenido que llamar a una marcha para el 17 de agosto después de años de inmovilismo. La burocracia de la CGT no tuvo más remedio que anunciar esa marcha “contra la inflación”. Dice que la movilización no es contra el gobierno. Hay que exigirle a la CGT y a las CTA que abandonen el pacto con el gobierno y las patronales, que apoyen los reclamos y llamen a un paro general y a un plan de lucha nacional contra el ajuste y por un inmediato aumento de salarios y jubilaciones. También hay que reclamar que se reabran las paritarias exigiendo la indexación salarial mensual para poder enfrentar la tremenda carestía de vida. Lo mismo hay que exigir para los desocupados, otorgarles 20.000 pesos en la emergencia para los que no tienen trabajo e implementar un plan de medio millón de viviendas populares para dar trabajo genuino. Lo que hace falta es otro plan económico que nos libere del FMI y deje de pagar la deuda, usando esos fondos para combatir los graves y acuciantes males sociales.
 
Y hay que luchar por una salida política. El Frente de Todos demostró que el peronismo en pleno siglo XXI es el vehículo para pactar con el FMI y quién les garantiza las ganancias capitalistas a los grandes empresarios y multinacionales, como se lo harán saber al jefe del imperialismo yanqui, Joe Biden, en la visita a Estados Unidos del presidente junto a Batakis. Tampoco son salida el radicalismo y el macrismo de Juntos. Hay que recordar que ya gobernaron con hambre y represión durante cuatro años y lo hacen ahora de la misma manera, como Gerardo Morales en Jujuy. Y ni que hablar de los liberfachos Milei y Espert, que demostraron que lo único que les interesa es más ajuste capitalista, llegando a la monstruosidad como Milei de avalar la venta de órganos.

El 9 de Julio se llenó de nuevo la Plaza de Mayo con una multitudinaria marcha unitaria convocada por el espacio de coordinación de Parque Lezama. Marcha que fue continuidad de las que se hicieron en diciembre, febrero y marzo pasados, coordinadas entre el Frente de Izquierda Unidad, el sindicalismo combativo, la Unidad Piquetera y el resto de la izquierda. Marchas que también se replicaron en todo el país. Desde ahí y a iniciativa del Frente de Izquierda Unidad este espacio de coordinación ha venido funcionando por acuerdo y exitosamente. Ahora se trata de darle una coordinación permanente para que se siga postulando ante la mayor crisis política, económica y social, como lo planteamos desde Izquierda Socialista.

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1-Aumento de emergencia de salarios y jubilaciones

Que nadie gane menos que el valor de la canasta familiar, calculado por los trabajadores de ATE-Indec en 161.624 pesos con anterioridad a la última estampida de precios, por lo que hoy debe rondar los 180.000 pesos. Que ese valor se ajuste mensualmente de acuerdo al incremento del costo de vida. A partir de ese valor mínimo, que se reabran todas las paritarias para que se incrementen los salarios de todas las categorías de convenio.

La jubilación mínima debe pasar a cubrir el costo de la canasta de la Tercera Edad, calculada por la Defensoría del mismo nombre en 100.000 pesos (120.000 pesos ajustada luego de los últimos aumentos de precios). A ello debe sumarse la aplicación del 82% móvil para cada jubilado o jubilada. El reajuste de acuerdo a la inflación también debe realizarse mensualmente.

2-Aumento de emergencia de 20.000 pesos y universalización de los planes sociales

Tal como reclaman las organizaciones sociales combativas, se debe otorgar un bono de emergencia de 20.000 pesos a todos los que perciben planes sociales. Frente al virtual congelamiento del ingreso a dichos planes, para cumplir con las exigencias del FMI, planteamos la universalización de los mismos, para que pueda acceder a cobrar ese beneficio todo el que lo necesite. Todo esto mientras seguimos exigiendo trabajo genuino para todos.

