Jul 24, 2021 Last Updated 7:26 PM, Jul 24, 2021

Reproducimos a continuación una declaración posterior a la elección del domingo 25 de nuestros compañeros del Movimiento Socialista de los Trabajadores (sección de la UIT-CI y partido hermano de Izquierda Socialista). En él se analizan los resultados del plebiscito y los desafíos planteados hacia la elección de convencionales constitucionales fijada para el 11 de abril del año próximo.

Lo que la votación de ayer expresó fue una ruptura radical y masiva con el pasado. En ese sentido fue una continuación directa de la gran movilización iniciada el 18 de octubre del año pasado contra las alzas, la miseria, el régimen corrupto y el gobierno de Piñera.

Es un triunfo del conjunto del pueblo que salió a la calle y soportó asesinatos, mutilaciones, cárcel, en suma, la represión violenta de un gobierno sostenido por los políticos y el Parlamento.

La votación del “apruebo”, con 78% del total, ha dejado en claro el masivo repudio a la Constitución de Pinochet. La misma Constitución a la que se aferra Piñera y la derecha para mantenerse en el poder a pesar del profundo repudio de la población.

Contra lo que esperaba la derecha y la falsa oposición, la política de los acuerdos fue derrotada. Ellos esperaban una importante votación al rechazo, para evitar cualquier cambio importante a la actual constitución. Necesitaban que la derecha tuviera una buena votación, para justificar los vetos e impedimentos a los cambios. Sin embargo, la derecha y el gobierno resultaron derrotados con un escuálido 20% de apoyo.

Por eso decimos que el otro gran derrotado es el gobierno de Piñera, y de quienes lo sostienen. El 20% del rechazo expresó, de nuevo, la total ausencia de una base social fuerte de apoyo al gobierno, pero esta vez incluye, incluso, a los sectores más de derecha que venían criticando a Piñera. ¡Todos juntos, fueron incapaces de construir una base de apoyo fuerte!

Las celebraciones por la noche, estuvieron totalmente teñidas de gritos y pancartas contra Piñera. Millones votaron contra el gobierno, y lo hicieron saber en las calles. Lejos del discurso de unidad que dieron en la Moneda, Piñera debió cambiar su local de votación a un colegio en un barrio rico del país, votó muy temprano y con escolta policial, situación que no dejó indiferente a nadie. “Cambios para evitar protestas”, debieron reconocer en La Moneda.

La contundencia del triunfo dejó, además, heridos de muerte a los viejos partidos políticos que por 30 años defendieron los privilegios de los grandes grupos económicos, el capital extranjero y a las fuerzas represivas bajo las turbias aguas de la política de los acuerdos y la corrupción.

De nuevo, las celebraciones en la noche expresaron esta realidad innegable. La Concertación celebró escondidos en un local partidario. El PC y el Frente Amplio se debieron conformar con ir a una plaza absolutamente secundaria de la capital, sumándose a las actividades llamadas por asambleas. ¡Ningún sector de la oposición pudo hacer un acto público reivindicándose el triunfo! ¡Ninguno pudo aparecer en Plaza Dignidad!

La Constitución quedó herida de muerte tras el rechazo masivo del pueblo y los trabajadores en el plebiscito, pero aún no muere.

¿Y si Piñera, el régimen y sus partidos fueron derrotados que ganó el pueblo?

No debemos engañarnos, si bien se ha conseguido una votación histórica contra la constitución de Pinochet y el gobierno, se ha hecho en el marco de un proceso impuesto por el corrupto Acuerdo por la Paz. Por eso este triunfo expresa, también, un proceso contradictorio.

Nos están guiando a la trampa de las maniobras y las mentiras de la ley 21.200, que regula la convención constitucional. La que le da 2/3 de quórum a la derecha y la ex Concertación para defender el legado de Pinochet, que impide cambiar acuerdos con las multinacionales, que evita que la convención sea libre y soberana. Sobre todo, va a poner la convención en manos de los partidos de los 30 años, dejando fuera a las y los independientes.

Por eso, debemos seguir denunciando esta trampa, pero interviniendo con todo en la Convención sin dejar las calles, y sin dejar de exigir la salida de Piñera ahora. Debemos impedir que se salgan con la suya y que utilicen este triunfo popular contra la voluntad del pueblo con una versión 2.0 de la corrupta política de los acuerdos.

