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Miguel Lamas

Egipto

Miles toman la embajada de Israel

El 9 de septiembre miles de personas atacaron la embajada de Israel en El Cairo, obligando a huir al embajador sionista. El hecho tiene una extraordinaria importancia para el país y la región. El pueblo egipcio continúa su revolución apuntando tanto contra el gobierno provisional militar, como contra las relaciones con el genocida Estado de Israel.

El embajador israelí tuvo que huir como una rata

El embajador israelí tuvo que huir como una rata

La embajada de Israel es un fuerte símbolo de opresión y humillación nacional sobre el pueblo egipcio. Estaba protegida por un muro de hormigón de 2,5 metros de altura. Los miles de manifestantes lograron entrar a la embajada después de una protesta contra el gobierno militar y tirar parte del muro a martillazos. Quemaron miles de documentos antes que la policía y el ejército intervinieran causando 3 muertos, mil heridos y centenares de presos.

El pueblo egipcio odia al estado sionista

Estados Unidos y Gran Bretaña crearon el Estado de Israel expulsando a casi toda su población nativa palestina en 1948, poblándolo de inmigrantes judíos europeos, para tener un estado artificial, un enclave gendarme para reprimir a los pueblos árabes,y en primer lugar a Egipto. Además del genocidio y expulsión de palestinos de su tierra, Israel atacó a todos los estados árabes vecinos. Con Egipto sostuvo cuatro guerras, siempre con apoyo imperialista. La primera fue en 1956 cuando Israel invadió Egipto, gobernado entonces por el nacionalista burgués Gamal Abdel Nasser, para impedir la nacionalización del Canal de Suez (lo que no lograron).

Estas guerras están en la memoria del pueblo egipcio. Hasta 1979 el estado egipcio fue formalmente enemigo de Israel y aliado de sus hermanos árabes palestinos que luchaban por la destrucción del estado de Israel. Pero en 1979, el gobierno de Anwar El Sadat, sucesor de Nasser, firmó un tratado de paz con Israel que, a cambio, le devolvió la península desértica del Sinaí que había ocupado en 1967. Egipto es, desde entonces, el Estado que recibe más ayuda militar yanqui después de Israel, privatizó y abrió su economía a las multinacionales y se hizo cada vez más dependiente militar y económicamente del imperialismo yanqui y de Israel. Sadat fue asesinado por un soldado islámico por traidor, dos años después de firmada la paz con Israel. Su sucesor fue Hosni Mubarak -desde 1981 hasta el 11 de febrero de este año- cuando debió renunciar obligado por la rebelión popular. El Egipto de Mubarak fue, junto a Israel y Arabia Saudita, una pieza central en el dominio económico, político y militar yanqui del Medio Oriente y países árabes. Egipto ayudó a Israel a bloquear a los palestinos en Gaza. Y aún ahora mantiene semibloqueada la frontera egipcia con Gaza.

Las brasas ardientes de la revolución

El pueblo egipcio derribó al dictador Mubarak el 11 de febrero después de más de un mes de enormes movilizaciones de masas. Lo sucedió un gobierno militar con el compromiso de convocar a elecciones.

El proceso revolucionario siguió avanzando, conquistando en los hechos los derechos políticos, el de huelga y sindicalización, se formaron centenares de nuevos sindicatos y los burócratas fueron echados a patadas.

Las brasas de la revolución egipcia, lejos de apagarse, están al rojo. Sólo un gobierno de los trabajadores y oprimidos puede garantizar un cambio de fondo, expropiando y expulsando a las multinacionales, que permita solucionar los graves problemas de las masas.

Recordemos que la revolución egipcia es parte del proceso revolucionario en los países árabes y se “contagió” de la revolución en Túnez. El reciente triunfo militar del pueblo en armas contra Kadafi en Libia muestra que este proceso revolucionario de los países árabes sigue avanzando. Y hasta en Israel surgió un enorme movimiento de “indignados” contra la injusticia social.

En estos momentos, en Egipto, centenares de huelgas de maestros, petroleros, textiles, trabajadores azucareros, estatales, obreros de electricidad, del correo, estallan por reclamos salariales, estabilidad laboral o echar a funcionarios corruptos de la dictadura. Sectores de izquierda proponen formar un comité unido de trabajadores para organizar la huelga general. Ese descontento social se combina con las demandas democráticas de que se vayan los militares. Una de las consignas más repetidas en la manifestación ante la Embajada era “el pueblo quiere la caída del mariscal”, en alusión al gobernante militar, el mariscal Hussein Tantawi. También se expresó la bronca contra el sionismo e imperialismo. Los manifestantes exigen ruptura con Israel y fin de todo el bloqueo a Gaza.

El gobierno militar tartamudea. No quiere romper con Israel porque pierde la ayuda militar yanqui y teme represalias económicas. Barack Obama protestó, reclamando al gobierno egipcio que garantice la seguridad de la embajada sionista. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha calificado el asalto como “incidente serio que podría haber sido peor si los agitadores hubieran logrado atravesar la última puerta y herir a nuestra gente” (¡se salvaron raspando!).

Saludamos esta gran acción revolucionaria antisionista del pueblo egipcio. Romper con Israel, un Estado genocida y racista, y redoblar la solidaridad con los palestinos, es una demanda democrática básica no sólo en Egipto, sino también en Argentina y el mundo.


Te pedimos un aporte para seguir apoyando las luchas de los trabajadores.

IS

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