3-Lanzamiento de un plan de obras públicas para construir 500.000 viviendas populares, generando dos millones de puestos de trabajo

En nuestro país hay un déficit habitacional de cinco millones de viviendas. Por eso proponemos el inmediato lanzamiento de un plan de construcción de viviendas populares (comenzando con 500.000) para resolver este drama que recorre a millones de familias trabajadoras.
A la vez, este plan será un gran y rápido generador de trabajo genuino. Implicará dos millones de puestos de trabajo directos (más todos los que se pueden multiplicar, ya que la industria de la construcción requiere de insumos que reactivan y crean puestos de trabajo en muchos otros rubros).

4- No pago de la deuda externa y romper con el FMI

Las medidas planteadas en los puntos anteriores solo pueden llevarse adelante si la plata que hoy se destina al pago de la deuda externa se vuelca a resolver esas y otras urgentes demandas populares (como salud o educación). Con los miles de millones de dólares que se pagaron en los dos años y medio que lleva el gobierno del Frente de Todos, se podrían haber financiado gran parte de ellas (y complementado con un real impuesto a las grandes riquezas, la totalidad).

Al mismo tiempo, hay que romper inmediatamente todos los lazos políticos y económicos que nos atan al FMI. Ningún acuerdo con el Fondo, ni el actual, ni los 21 anteriores, ni ninguno que se pueda firmar en el futuro, sirve para resolver los problemas del pueblo trabajador. Solo significarán más saqueo, pobreza y miseria.
Rompiendo con el FMI y dejando de pagar la deuda externa, recuperaremos nuestra independencia económica y podremos poner en marcha un programa económico alternativo, obrero y popular.
 
5- Complementar estas medidas con la nacionalización de la banca, del comercio exterior y la reestatización de las privatizadas

Para poder llevar adelante estas medidas sin estar sometidos a corridas cambiarias y bancarias generadas por los especuladores es fundamental nacionalizar el comercio exterior, para que los dólares de nuestras exportaciones puedan ser utilizados para las reales necesidades del país y su pueblo trabajador y no acaparadas o fugadas por los monopolios del agro, el petróleo o la megaminería. La nacionalización del comercio exterior permitirá además controlar las importaciones, adquiriendo aquellas que realmente sean necesarias y evitando la fuga de divisas.

Además debemos nacionalizar la banca, para que el ahorro popular pueda volcarse a crédito para el consumo o la vivienda, o para financiar proyectos necesarios para nuestro desarrollo, y no para la bicicleta financiera y los negociados de los banqueros y otros especuladores financieros.

También debemos reestatizar las empresas de servicios públicos privatizados, poniéndolas a funcionar bajo la gestión de sus propios trabajadores y usuarios, rompiendo así el círculo vicioso de subsidios y tarifazos que solo aportan al bolsillo de las empresas privadas del sector, que además prestan pésimos servicios. Al mismo tiempo, también hay que reestatizar todo el complejo gasífero-petrolero, para terminar con el saqueo de estos recursos estratégicos, construyendo una gran YPF 100% estatal que concentre todo el negocio petrolero y recreando una gran Gas del Estado para la producción, transporte y distribución gasífera.

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Escribe Juan Carlos Giordano, diputado nacional electo Izquierda Socialista/FIT Unidad
 
Ante las críticas que manifestamos desde la izquierda, los voceros y defensores del gobierno nos dicen que “mentimos” o que “faltamos a la verdad”. Pero manejémonos con los hechos.

Cuando el gobierno peronista del Frente de Todos pactó con el FMI, desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda Unidad, sostuvimos que a consecuencia de ello iban a aplicar un mayor ajuste para cumplir con las exigencias de ese organismo imperialista. Se nos dijo que no, que nunca el gobierno iba a aplicar un ajuste, que vino para gobernar contra los postulados de la “derecha de Macri”, que su prioridad eran los más vulnerables, que el Frente de Todos tiene “un proyecto productivo”, y un largo etcétera. Con ese discurso Alberto y Cristina quisieron ocultar su ataque a las y los jubilados (al que luego dieron continuidad con el cambio de la movilidad jubilatoria) para hacer los deberes ordenados por el FMI. Como se dice en los cánticos populares… “Si eso no es ajuste ¿el ajuste dónde está?”
Ante los anuncios de su profundización por parte de la nueva ministra se vuelve a confirmar lo dicho. Incluso muchos oficialistas ya hablan de él, como el diputado Hugo Yasky de la CTA o Juan Grabois de Patria Grande, con tres diputadas y diputados que integran el bloque del Frente de Todos.