A pesar de lo difícil que será, debemos intervenir con candidatos surgidos de los sindicatos, organizaciones feministas, de las asambleas territoriales y las movilizaciones. Debemos seguir usando el instrumento poderoso de la movilización ya que fue él quien verdaderamente posibilitó este triunfo.

Piñera se debe ir ahora

Las y los presos de la lucha deben salir de las cárceles y sus procesos o condenas deben ser anuladas.

Que se ponga fin al toque de queda y la intervención de los militares en labores represivas.

Disolución ahora de Carabineros y creación de una nueva fuerza policial elegida de abajo arriba con un sólo escalafón y bajo control de los vecinos y los trabajadores.

El pueblo no se debe desmovilizar ahora bajo pena de perderlo todo.

Deben los trabajadores, sectores barriales y populares, nuestros pueblos originarios, las mujeres y la disidencia construir una nueva dirección política de la clase trabajadora y el pueblo, anticapitalista, democrática y de lucha, barriendo con los burócratas y dirigentes que impiden su lucha. Debemos luchar por un gobierno de la clase trabajadora y el pueblo, que es la única garantía de que podremos resolver las demandas más sentidas. Y para defender esta propuesta y llevarla a todos los rincones de nuestro país, debemos construir juntos un nuevo referente político para seguir luchando.

Por esto, te invitamos a unirte al MST (sección chilena de la UIT-CI). Participa de nuestros talleres y charlas, legalicemos candidatos de lucha y garanticemos el verdadero triunfo obrero y popular: El socialismo organizado democráticamente por el pueblo y los trabajadores.

¡Viva el paro nacional del 21 de octubre!

Para este próximo jueves 21 de octubre las distintas centrales sindicales de Colombia, agrupadas en el Comando Nacional de Paro, han convocado a un paro nacional contra el gobierno de Iván Duque y su paquetazo económico antipopular exigiendo una renta básica para los trabajadores informales, tierra y apoyo para los campesinos, educación gratuita en todos los niveles, dignificando la carrera docente derogando el estatuto docente, salud a cargo del Estado, respeto a los territorios de los pueblos indígenas, protección del medio ambiente, por la solución a las demandas de los mineros del Cerrejón, en contra del decreto 1.174, que atenta contra los derechos laborales de la clase trabajadora, y en contra de los asesinatos de jóvenes y líderes sociales.

Desde el 21 de noviembre de 2019, cuando se produjo un contundente paro nacional con movilizaciones en Bogotá, Cali, Medellín y otras ciudades de Colombia, distintos sectores se han venido movilizando por sus derechos. Incluso, en pleno confinamiento por la pandemia, continuaron las movilizaciones y cacerolazos.

Un vendaval de luchas recorre el país. En las últimas semanas son los jóvenes y estudiantes los que han salido a las calles, a esto se suma ahora la Minga indígena que en movilización recorre todo el país, teniendo previsto llegar a Bogotá el próximo martes 20. La huelga de los mineros del Cerrejón en la Guajira. El paro nacional de 48 horas convocado por Fecode y las centrales sindicales para este 20 y 21 de octubre. Es en este contexto de luchas obreras, indígenas y populares que el Comando Nacional de Paro ha convocado al paro del próximo 21 de octubre.

Los compañeros y compañeras de Colectivos Unidos, organización hermana de la UIT-CI en Colombia, se han sumado activamente a la convocatoria del paro nacional del 21, y en respaldo a la huelga minera, la Minga indígena y el paro docente.

Y han venido haciendo un llamado a los jóvenes, a las centrales obreras, a la Minga, a Fecode, a las organizaciones campesinas y populares a confluir en una mesa nacional de todas las organizaciones sociales que unifique a los distintos sectores y convoque a un encuentro nacional de emergencia que discuta y apruebe un plan de lucha nacional que le imponga al gobierno de Duque un pliego nacional construido desde las bases que ponga fin a las grandes necesidades del pueblo colombiano y de los trabajadores.

Desde la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional nos sumamos al planteamiento de Colectivos Unidos y les damos todo nuestro respaldo al paro nacional del 21 de octubre y a todas las luchas que se desarrollan en Colombia. Y llamamos a los trabajadores y pueblos del mundo a apoyar el paro nacional y a rodear de solidaridad la lucha de los trabajadores, trabajadoras, jóvenes, indígenas y el pueblo colombiano.

Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

17 de octubre de 2020

Escribe Mercedes de Mendieta, legisladora porteña electa Izquierda Socialista / FIT Unidad

Con la participación de organizaciones y referentes feministas de Chile, Brasil, Perú, Bolivia, Venezuela, Argentina, Panamá, República Dominicana, Nicaragua, México, Estado Español, Portugal, Turquía, Irán y Argelia, realizamos una jornada virtual internacional con el objetivo de impulsar la lucha por un movimiento feminista que enfrente, junto con la clase trabajadora, los ajustes de los gobiernos capitalistas y las multinacionales.

Este encuentro volvió a mostrar cómo las problemáticas de las mujeres trabajadoras, negras, indígenas, migrantes y del colectivo de la diversidad sexual no tienen fronteras. Durante su desarrollo se ratificó que, si algo ha puesto al descubierto la pandemia del Covid-19 junto con la crisis económica capitalista, se profundizan las desigualdades de género. Las mujeres trabajadoras somos utilizadas más como variable de ajuste, por eso crecen la desocupación y la feminización de la pobreza mientras los índices de violencia de género y de falta de acceso a los derechos sexuales y reproductivos crecen en todo el mundo.

Salimos más fortalecidas y enriquecidas del debate político que se llevó adelante. Cada una de las intervenciones permitió visibilizar la cruda realidad que viven las mujeres en todo el mundo, pero también que estamos en la primera línea de combate contra los ajustes de los gobiernos capitalistas y por nuestros derechos. También se mostró que las mujeres ocupamos los puestos estratégicos dentro del sistema de salud, como ha narrado Priscila Vázquez, de Panamá, o la referente nacional de enfermeras de Fesimra, de Bolivia.

Las compañeras de México narraron cómo es la lucha contra la violencia de género y la trata de mujeres en uno de los países con mayores índices de femicidios,  marcando la responsabilidad de los gobiernos capitalistas sobre la muerte de las mujeres, que mientras pagan millones de deuda externa no destinan presupuesto alguno para combatir la violencia machista. Violencia que se recrudece hacia las mujeres negras, migrantes e indígenas, como han marcado las intervenciones de las compañeras de República Dominicana, Turquía y Brasil.

Lo que ha quedado claro es que el movimiento feminista viene en todos los países siendo parte de las luchas. En Chile por #FueraPiñera, en el Estado Español contra los cierres de fábricas, en la Argentina por el aborto legal, en Nicaragua por la libertad de las y los presos políticos.

Las mujeres de Medio Oriente y Norte de África estuvieron presentes a través de las voces Fatemeh Masjedi, de la Alianza de Socialistas de Oriente Medio y África del Norte de Irán, y de Sabiha Nalouf, de Acción de Izquierda Popular de Argelia, quien nos llenó con su relato sobre el Hirak argelino, que registró su pico de movilización el 8 de marzo de 2019, en el marco del paro feminista mundial, cuando las y los argelinos salieron a las calles de todo el país, una movilización sin precedentes en la historia de Argelia que empujó a Bouteflika a renunciar a su quinto mandato.

Este encuentro no solo fortaleció el debate político, sino que ratificó nuestra convicción de seguir impulsando un movimiento feminista antipatriarcal, anticapitalista, anticlerical, antirracista y por un gobierno de las y los trabajadores. Y nos llevamos a cada país la tarea de impulsar cinco campañas políticas. En primer lugar, el apoyo a las trabajadoras de la salud que están en la  primera línea de combate contra la pandemia del coronavirus. También la campaña contra los crímenes de odio, como fue el de Marielle Franco, y contra el racismo, que afecta principalmente a las mujeres negras, indígenas y migrantes. En tercer lugar, la campaña por la libertad de las y los presos políticos en Chile, Nicaragua y Medio Oriente, por la legalización del aborto y el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. Y, por último, la realización de una jornada internacional el 25 de noviembre contra toda forma de violencia de género. Invitamos a acompañar, junto con las mujeres de la UIT-CI, estas campañas políticas.

Una nueva guerra por el pequeño territorio de Nagorno Karabaj ha estallado el 27 de septiembre de 2020. Los combates armados y los bombardeos sobre Nagorno-Karabaj y su capital no han cesado. Cientos de soldados y civiles ya han muerto en los enfrentamientos. Y puede terminar en una guerra global entre Azerbaiyán y Armenia. Las dos partes se acusan mutuamente de iniciar el conflicto.

Este conflicto es muy complejo y tiene una larga historia de disputas territoriales en la región del Cáucaso sur. La población de Nagorno Karabaj (unos 150.000 habitantes) es mayoritariamente de origen armenio y, en 1991, se proclamó república independiente de Artsaj, con apoyo militar de Armenia y Rusia. Desde entonces el conflicto ha estado presente y sin solución.

