Sep 27, 2021 Last Updated 5:00 PM, Sep 27, 2021

Capitalismo y crisis de la salud pública: Coronavirus y rebrote del dengue

Al momento, de escribir esta nota, los casos totales de coronavirus en el planeta llegaban a 90.000, la mayoría en China, y se ha expandido a 72 países. Se dió un primer caso en Argentina. Se debate hasta donde puede llegar esta epidemia y si no se está exagerando en su peligrosidad. Pero hay otros interrogantes tan o más importantes. ¿Está el mundo capitalista y sus gobiernos preparados para responder eficazmente a la emergencia sanitaria? ¿Qué pasa con los sistemas de salud pública en el mundo y en Argentina?  Aquí avanza el dengue y los casos de sarampión.

Escribe Miguel Sorans, dirigente de Izquierda Socialista y de la UIT (CI)

El impacto mundial de la aparición del coronavirus es innegable. Hasta la economía mundial capitalista se vería afectada. Se discute sobre si hay un pánico exagerado. Hay quienes citan que las muertes por gripe o cáncer son muchas más. Lo cual es cierto. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada año entre 290 mil y 650 mil personas fallecen por gripe. También es cierto que la tasa de mortalidad del coronavirus es baja. Por ahora habría 3.000 fallecidos en todo el mundo.

Los socialistas revolucionarios nos ubicamos lejos tanto de los apocalípticos como de los negadores. No somos expertos en ciencia médica. Pero la misma OMS y muchos calificados científicos del mundo señalan que todavía no se puede dar un veredicto final sobre los alcances de este virus. No está confirmado el origen y no hay todavía una vacuna. El jefe de la OMS, Tedros Ghebreyesus dijo, el 12 de febrero, “que esta epidemia puede ir para cualquier dirección”. Fue el anticipo de la posterior expansión mundial.

Pero la cuestión de fondo para los pueblos es ¿Porqué mueren cientos de miles por gripe? ¿Porqué resurgen enfermedades erradicadas como el cólera o el sarampión? ¿Porqué no se detiene la epidemia del ébola en Africa y surgen nuevos virus como el SAR y el coronavirus? Todo esto tiene que ver con lo que es el capitalismo: un sistema injusto, irracional y para los ricos. El caldo de cultivo del crecimiento de las enfermedades es la miseria creciente, el hacinamiento, los cambios ambientales y los sistemas de salud basados en la ganancia del capital privado. Con el coronavirus se puso en evidencia, por ejemplo, la endeblez de la China capitalista. La dictadura del Partido Comunista Chino negó durante un mes la existencia del coronavirus. Censuró y reprimió al médico que hizo el primer alerta. Esa demora facilitó el agravamiento de la epidemia en China y en el mundo.

El pánico entre las masas lo crean los gobiernos capitalistas. Nadie confía en ellos y los sistemas de salud pública que están en crisis en todo el mundo. La política del sistema capitalista-imperialista, empezando por los Estados Unidos, es reducir la salud pública estatal para favorecer el negocio privado de salud y a las multinacionales de la industria farmacéutica. Existe un colapso de la salud pública mundial.

Argentina: rebrote del dengue y del sarampión

Argentina es parte de ese colapso. El sistema de salud público padece una crisis creciente, evidenciada por los constantes reclamos populares y de los trabajadores del sector.
Se ha producido el primer caso de coronavirus y el país está gravemente afectado por un rebrote de dengue. En el marco de una expansión del dengue en Paraguay con 90 mil casos y cerca de 20 muertos. En el país se han confirmado unos 900 casos. En la ciudad de Buenos Aires creció a 165. En provincia de Buenos Aires hubo dos muertos por dengue. Además existen 1.500.000 de enfermos por el mal de Chagas. “Es muy grave el brote de sarampión, si se tiene en cuenta que desde el año 2000 nuestro país no presentaba casos aunque desde agosto último ya se confirmaron 140, de los cuales 138 fueron de transmisión local. Y, si no logramos frenarlo, la Argentina pierde el estatus de país libre de sarampión.” (Jorge Tartagliome, médico cardiólogo, presidente de la Fundación Cardióloga Argentina, Clarín, 29/2/20).

Esto se da en medio del colapso de nuestro sistema de salud pública. Hay servicios cerrados, fuga de profesionales, falta de nombramientos y graves problemas edilicios que ponen en riesgo a pacientes y trabajadores. Existen interminables listas de espera para cirugía, falta de insumos e inseguridad de pacientes y trabajadores.

El deterioro del servicio de salud afecta también al recurso humano. Los y las profesionales de la salud pública padecen salarios ínfimos que los obligan al empleo múltiple. Por otro lado, el alto costo de los remedios, su uso irracional y el monopolio que ejerce la industria farmacéutica privada hace casi imposible el acceso a los mismos.

La responsabilidad de este creciente deterioro de la salud pública estatal está en los gobiernos de turno que han tenido el objetivo de desentenderse del sistema de salud estatal, con el objetivo de fomentar el negocio privado capitalista de la salud. Afectan los presupuestos de salud para seguir pagando la deuda externa.

Está claro que el gobierno de Macri profundizó el ajuste en salud pero durante los doce años de gobierno peronista kirchnerista también se mantuvo la crisis de la salud pública. Y nada indica que el gobierno peronista de Alberto Fernández vaya a cambiar nada de fondo.  

Se debe declarar la emergencia sanitaria ante el brote de dengue, sarampión y por la prevención de llegada del coronavirus. Como lo viene proponiendo Izquierda Socialista y el FIT (en octubre del 2019 la diputada Mónica Schlotthauer presentó un proyecto en defensa de la salud pública), se debe dejar de pagar la deuda externa y volcar fondos urgentes para aumentar sustancialmente el presupuesto de salud (aumento salarial, remedios gratuitos para todos). Mientras se sigue la lucha por un sistema nacional de salud único y estatal, con consultas, tratamientos y medicamentos gratuitos pagados por el estado y administrado por los usuarios, médicos, trabajadores y profesionales del sector.

 

 

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