Que este mayor ajuste es parte del acuerdo pactado con el FMI lo confirma el propio organismo con un comunicado haciendo público el respaldo a los anuncios de Batakis. El oficialista diario Página 12 dio cuenta del mismo: “El FMI se refirió a los anuncios de Batakis. ‘Son medidas consistentes’”, graficó en su edición del pasado 15 de julio de 2022. Y siguió: “El Fondo Monetario expresó su respaldo al inicio de gestión de la ministra de Economía […] Saludamos los esfuerzos para controlar el gasto, mejorar la recaudación y la coordinación sobre la deuda pública, así que continuamos comprometidos con la ministra y su equipo para implementar el programa de apoyo económico”.

También el mismo matutino reconoció que Batakis mantuvo un diálogo directo con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, señalando “mantuvimos una conversación fructífera y esperamos continuar teniendo un diálogo positivo”. Como dicen los abogados, a confesión de parte relevo de prueba. No más preguntas señor Juez.

Repasemos. El propio FMI saludó “los esfuerzos para controlar el gasto”. ¿A qué se refiere? Al gasto del Estado en salud, educación, vivienda o la obra pública. Es decir que habrá menos “gasto público”, cuando en realidad se trata de una inversión estratégica (no un gasto) en rubros fundamentales. ¿O acaso no hace falta construir nuevas escuelas, hospitales y viviendas o mejorar el salario de las y los trabajadores estatales, docentes, empleados y profesionales de los hospitales públicos y millones de jubiladas y jubilados?

Segundo, cuando el FMI “saluda” los esfuerzos para mejorar la recaudación, ¿a qué se refiere? A que está contento de que haya una inflación galopante, que le permite al gobierno recaudar más a través del IVA, el impuesto que más recauda y paga centralmente el pueblo trabajador. Eso engrosa las arcas oficiales para seguir pagando una deuda externa usurera y fraudulenta. Por eso el comunicado del FMI saluda los esfuerzos del gobierno para la “coordinación de la deuda pública”. Se está refiriendo a que ambos, gobierno y Fondo Monetario, van a seguir monitoreando la economía del país para garantizar que los dólares se sigan yendo a engordar las arcas de ese organismo chupasangre. Como lo hizo el gobierno el pasado 9 de julio, destinando en pleno aniversario de la independencia nacional otros 690 millones de dólares para pagar la deuda a los usureros privados, renegociada por el ex ministro Guzmán. Dinero con el cual se podrían haber construído 15.000 viviendas populares.

No estamos mintiendo entonces cuando decimos que el pacto con el FMI es más ajuste, como no mentimos cuando le agregamos que además es más saqueo, dependencia y sometimiento. Porque detrás de ese pacto está la licencia para que las multinacionales, de las cuales el FMI es su gerente general, sigan llevándose la riqueza que producen millones de trabajadores y nuestros recursos naturales y bienes comunes con el saqueo del petróleo, el gas, nuestros bosques, el oro, la plata y el agua a través de la megaminería contaminante.

Por eso es que a partir de esta evidencia reforzamos nuestra denuncia, diciendo que solo rompiendo las cadenas que nos atan al FMI lograremos la segunda y definitiva independencia dando paso a un gobierno de las y los trabajadores y una Argentina socialista. Solo así vamos a sacar al país de la postración. Y lo vamos a lograr superando al peronismo por izquierda, fortaleciendo para ello al Frente de Izquierda Unidad para lograr las transformaciones de fondo que necesita el pueblo trabajador.


Escribe José Castillo

El jueves pasado el Indec dió a conocer el índice de precios al consumidor (IPC) del mes de junio. Resultó un número elevado, de 5,3%. Se rompe así el relato del gobierno que, luego del número récord de 6,7% en marzo, nos decía que “íbamos bien”, porque el número bajó unas décimas en abril y mayo. La realidad es que en junio volvió a subir, acumulando ya un 36,2% en el primer semestre. Esto daba (y lo ponemos en pasado a propósito) una proyección de inflación anual de 64%.