Hay que tener en cuenta que el enfrentamiento entre Armenia (2.900.000 habitantes, mayoría armenia cristiana) y Azerbaiyán (10.000.000 de habitantes, mayoría musulmana) por Nagorno Karabaj no se limita solo a Nagorno Karabaj, sino que incluye otras grandes porciones de territorio de Azerbaiyán que fueron arrebatadas por Armenia durante la guerra que culminó en 1994.

Nagorno Karabaj no era fronteriza con Armenia, sino que era un enclave armenio rodeado por regiones de Azerbaiyán. Armenia lanzó una acción militar que arrasó el territorio azerbaiyano que rodeaba Nagorno Karabaj, separando la región de Nahchevan azerí de Azerbaiyán y provocando matanzas, limpiezas étnicas y el éxodo de cientos de miles de azeríes (unos 600.000 viven actualmente en Azerbaiyán), vaciando de población esos territorios y trasladando población armenia.

La otra cara de la moneda es el régimen capitalista de Azerbaiyán, que se ha negado siempre a reconocer el derecho del pueblo de Nagorno Karabaj a decidir su destino propio.

Rechazamos esta guerra que solo traerá más muertes, destrucción y miseria para sus pueblos. Mientras tanto, las potencias imperialistas, miembros de la OTAN y el expansionismo agresivo de los regímenes capitalistas de Rusia y Turquía usan este conflicto para avanzar en sus proyectos de dominio de los pueblos y de sus riquezas para la explotación capitalista.

¿De dónde viene el conflicto?

El conflicto tiene su raíz en siglos de rivalidades y masacres étnicas que tuvieron que ver con la formación y disputa de los viejos imperios capitalistas (inglés, francés, otomano, ruso).

La pequeña región de Nagorno Karabaj está poblada desde hace siglos mayoritariamente por una población de lengua armenia y cultura cristiana.

Cuando surgió la Unión Soviética, por la revolución socialista de 1917, se expropió a terratenientes y capitalistas y hubo más de una década de convivencia pacífica entre las distintas nacionalidades históricas del Cáucaso. Luego de la muerte de Lenin, y con el surgimiento de la casta burocrática contrarrevolucionaria encabezada por Stalin, se volvieron a abrir las heridas. Stalin, en los años ’30, cedió ese pequeño territorio a Azerbaiyán para dividir y controlar a los pueblos en beneficio de la burocracia del Kremlin.

Al disolverse la Unión Soviética, en 1991, y restaurarse el capitalismo, resurgió con fuerza la antigua división de los pueblos, ahora subordinada directamente a los intereses de distintos sectores capitalistas e imperialistas por el control de los territorios y sus riquezas. Así, tanto Armenia como Azerbaiyán se convirtieron en países capitalistas.

En 1991 Nagorno Karabaj se declaró independiente y se desató una guerra entre Azerbaiyán y Armenia, apoyada por Rusia. En 1994 terminó la guerra con un alto el fuego, pero sin acuerdo. Nagorno Karabaj se independizó precariamente, ya que ningún país del mundo reconoció esa independencia. Desde entonces se reiteran los incidentes y los choques armados.

El conflicto armado y el peligro de una nueva guerra fratricida

El conflicto de Nagorno Karabaj siempre ha sido utilizado por los regímenes de Azerbaiyán y Armenia para desviar la atención de sus pueblos frente a la crisis política y social de sus países, levantando la bandera de la “unidad nacional”. En medio de la nueva crisis aguda capitalista, los regímenes de Azerbaiyán y Armenia sufren cuestionamientos de sus pueblos.

El régimen de Azerbaiyán, encabezado por el islámico Ilham Aliyev, sucesor de su padre, gobierna desde hace casi veinte años. Enfrenta cuestionamientos por su represión y por la crisis social. La caída de los precios del petróleo lo afectó. El país es exportador de petróleo y gas. Tiene acuerdos especiales con Turquía, que compra sus hidrocarburos. Entre los principales inversores están las empresas británicas, rusas y turcas. Aliyev ha declarado que no se detendrá hasta recuperar Nagorno Karabaj. Cuenta con el claro apoyo político y militar del régimen turco de Erdogan, quien declaró abiertamente que “la lucha continuará hasta que Karabaj sea liberado de la ocupación” (Clarín, Argentina, 3/10/2020). La intervención solapada de Estados Unidos en el conflicto puede estar detrás del rol de Israel, que lleva tiempo vendiendo armamento moderno a Azerbaiyán, que compró en gran cantidad.