Sigamos, por un momento, analizando esos datos oficiales de junio. El fuerte incremento se debió centralmente a los aumentos en las prepagas de salud, en los medicamentos, en los gastos de vivienda y en los tarifazos de electricidad, gas y agua. También aportaron al número subas muy importantes en las prendas de vestir y en los combustibles. En el total del semestre, los alimentos  subieron más que el promedio, 39,9%, repercutiendo fuertemente sobre el bolsillo popular.

Todo esto, sin embargo, “suena a viejo”. Porque sobre salarios y jubilaciones que ya venían perdiendo sistemáticamente contra la inflación, se desplomó la crisis que estalló con la renuncia del hoy ex ministro Guzmán y la designación de Silvina Batakis. Como sabemos, en días el dólar informal subió de 230 a prácticamente 300, y los precios se desbocaron. Todo aumentó, algunos bienes directamente desaparecieron de las góndolas por un par de días (para luego “reaparecer” con otro precio). El propio gobierno tuvo que reconocer que uno de cada dos de los productos que estaban en algún programa (como Precios Cuidados), no aparecían a la venta.

No se sabe cuánto va a ser la inflación de julio. Los cálculos privados hablan de un piso de 7%, lo que llevaría la proyección inflacionaria del año a 85%, y de ahí para arriba, dependiendo lo que pase en las dos últimas semanas del mes. Un mes de julio que, por si fuera poco, tenía ya pautados nuevos aumentos en algunos precios regulados, como otro incremento de las prepagas de salud, cable e internet, cuotas de colegios privados en CABA y provincia de Buenos Aires y tarifas de agua.   

¿Cómo se para la inflación?

Para la clase trabajadora, los jubilados y los que perciben planes sociales, que ven más que nunca pulverizado su poder de compra, antes que ninguna estabilización (se esconde detrás de esta palabra el congelamiento de salarios, jubilaciones o valor de los planes), hay que recuperar lo perdido. Por eso insistimos en aumentos de emergencia, para que ningún trabajador gane menos que el valor de la canasta familiar (que era de 164.450 según los cálculos de los trabajadores de ATE-Indec anteriores a los últimos aumentos, por lo que hoy debe ubicarse cercanos a los 180.000 pesos), que las jubilaciones mínimas sean llevadas a 120.000 pesos (canasta de la Tercera Edad ajustada por los últimos saltos de precios) y que se de un incremento de emergencia de 20.000 pesos a todos quienes perciben planes sociales.

A partir de allí, hay que salir a combatir a quiénes están generando esta estampida de precios, las grandes empresas monopólicas (Arcor, Mastellone, Molinos, Unilever, Procter&Gamble, Pepsico, Quilmes) y las cadenas de hipermercados (Carrefour, Coto, Cencosud, La Anónima). Hay que fijar precios máximos a todos los productos de la canasta familiar. Este es el primer paso, pero luego hay que controlarlos de verdad y sancionar a los que no cumplen. Se debe aplicar la ley de Abastecimiento que autoriza a multar, clausurar, encarcelar y hasta expropiar a aquellos que violen estas disposiciones.
Hay que pelear por imponer estas medidas, ya que, obviamente, un gobierno como el del Frente de Todos, sometido de pies y manos a su pacto con el FMI, no las va a llevar adelante, por más que retóricamente hable de “guerra contra la inflación”.

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Escribe Javier Leonforte

El 9 de Julio se llenó de nuevo la Plaza de Mayo con una movilización amplia y unitaria convocada por el Espacio de Coordinación del Parque Lezama, entre el Frente de Izquierda Unidad, el sindicalismo combativo, la Unidad Piquetera y el resto de la izquierda y otras organizaciones. Movilización que se replicó nuevamente en todo el país. Ante la crisis hay que darle continuidad a esta coordinación surgida en las calles para que siga postulando un plan económico de emergencia, que arranca con la ruptura con el FMI y el no pago de la deuda externa.
 