Por otro lado, el actual gobierno armenio llegó al poder a partir de la insurrección popular de 2018 que terminó sacando al anterior gobierno y obligando a realizar nuevas elecciones. Armenia es un gran productor y exportador de cobre y privatizó todas sus antiguas empresas estatales.

Si bien Armenia ha contado siempre con el respaldo de Putin y Rusia, el nuevo gobierno ha buscado tener relaciones más cercanas con la Unión Europea (UE) y la OTAN. Por eso Rusia está dando un tibio apoyo a Armenia y no quiere romper totalmente sus vínculos con Azerbaiyán. Y, a su vez, Francia y la UE buscan apoyar a Armenia en una nueva negociación. El imperialismo francés, donde hay una gran comunidad armenia, con su sector capitalista, tiene con Armenia vínculos especiales económicos y políticos.

No a la guerra entre Armenia y Azerbaiyán

Con esta guerra, la clase trabajadora y los pueblos de la región nada pueden ganar, sino sólo ser más sometidos a las multinacionales.

La ONU habla de “paz” pero deja correr los enfrentamientos, o la “paz” tramposa con ocupación militar de territorios para dejar el campo libre a las multinacionales imperialistas para explotar a las y los trabajadores, falsamente divididos por odios nacionales.

Solo habrá una verdadera paz y convivencia justa entre los pueblos si se termina con el sistema capitalista imperialista y sus gobiernos capitalistas y se expulsa a las multinacionales que hoy imponen sus intereses. Solo un verdadero socialismo, no el falso socialismo que gobernó la ex URSS, permitiría superar las fronteras nacionales y que los pueblos convivan en armonía, respetando sus nacionalidades y culturas, planificando sus economías en beneficio de la clase trabajadora y los sectores populares de la región del Cáucaso.

En esta perspectiva de fondo, hoy es urgente detener esta guerra entre pueblos manejados como peones de intereses capitalistas imperialistas y de los regímenes de Turquía y Rusia.

Desde la UIT-CI llamamos a todas las organizaciones políticas, sindicales y estudiantiles que se reclaman democráticas y antiimperialistas del mundo, a pronunciarse contra la guerra entre Azerbaiyán y Armenia.

Fuera la injerencia política y militar de los países imperialistas (la UE y los Estados Unidos) en el conflicto de Nagorno Karabaj.

Fuera el expansionismo agresivo de los regímenes capitalistas de Rusia y Turquía en la región.

Alto a las masacres de la población civil.

Por el respeto a la autodeterminación del pueblo de Nagorno Karabaj. Desocupación por parte de Armenia de los territorios azerbaiyanos y derecho pleno de la población a volver a su territorio.

¡No a la guerra entre Armenia y Azerbaiyán!

 

Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)

8 de octubre de 2020

 

La Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta internacional (UIT-CI) está organizando para el sábado 17 de octubre, a las 12, hora de Argentina, un encuentro de mujeres virtual en el que se destacarán las luchas feministas en este contexto de pandemia. Podés inscribirte aquí

La combinación de la pandemia del Covid-19 con la actual crisis económica del sistema capitalista imperialista incrementa las desigualdades de género: mayor feminización de la pobreza, un notable aumento de las tareas de cuidado y trabajo reproductivo, crecimiento de la violencia de género, que se suma a nuevos impedimentos en el acceso a la salud reproductiva y los derechos sexuales. Estas son las políticas que el imperialismo y todos los gobiernos del mundo están llevando adelante para descargar la crisis capitalista sobre las espaldas del conjunto de la clase trabajadora y que pesan más sobre las mujeres. Por eso la lucha feminista y la organización de las mujeres de manera independiente es crucial para enfrentar estos ataques.

Te invitamos a participar del encuentro internacional de mujeres organizado por la UIT-CI de manera virtual en el que estarán presentes compañeras de distintos países. Contaremos con la voz de mujeres latinoamericanas y del Caribe, de los Estados Unidos, Europa y Medio Oriente. No te pierdas la oportunidad de escuchar y de debatir con las protagonistas de las principales luchas feministas del mundo.

Nuestro semanario. En el que te acercamos el reflejo de las luchas del movimiento obrero, las mujeres y la juventud, además un análisis de los principales hechos de la realidad nacional e internacional.

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