Frente a la profundización de la crisis política, económica y social, es necesario seguir desarrollando un centro coordinador de movilización lo más amplio y unitario posible para impulsar un programa obrero y popular para salir de la crisis. Se trata de una necesidad concreta y para la acción de la izquierda y las y los luchadores. Esto significa postular con más fuerza al Espacio de Coordinación de Parque Lezama.

Desde las últimas elecciones nacionales, con el FIT Unidad hemos convocado a plenarios en el Parque Lezama para impulsar una mayor unidad contra el acuerdo del gobierno peronista del Frente de Todos y el FMI. Ese espacio convocó a una primera movilización el 11 de diciembre de 2021 con un documento único que no solo denuncia el ajuste y el sometimiento al FMI, sino que propone un programa de fondo con medidas económicas alternativas. Se trata de propuestas encabezadas por la ruptura con el FMI, el no pago de la deuda externa, un aumento general de salarios, jubilaciones y planes sociales hasta llegar a la canasta familiar, la estatización de las empresas privatizadas, la nacionalización de la banca y el comercio exterior, entre otras.

Esta primera movilización tuvo continuidad con nuevas marchas el 8 de febrero, cuando volvimos a llenar Plaza de Mayo y realizar acciones en todas las provincias del interior del país. Luego rodeamos el Congreso el 10 y 17 de marzo cuando el gobierno del Frente de Todos aprobó con el voto de la oposición patronal de Juntos por el Cambio el acuerdo con el FMI. La convocatoria del pasado 9 de Julio, en un nuevo aniversario de la Independencia Nacional, dio continuidad al espacio surgido en Parque Lezama en momentos donde la crisis del gobierno y del país se profundiza.

Desde Izquierda Socialista llamamos a seguir fortaleciendo al Frente de Izquierda Unidad como alternativa política de los trabajadores y de la unidad de la izquierda, que venimos construyendo desde hace más de diez años. Luchando por un gobierno de las y los trabajadores y una Argentina socialista. En el movimiento obrero seguimos impulsando el Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC) encabezado por el Sutna y la Unión Ferroviaria Oeste, junto a Ademys, AGD-UBA y otros sindicatos que enfrentan el pacto con el gobierno de la burocracia de la CGT y las CTA. Y ahora en concreto llamamos a darle un mayor impulso al espacio surgido en Parque Lezama, el cual es mucho más amplio que el FIT Unidad y el PSC, por eso es importante en el marco de las diferencias y debates que mantenemos, seguir actuando unitariamente con sectores como la Unidad Piquetera, la Autoconvocatoria por la suspensión del pago y la investigación de la deuda, la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones y otras importantes organizaciones políticas, sindicales, sociales, feministas, ambientales y populares. Hablamos de organizaciones como Barrios de Pie-Libres del Sur, Frente Popular Dario Santillán, FOL, MTR 12 de Abril, Mulcs, Marabunta, Nuevo MAS, Política Obrera y decenas más de organizaciones.

Llamamos a consolidar, desarrollar y postular en todo el país esta amplia coordinación unitaria surgida en las luchas. Es muy importante la independencia que mantuvimos con respecto al kirchnerismo, que si bien en marzo no votó en el Congreso el acuerdo con el FMI, si facilitó su tratamiento, boicoteó las movilizaciones y sigue siendo parte fundamental del gobierno del Frente de Todos. La crisis económica, política y social del gobierno y del país se va a profundizar. Por todo esto es necesario consolidar, desarrollar y postular con más fuerza la coordinación del Espacio de Parque Lezama para desarrollar la movilización. Una tarea concreta de la izquierda y las y los luchadores, llamando por ejemplo a un gran encuentro en un miniestadio para debatir y votar acciones, lo cual sería un aliciente también para que se sumen otras organizaciones. En definitiva, darle forma a una coordinadora permanente con una mesa nacional para que se postule ante los distinos hechos políticos nacionales. Esta es la propuesta de Izquierda Socialista.

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